Winamp Logo
Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland Cover
Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland Profile

Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

Spanish, Religion, 1 season, 2764 episodes, 1 day, 9 hours, 56 minutes
About
Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año! El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia. Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.
Episode Artwork

Vuelve a tu sano juicio

  «Vuelvan a su sano juicio... y dejen de pecar» (1 Corintios 15:34, NVI) Cuando tu despertador suene mañana por la mañana, no te despiertes pensando que es tan sólo un día más. Haz lo que la Palabra de Dios dice: «Vuelvan a su sano juicio… y dejen de pecar». Despierta pensando en la gloriosa realidad de que has sido hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús, y que se te ha dado una posición justa con el Dios altísimo. ¿Por qué? Porque mañana —y todos los días de tu vida en esta Tierra—, Satanás tratará de convencerte de que no tiene ningún derecho de recibir los beneficios de Dios. Tratará de llevarte de nuevo al cautiverio para que peques y así poder controlar tu vida. Pero Satanás no podrá hacerlo si te despiertas todos los días con la realidad de quién eres en Cristo. La siguiente  es una confesión que puedes hacer en oración para que esa verdad se avive en ti: “Padre, hoy confieso de nuevo a Jesucristo como mi Señor y Salvador. Señor, Tú eres la cabeza de mi vida. Me rindo a ti por completo. Ahora mi voluntad es Tu voluntad. Mis planes son Tus planes”. “Como una nueva creación en Cristo Jesús, acepto el don de justicia y todo lo que ese don incluye: salud, prosperidad, paz, gozo y vida en abundancia. Me despojo de todo peso y del pecado que tan fácilmente me asedia. Ahora pongo mis ojos en Jesús, el Autor y Consumador de mi fe”. “De acuerdo con Tu Palabra, ahora puedo gobernar como rey en esta vida. El poder del pecado y de la muerte en mi vida ha sido vencido. Las fuerzas del mal ya no ejercen dominio sobre mí, pues mi vida está en las manos del Dios que gobierna sobre todos los dioses. Soy más que vencedor por medio de Aquel que me ama”. “Hoy decido vivir consciente de mi posición justa contigo Señor, y en cada paso acercarme cada vez más a ti. Gracias por el don de justicia. Gracias a ese don puedo hacer todas las cosas en Cristo Jesús que me fortalece”. “En el nombre de Jesús. Amén”. Lectura bíblica: Colosenses 2:9-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/25/20245 minutes, 16 seconds
Episode Artwork

La victoria está garantizada en Él

  «Por lo tanto ustedes... deben recordar esto: En aquel tiempo ustedes estaban sin Cristo… vivían en este mundo sin Dios y sin esperanza. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo» (Efesios 2:11-13) ¿Has pensado alguna vez lo que realmente significa estar en Cristo? ¿Alguna vez has tenido una revelación clara de lo que eso significa? Una vez que la tengas, tu vida será revolucionada. Es en Él que recibimos perdón por nuestros pecados. Es en Él que estamos sentados en los lugares celestiales para que Dios nos pueda mostrar las abundantes riquezas de Su gracia. ¡Es en Él que hemos sido hechos la justicia de Dios! Si quieres que esa verdad se haga realidad en tu vida, comienza a buscar pasajes bíblicos que mencionen las palabras en Cristo. Busca las palabras en Él, con Él, por Él, y en Quién. Subráyalas y medita en ellas hasta que la verdad de ellas se profundice en tu espíritu. Ellas te darán munición poderosa contra los ataques de Satanás. Por ejemplo: cuando él trate de decirte que eres sólo un pecador y que Dios no quiere que lo molestes con tus problemas, sabrás que él está mintiendo. Podrás contestarle enérgicamente: “Yo era un pecador, pero gracias a Dios ahora soy la justicia de Dios en Cristo Jesús. He sido levantado para sentarme con Él en los lugares celestiales. Ahora estoy en Él y tú no puedes tocarme”. Prepárate para la próxima vez que Satanás venga con dudas, incredulidad y acusaciones. Prepárate para responderle con los pasajes bíblicos acerca de quién eres en Cristo. Tu victoria estará garantizada una vez que comprendas que de veras, ¡tú estás en Él! Lectura bíblica: Efesios 1:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/24/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

El novio viene

«A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ahí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!’» (Mateo 25:6 NVI) Hoy, el Espíritu de Dios te está comunicando un mensaje vital: ¡Prepárate para la venida de Jesús! Es un mensaje muy antiguo, pero existe una nueva urgencia en éste, el cual no puedes darte el lujo de pasar por alto. Algunos creyentes cometen el error de decir: “Bueno, no se supone que sepamos el tiempo de la Segunda Venida. ¡Se supone que Jesús vendrá como un ladrón en la noche!” Pero están equivocados. La Palabra de Dios dice que como hijos de la luz, no debiéramos ser tomados por sorpresa. Deberíamos tener tal agudeza espiritual que aunque no sepamos el día ni la hora, deberíamos reconocer que estamos en el tiempo de la venida de Jesucristo. 1Corintios 2:10 nos dice que Dios nos ha dado a conocer Sus planes mediante Su Espíritu. Me imagino que aquellos que andan en el Espíritu, en el día en que el Señor vuelva, comenzarán a anticipar que algo está por suceder. Actúa como las cinco vírgenes prudentes de Mateo 25, las cuales estaban preparadas cuando la llegada del novio fue anunciada. ¡Vive lleno del aceite del Espíritu Santo y con tu luz brillando! Que no te sorprendan durmiendo cuando Jesús vuelva. Deja que el Espíritu Santo te ponga en la senda correcta y te prepare para tu Señor. Porque así como Jesús lo predijo, hay un clamor que se oye a la medianoche. El Espíritu del Señor está anunciando Su venida. ¿Puedes oírlo en tu espíritu? ¿Puedes sentir al Señor diciendo: Levántate y ven a Mi encuentro. Ten comunión conmigo. Entra en la luz ahora, y en esa hora crucial estarás en Mis planes. Obedécelo ahora mismo, porque «…¡ahí viene el novio!…». Lectura bíblica: Mateo 25:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/23/20245 minutes, 11 seconds
Episode Artwork

Silencia a los que te critican

  «La voluntad de Dios es que ustedes practiquen el bien, para que así hagan callar la ignorancia de la gente insensata» (1 Pedro 2:15) Sé por experiencia personal que cuando la gente comienza a criticar y a perseguirte porque vives por fe, tu reacción humana y natural es contraatacar. Es fácil querer pagar con la misma moneda. Puedes pensar: “Bueno, a lo mejor si prueban un poco de su propia medicina, dejarán de estar criticando y hablando de los demás”. ¿Pero sabes qué? No lo harán. Tus palabras simplemente añadirán combustible al fuego; te criticarán y alzarán la voz con mayor ahínco. Sin embargo, según la Palabra de Dios, existe una manera para callarlos. No se trata de discutirles. Tampoco lo harás si te defiendes. Debes guardar silencio y seguir haciendo las buenas obras que Dios te ha llamado a hacer. Jesús fue muy criticado por los religiosos de Su época. Sin embargo, Él nunca se defendió. En su lugar, Hechos 10:38 nos dice que continuó haciendo el bien. Cuando la gente comience a ridiculizarte por llevar una vida de fe, se cómo Jesús: sigue bendiciendo a la gente, sigue orando por las personas que son oprimidas por el diablo y libéralas. Sigue imponiendo tus manos sobre los enfermos y sánalos. Continúa haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer. Eso molestará al diablo porque su propósito principal es el de anular tu eficiencia en el reino de Dios. Satanás quiere que participes de las críticas. Quiere distraerte para desviar tu atención del trabajo que Dios te ha encomendado. El diablo realmente quiere que te rindas. ¡No lo hagas! En su lugar, sigue las instrucciones de 2 Timoteo 3:14: «Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido». Continúa haciendo el bien y viviendo por fe para hacer callar las críticas de las personas ignorantes. Y cuando se hayan desvanecido todas esas palabras insensatas, tu todavía estarás de pie, firme. Lectura bíblica: Lucas 23:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.    
5/22/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

Posee tu Tierra Prometida

  «Cuando ustedes hayan cruzado el Jordán y entren en la tierra de Canaán, deben desalojar de su presencia a todos los habitantes del país, expulsarán a los que habitan la tierra, y habitarán en ella, porque yo se la he dado a ustedes en propiedad» (Números 33:51-53) Dios te ha dado una Tierra Prometida. Es un lugar donde fluye leche y miel, donde todo lo que necesitas será suplido. Un lugar donde puedes mantener al pecado debajo de tus pies mientras gobiernas y reinas con Cristo. Un lugar donde ningún arma forjada contra ti prosperará. Un lugar donde puedes sentarte con Cristo en lugares celestiales, sobre principados y potestades, —lejos de la opresión—. Al estudiar la Palabra de Dios, descubrirás que ésa es una descripción precisa de la clase de victoria que deberías experimentar en Cristo; no después de tu muerte, sino aquí y ahora. Quizás digas: “Sí, me parece una gran teoría, pero aquí sigo en la lucha diaria. El arriendo mensual ya venció y todo lo que veo es enfermedad, opresión y temor. Esto no se parece en nada a una Tierra Prometida”. Eso te sucede porque ¡todavía sigues permitiendo que el diablo viva allí! Sabes, él no recogerá las cosas y se irá sólo porque Dios te ha prometido la victoria. Tienes que echarlo fuera. Pero no dejes que ese pensamiento te atemorice. Dios te ha dado el poder para hacerlo. ¿Recuerdas lo que dijo Jesús?: «Miren que yo les he dado a ustedes poder para aplastar serpientes y escorpiones, y para vencer a todo el poder del enemigo, sin que nada los dañe» (Lucas 10:19). Es más, ¡el diablo ha sido totalmente desarmado! En Colosenses 2:15, dice: “[Dios] desarmó a los poderes y a las potestades que estaban en nuestra contra, e hizo una valiente demostración exhibiéndolos públicamente, triunfando sobre ellos en…[la cruz]” (AMP). No tienes razón alguna para sentirte intimidado por el diablo. Jesús lo derrotó y lo inhabilitó mediante Su muerte y resurrección. El diablo no puede derrotarte a menos que lo dejes. Todo lo que el diablo puede hacer es lanzarte amenazas sin ninguna clase de fundamento. Pero ¡ten cuidado! Esas amenazas pueden detenerte bruscamente si las crees. Así que no lo hagas. En lugar de eso, cree en la Palabra de Dios. Usa la Palabra y el Nombre de Jesús para echar fuera al diablo hasta de las cosas más pequeñas de Tu vida. No le permitas quedarse en tu territorio. Oblígalo a preparar sus maletas y largarse. Es hora de que poseas tu Tierra Prometida. Lectura bíblica: Marcos 16:17-18 y Santiago 5:7-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/21/20245 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Libre de la maldición

  «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, y por nosotros se hizo maldición (porque está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»)» (Gálatas 3:13) Tú ya sabes lo que pasó: Satanás, en forma de serpiente, se le acercó a la esposa de Adán y la engañó para que desobedeciera a Dios. Aunque Adán no fue engañado, hizo lo mismo que ella. Ese día, cuando Satanás vino al huerto, no tenía ningún poder. Tuvo que entrar sigilosamente, sin hablar de manera directa con Adán, sino con su esposa. Adán estaba allí, y debió haberlo echado fuera. Pero no lo hizo. En vez de eso, desechó el mandato que Dios le había dado y obedeció a Satanás; y cuando lo hizo, Satanás se convirtió en su señor. Al doblar su rodilla ante Satanás, Adán le otorgó la autoridad que Dios le había conferido al hombre. Él hizo a Satanás el gobernador ilegítimo de la Tierra. Las cosas cambiaron de inmediato. El pecado entró al mundo por un hombre, y por el pecado, la muerte; así la muerte pasó a todos los hombres (Romanos 5:12). De repente, la Tierra y todo lo que había en ella fueron malditos. Quizás digas: “Entiendo. ¿Vamos a vivir bajo esa maldición el resto de nuestra vida? ¿No había nada que Dios pudiera hacer?” ¡Sí lo había, y lo hizo! Él envió a Jesús. Gracias a Jesucristo Dios nos libró de la maldición (Gálatas 3:13). Tú fuiste rescatado del señorío de Satanás en el momento en que hiciste a Jesucristo el Señor de tu vida. Fuiste redimido de la maldición. No dije que la maldición ya no está allí afuera. De hecho, lo está. Puedes verla a tu alrededor. Pero ahora tienes una opción. Posees autoridad sobre ella en el nombre de Jesús, y puedes resistirla. Dios ya ha hecho todo lo que el amor puede hacer. Envió a Jesús para redimirte de la maldición. El resto está en tus manos. Ahora debes apropiarte de lo que ha sido creado para ti. Lectura bíblica: Romanos 5:12-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/20/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

No pierdas el tiempo preguntándote

  «No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor» (Efesios 5:17) Muchos creyentes se retuercen las manos y se preocupan por saber si están orando de acuerdo con la voluntad de Dios. “¡Qué lástima! —dicen—, ciertamente no puedo esperar a que Dios haga algo por mí que esté fuera de Su voluntad”. Y están absolutamente en lo correcto. Pero no necesitan perder el tiempo andando por ahí confundidos. Necesitan tomar su Biblia y descubrir cuál es la voluntad de Dios. Dios ha hecho algunas promesas muy claras en Su Palabra, y Su voluntad es cumplir cada una de ellas en tu vida. De hecho, esas promesas están divinamente garantizadas por un contrato que ha sido firmado con la Sangre de Jesucristo. Piénsalo de esta manera: tu Biblia es el testamento y voluntad final de Jesucristo. Es un registro de la herencia que te pertenece. Todo lo que es tuyo ha sido registrado en ese libro, y si eres inteligente, escudriñarás lo que hay en él. No lo dejes sobre la mesa para que luego clamar: “¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! Estoy buscando la verdad”. Toma tu Biblia y busca en ella lo que te pertenece. Date cuenta de lo que necesitas hacer para actuar conforme a la voluntad de Dios. La mayoría de las personas no lo hacen. Por el contrario, tratan de cambiar a Dios. Siguen tratando de convencerlo de cuán heridas se sienten o de cuán pobres son. Rogarán, suplicarán, adularán a Dios y actuarán siempre como si tuvieran que cambiar de algún modo la forma de pensar de Dios acerca de la situación. Esas personas se van a quedar esperando por mucho tiempo. Dios nunca cambiará. Las Escrituras declaran que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Su voluntad también lo es. Así que no pierdas tu tiempo preguntándote si estás orando conforme a la voluntad de Dios. Toma tu Biblia y fundamenta tus oraciones en la Palabra. ¡Entonces podrás estar seguro de que la respuesta está en camino! Lectura bíblica: Proverbios 2:1-12   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/19/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Dios estará escuchando

  «Y ésta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, también sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho» (1 Juan 5:14-15) ¿Alguna vez has estado en oración y de repente te ha perturbado la idea de que Dios no está escuchando? Esto nos ha sucedido a todos. Pero pocos sabemos realmente qué hacer. Oramos de manera inconstante, diciendo las mismas oraciones de siempre y esperamos con incertidumbre que sean contestadas, al tiempo que sospechamos con cierta certeza que no lo serán. Hoy quiero mostrarte cómo resolver ese dilema de una vez por todas. Pero déjame advertirte: no voy a darte una palmadita en la espalda, asegurándote que Dios escuchará cualquier cosa indecisa, dudosa o egoísta que le digas. No lo hará. Él sólo ha prometido escuchar las oraciones que se hacen conforme a Su voluntad. El apóstol Juan nos revela que si oras de esa manera, puedes estar seguro de que recibirás la respuesta a las peticiones que hayas hecho a Dios. La palabra petición se define como “una solicitud formal escrita y dirigida a un soberano sobre una gracia o derecho en particular”; y eso es exactamente lo que necesitas cuando oras por algo serio. ¿Cómo se prepara una petición sólida que esté de acuerdo con la voluntad de Dios? Primero: escudriña la Palabra de Dios. Busca pasajes bíblicos que se apliquen a tu situación y úsalos como la base de tu petición. Luego, arrodíllate y consúltale al Espíritu Santo. Deja que Él te ayude a presentar tu petición en forma detallada. La mejor manera de hacerlo es invertir tiempo orando en otras lenguas (Romanos 8:26-27). Espera que Dios te muestre cosas “de Su corazón a tu corazón”. Él quiere que conozcas Su voluntad. Por lo tanto, ¡pon atención cuando estés orando! Por último, escríbelo. Haz una petición formal escrita, anotando cada pasaje que encuentres. Además, al esperar que el Espíritu Santo te dé los detalles, anota todas las ideas y pensamientos que Él te muestre. Tómate el tiempo necesario. Deja que el Espíritu sea quien elabore tu oración. Trata de asimilar la verdad que te está revelando y espera a que ésta actúe en ti. Afirma la petición en tu mente y cuando estés preparado, preséntasela a Dios. Créeme: Él estará escuchando. Lectura bíblica: 1 Juan 5:1-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/18/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Camina a la luz del conocimiento que ya posees

  «Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido» (2 Timoteo 3:14) Si has nacido de nuevo y tienes la Palabra de Dios en tu corazón, puedes vivir en victoria. Quizás no sepas todas las respuestas. Tal vez existan muchas cosas espirituales que no comprendas. Pero no serán esas cosas las que posiblemente te destruyan. Por el contrario, son aquellas cosas que ya sabes que debes hacer —y no haces—, las que usualmente te harán tropezar. Sólo piensa en una caminata nocturna por una senda oscura y desconocida en medio de una selva. El guía que va al frente tiene una linterna para guiarte por el camino correcto. Pero, de repente, decides aventurarte solo por la oscuridad. ¿Qué crees que te sucederá? Probablemente tropezarás, caerás y resultarás herido. Lo mismo te puede ocurrir en tu caminar con el Señor. Él sabe lo que hay adelante de tu vida, y alumbra la suficiente luz para que des un paso a la vez. Deberás continuar siguiendo esa luz para llegar a tu destino. Quizás no sepas la razón por la cual Él esté guiándote de cierto modo. Tal vez no comprendas todo lo que está en juego. Pero Dios, por medio del Espíritu Santo, compensará tu desconocimiento de las cosas. Él hará que obtengas la victoria si actúas conforme al conocimiento que ya tienes. Es bueno seguir estudiando. Es bueno seguir aprendiendo. Pero recuerda que no es la gran revelación que aún no has recibido la que te causará los problemas, sino cuando falles en caminar conforme al conocimiento que Dios ya te ha dado. Por eso se fiel a lo que ya conoces. Continúa día tras día, ¡y saldrás adelante en victoria! Lectura bíblica: 2 Pedro 1:2-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/17/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

Sal de la barca

  «Pedro le dijo: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya hacia ti sobre las aguas.» Y él le dijo: «Ven.» Entonces Pedro salió de la barca y comenzó a caminar sobre las aguas en dirección a Jesús» (Mateo 14:28-29) Es fácil sentir temor de cometer un error como para nunca atreverse a caminar por fe. Puedes pasarte todo el tiempo preguntándote: “¿Será esto fe o presunción? ¿Qué pasaría si acciono mi fe en tal o cual cosa y luego me doy cuenta de que no he hecho la voluntad de Dios?” No te preocupes; Dios sabe qué hacer con cualquier error que cometas. Lo sé porque he cometido muchos. Cuando los cometía, simplemente acudía al Señor y Él me decía: Permanece en la Palabra, hijo. Juntos superaremos este asunto. Y siempre lo hemos hecho. Si haces lo que dice en la Palabra con sinceridad de corazón, y permaneces en la Palabra sin importar qué pase, Jesús nunca te defraudará… a pesar de que cometas errores absolutamente tontos. Él lo demostró la noche en que Pedro saltó de la barca al agua. ¿Te has detenido a pensar en ese incidente? Pedro no había estado ni orando ni buscando la voluntad de Dios hasta ese mismo instante. Guiado por el impulso, exclamó: «Señor, si eres Tú, manda que yo vaya hacia ti». ¿Qué se supone que Jesús respondiera? No podía simplemente decir: “No soy Yo”. Supongo que pudo haber dicho: “Espera un minuto. Tú no tienes la suficiente fe para venir hasta aquí. Será mejor que te quedes en la barca porque, si no, te ahogarás”. Él no le dijo eso a Pedro, y tampoco te lo dirá a ti. Si quieres salir y caminar por fe, Él saldrá contigo y te levantará cuando comiences a hundirte y te llevará de vuelta a la barca de ser necesario. ¡Es mejor arriesgarse a ser atrevido, que desperdiciar tu vida en la barca de la incredulidad! Si lo quieres, simplemente salta al agua y di: “¡Señor, ayúdame!” No dejes que el temor te mantenga alejado de dar ese paso de fe. ¡Vamos, sal de la barca hoy! Lectura bíblica: Mateo 14:22-33   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/16/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

No olvides el gozo

  «Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense!» (Filipenses 4:4) Hace años, decidí que viviría conforme a la Palabra de Dios. Le dije a Dios que en cuanto a mí se refería, Su Palabra era la que mandaba, y la confesaría el resto de mi vida sin importar lo que costara. Ésa ha sido la decisión más importante que he tomado. No mucho tiempo después, decidí que independientemente de lo que pasara, ya fuera que lo sintiera o no, caminaría en amor. Porque en la Biblia claramente dice que “la fe obra por el amor”. No funciona de ninguna otra manera. Ambas decisiones—caminar por fe en la Palabra de Dios y andar en amor—son las dos decisiones más importantes que yo he tomado en la vida. Sin embargo, hace poco, Dios me dijo que había algo que estaba dejando fuera: la fortaleza del gozo. Me dijo que no tenía el derecho de caminar por fe y en amor si estaba dejando al gozo latente en mi espíritu. Es demasiado importante.  A medida que me enseñaba al respecto, me di cuenta que el gozo es una parte esencial de la vida victoriosa. Sin el gozo, puedo vencer de vez en cuando, pero no podré mantener mi victoria. El triunfo se esfumaría rápidamente. El gozo es lo que te da la fuerza (Nehemías 8:10) para estar firme cuando se presentan las tormentas y las dificultades. El gozo te da la confianza de reírte en la cara del diablo cuando éste intenta desmoronar tu fe. El gozo te da la perseverancia que te llevará de victoria en victoria. Así que toma la decisión ante Dios de que caminarás, no sólo por fe y en amor, sino también con gozo. Regocíjate en el Señor siempre, ¡y no habrá nada que el diablo pueda hacer o decir para robarte tu victoria! Lectura bíblica: Samos 84:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/15/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

Las prioridades de la prosperidad

  «Nadie puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24) Dios no se opone a que tengas dinero. Él se opone a que el dinero te atrape. Dios está en contra de que le des prioridad al dinero y deposites tu confianza en éste. ¿Por qué? Porque Dios sabe que el dinero es un pésimo dios. Su poder es limitado. Sólo puede ayudarte hasta agotarse; su alcance está delimitado. Si necesitas ser sano de una enfermedad incurable, el dinero no te ayudará. Si tu familia se desintegra, el dinero no la restaurará. Pero si buscas primero a Dios, Él te hará prosperar en cada aspecto de tu vida. Dios es tan generoso que desea que tengas lo mejor en este mundo, así como tú deseas lo mejor para tus hijos. El plan de Dios es suplir todo lo que tú necesitas conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Pon en orden tus cosas y adopta el plan de Dios: busca primero el reino de Dios y Su justicia. ¡Haz que agradar a Dios sea tu prioridad número uno! Pon tus ojos en Él por encima de todo lo demás, y todas estas cosas te serán añadidas. Lectura bíblica: Marcos 10:17-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/14/20245 minutes, 11 seconds
Episode Artwork

Toma tu lugar

  “[Mi firme propósito es] que yo pueda conocerle [que progresivamente pueda llegar a conocerle más profunda e íntimamente, y además percibir, reconocer y entender las maravillas de Su persona más fuerte y claramente], y que de la misma manera pueda conocer el poder sobreabundante de Su resurrección” (Filipenses 3:10, AMP) Cuanta más comunión tengas con Dios por medio de Su Palabra, más conocerás “el poder de Su resurrección”.  Cultivarás el gozo, la fe y las mismas cualidades de Dios, con el simple hecho de tener comunión con Él. Empezarás a entender quién eres en Jesucristo. Recuerdo un día en que leí acerca de la mujer con el flujo de sangre que tocó el borde del manto de Jesús y fue sanada. Había leído ese relato muchas veces, y me ponía en el lugar de cada uno de los personajes que estuvieron presentes ese día, tratando de identificarme con ellos y de entender cómo se habrían sentido, incluyendo a la mujer del flujo de sangre. De repente Dios habló a mi espíritu y me dijo: Lee eso de nuevo, y esta vez ponte en el lugar del que llevaba el manto. Me quedé atónito. Señor —dije—. ¿Cómo puedo hacer eso, yo no puedo tomar Tu lugar? Ése es el problema con el Cuerpo de Cristo —me dijo—. Por eso el mundo no sabe nada de Jesucristo. Tú te identificas con todos, menos conmigo. Pero Yo te envié a ser Mi testigo, a que Me imites, y a que tomes Mi lugar… ¡no el lugar de los demás! Así que leí nuevamente el pasaje bíblico, pero esta vez me puse en el lugar de Aquel que tenía la unción del Espíritu Santo. En vez de arrastrarme hasta tocar el borde de Su vestidura, yo era quien la llevaba, dando libremente lo que Dios me había dado. Después de todo, en la Biblia leemos: «…revístanse ustedes del Señor Jesucristo» (Romanos 13:14; NVI). ¿Sabes qué es lo qué más atemoriza más al diablo? Aquellos creyentes que han descubierto que pueden revestirse de Él. Esos creyentes que, en lugar de pedir que Jesús los toque, dejan que la vida de Él fluya a través de ellos hacia los demás. Vamos, dale al diablo un buen susto. Ten comunión con el Padre, con la Palabra en la mano y comienza a descubrir hoy mismo quién eres realmente en Cristo Jesús. Lectura bíblica: Lucas 8:40-48   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/13/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Río de revelación

  «Pero pongan en práctica la palabra, y no se limiten sólo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos» (Santiago 1:22) ¿Alguna vez has estado en la situación en la que cada vez que abrías la Biblia recibías un río de revelación? ¿Ahora pareciera como que ese río ha comenzado a secarse? Si es así, te exhorto a volver en el tiempo y examinar la última revelación recibida de parte de Dios. Retrocede y examina si hiciste lo que Dios te pidió. Si no lo hiciste, comienza de nuevo meditando en eso que Dios te dijo y luego ponlo en práctica en tu vida. Pronto verás que comenzarás a recibir nuevas revelaciones de Dios. Descubrirás que la revelación es más efectiva cuando haces lo que dice la Palabra. He descubierto eso una y otra vez. Cuanto más hago lo que dice la Palabra, más revelación recibo. Por eso, en Santiago 1:22 la Palabra nos exhorta que no solamente oigamos la Palabra de Dios, sino que la hagamos. Quizás te parezca que las cosas que Dios te ha mostrado son demasiado insignificantes. Ni siquiera tienen sentido para la mente natural. Pero, aun así, hazlo. Si tuvieras discernimiento en la esfera espiritual, te darías cuenta de que ellas son mucho más importantes de lo que piensas. Explora la Palabra de Dios con nuevos ojos hoy. Ve ante Su presencia con la expectativa de recibir una revelación fresca de las Escrituras y comprométete a ser obediente. Se un hacedor de las revelaciones de Dios y no tan sólo un oidor, y tu río nunca se secará. Lectura bíblica: Santiago 1:22-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/12/20245 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Nunca caigas

  «Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15) Muchas personas han estado jugando en lo que respecta a la Palabra. En público, se auto-reconocen como gente de fe; pero, en lo privado, nunca abren su Biblia. Luego, cuando vienen los problemas y tratan de permanecer firmes en la Palabra, fallan espiritualmente por completo. Bien, el momento de jugar se acabó. Es tiempo de percatarnos de que la verdadera fe involucra acción. En Santiago 2:20 leemos que la fe sin obras [o sin la acción correspondiente] está muerta. Si quieres la clase de fe que te mantenga de pie mientras otros caen a tu alrededor, necesitas practicar la Palabra. Primero: Necesitas estudiar. Puedes estudiar la Palabra de muchas maneras. No sólo puedes leerla, sino también escudriñarla con concordancias, diccionarios griegos y hebreos y otras guías de estudio. Además, si tienes un reproductor de audio a tu disposición, puedes pasar la mitad del día escuchando enseñanzas. Esa es sólo una manera de estudiarla, pero es poderosa. Segundo: Ve a un lugar donde se predique la Palabra. Lo que leemos en Romanos 10:17 «…la fe proviene del oír…», se está refiriendo a la Palabra predicada. Siempre que comienzo a sentirme rodeado de problemas y se me dificulta escuchar a Dios, dejo todo y busco algún lugar donde pueda oír la predicación de la Palabra. He recibido más respuestas de Dios de esa manera de las que te pueda relatar. Aunque el predicador no haya hablado acerca de algo que esté remotamente relacionado con el asunto con el que estoy luchando, alguna Palabra de las Escrituras comienza de repente a llevar mis pensamientos en cierta dirección. Y de repente me doy cuenta: “¡Ésa es la respuesta al problema con el que he estado lidiando en las últimas seis semanas!”. Tercero: Necesitas comenzar a declarar la Palabra que has oído. Encuentra las promesas de Dios relacionadas con tu situación y confiésalas en voz alta como si ya se hubieran cumplido en tu vida. Toma la Palabra de Dios en serio. Estúdiala. Declárala. Transfórmate en un obrero tan diligente que, cuando el mismo diablo te mire, se atemorice y diga: “¡Ahí está un creyente que ya no está jugando!” Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-10   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/11/20245 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Dirígete a la luz

Dirígete a la luz Kenneth Copeland «Además, contamos con la muy confiable palabra profética, a la cual ustedes hacen bien en atender, que es como una antorcha que alumbra en la oscuridad, hasta que aclare el día y el lucero de la mañana salga en el corazón de ustedes» (2 Pedro 1:19) Es con frecuencia que, cuando necesitamos discernimiento para un problema, tratamos de conseguirlo enfocando nuestra atención en el mismo problema. Lo estudiamos. Lo meditamos. Lo examinamos desde todo ángulo. Pero el apóstol Pedro nos presenta un enfoque diferente. Él dice que debemos concentrar nuestra atención en la Palabra de Dios hasta que la respuesta llegue mediante la luz de la revelación. Usamos la frase “ver la luz” en las cosas naturales todo el tiempo. Preguntamos: “¿Ya viste la luz en tal o cual asunto?” queriendo significar: “¿Tienes discernimiento de esa situación?”. Bueno, cuando la Palabra de Dios penetra nuestro corazón, ésta nos ilumina (Salmo 119:130). La Palabra trae la revelación que necesitamos. ¿Alguna vez has estado en una sala oscura y has tratado de encontrar la salida? ¿O has estado perdido afuera en la noche? ¿Cuál es la primera cosa que buscas en estas situaciones? ¡La luz! Quizás provenga del umbral de una puerta o del resplandor de una lámpara en una casa lejana. Pero de cualquier manera, te diriges hacia ella; no pierdes tu tiempo estudiando la oscuridad ni te concentras en eso. Por el contrario, fija los ojos en la luz porque sabes que el resplandor desvanecerá la confusión de la oscuridad y te ayudará a orientarte. Si necesitas discernimiento para solucionar algún problema o situación en tu vida, presta atención a la Palabra. Dirígete a la Luz y encontrarás la respuesta que necesitas. Lectura bíblica: Juan 1:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/10/20245 minutes, 17 seconds
Episode Artwork

El corazón del Padre

  «…Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y tuvo compasión de él. Corrió entonces, se echó sobre su cuello, y lo besó» (Lucas 15:20) ¿Cuánto amor tienes por los pecadores? Esta puede parecer una pregunta extraña, pero quiero que hoy medites en ella. Con demasiada frecuencia, una vez que somos salvos y nuestra vida está un poco limpia, empezamos a perder nuestra compasión por los que todavía están perdidos. Vemos al borracho que tropieza en la calle o al empleado en la oficina que le miente al jefe y cuenta chistes sucios, y los miramos con desprecio espiritual. Pero si en verdad comprendiéramos el corazón de nuestro Padre celestial, no volveríamos a actuar de esa manera. Jesús contó una historia que nos habla un poco de ese corazón: la parábola del hijo pródigo. Quizás muchas veces has escuchado cómo el hijo se rebeló contra su padre y lo deshonró, y cómo el padre a pesar de todo, lo recibió en el hogar con gozo cuando el hijo se arrepintió. Pero hay unas palabras en las que quiero que hoy centres tu atención: “Todavía estaba lejos [el hijo pródigo], cuando su padre lo vio”. Esas palabras revelan, de manera conmovedora, el corazón de ese padre amoroso. Nos dicen que incluso antes de que su hijo se arrepintiera, durante esos largos días cuando todavía andaba en pecado, ese padre velaba por él, deseando que volviera al hogar. Todas las mañanas miraba hacia el horizonte esperando ver la silueta de su hijo. Y lo último que hacía cada noche, era mirar de nuevo… forzando su mirada con esperanza. Su hijo estaba constantemente en sus pensamientos, y su corazón siempre estaba lleno de amor por él; la clase de amor abnegado que llevó a ese padre a correr hacia su hijo y besarlo cuando éste regresó a casa. Ésa es la clase de corazón que nuestro Padre celestial tiene por los que están perdidos. Es la clase de corazón que tuvo por ti cuando aún vagabas por el mundo. Es la clase de corazón que te aceptó con los brazos abiertos, aun cuando todavía estabas cubierto con la suciedad del pecado. Hay mucha gente cansada que aún no ha encontrado esa aceptación. No miremos a esas personas como simples “pecadores”, sino como nuestros posibles hermanos y hermanas, que están perdidos y necesitados de nuestro Padre celestial amoroso. ¡Que Dios nos ayude a mirarlos con amor y a traerlos de regreso al hogar! Lectura bíblica: Juan 8:1-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/9/20245 minutes, 16 seconds
Episode Artwork

Guarda silencio

  «El necio da rienda suelta a su enojo, pero el sabio sabe cómo calmarlo» (Proverbios 29:11) Una de las cosas que debemos aprender como creyentes, si queremos ser siervos fieles del reino de Dios, es cómo mantener nuestra boca cerrada. Muy pocos de nosotros nos hemos especializado en esa habilidad. Cuando nos enojamos por algo, pensamos que debemos anunciarlo a todo el mundo. Decimos: “Ahora mismo les diré lo que pienso”. No cometas ese error. Nadie quiere ni necesita saber lo que piensas al respecto—y si lo haces, terminarás distanciando a la gente y perjudicándote. En cambio, aprende a guardar silencio. Esto aplica especialmente en el área del conocimiento espiritual. Cuando el Espíritu Santo te da discernimiento acerca de una situación, no lo divulgues por toda la ciudad. Si lo haces, llegarás al punto donde el Señor no podrá confiarte con nuevas revelaciones, ni con el conocimiento de asuntos y situaciones. Yo lo he visto con mis propios ojos. He conocido de intercesores que han recibido revelaciones acerca de las debilidades o necesidades de alguien. Les ha sido dado el conocimiento del problema en la vida de alguien, para que puedan orar por esa persona. Pero en lugar de guardar esa información entre ellos y Dios en oración, se la han contado a otros. Como resultado, han perdido su eficacia como intercesores. No dejes que eso te suceda. Cultiva el arte del silencio del hombre sabio, y se le hará cada vez más difícil al diablo dañar tu vida de oración y tu ministerio intercesor. Lectura bíblica: Santiago 3:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/8/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

La gracia de dar

  «Por tanto, como en todo abundáis, en fe, y en palabra, y en ciencia, y en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, que también abundéis en esta gracia» (2 Corintios 8:7, RVA) ¿Cómo le ofrendas al Señor? ¿Depositas algo de la ofrenda en la iglesia sólo por inercia? ¿O le escribes un cheque a Dios el primer día de cada mes y le pagas como lo haces con todas tus otras cuentas? Necesitas considerarlo, porque tu actitud al ofrendar es un asunto muy importante para Dios. Él está particularmente interesado en cómo se presentan las ofrendas. Él no recibirá cualquier cosa que te plazca dar. Por ejemplo, en Malaquías, Dios se negó a recibir ofrendas de los israelitas. Estaban presentando animales con defectos, los becerros ciegos y heridos, los animales desechados y que para ellos no servían para nada—pero Dios les dijo que eso lo ofendía. Les dijo: “Ustedes no me respetan ni me honran, así que no aceptaré sus ofrendas”. Esa clase de actitud no termina en el libro de Malaquías. Hoy en día, muchas personas no tienen ninguna reverencia hacia Dios al momento de ofrendar. La gente espera que el predicador les dé un golpe en la cabeza hasta que se sientan tan culpables que deben introducir la mano en los bolsillos y sacar dinero. Pero quiero que sepas que eso es una ofensa para Dios. Es más, Él le habló directamente a una amiga mía acerca de este tema. Lo que le dijo me impresionó tanto que lo escribí palabra por palabra: Me apena cuando en las iglesias se recogen ofrendas —le dijo—. Yo dije que me adoraran. No quiero que le quiten a la gente. Déjenlos que traigan sus ofrendas y que me adoren. Verán los frutos de sus ofrendas. Si queremos que Dios se sienta complacido con nuestras ofrendas, debemos hacer lo que el apóstol Pablo escribió en 2 Corintios 8:7. Tenemos que aprender a abundar en esta gracia de dar. Tenemos que dejar de hacerlo de una manera despreocupada, y ser reverentes cuando adoremos a Dios con nuestras ofrendas. La próxima vez que se recoja la ofrenda, no des la tuya de forma indiferente. Hazlo con todo respeto. Decide obedecer a Dios. Adórale con tu dinero y se agradecido. Él hará más que simplemente recibirlo; te abrirá las ventanas de bendición. Lectura bíblica: Malaquías 1:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/7/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Pon la Palabra en práctica

  «A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» (Mateo 7:24) Si quieres que tus obras sean bendecidas, si deseas ver resultados sobrenaturales en tu vida, deberás hacer algo más que simplemente leer la Palabra de Dios. Tendrás que ponerla en práctica. Eso fue lo que yo hice. Años atrás, cuando descubrí que Dios era quien tenía la respuesta a todos mis problemas, quién podía suplir todas mis necesidades, me comprometí a obedecer todo lo que se encuentra en Su Palabra. Tomé la firme determinación de actuar con fe en respuesta a todo mandamiento que encontrara en ella. Por ejemplo, cuando entendí que la Palabra de Dios me instruye a diezmar, Gloria y yo ya estábamos tratando de que el poco dinero que teníamos rindiera al máximo. ¡Estábamos endeudados hasta la coronilla! Era difícil darnos el lujo de dar el diez por ciento de nuestros ingresos. Pero, de todas maneras, lo hicimos. Decidimos caminar por fe y nos mantuvimos firmes en la decisión de cumplir cada mandato que veíamos en la Palabra. En poco tiempo comenzamos a observar un incremento financiero. Y desde ese entonces nuestras finanzas se han estado incrementando. Continúa leyendo y estudiando la Biblia. Escucha audios de enseñanzas, asiste a la iglesia y escucha la predicación de la Palabra. Pero no te detengas ahí; da un paso muy importante: ¡pon en práctica la Palabra que has escuchado y aprendido! Lectura bíblica: Mateo 7:17-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/6/20245 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Tómate el tiempo para escuchar

  «Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche» (Santiago 1:5) Cuando enfrentes un problema, la primera cosa que debes pedirle a Dios, es sabiduría. No le pidas dinero. Ni poder. Ni siquiera sanidad. Solo pídele sabiduría. La sabiduría de Dios es la llave que abrirá toda puerta de tu vida y convertirá todo fracaso en éxito. Por lo tanto, deja de desperdiciar el poder de la oración pidiendo las cosas que crees que necesitas y mejor invierte más tiempo escuchando lo que Dios tiene que decirte con respecto a la situación que estás atravesando. Si nunca has puesto eso en práctica, necesitas hacer lo siguiente: En primer lugar, preséntale todo el problema al Señor; no porque Él no sepa lo que está sucediendo, sino porque hacerlo te ayudará a ver las cosas desde un punto de vista más objetivo. Recuerdo cuando acostumbraba contarle mis problemas a mi padre, A. W. Copeland. Por alguna razón inexplicable, mientras se los contaba, yo empezaba a verlos desde otra perspectiva. Mi perspectiva hacia ellos cambiaba, y mi padre me hacía ver cosas que yo no había tomado en cuenta. Lo mismo te sucederá si le cuentas a Dios tus problemas punto por punto. En segundo lugar, presta atención al consejo del Espíritu de Dios. Presta atención a lo que Él tenga que decirte por medio de la Palabra. Es muy posible que tu preocupación haya ahogado la Palabra de Dios en tu corazón (Marcos 4:18-19). Si es así, necesitas tomar la Biblia y volver a llenarte de la Palabra, con el fin de que el Espíritu Santo pueda hablarte por medio de ella. Cuando estés escuchando al Espíritu de Dios, disponte a aprender y a aceptar la disciplina de su parte si es que la necesitas. Se muy sincero con Dios. Si te has equivocado, reconócelo, y confiesa tus faltas ante Dios. Esos pecados no serán una sorpresa para Él. Dios ya los conoce. La confesión simplemente te da la oportunidad de deshacerte de ellos. En tercer lugar, actúa en la sabiduría que Dios te da. Deshazte de tus propios métodos y pon los de Dios en acción. Se obediente. Si no lo haces, esa maravillosa sabiduría no te beneficiará de manera alguna. Al orar hoy, descarta tus propias ideas y comienza a buscar la sabiduría de Dios. Es la única cosa que puede resolver permanentemente los problemas que enfrentas.  La  verdad, es el regalo más precioso que Dios nos puede dar. ¡Busca la sabiduría! Lectura bíblica: Proverbios 8:10-36   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/5/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Sin sorpresas

  «Pero Dios nos las reveló a nosotros por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo examina todo, aun las profundidades de Dios» (1 Corintios 2:10) Dios no está lleno de sorpresas. Él no es un ser impredecible a quien le gusta que estemos adivinando qué se propone hacer. Sin embargo, muchos creyentes tienen la idea de que Él es así. Dicen: “Nunca se sabe lo que Dios hará”. Y para decir eso, se basan en 1 Corintios 2:9, donde dice: «Las cosas que ningún ojo vio, ni ningún oído escuchó, ni han penetrado en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman». La interpretación que muchos dan a ese pasaje es que Dios guarda secretos que no quiere dar a conocer a Su pueblo. Pero ¡alabado sea Dios!, así no es como Él actúa. De hecho, en el versículo 10 de ese mismo pasaje leemos que Él nos ha dado Su Espíritu para revelarnos esos secretos. Él quiere que sepamos todo lo que está en Su corazón. Si andas a oscuras en cuanto a la voluntad de Dios para tu vida, no debes permanecer en esa condición. Él desea que conozcas Sus planes y las cosas que ha preparado, y te los mostrará si se lo permites. Así que deja de tratar de adivinar. Decide hoy que comenzarás a recibir esa revelación del Espíritu Santo. Cuando leas la Palabra, ora en el Espíritu y pídele que dé a conocer la verdad de las Escrituras. Pídele que derrame Su luz sobre ellas y que te muestre exactamente cómo aplicarlas a tu vida. Recuerda que Dios no tiene la costumbre de guardar secretos, sino revelarlos para que los conozcamos. Tómate el tiempo para escucharlo y nunca tendrás que conformarte con una vida de incertidumbre. Lectura bíblica: 1 Corintios 2:1-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/4/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

¿Puede Dios contar contigo?

  «El Señor le respondió: «¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo?» (Lucas 12:42) Con frecuencia alabamos a Dios por Su fidelidad. Estamos agradecidos de que siempre podemos contar con que Él esté a nuestro favor. Pero rara vez consideramos el hecho de que Él necesita también que seamos fieles. Es cierto. Dios necesita gente con la que pueda contar. Él necesita administradores fieles y sabios a quienes pueda confiar Su casa. En esta hora final, Dios necesita administradores fieles para poder revelarse de forma más amplia a toda la Tierra. Quizás digas: “¡Oh, hermana Gloria, Dios no necesita de mí!” Sí, Él te necesita. Desde la época de la Creación, cuando le dio al hombre dominio sobre la Tierra, Él ha necesitado gente que trabaje con Él para que Su voluntad se cumpla aquí en la Tierra. Y en la Biblia podemos encontrar un ejemplo de esto. Cuando los hijos de Israel estaban en cautiverio en Egipto y Él quería sacarlos, buscó a un hombre, Moisés, para que hiciera el trabajo. La responsabilidad de Moisés fue extender la mano y exigir que la voluntad de Dios se hiciera en la Tierra. ¿Por qué escogió a Moisés? Porque necesitaba a alguien que fuera fiel y se atreviera a actuar conforme a Su Palabra. Necesitaba a alguien con quien pudiera contar, y Él sabía que Moisés era esa clase de hombre. En el Salmo 103:7 leemos: «Dio a conocer sus caminos a Moisés; los hijos de Israel vieron sus obras». Si Moisés no hubiera sido fiel en conocer los caminos de Dios, el pueblo de Israel jamás habría visto las obras de Dios. Dios te necesita, así como necesitó de Moisés. Él necesita que seas fiel y estés atento a las cosas espirituales. Él necesita que seas alguien en quien pueda confiar, que conozcas Su Palabra y seas obediente a ella. Dios necesita que seas un administrador que extiende su mano como Moisés lo hizo, para que Él pueda hacer señales y prodigios entre la gente. ¿Serás fiel? Es una decisión que sólo tú puedes tomar, nadie más podrá decidir por ti. Ahora mismo, comprométete a ser un siervo fiel y prudente. Di en tu corazón y con tu boca: “¡Dios, puedes contar conmigo!”. Lectura bíblica: Salmos 105:23-45   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/3/20245 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

Entrena tu espíritu

  “La gracia nos ha entrenado a rechazar y a renunciar a toda impiedad (inmoralidad) y a todos los deseos (pasiones) mundanos; y también nos ha entrenado a vivir en forma discreta (controlada, moderada), honesta, devota (espiritualmente plenos) en este mundo” (Tito 2:11-12, AMP) Cuando un atleta inicia su entrenamiento, practica para mejorar sus habilidades. Repite los mismos movimientos una y otra vez hasta que puede hacerlos con toda naturalidad. La mayoría sabemos que esa clase de entrenamiento físico es sumamente importante para poder triunfar en lo que se esté compitiendo. Pero ¿sabías que podemos entrenarnos de esa misma forma en lo que respecta a las cosas espirituales? ¡Así es! Leemos en Hebreos 5:14 que podemos entrenar nuestros sentidos físicos con el fin de llegar a discernir entre el bien y el mal. Cuando te entrenas o ensayas para algo, te estás exponiendo diariamente a lo que quieres llegar a ser. Lo ensayas y lo practicas una y otra vez hasta que puedas hacerlo con toda naturalidad. Las personas perezosas se han entrenado para ser perezosas. Sin embargo, las personas disciplinadas se han entrenado para ser disciplinadas. Pasar tiempo con Dios es un entrenamiento espiritual. Cuando se hace con diligencia, el espíritu se fortalece y empieza a superar los malos hábitos de la carne. Por ejemplo, si te cuesta mucho levantarte por la mañana para pasar tiempo con Dios antes de que empiece el trajín del día, si normalmente te rindes a la carne y te quedas en la cama, entonces es necesario que comiences a practicar el hábito de levantarte temprano. Cuanto más lo practiques, más fácil te será. No esperes hacerlo perfectamente al principio. No te desanimes cuando falles. Lo que necesitas es entrenamiento. Levántate y vuelve a practicarlo. Sé un atleta espiritual. Sométete al entrenamiento y practica las cosas de Dios. Fortalece tus músculos espirituales en la comunión con Dios. Te sorprenderás al darte cuenta de que puedes llegar a ser un gran vencedor. Lectura bíblica: 2 Pedro 1:2-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/2/20245 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Atraviesa la pared

  «¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!» (Filipenses 4:13) Estás corriendo la carrera que tienes por delante, moviéndote a toda velocidad con la bendición de Dios. De repente, ¡zas! Te estrellas contra una pared. Puede ser una pared de enfermedad o de dificultad económica, de fracaso espiritual o de problemas familiares. Sin importar que tipo de pared sea, el efecto siempre es el mismo. Te detiene por completo. La pregunta después del impacto es: ¿Qué harás? Te sentirás tentado a retroceder y a renunciar pero, ¡no lo hagas! Dios te capacitará para atravesar esa pared y proseguir a la meta. No estoy diciendo que es fácil. En realidad, es bastante difícil. Pero deberás perseverar en los tiempos difíciles si quieres progresar en la vida. Pregúntale a cualquier atleta y te dirá lo mismo. Si el atleta ha triunfado, sabrá de qué se trata. Él ha tenido que entrenarse y prepararse al máximo. Ha sentido que le duele el costado y también los pulmones; ha tenido calambres en las piernas y los muslos. Cuando sintió que ya no podía más, escuchó el grito del entrenador: “¡Vamos! ¡Muévete!”. Los atletas le llaman a eso “estrellarse contra la pared”. Cuando eso sucede, el cuerpo dice: “No más, es todo lo que puedo hacer. No puedo seguir. No puedo ir más rápido, me rindo”. Pero el atleta experimentado sabe que “la pared” no es el final, sino una señal de que está a punto de alcanzar un nuevo nivel. Si se esfuerza un poco más, volverá a recobrar las energías. De repente, irá más rápido que antes, alcanzará un nivel de excelencia que no hubiera podido alcanzar de ninguna otra manera. Cuando te sientas en la peor condición y el fracaso esté golpeando a tu puerta, sumérgete en la Palabra de Dios. Quizás medites en un pasaje en particular por días o semanas, esperando recibir una revelación, al parecer sin éxito. Pero de pronto, como la aurora de la mañana, la luz irá en aumento hasta que el día sea perfecto. Eso quiere decir que la manera de atravesar esa pared de problemas es abriendo un agujerito en ella con tu fe y con la Palabra de Dios. Luego continúa perforando ese agujero. ¡No te detengas! ¡Y, muy pronto, las fuerzas de Dios irrumpirán con violencia, demoliendo todo obstáculo a su paso! Una vez que eso suceda, nunca más serás el mismo y quedarás totalmente convencido de que sólo se necesita una irrupción como ésa para convertirte en ese campeón que nunca se rinde y que nunca desfallece. Lectura bíblica: 1 Corintios 9:24-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
5/1/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Da con alegría

  “Cada uno dé como había pensado y propuesto en su corazón: no con pesar o con tristeza, o por obligación, porque Dios ama (Él se complace en premiar sobre todas las cosas, y no está dispuesto a abandonar o despreciar) al dador alegre (gozoso, ‘pronto para actuar’)… Y poderoso es Dios para hacer que abunde en ustedes toda gracia (cada favor y bendición terrenal)” (2 Corintios 9:7,8 AMP) Algunos te dirán que necesitas “dar hasta que duela”. No lo creas. Dios no quiere regalos entregados con sufrimiento. ¡Él quiere regalos ofrecidos con gozo! De hecho, ésas son las únicas dádivas que a Él le agradan. Es por eso mismo que Dios añadió Su promesa de abundancia a Su mandato de dar con alegría. Ambos están conectados. La llave que abre la tesorería de Dios es una ofrenda gozosa, llena de fe y regocijo. ¿Has visto alguna vez un grupo de personas dando de esa manera? Yo lo he visto. Nunca lo olvidaré. Hace algunos años estaba en una campaña cuando el tiempo de la ofrenda se convirtió en una celebración sobrenatural y espontánea. Kenneth entonaba el canto llamado “Bread upon the water” (Pan sobre el agua), y la gente danzaba por los pasillos mientras se acercaban a ofrendar. El gozo en ese lugar fue maravilloso. Sanidades y milagros grandiosos sucedieron esa noche. Pero lo que más me impresionó fue la forma alegre y entusiasta en que la gente trajo sus ofrendas a Dios. La ofrenda no era extraída de ellos como cuando un dentista extrae una muela. La ofrecieron alegremente. El concepto de “dar hasta que duela” no proviene de Dios. Él prefiere que le des diez pesos con esa clase de regocijo que veinte con dolor. En 2 Corintios 8:11-12 (NVI), el apóstol Pablo insta a la iglesia de Corinto a dar con buena voluntad. Buena voluntad. ¡Eso es lo que Dios busca! Si no has dado de esa manera en el pasado, toma la firme decisión de comenzar a hacerlo. Arrepiéntete de las veces en que has dado de mala gana. Luego, pasa un tiempo especial en oración con Dios y Su Palabra, para que la próxima vez que ofrendes, lo hagas con un corazón dispuesto. Olvídate del “dolor” de dar. Sé un dador alegre, gozoso y dispuesto. Créeme—¡tus bendiciones abundarán! Lectura bíblica: 2 Corintios 9:6-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/30/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

No dejes que el diablo te engañe

  «Cuando [el diablo] habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira» (Juan 8:44) Para algunas personas es difícil creer en las promesas de Dios porque han visto muchas cosas en el mundo natural que parecen contradecirlas. Han visto diezmadores fieles irse a la quiebra. Han visto cristianos enfermos que no han recibido sanidad. En realidad, sería más exacto decir que piensan que han visto esas cosas. Esto sucede porque, en el mundo, hay un engañador muy activo. Un impostor que con diligencia ha estado haciendo el mismo trabajo desde el huerto de Edén: engañando a la humanidad para que crea que la Palabra de Dios es una mentira. Y después de maquinarlo por miles de años, lo ha perfeccionado. La próxima vez que él diablo trate de hacerte ver las cosas como si la Palabra de Dios no fuera a obrar en tu vida, piensa en eso; cuando te haga ver que toda esperanza está perdida, dile: “No me preocupan las apariencias. Yo creo en la Palabra y rechazo toda duda”. Déjame mostrarte lo que quiero decir. ¿Has visto un espectáculo de magia donde alguien se mete dentro de un cajón y luego lo parten por la mitad con una sierra? Puedes verlo con tus propios ojos. Los pies de la persona salen por un lado del cajón y su cabeza se asoma por el otro,  el cajón queda dividido en dos. Entonces, el mago une las dos mitades, y la persona que estaba en el interior del cajón salta fuera del el. Ahora dime, ¿de verdad creíste, aunque sea por un instante, que a esa persona la cortaron por la mitad? ¡Claro que no! Sabías que habías visto un truco, un engaño, algo que parecía de cierta manera cuando, en realidad, era de una forma completamente diferente. Quizás no sepas cómo se hizo. Tal vez no seas capaz de explicarlo. Pero sabes que a una persona no pueden cortarla por la mitad y luego volverla a unir. De esa manera debes pensar con respecto a la Palabra de Dios. Necesitas aprender a confiar y a depender de ella, a tal punto que cuando Satanás te muestre algo en el mundo natural que parezca contradecirla, puedas decir: “Bueno, yo vi eso, pero no voy a ser tan insensato para creerlo. Yo sólo creo la Palabra de Dios”. Si haces eso, el padre de mentira nunca podrá engañarte. Lectura bíblica: Salmos 119:89-104   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/29/20245 minutes, 15 seconds
Episode Artwork

Sigue tu sueño

  «Pero Moisés le respondió a Dios: «¿Y quién soy yo para ir ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?» Y Dios le respondió: «Ve, pues yo estaré contigo. Y esto te servirá de señal, de que yo te he enviado: Cuando tú hayas sacado de Egipto al pueblo, ustedes servirán a Dios sobre este monte» (Éxodo 3:11-12) ¿Alguna vez has tenido un sueño inspirado por el Espíritu Santo, un sueño de hacer algo realmente grande para Jesús? ¿Un sueño de ser tan próspero que puedas financiar un avivamiento en toda la nación? ¿El sueño de llevar miles de personas al Señor? Quizás lo hayas tenido alguna vez, pero tal vez no te atreviste a llevarlo a cabo. Posiblemente pensaste: “Yo no puedo hacer eso. Satanás me ha mantenido derrotado por tanto tiempo que tengo una imagen muy pobre de mí mismo”. Si es así, te tengo buenas noticias. Si confías en Dios, aunque tu autoimagen sea muy pobre, no te apartarás del éxito. Lee el libro de Éxodo y verás el ejemplo de un hombre que lo demostró. Su nombre era Moisés. Moisés no tenía una buena imagen de sí mismo. Había cometido un error gravísimo al inicio de su carrera. Fue un error que lo llevó al desierto, en el que estuvo 40 años pastoreando las ovejas de otra persona. Moisés había soñado una vez con ser el libertador del pueblo de Dios, pero ya no. En su opinión, él era un derrotado… un fracasado… ¡un frustrado! Pero Dios no pensaba así. De hecho, cuando Dios se apareció a Moisés en el desierto, no le pidió que le mostrara sus méritos. Tampoco le mencionó nada acerca de su turbio pasado. Sólo le dijo que fuera a ver a Faraón y que le dijera que dejara ir al pueblo de Dios. Pero Moisés seguía lidiando con la pobre imagen que tenía de sí mismo. “¿Quién soy yo para presentarme delante del Faraón?”, balbuceó él. ¿Sabes cómo le respondió Dios? Le dijo: «…Ve, porque yo estaré contigo». No importaba quién era Moisés. Lo que importaba era que el Dios viviente estaba con él. Lo mismo es cierto acerca de tu vida hoy. No necesitas poseer una lista de éxitos para responder al llamado de Dios. No necesitas un gran conjunto de méritos espirituales. Todo lo que necesitas es la presencia del Señor. Piensa en eso, cuando el diablo te diga que eres un fracasado y que nunca podrás hacer lo que Dios te ha puesto en el corazón, ponlo en su lugar. Dile que no importa quién eres, pues el Dios viviente está de tu lado. ¡Luego, atrévete a seguir tu sueño! Lectura bíblica: Éxodo 3:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/28/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

La obediencia no es insignificante

  «Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica, es como quien construye su casa sobre el suelo y no le pone cimientos. Si el río golpea con ímpetu la casa, la derrumba y la deja completamente en ruinas» (Lucas 6:49) ¿Has pasado por tiempos en tu vida cuando parece que cada vez que asistes a la iglesia, cada vez que pasas tiempo en oración y cada vez que abres la Biblia, recibes una revelación de Dios? Yo sí. Espiritualmente, todo va muy bien. Me hace sentir más alto que un pino frondoso. Pero, de repente, algo empieza a suceder. Comienzo a secarme en las cosas espirituales. En esos tiempos lo mismo da orar o leer la Palabra, ya que en lo espiritual no puedo llegar a ninguna parte. ¡Estoy tan seco que mi espíritu rechina! Eso solía desconcertarme. No sabía cuál era la causa. No tenía ningún pecado en mi vida. De eso estaba seguro. Seguía orando, seguía meditando, seguía poniendo en práctica y confesando la Palabra. Pero en lugar de obtener resultados, no lograba llegar a ninguna parte. Me paraba frente al espejo y confesaba fe una y otra vez, y la única cosa que sucedía era que mi voz se agotaba. Si eso te ha sucedido, ¿puedo hacerte una sugerencia? Regresa al pasado y piensa en lo último que Dios te pidió que hicieras y no hiciste—¡y hazlo! Probablemente no es nada grave. Sólo una cosa que parece insignificante. Pero, créeme, esas pequeñas desobediencias secarán el fluir del Espíritu tanto como las más grandes. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta de eso. Nos arrodillamos y oramos: “Señor, yo quiero ir a China por ti. Iré a África. Iré a Rusia”. Pero cuando Dios dice: Ve a la casa de tu vecino, no le damos importancia. “Yo no puedo hacer eso —decimos—. No le caigo bien. Además, quiero ser como el hermano Schambach y montar una gran carpa evangelística”. Si has actuado de esa manera, arrepiéntete. Luego, vuelve al lugar de donde te desviaste y haz lo que Dios te dijo. Recuerda: de ahora en adelante, por más insignificantes que parezcan ser las instrucciones de Dios, obedecerlas no es algo pequeño. Esos hechos simples de obediencia son los que harán que tu casa espiritual permanezca en pie, o se derrumbe. Todas esas cosas pequeñas combinadas se convierten en el rumbo que toma nuestra vida. Lectura bíblica: Lucas 16:1-10   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/27/20245 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

Permanece firme en la paciencia

  «…no se hagan perezosos… sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la paciencia heredan las promesas» (Hebreos 6:12) Has estado viviendo por fe y confiando en que Dios suplirá lo que necesitas. Pero ¿qué haces cuando las respuestas se demoran y sientes el deseo de darte por vencido? ¡Se paciente! En estos días no se habla mucho acerca de la paciencia. Pero, cuando se trata de recibir de Dios, es tan importante como la fe. La paciencia marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso. La paciencia moldea y sostiene la fe hasta que el resultado se manifiesta. Después de que hayas meditado en las promesas de Dios y las tengas en tu espíritu, la paciencia te animará a permanecer firme. La paciencia es poder. Ésta tiene la valentía de rechazar la mentira de Satanás, la cual te dice que la Palabra de nada te servirá. La paciencia sabe que la Palabra de Dios nunca ha fallado. La paciencia no se retirará atemorizada, sino que permanecerá firme en fe hasta que reciba la respuesta. Cuando los resultados de tu fe parezcan demorarse, ¡no te des por vencido! Continúa pacientemente dándole prioridad a la Palabra de Dios en tu vida, y puedes estar seguro de que recibirás la promesa de Dios. Lectura bíblica: Hebreos 10:32-39   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/26/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

¡Ya ha empezado a llover!

  «Y ustedes también, hijos de Sión, alégrense y llénense de gozo en el Señor su Dios; porque él les ha dado la primera lluvia a su tiempo, y enviará sobre ustedes lluvias tempranas y tardías, como al principio» (Joel 2:23) Se avecina una inundación espiritual. Dios lo ha prometido. Él nos ha prometido un derramamiento del poder del Espíritu Santo que producirá la cosecha más grande de almas que jamás se haya visto. Como creyentes, por años lo hemos leído en la Palabra y escuchado desde los púlpitos. Por tanto tiempo hemos estado observando el cielo, esperando que suceda, que ya tenemos calambres en nuestros cuellos espirituales. Hemos tenido esta imagen mental de Dios derramando Su Espíritu desde un enorme cántaro celestial encima de nosotros. Pero ¿sabes qué? Hemos estado mirando en la dirección equivocada. Los cántaros que Dios usará para derramar. Su poder están aquí en la Tierra. Jesús lo explicó así: «Del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva, como dice la Escritura» (Juan 7:38). El derramamiento del tiempo final que hemos estado esperando va a estar compuesto de aguas vivas que emanarán de los creyentes. El Espíritu Santo dentro de nosotros, será la fuente de todas las señales, maravillas y milagros que los profetas anunciaron. Cuando comencemos a orar con fervor la oración de intercesión, el derramamiento de ese poder comenzará a fluir. En Zacarías 10:1 leemos: «Pidan ustedes al Señor que llueva en la estación tardía, y el Señor enviará relámpagos y a cada uno le dará lluvia abundante y hierba verde en el campo». Nuestras oraciones intercesoras son las que liberarán el gran derramamiento del Espíritu de Dios. Al comenzar a unirnos y clamar a Dios, los ríos de agua viva en cada uno de nosotros se unirán y llegarán a ser una inundación de poder espiritual en la Tierra. Así que, pide y ora por una fuerte inundación del Espíritu Santo. Intercede por el derramamiento. Haz de este diluvio de poder espiritual sea una prioridad en tu vida de oración. ¡Gloria a Dios, ya empezó a llover! Lectura bíblica: Joel 2:23-32   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/25/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

De adentro hacia afuera

  «Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» (2 Corintios 3:18) ¿Alguna vez has considerado el hecho de que el hombre es la única criatura creada por Dios que debe usar ropa para cubrirse? Todas las otras criaturas poseen sus propias vestiduras. A algunas les crece pelaje, a otras plumas, escamas o piel curtida. ¡Pero todas se visten de adentro hacia fuera! La mayoría de la gente no lo sabe, pero, al principio, el ser humano se vestía también de esa manera. El hombre fue hecho a la imagen de Dios. En Ezequiel 8:2 vemos que Dios se viste de fuego desde sus lomos hacia arriba y hacia abajo. Ese fuego es Su gloria, la cual emana hacia afuera desde Su interior. Cuando el hombre fue creado también era así. Adán estaba vestido con la misma gloria de Dios. Resplandecía desde su ser interior hacia afuera. Por eso, no tenía conciencia de su desnudez hasta después de pecar, y la gloria se alejó de él. Fue un día trágico cuando el hombre perdió esa gloriosa vestidura. Pero quiero que sepas algo: no se perdió para siempre. En la Palabra de Dios dice que podemos recuperarla. Cuando pusimos nuestra fe en la Sangre de Jesús y nacimos de nuevo, la gloria de Dios vino a morar otra vez en nosotros. Quizás ahora esté bien oculta, pero créeme, está ahí. La Biblia dice que al mirar el rostro del Señor (cuando estudiamos Su Palabra y estamos en comunión con Él) y al renovar nuestra mente para entender mejor quiénes somos en Cristo, nuestra imagen externa será también transformada a la imagen del Señor. Al aprender a escuchar la voz de Dios y obedecerle, comenzaremos a reflejar externamente la gloria misma de él que hay en nosotros. Poco a poco ¡seremos transformados de adentro hacia fuera! En lugar de mantener tu mirada en tu guardarropa cada mañana, tómate el tiempo para contemplar a Jesús y meditar en Su Palabra. Deja que Él te vista con Su presencia radiante. Una vez que la gloria del Señor comience a brillar en tu vida, cualquier cosa que te pongas se te verá hermosa. Lectura bíblica: Salmo 8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/24/20245 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Resiste al diablo

  «Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes» (Santiago 4:7) Si has estado implorando y pidiéndole a Dios que saque al diablo corriendo fuera de tu vida, ¡detente! La Biblia dice que tú eres el que debe vencerlo. ¿Cómo? Al resistirlo. Cuando el diablo te diga que hagas algo, rebélate contra él y haz lo que Dios dice. Cuando Satanás te mienta, contradícelo con la Palabra de Dios. Dale la contra. En este versículo leemos que cuando lo resistas, él huirá de ti. Satanás “correrá despavorido y lleno de terror”. Eso significa que adondequiera que vayas, siempre y cuando camines por fe y te opongas al diablo, la oscuridad tendrá que retroceder. Por lo tanto, comienza a resistir esas tinieblas. ¡Puedes hacerlo! La vida de Dios está en ti. Jesús mismo vive en tu interior. Adondequiera que vayas, Él te acompaña. Todo problema que se levante en tu contra, todo espíritu maligno que trate de influir en tu vida al venir en tu contra, lo estará haciendo contra Dios. Todo lo que necesitas es tener esa revelación presente. Comienza a vivir ahora mismo tu vida instante tras instante, sabiendo que la luz de Dios está en ti. La Palabra de Dios mora en tu ser. El Espíritu de Dios habita en ti. Vive con el conocimiento de que Jesús, el Hijo de Dios, reside en tu interior. Al hacerlo, ¡verás al diablo correr! Lectura bíblica: Efesios 6:10-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/23/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Dios de veras cuida de ti

  «Descarguen en él todas sus angustias, porque él tiene cuidado de ustedes». (1 Pedro 5:7) ¿Sabes lo que es enfrentar un problema tan grande que parecería una irresponsabilidad no preocuparse por éste? Quizás no haya nada que puedas hacer, pero sientes que necesitas, por lo menos, estar preocupado. Después de todo, ¡alguien debe hacerlo!…, y no hay nadie que esté ofreciéndose como voluntario para ese trabajo. Recuerdo que una vez me sentí exactamente de esa manera. Tenía una serie de reuniones en Ruston, Louisiana. Acababa de descubrir que nuestro presupuesto tenía un déficit de $900 dólares, y en esos días esa cantidad me parecían como ¡9 millones! El diablo atacaba mi mente diciéndome que nadie se preocupaba por mí o por mi ministerio, y me decía que yo estaba enfrentando ese problema solo. Pero en lugar de rendirme ante esos pensamientos, tomé mi Biblia y busqué cada pasaje de la Palabra de Dios que me garantizaba que todo lo que necesitaba ya había sido suplido. Luego, le entregué la preocupación de esos gastos a Dios. Le prometí que con el Espíritu Santo como mi ayudador, no tocaría ese problema con mis pensamientos otra vez. Ésa no fue una promesa fácil de cumplir. Quería preocuparme. Fui al patio del hotel donde me hospedaba y caminé alrededor de la piscina. Cada vez que pensaba en el problema, declaraba en voz alta: No, yo ya le entregué esa preocupación al Señor. No pensaré en eso. El presupuesto está en las manos de Dios. Un rato más tarde, un hombre llegó a la entrada del hotel y comenzó a tocar la bocina del automóvil. Traté de no hacerle caso porque no me gusta que me interrumpan cuando estoy orando, pero él sacó su cabeza por la ventana y gritó: “¡Ven aquí!”. Lo dijo con tanta autoridad que obedecí. Me dijo: “Hermano Copeland, siento molestarlo, pero tengo otro compromiso esta noche y llegaré tarde a la reunión. No quería perderme la ofrenda”. Entonces me entregó un cheque. Cuando regresé a mi habitación y vi el cheque, era por 500 dólares. Con la ofrenda que se recogió en la reunión de esa noche completé la cantidad que necesitaba para cubrir el presupuesto. ¿Te gustaría tener a gente persiguiéndote para suplir lo que necesitas? Entonces la próxima vez que tengas un problema, entrégaselo a Dios. Deja que Él se haga cargo del asunto. Él se ha ofrecido como voluntario para ese trabajo. Tú puedes confiar en que Él lo hará bien. Después de todo, Dios de verdad cuida de ti. Lectura bíblica: Salmos 37:1-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/22/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

El Dios de tus angustias, el Dios de tu corazón

El Dios de tus angustias, el Dios de tu corazón Gloria Copeland «¡Tú eres mi refugio! ¡Tú me libras de la angustia! ¡Tú me rodeas con cánticos de libertad!» (Salmos 32:7) En estos tiempos, las dificultades parecen rodearnos por todos lados. Si no es la economía que está mal, es el negocio que fracasa, el matrimonio que va de mal en peor o la falta de buena salud. Sin embargo, Dios ha prometido liberarnos en medio de las dificultades que parecen abrumadoras. Déjame darte un consejo. Si quieres que Dios sea el Dios en medio de tu angustia, entonces debes dejarlo ser el Dios de tu corazón. Dios honra a los que le honran. Si estás atravesando por alguna dificultad, no empieces a patalear, a gritar y a rogarle que te libre de eso. Hónralo y lee Su Palabra para hacer lo que Él te dice que debes hacer. El Salmo 34 es un buen lugar para comenzar. Por ejemplo: dice que debemos buscar a Dios (versículo 4). Al buscarlo, Él te librará de las cosas que representan una amenaza para tu vida. Segundo, este Salmo te instruye a clamar al Señor. Él le librará de todas tus angustias (versículo 6). Después, te dice que temas al Señor. Si no sabes cómo hacerlo, los versículos 11-14 te dirán exactamente lo que debes saber: debes guardarte de hablar maldad y engaño, apartarte del mal y hacer el bien; buscar la paz y seguirla. Recuerda: si quieres que Dios sea el Dios de tus angustias, deja que Él sea el Dios de tu corazón. Al hacerlo, todo el cielo estará a tu favor para librarte, y tu triunfo estará garantizado. Lectura bíblica: Salmo 34   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/21/20245 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

Se sobrenatural a la manera de Dios

  «Pero el Señor le dijo a Moisés: ¿Por qué me pides ayuda?... levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, para que los hijos de Israel lo crucen en seco» (Éxodo 14:15-16) Si pasas mucho tiempo con Dios, muy pronto comenzarás a querer hacer las cosas que el mundo considera como sobrenaturales. Querrás imponer las manos sobre los enfermos para que se sanen. Querrás echar fuera demonios. Y querrás arrojar los problemas montañosos al mar. Es más, ¡puedes hacerlo, si así lo quieres! ¿Cómo? No al lanzarte e “intentar” hacer cosas sobrenaturales, sino primero obedeciendo a Dios, un paso a la vez. Haz las cosas para las cuales Él ya te ha dado poder. Eso le pasó a Moisés. Él no tenía el poder para dividir el mar Rojo, pero sí contaba con el poder para extender su vara sobre el mar. Y cuando actuó en obediencia al mandato del Señor, el Espíritu Santo hizo el resto. De la misma manera ocurrirá contigo. Cuando comiences a cumplir con tu parte, el Espíritu Santo hará la Suya, y las cosas sobrenaturales comenzarán a suceder a tu alrededor. ¿Cuál es tu parte? Alimentarte de la Palabra, orar en el Espíritu, escuchar lo que el Espíritu de Dios te dice. Al hacer estas cosas, al empezar a actuar según Dios te guíe y según las instrucciones que recibas de Él, empezarás a moverte en lo sobrenatural de manera tan natural como los pájaros vuelan en el aire. No tendrás que luchar y esforzarte, ni tratar de dividir el mar. Sólo confiarás en el Señor, extenderás tu vara… y verás los milagros. Lectura bíblica: Éxodo 14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/20/20245 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

Ten buen ánimo

  «Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo» (Hechos 27:22 RV1960) ¿Qué haces cuando te encuentras en una situación realmente peligrosa? Si actúas como yo lo hacía, seguramente le clamas a Dios con desesperación. Una tarde cuando estaba llorando con desesperación ante Dios por algo, Él me interrumpió, diciéndome: Kenneth, ¿sabes que Yo no escucho el clamor de Mis hijos cuando lo hacen con desesperación? «¿Qué? —dije— Yo creía que sí lo hacías». Él dijo: No, Yo escucho el clamor de desesperación de un pecador porque eso es todo lo que puede implorar. Pero una vez que has nacido de nuevo, hijo, debes clamar con fe. Yo escucho el clamor de fe. ¿Qué es un clamor de fe? Es llamar las cosas que no son, como si fueran (Romanos 4:17). Eso es lo que la Biblia quiere decir cuando dice: «Diga el débil: Fuerte soy» (Joel 3:10). El apóstol Pablo sabía cómo usar el clamor de fe. Por eso, en Hechos 27 exhortó a los hombres en ese barco averiado y a punto de hundirse a “cobrar ánimo”. Les instó para que comenzaran a actuar en fe. ¿Te imaginas lo que pensaron los marineros cuando Pablo les habló?: “Ese predicador es un tonto. Escuchen lo que está diciendo: ¡Que cobremos ánimo! Hemos tirado todo lo que tenemos por la borda, y él dice que tengamos buen ánimo”. Quizás ahora te sientas como se sintieron esos marineros. Tal vez sientas que tu barco se está hundiendo. Es posible que tengas ganas de llorar por la desesperación. Pero no lo hagas. En vez de eso, haz lo que el apóstol Pablo dijo y ¡cobra ánimo! Clama a Dios en fe y di: “Señor, no me voy a desesperar. Tendré buen ánimo porque Tu Palabra dice que me librarás de esta situación” (Salmos 34:19). Luego, comienza a alegrarte. Posiblemente necesites más valentía para lograrlo que antes, pero Dios te dará la fortaleza para hacerlo. Te dará el poder para estar gozoso en medio de la oscuridad más densa que el diablo pueda traer a tu vida. En vez de llorar con desesperación, afírmate en la fe. Canta, regocíjate y alaba a Dios por tu liberación. Ten buen ánimo y podrás estar seguro de que Dios te sacará bien de la tormenta. Lectura bíblica: Filipenses 4:4-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/19/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

Abre la puerta de par en par

  «Jesús estaba sentado frente al arca de las ofrendas, y miraba cómo la gente echaba sus monedas en el arca... pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «De cierto les digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca, porque todos han echado de lo que les sobra, pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, ¡todo su sustento!» (Marcos 12:41-44) ¿Has querido alguna vez llamar la atención de Dios? ¿Sabías que puedes hacerlo?. Hay una cierta osadía, una cierta clase de fe en el dar que llama la atención de Dios. Puedes verlo en Marcos 12. Lee ese capítulo e imagínate lo que estaba pasando. Jesús estaba sentado junto al arca de las ofrendas, y observaba a la gente depositarlas. Estoy seguro que sabes que había unos fanfarrones luciéndose con motivo de la ocasión. No podían faltar las túnicas farisaicas rozándose cuando esos líderes acaudalados caminaban a echar las ofrendas ese día. En medio de todo eso, una viuda pobre avanzó y echó su ofrenda. Puedo imaginármela, e incluso hasta puedo escucharla decirse a sí misma: “Por el Dios eterno todopoderoso que vive, ya he tenido suficiente de esta pobreza. Estoy harta de no tener nada más que necesidad. Quizás ahora sólo sea una viuda pobre, pero nunca más volveré a serlo. ¡Voy a ser una viuda en quiebra si Dios no hace algo, porque le estoy dando todo lo que tengo!”. De repente, ¡zas! Echó el último centavo que tenía en la ofrenda. ¿Sabes qué? Eso atrajo la atención de Jesús y lo motivó a decir: “Escuchen todos. Quiero hablarles de esta mujer…, y comenzó a predicar”. Lo que movió a Jesús no fue lo que ella dio, sino su manera de ofrendar. Ella dio en fe, no en temor. No se detuvo y calculó lo que no tenía y dijo: “Bueno, si hago esto, mañana no tendré comida”. Depositó con confianza todo lo que poseía, esperando a cambio que Dios cuidara de ella. Tú y yo necesitamos demostrar esa misma actitud. Necesitamos comenzar a presentar nuestras ofrendas al Señor con confianza, depositándolas con decisión a Su servicio, esperando a cambio Sus bendiciones. Si necesitas algo ahora mismo, da con osadía y atrae la atención de Dios, así como lo hizo la viuda. Abre la puerta de tu hogar de par en par dándole a Jesús todo lo que tienes. Dile que Él es tu fuente y tu proveedor. Cuando menos lo esperes, ¡la abundancia de Dios se derramará en tu vida! Lectura bíblica: Marcos 12:28-44   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/18/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

Sin ofensas

  «El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo» (1 Juan 2:10) Si observas que estás cayendo en el fracaso o el pecado, examina tu vida de amor. Acércate al Señor y pídele que te revele si existe contienda con alguna persona, o si guardas ofensa en contra de alguien. De ser así, el diablo tiene acceso a tu vida y puede hacerte tropezar. Como predicador, lo he visto suceder un sin número de veces. Han habido ocasiones en las que algunos creyentes se han molestado conmigo por lo que digo. Piensan que estoy equivocado y se retiran enfadados—y luego me he enterado de que se encuentran en problemas. En Marcos 4:17 leemos que el diablo usa esa clase de ofensas para robarnos la Palabra de nuestro corazón. El diablo hace que nos disgustemos los unos con los otros, y eso le da la oportunidad para quitarnos el tapón y dejar salir la Palabra de Dios como el agua cuando se deja correr. No dejes que esto te suceda. Si oyes a un predicador o a un creyente decir algo contrario a lo que crees y te sientes ofendido, di: “No, tú no me robarás la Palabra, diablo mentiroso”. A continuación, arrodíllate y arrepiéntete delante de Dios. Escudriña la Palabra y escucha al Espíritu en tu interior, pide por entendimiento para saber lo que debes hacer. Si todavía crees que esa persona actuó mal, ora por ella. Recuerda: guardar ofensa nunca proviene de Dios. Él nos enseña que debemos estar arraigados y cimentados en amor. Así que deja esos sentimientos de ofensa. Entrégate a esa persona en amor y oración, y podrás salir de esa situación sin tropiezo alguno. Lectura bíblica: 1 Juan 2:1-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/17/20245 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Conquista nuevas tierras

  «Una vez más les digo, que si en este mundo dos de ustedes se ponen de acuerdo en lo que piden, mi Padre, que está en los cielos, se lo concederá» (Mateo 18:19) Como creyentes, somos parte de un ejército conquistador que toma constantemente nuevas tierras para el reino de Dios. ¿Cierto? Bueno, así es como debería ser. Pero justo en el momento en que el ejército llega a la cumbre de la colina y está listo para avanzar, parece que Satanás saca su gran arma―la división―y esparce a los creyentes por todas partes. ¿Cómo podemos contraatacar la estrategia de la división? Lanzando un ataque aún más efectivo con uno de los recursos más poderosos que nos ha dado el Señor Jesús: la oración en común de acuerdo. Jesús dijo que si dos de nosotros nos ponemos de acuerdo para pedir cualquier cosa, ¡nos será hecha! Esas palabras son tan poderosas que a muchos se les hace difícil creerlas. Si lo hicieran, veríamos grupos de cristianos en cada esquina poniéndose de acuerdo en oración. Busca a alguien para ponerte de acuerdo en oración esta misma semana, y asegúrate de orar basado en la Palabra de Dios. Quizás tengan opiniones diferentes en cuanto a todo lo demás, pero podrán estar de acuerdo con respecto a la Palabra. También, asegúrate como grupo de que el acuerdo sea total: en espíritu, alma y cuerpo. Derriben argumentos, teorías y pensamientos contrarios a la Palabra. Lleven cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Guarden sus pensamientos y sus palabras. Después, pónganse de acuerdo como grupo al declarar con sus labios las cosas que han acordado. Finalmente, actúen como si ya hubieran recibido la respuesta. No sigan pidiendo y pidiendo, sino den gracias a Dios. ¡Manténganse de acuerdo y conquisten nuevas tierras para el Señor! Lectura bíblica: Hechos 4:1-31   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/16/20245 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Vive una vida de amor

  «El amor de Dios se ha perfeccionado verdaderamente en el que obedece su palabra, y por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo» (1 Juan 2:5-6) No hay nada—absolutamente nada—que sea más importante que aprender a amar. De hecho, el nivel de perfección alcanzado en tu vida de amor, determinará cuánto alcanzarás de la perfecta voluntad de Dios. Eso explica el porqué toda fuerza espiritual proviene del amor. Por ejemplo, la Biblia dice que la fe obra por el amor. Es casi imposible que la oración sea contestada si el creyente se sale del amor y se niega a perdonar a su hermano. Si no tienes amor, tus ofrendas de nada te servirán. El don de lenguas y la profecía tampoco producirán efecto. Tu fe será un fracaso y tus conocimientos no producirán frutos. Todas las verdades que has aprendido de la Palabra de Dios obran por el amor. No te serán útiles a menos que vivas en el amor de Dios. En 1 Corintios 13:4-8, se muestra un cuadro perfecto de cuál es la conducta del amor: es paciente y benigno. No es celoso ni orgulloso. No hace nada indebido, no es egoísta y no se irrita. El amor: «Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (versículo 7). Pareciera una lista muy demandante, ¿cierto? Pero no te desesperes. Tú eres una criatura de amor. Tu espíritu ha sido recreado por Dios a la imagen del amor, y Él ha enviado a Su Espíritu de amor a vivir en ti y a enseñarte a amar como Él ama. Tú puedes empezar a gozar de la vida de amor que Dios quiere que vivas. Empieza hoy mismo.   Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/15/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Utiliza el modus operandi de Dios

  «Por la fe entendemos que Dios creó el universo por medio de su palabra, de modo que lo que ahora vemos fue hecho de lo que no se veía» (Hebreos 11:3) Dios usa Su palabra para crear. Él usó Su Palabra para “formar” el mundo. Solo mira el primer capítulo de Génesis y cuenta cuántas veces encuentras la frase: “dijo Dios”. «Y dijo Dios: «¡Que haya luz!» Y hubo luz… Y Dios hizo una bóveda, y parte de las aguas quedaron arriba de la bóveda, y parte de las aguas quedaron abajo… También dijo Dios: «¡Que se junten en un solo lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que se descubra lo seco!» Y así fue… Después dijo Dios: «¡Que produzca la tierra…» (versículos 3, 6, 9, 11). Dios no hace nada sin decirlo primero. Ése es Su “modus operandi”; es decir, Su forma de hacer las cosas. Y si tú eres inteligente, harás lo mismo. Tomarás Sus palabras y las declararás hasta que tomen forma y lleguen a ser una realidad en tu vida. “Bueno, hermano Copeland, yo he tratado eso y no me ha dado resultado. He dicho cuatro veces: ‘Por Sus heridas he sido sanado’, y nada ha sucedido”. ¡No importa! Dios comenzó a declarar que Cristo vendría desde la época del huerto de Edén. Lo dijo otra vez en Éxodo, en Números, en Deuteronomio, en Isaías y en los libros de los demás profetas. Lo mencionó una y otra vez en todo el Antiguo Testamento. Pero alrededor de 7.000 años más tarde, el Evangelio según San Juan nos dice: «Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros…» (Juan 1:14). Por lo tanto, si has dicho cuatro veces que has sido sanado y nada ha sucedido, no te preocupes por eso. Sigue diciéndolo. Quizá estés pensando que la sanidad se está demorando, pero te garantizo que no se demorará 7.000 años. ¿Quieres vivir conforme al poder de Dios? Entonces utiliza Su modus operandi. Declara las palabras de Dios y deja que éstas construyan una vida llena de bendiciones para ti. Lectura bíblica: Génesis 1   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/14/20245 minutes, 7 seconds
Episode Artwork

Olvidando el dolor

  “El amor… no se irrita, no se queja ni se resiente; no toma en cuenta el mal recibido [no le presta atención a los malos tratos]” (1 Corintios 13:5 AMP) ¿Alguna vez has tratado de perdonar a alguien… y te has dado cuenta de que no puedes hacerlo? Has clamado y orado por eso, y le has pedido a Dios que te ayude, pero esas experiencias pasadas, cargadas de rencor, se rehúsan a irse. Para acabar con ese tipo de situaciones por completo, es necesario que tu perdón se base en la fe, y no en los sentimientos. El verdadero perdón no tiene ninguna relación con la manera en que te sientes. Es un acto de la voluntad que está basado en la obediencia a Dios y en la fe en Él. Eso significa que una vez que hayas perdonado a alguien, deberás considerar a esa persona perdonada para siempre. Cuando los sentimientos del pasado regresen y Satanás trate de convencerte de que realmente no has perdonado, resístelo, y dile: “No, ya he perdonado a esa persona por fe. Me niego a vivir basado en esos sentimientos del pasado”. Entonces, de acuerdo con 1 Juan 1:9, cree que has sido perdonado y limpiado del pecado del rencor, de toda injusticia relacionada con éste ¡y de cualquier recuerdo de haber sido agraviado! ¿Has escuchado alguna vez decir “Yo perdono, pero nunca olvido”? Eso es perdón de segunda clase que, como creyente, se supone que no debes aceptar. Debes perdonar de una manera sobrenatural: «así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo» (Efesios 4:32). Debes perdonar como Dios perdona para liberar, sin condiciones y para siempre, a la otra persona del sentimiento de culpa, y así restaurar las cosas como si nada hubiera sucedido. No sólo debes perdonar, sino también olvidar lo que pasó. Al hacerlo, algo sobrenatural ocurrirá en tu interior. El dolor ocasionado por esa experiencia desaparecerá. El poder de Dios borrará los efectos y tú podrás olvidarlo de una vez por todas. No te conviertas en “un contador” emocional, como los rencorosos que llevan cuenta de los agravios y ofensas que sufren. Aprende a perdonar y a olvidar, y accederás a un nuevo mundo de bendiciones. Lectura bíblica: Lucas 6:27-37   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/13/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

La alabanza como arma

  «Señor, te alabaré de todo corazón y hablaré de todos tus portentos. Por ti me alegraré, oh Dios altísimo, y cantaré alabanzas a tu nombre. Ante ti, mis enemigos huyen, ruedan por el suelo y perecen» (Salmos 9:1-3) Nunca subestimes la importancia de la alabanza. Es una de las armas espirituales más poderosas que posees. La alabanza es más que un canto bonito o unas palabras de elogio a Dios. Ésta produce resultados. La alabanza libera la misma presencia de Dios. Y cuando Su presencia entra en escena, tus enemigos son echados fuera. La enfermedad y la dolencia no pueden permanecer en tu cuerpo, tampoco la pobreza puede permanecer en tu casa. Incluso el cansancio físico debe huir cuando se enfrenta a una alabanza auténtica, llena de gozo. Lo sé por experiencia propia. Hace años, cuando comencé a dirigir “La escuela de sanidad”, libré una verdadera batalla contra el agotamiento. Había ministrado e impuesto manos sobre los enfermos por tantas horas a la vez que cuando la reunión finalizaba, me sentía físicamente débil, incluso hasta para concluir la reunión. Entonces, en una reunión en particular, descubrí el poder de la alabanza. Acababa de orar por quienes se encontraban en la fila de oración, y como de costumbre, me sentía exhausta. Pero en vez de descansar, el Espíritu del Señor me reveló que necesitaba regocijarme en el Señor. Así lo hice. Comencé a alabar al Señor con todo mi corazón, con toda mi mente y con todo mi cuerpo. ¿Sabes qué sucedió? El cansancio se fue y fui llena de poder con la presencia de Dios. La próxima vez que el diablo trate de ahogar tu eficacia y de agotar tu fortaleza, recuerda que el bienestar y la victoria que son tuyas en Jesús, recházalo con el arma de la alabanza. Levanta tus manos, tu voz y todo tu corazón. ¡Alaba! Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/12/20245 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Continúa hasta el final

  “Resistan [al diablo] firmes en la fe [contra sus ataques: establecidos, arraigados, fuertes, inconmovibles, decididos], sabiendo que los mismos (idénticos) padecimientos se van cumpliendo en sus hermanos (el cuerpo completo de cristianos) en todo el mundo. Y después de que hayan padecido por un tiempo, el Dios de toda gracia, que nos llamó a Su gloria eterna en Jesucristo, Él mismo los perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:9-10 AMP) No importa cuánto tiempo hayas estado viviendo por fe ni cuánto hayas aprendido al respecto; de vez en cuando enfrentarás adversidades. Te encontrarás con situaciones que no saldrán como esperabas. Si eso sucede, recuerda que esas adversidades son temporales. Quizás hayas perdido una batalla, pero no perderás la guerra. Sólo necesitas levantarte y empezar de nuevo. Quizá digas: “No entiendo, hice todo lo que pude. Anduve en toda la verdad que conocía. ¿Por qué no obtuve la victoria?”. ¡Porque todavía había algo que ignorabas! No te asombres de que existan cosas que desconozcas acerca del mundo espiritual. Kenneth y yo hemos estado en el ministerio más de 45 años. Hemos pasado innumerables horas estudiando la Palabra. Sin embargo, hemos comprendido que cuanto más aprendemos, más cuenta nos damos de lo poco que sabemos. Por eso, cuando nos encontramos en una situación donde parece que no podemos lograr la victoria, tenemos que pedirle a Dios más sabiduría. En 2 Samuel 21 vemos al rey David haciendo precisamente eso. La nación había estado sufriendo de hambre por tres años, y David no entendía qué estaba sucediendo. Entonces le preguntó al Señor, ¿y sabes lo que Dios le respondió? ¡Le explicó que el hambre había surgido como causa de algo que Saúl había hecho! ¿No es asombroso? Saúl había muerto hacía años, pero lo que él había activado en el mundo espiritual aún afectaba a la nación. David pudo haberse rendido cuando sus confesiones diarias de fe y métodos de oración no aliviaban el hambre, pero no lo hizo. Le pidió a Dios más sabiduría. David usó sus adversidades temporales para buscar más conocimiento de Dios. ¡Sigue su ejemplo! Deja de darte por vencido a causa de adversidades temporales. No dejes que te saquen del juego. Después de todo, éste no termina hasta el final. Y la Biblia dice que cuando termine, habrás ganado. Por lo tanto, mantente firme en la fe. Al final, tu victoria está garantizada.   Lectura bíblica: 2 Samuel 21:1-6   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/11/20245 minutes, 10 seconds
Episode Artwork

¡Aliméntate de la Palabra!

  «Hijo mío, presta atención a mis palabras; Inclina tu oído para escuchar mis razones. No las pierdas de vista; guárdalas en lo más profundo de tu corazón.» (Proverbios 4:20-21) Una vez que hayas hecho de la Palabra de Dios la máxima autoridad de tu vida, lo primero que deberás hacer para lograr la victoria sobre el enemigo es ir a la Palabra y tomar las promesas de Dios en lo que respecta a tu situación. Nota que dije: “ir a la Palabra”. Es muy bueno que la Palabra esté almacenada en tu memoria, pero no dejes que eso reemplace el tener diariamente la Palabra delante de tus ojos. Ninguna persona hambrienta puede alimentarse del recuerdo del sabor de unas papas. Ni aunque lo recuerde perfectamente. Lo mismo podemos decir de la Palabra de Dios. Es importante guardarla en la memoria, pero también debemos abrirla y leerla directamente para alimentar el espíritu. Hay un gran poder cuando tienes la Palabra ante sus ojos y cuando entra en tus oídos, pues así es como llega a tu corazón, y al llegar a tu corazón puedes vivir por ella. Por tanto, no sólo pienses en la Palabra hoy, sino léela. Busca las promesas relacionadas con tu situación y aliméntate de ellas para que tu vida sea fortalecida. Lectura bíblica: Deuteronomio 6:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/10/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Deja atrás el pasado

  «…Pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante» (Filipenses 3:13) Pareciera como si los fracasos, las decepciones, los dolores y los sufrimientos del pasado no se fueran. La mayoría de nosotros sabemos lo que es sentirse agobiado por esas cargas, pero pocos sabemos qué hacer. Por eso, andamos mal o con dificultad por la vida, con la esperanza de que desaparezcan por arte de magia y dejen de causarnos dolor. Pero nunca sucede así. Más bien, con el paso del tiempo nuestra condición empeora. En lugar de olvidar esas experiencias dolorosas, pensamos constantemente en ellas, hasta que llegan a ser más reales para nosotros que las promesas de Dios. Pensamos tanto en ellas que terminamos deprimidos, estancados en la vida y llenos de temor al fracaso. Yo solía caer mucho en esa trampa. Entonces un día, cuando estaba en medio de una lucha con la depresión, el Señor me habló al corazón, diciendo: Kenneth, tu problema es que estás formando tus pensamientos con el pasado, en vez de hacerlo con el futuro. ¡No hagas eso! La incredulidad mira al pasado y dice: ¿Ves?, no se puede hacer. Pero la fe mira al futuro y dice: ¡Sí se puede!; es más, según las promesas de Dios, ¡ya está hecho! Así que al dejar los fracasos del pasado atrás para siempre, la fe avanza y actúa como si la victoria ya hubiera sido ganada. Si la depresión te ha causado un decaimiento espiritual, podrás librarte de ella si quitas tu mirada del pasado y la enfocas en el futuro―un futuro que ha sido garantizado por Cristo Jesús en las grandes y preciosas promesas de Su Palabra. ¡Olvida los fracasos del pasado! Dios ya se olvidó de ellos (Hebreos 8:12). Y si Él ya no los recuerda, ¿por qué lo haces tú? La Biblia declara que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana. Así que, si tomas en serio lo que Dios dice, podrás despertar cada mañana a un mundo nuevo. Podrás vivir completamente libre de las ataduras del pasado. ¡Hazlo! Reemplaza los pensamientos de los errores pasados con promesas bíblicas del futuro. Al hacerlo, la esperanza comenzará a reemplazar la depresión. Los dolores y los daños espirituales que te han hecho cojear por tanto tiempo, desaparecerán rápidamente. En vez de mirar hacia atrás y decir que no puedes, mira hacia adelante y confiesa: ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Lectura bíblica: Filipenses 3:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/9/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Toma el camino correcto

  «Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan» (Deuteronomio 30:19) ¡Dios te castigará por eso! La mayoría de nosotros hemos dicho cosas como esas muchas veces. De alguna manera, hemos creído que a Él le gusta causarnos dolor y castigarnos cada vez que pecamos. Pero no es cierto. Es verdad que la paga del pecado es muerte. Sin embargo, no es Dios quien la ocasiona. La Biblia nos dice que por miles de años ha estado en vigencia una maldición. El diablo es el causante de ella, no el Señor. Dios nos advierte de ella en Deuteronomio 30:19. Después de describir en detalle las bendiciones que recibirán los que siguen al Señor y las graves consecuencias que sufrirán los que se aparten de Él, nos dice: «… he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan». Analízalo de la siguiente manera. Existe un lugar que se llama maldición. Dios nos advierte acerca de ese lugar y nos insta a evitar el camino que nos lleva en esa dirección. Ahora, Él nos ha dado libre albedrío para que escojamos el camino que queramos seguir. Si elegimos el camino que lleva a la maldición, y no nos desviamos, allí llegaremos. ¿Será porque Dios nos envió? ¡No! Él nos advirtió de antemano que no fuéramos ahí. Es vital tener presente lo siguiente: En cualquier momento del camino―no importa si te encuentras en el camino hacia la maldición o estás viviendo en medio de ella―Dios te salvará de ella. Te sacará de ahí y te hará libre de enfermedades, vicios y cualquier cosa que te tenga esclavizado. Si hoy te encuentras en el camino equivocado y ves la destrucción acercándose, solamente arrepiéntete y toma el camino correcto. Encomienda tu camino a Jesús para que Él te libere de cualquier cosa que te tenga cautivo. Puedes comenzar orando: “Señor Jesús, he tomado el mal camino y ahora mismo te pido que me perdones. Quiero escoger la vida y Tu camino. Por favor, libérame de esta atadura y lléname de Tu Espíritu Santo. ¡Gracias, Señor!” Recuerda que sin importar lo que hayas hecho, Dios no quiere castigarte, sino perdonarte. Él quiere salvarte y levantarte. ¡Confía en Él para que te ponga en el camino de la vida hoy! Lectura bíblica: Deuteronomio 30   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/8/20245 minutes, 3 seconds
Episode Artwork

La vida de resurrección

  «Pero el primer día de la semana, muy temprano, las mujeres regresaron al sepulcro. Llevaban las especias aromáticas que habían preparado.  Como se encontraron con que la piedra del sepulcro había sido quitada, entraron; pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.» (Lucas 24:1-3) Ya es hora de que dejemos de buscar entre los muertos al que vive. Es hora de que dejemos de deambular por el cementerio del pecado, la enfermedad y el fracaso, y empecemos a vivir ¡la vida de resurrección! Como criatura resucitada, tu vida no está determinada por algún accidente que está por ocurrir. Tu vida no es una red de sucesos y circunstancias sin control. Dios tiene un plan específico para ti. Quizás la intención de Dios sea que tengas el ministerio de sanidad más grande de este siglo, que seas un gran predicador o quizás te dé una revelación, la cual será de bendición para todo el mundo. Pero nunca sabrás lo que Dios te tiene reservado hasta que centres tu atención en Él. Por eso el diablo trabaja tanto para que te concentres en los problemas de la vida y no le prestes atención a la Palabra viva de Dios. Su objetivo es que no te des cuenta de que estás lleno de la vida de resurrección de Jesucristo. En realidad, esa posibilidad lo aterroriza. ¿Por qué? Porque una vez que entiendas que tienes la vida de Dios en tu interior, comenzarás a vivir como Cristo lo hizo. Impondrás las manos sobre los enfermos y sanarán, echarás fuera demonios, y predicarás el evangelio a toda criatura. En resumen, serás lo que Dios te ha destinado ser. Tú serás el Cuerpo de Cristo en la Tierra. No dejes que Satanás te ate con el peso del pecado y los fracasos del pasado. Tú ya no estas muerto. Has sido resucitado con Jesucristo. ¡Sal de la tumba y comienza a vivir la vida de resurrección! Lectura bíblica: Hechos 17:16-34   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/7/20245 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

No aceptes la tristeza

  «Los redimidos del Señor volverán a Sión entre cantos de alegría. Sobre ellos reposará un gozo infinito; rebosarán de gozo y alegría, y el dolor y los gemidos huirán de ellos» (Isaías 51:11) ¿Sabías que como creyente la Sangre de Jesucristo te ha redimido de la maldición del dolor y la tristeza? Tú no debes aceptar esos sentimientos, de la misma manera que rechazas el pecado y la enfermedad. Varios meses antes de que mi madre partiera a la patria celestial —hacia la presencia del Señor— en agosto de 1988, Dios comenzó a enseñarme acerca de este tema. Cada vez que Él me mostraba algo respecto al dolor, yo lo ponía en práctica (tu deberías hacer lo mismo cada vez que Dios te enseñe algo: comienza a ponerlo en práctica en ese momento, y cuando tengas que enfrentar una situación difícil, no tendrás problemas). Ocho meses y medio antes de que mi madre dejara esta Tierra, empecé a prepararme contra el dolor y la tristeza. Decidí que no iba a entristecerme. De inmediato, el diablo comenzó a atacar mis emociones. Pero yo le contestaba: “No recibiré nada de eso. Tomo autoridad sobre estos sentimientos en el nombre de Jesús. He entregado mi cuerpo como sacrificio agradable al Señor, y no acepto nada que no sea Su gozo”. Luego, comenzaba a declarar la Palabra y a alabar en voz alta. Pasé tres días difíciles resistiendo la tristeza, hasta que los espíritus de aflicción se fueron. Lo que trato de decirte es lo siguiente: tendrás que luchar contra el dolor y la tristeza. No te pertenecen. No provienen de tu Padre celestial. Quizás tengas que pasearte por la habitación toda la noche. Pero en lugar de preocuparte y llorar, camina y declara la Palabra hasta que dejes de sentirte así y el gozo del Señor te llene. Recuerda quién eres. Tú eres aquel sobre el cual reposará un gozo infinito, y el dolor y los gemidos huirán de ti. ¡Eres el redimido de Señor! Lectura bíblica: Salmo 97   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/6/20245 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

Nos necesitamos los unos a los otros

  «Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste» (Juan 17:21) Como creyentes, ya es tiempo de que empecemos a vivir en la unidad por la cual oró Jesús en Juan 17:21. Es hora de que nos apoyemos tanto en los buenos tiempos como en los malos tiempos, y que nos demos cuenta de que nos necesitamos los unos a los otros. Es indispensable. Necesito de tu fe tanto como tú necesitas de la mía. Juntos podemos enfrentar cualquier cosa, y tener la victoria en Jesús. Déjame explicarte porqué. En Juan 3:34, Dios dice que a Jesús le fue entregado el Espíritu Santo sin medida. Él era más poderoso que todos los demonios del infierno y todos los espíritus malignos, incluyendo al mismo Satanás. Jesús pudo haberlos derrotado de una sola vez. Ahora considera esto. Nosotros somos el Cuerpo de Cristo. A cada uno se le ha dado una medida de fe, según Romanos 12:1-3. Esa medida es suficiente para todas nuestras necesidades personales. Sin embargo, lo que está en juego va más allá que nuestras propias vidas. ¡Tenemos un mundo por conquistar! Somos la generación de los últimos tiempos. Necesitamos toda la ayuda disponible y necesaria. Pero, gracias a Dios, sí podemos conseguirla. ¿Cómo? Uniéndonos. Vemos en Efesios 4:13 que al unirnos en la fe, alcanzaremos “la estatura de la plenitud de Cristo”. En otras palabras, cuando el Cuerpo de Cristo se una y comience a funcionar como uno, tendremos acceso al Espíritu Santo sin medida, ¡al igual que Jesús! Será entonces cuando los ministerios empezarán a funcionar en la plenitud de sus llamados. Comenzaremos a ver la plenitud de las manifestaciones del Espíritu Santo. Veremos a Jesús como nunca antes lo hemos visto. Entonces el mundo sabrá que el Padre lo envió. Alcanza esa unidad hoy. Ponte cada día a disposición de Dios para orar por otros. Comienza tu día diciendo: “Espíritu Santo, úsame para orar por alguien hoy. Te ofrezco mi medida de fe”. Una vez que verdaderamente nos unamos, los demonios del infierno no podrán vencernos. ¡Marcharemos sobre ellos en la plenitud del poder de Jesús y ¡esta época terminará de forma gloriosa! Lectura bíblica: Efesios 4:1-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/5/20245 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

Se fiel

  «Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian» (1 Samuel 2:30) Dios honra a los que le honran. Él nunca olvidará las semillas de lealtad que siembres. Las multiplicará y te las devolverá en una cosecha de bendición. Malaquías 3:17 dice que tu formarás parte de Su tesoro especial para siempre. Medita en eso por unos instantes. Al honrar a Dios con tu vida y con tus labios, ingresas en una esfera de bendición que te llevará literalmente toda una eternidad poder explorarla. Una vez que comienzas a tener esa clase de perspectiva eterna de las cosas, entenderás que es una falta de madurez total el enojarse con Dios cuando las cosas temporales no resultan exactamente como las planeamos ni cuando las esperamos. Descubrirás que tu lealtad debe ser primeramente hacia Dios, y que debes buscar primero Su reino, aun cuando las cosas parezcan estar saliendo mal. La Biblia dice que si lo haces, lo demás te será añadido. Dios nunca olvida. Él jamás olvidará que en medio de la batalla, cuando otros se daban por vencidos y decían: “¡Este asunto de la fe no funciona!”, tú todavía le honrabas y seguías firme confiando en Sus promesas. Por lo tanto, decide en tu corazón honrar a Dios y serle fiel en todo lo que digas. Decide de una vez por todas que nada en tu vida será más importante que honrar a Dios. Sigue honrándole y hablando palabras de fe. Esto te traerá liberación en esta vida, y en la eternidad te sentirás bien satisfecho de haberlo hecho. Lectura bíblica: Salmo 61   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/4/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

¡Nacer de nuevo!

  «Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» (Juan 3:3) Nacer de nuevo. ¿Sabes lo que Jesús tenía en mente cuando le dijo esas tres palabras a Nicodemo? Él estaba hablando del pacto. Jesús estaba explicándole a Nicodemo lo que significaba tener un pacto con Dios. Déjame mostrarte lo que creo estaba en la mente de Jesús. Imagínate a un pequeño bebé recién nacido de una madre soltera. Ninguna persona sabe quién es el padre y nadie desea saberlo. Es un niño que nadie quiere; no le pertenece a nadie. Ahora, imagínate a una familia de la mejor clase social. Una familia que ama a Dios. El papá posee un buen trabajo y, económicamente, la familia ha sido bendecida. Son personas dadivosas que aman a la gente, y se enamoran de este bebé. Poco tiempo después, lo adoptan. ¿Qué sucedió? Ese bebé volvió a nacer. Recibió padres nuevos. Gracias a la adopción, ese bebé ahora es un heredero, sin necesidad de hacer nada. Los padres no dijeron: “Miren a este bebé. Estamos tan impresionados con lo que ha hecho por nosotros que se ha ganado nuestro amor y respeto”. No, es sólo un bebé. No hubiera podido hacer nada para merecer una nueva vida. Movidos por el amor que sentían en sus corazones por este bebé, esta pareja se puso de acuerdo y lo colmaron de gracia. El bebé ahora tiene acceso a todo lo que es de ellos. Cuando le dan su leche, no la rechaza y dice: “Soy tan humilde e indigno que sólo merezco beber agua”. ¡Claro que no! Ese bebé actúa como parte de la familia—como un miembro importante de esa familia. En los días de Jesús, una persona con un pacto, o un niño adoptado, gozaba los mismos derechos de nacimiento que el hijo primogénito. A eso se refería Jesús cuando dijo: “Es necesario nacer de nuevo”. Él estaba hablando de la gracia, de una nueva relación de favor: una nueva familia, una nueva autoridad, un nuevo poder. Si te sientes indigno de recibir las ricas bendiciones que Dios tiene hoy para ti, piénsalo. Medita en ello, para que en vez de preocuparte y luchar con las necesidades de la vida, puedas acercarte confiadamente al trono de gracia de tu Padre y recibir ayuda para todas tus necesidades. Descubre lo que en realidad significa ser hijo del Dios todopoderoso, comprado por sangre, y tener un hermano mayor como Jesús. ¡Descubre lo que significa haber nacido de nuevo! Lectura bíblica: Juan 3:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/3/20245 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

¡Qué futuro!

      «Y también junto con él nos resucitó, y asimismo nos sentó al lado de Cristo Jesús en los lugares celestiales, para mostrar en los tiempos venideros las abundantes riquezas de su gracia y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús» (Efesios 2:6-7) Por años, la gente me ha dicho que la razón por la cual Dios nos salvó es para que cuando lleguemos a la gloria, podamos pasar el resto de la eternidad amándolo y adorándolo. Pero esa no es la verdad. Suena muy bonito, pero es algo que alguien se ha inventado. Dios no es egoísta; más bien es todo lo contrario. Él es el dador por excelencia. El amante supremo. Él no hace nada tan sólo para conseguir algo a cambio. Entonces, ¿por qué nos salvó? La Palabra de Dios dice que lo hizo para que en los tiempos venideros, Él pudiera mostrarnos las abundantes riquezas de Su gracia. ¡Medita en eso! Dios pasará la eternidad mostrándonos las riquezas de Su gracia. Esa es la razón por la cual envió a Jesús al mundo. Dios amó al mundo de tal manera que dio a Su Hijo unigénito. Dios dio a Jesús para que no fuera Su único hijo. Él lo envió para poder tener más hijos, con el fin de amarlos y entregarles todo lo que tiene; y ha planeado hacerlo durante toda la eternidad. Como creyente, tienes por delante el futuro más glorioso que cualquiera pudiera desear. Pero no esperes hasta que llegues a la gloria para disfrutarlo. Puedes comenzar ahora mismo. Después de todo, ¡ya estás sentado en los lugares celestiales con Cristo Jesús! Lectura bíblica: Efesios 2:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.  
4/2/20245 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Grítalo con tu vida

  «Dentro de sí dicen los necios: «Dios no existe.» Corrompidos están. Sus hechos son repugnantes. No hay nadie que haga el bien» (Salmos 14:1) A la mayoría de nosotros jamás se nos ocurriría pensar que este versículo pudiera referirse a nosotros. Después de todo, ¡somos creyentes! Nunca diríamos que Dios no existe. Quizás debamos considerarlo de nuevo. Es cierto que con nuestros labios nunca diríamos algo así, pero… ¿no es cierto que a veces lo decimos con nuestras acciones? Lo decimos cuando pecamos solo un poquito aquí y allá, y pensamos que no tiene importancia ninguna. Vemos películas inmorales o nos reunimos para criticar al pastor, ignorando el mandato de Dios de no hacerlo. Con nuestras acciones estamos diciendo: “Dios no existe”. En Salmos 14:1 se asocia esta forma de actuar con la corrupción. Bien sea que te des cuenta o no, mientras más te comportes de esa manera, más corrupto te volverás. No caigas en el mismo error que cometen los necios cuando manifiestan públicamente que Jesús es el Señor de sus vidas, pero en la vida privada lo niegan con sus acciones. Usa la sabiduría en cada cosa que hagas, para que tanto tu corazón como tu vida anuncien con grito de júbilo: “¡Mi Dios reina!” Lectura bíblica: Salmos 14:1-7, 15:1-5   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
4/1/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

De hijos a siervos

  «... y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo» (Hechos 2:18-19) Vivimos en los días más emocionantes que el mundo jamás haya visto. Dios está derramando su Espíritu para llevar a cabo el avivamiento del tiempo final, el cual traerá una culminación gloriosa a esta era. Algunos hijos de Dios son sólo espectadores que se limitan a mirar lo que Él hace. Pero otros forman parte vital de todo lo que está sucediendo; se han ofrecido como voluntarios para el servicio en este gran ejército del tiempo final. Han llegado a ser lo que la Biblia llama: los siervos y las siervas de Dios. ¿Quiénes son esos siervos y esas siervas? Son los que se han entregado completamente a su Señor. Son los que no se han contentado sólo con ser hijos de Dios nacidos de nuevo, sino que han ido más allá y se han hecho siervos y siervas por amor al Padre. Son los que han dicho: “Queremos involucrarnos en lo que Dios está haciendo. Queremos ser Sus siervos sometidos, dispuestos a cumplir Sus órdenes las 24 horas del día”. Aquellos que toman esa decisión experimentan el gran derramamiento del Espíritu de Dios del que habló el apóstol Pedro en Hechos 2. Son aquellos cuyas palabras de profecía y oración inspiradas por el Espíritu liberan el poder de Dios sobre la Tierra. Son aquellos cuyas palabras abren el camino para las señales y maravillas. ¿Quieres estar entre ellos? Puedes hacerlo. Dios desea que lo hagas. ¡De hecho, Él necesita que te involucres! Él requiere de personas dispuestas a dejar todo lo que las tenga atadas a este mundo. Así mismo siervos a quienes pueda llamar a la media noche para que intercedan, a pesar de que estén muy cansados. Ésa es la calidad y la profundidad de dedicación que requieren los siervos y las siervas. Es un llamado que exige mucho, pero sus recompensas son abundantes. Los que estén dispuestos a desempeñar ese papel serán los portavoces de Dios en la Tierra en estos días finales. Serán canales de Su Espíritu y de Su gran poder. Serán los actores clave en la producción más grande que el Espíritu Santo está preparando. Decídete ahora a ser uno de ellos. Da el paso de fe al servicio. Lectura bíblica: Hechos 2:1-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/31/20245 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Escudriña tu pacto

Kenneth Copeland «…Esta copa es el nuevo pacto [ratificado y establecido] en Mi sangre» (1 Corintios 11:25, AMP) Nuevo Pacto. Ésta es una frase conocida para la mayoría de nosotros, pero ¿sabemos lo que realmente significa? No, porque de saberlo, todos seríamos gigantes de la fe. En lugar de estar luchando por “tratar” de creer en las promesas de Dios, seríamos como Abraham: «… que se fortaleció en fe,… plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que [Dios] había prometido» (Romanos 4:20-21). Ésa es la clase de confianza que surgió en Abraham cuando Dios estableció el pacto con él. Era un pacto inferior al nuestro, hecho con la sangre de animales. Sin embargo, transformó a un Abraham dudoso, en el padre de la fe. ¿Por qué? Porque Abraham entendió la importancia del pacto. Él sabía que al entrar en un pacto de sangre, se estaba dando completamente y para siempre a otra persona. Una vez que lo hiciera, ya nada sería exclusivamente suyo. Todo lo que era y todo lo que tenía o pudiera llegar a poseer, debía compartirlo equitativamente con la persona con quien hacía el pacto. En los días de Abraham, en la ceremonia del pacto, los interesados intercambiaban túnicas, dando a entender con ello el intercambio de autoridad. Intercambiaban también sus armas, lo cual quería decir: “Tus enemigos son ahora mis enemigos. Pelearé tus batallas como si fueran las mías”. Luego, caminaban por en medio de la sangre de los animales sacrificados, prometiéndose lealtad mutua, incluso hasta la muerte. Cuando Dios hizo pacto con Abraham, éste comprendió que no había más lugar para la duda. Dios le había mostrado cuánto anhelaba ser su Dios; le había dado todo lo que tenía y había establecido una relación con él, la cual no podía ser disuelta. Abraham conocía muy bien la importancia de un pacto. El pacto lo convenció, de una vez por todas, de que podía confiar en las promesas de Dios. Llegó a ser un ancla para su alma. ¿Quieres ser un gigante de la fe como lo fue Abraham? Entonces, escudriña el pacto que tienes con Dios. Estúdialo a la luz de la Palabra. Deja que el Espíritu Santo te muestre lo que significa cuando Jesús se sacrificó para ratificar tu pacto con Dios. Deja que te enseñe lo que significa que Él te haya dado Su nombre (Juan 16:23), Su autoridad (Mateo 28:18-20), Su armadura y Sus armas (Efesios 6:10-17). Una vez que comprendas lo que Jesús quiso decir cuando expresó: «Esta copa es el nuevo pacto [ratificado, confirmado] en mi sangre» (1 Corintios 11:25), tu vida nunca será la misma.   Lectura bíblica: Hebreos 10:1-23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/30/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

No dejes que tus oraciones sean estorbadas

  “Pero si [en realidad] andamos y vivimos en luz, como Él está en luz, tenemos [verdadera e inquebrantable] comunión unos con otros…” (1 Juan 1:7; AMP) Uno de los aspectos de la vida que los creyentes hemos descuidado es el área de nuestras relaciones. Hemos hecho caso omiso a lo que nos indica la Palabra de Dios respecto a ello. Hay tantas críticas y discordias entre nosotros que hemos llegado a ser un obstáculo a los recursos y a las herramientas que Dios nos ha dado para que tengamos éxito en este mundo. ¡Así es! La contienda causa problemas en el reino espiritual. Ésta le abre la puerta al diablo. Impide que nuestras oraciones sean contestadas. ¡Y no permite que los ángeles obren a nuestro favor! En 1 Pedro 3:7, el Apóstol instruye a los maridos a que sean comprensivos con sus esposas: “…con un reconocimiento inteligente de su relación matrimonial, honren a su esposa como [físicamente] la más fragíl, pero reconociendo que ambos son herederos de la gracia (favor inmerecido que Dios nos da) de la vida, para que sus oraciones no sean estorbadas ni interrumpidas” (AMP). Esposos y esposas, padres e hijos, compañeros de trabajo, miembros de las iglesias: es hora de que todos despertemos y nos percatemos del peligro que representa la contienda, empecemos a andar en amor. Ilumina con la luz de la Palabra de Dios tus relaciones. Es hora de reconocer y entender que somos parte los unos de los otros; que somos un solo cuerpo, un solo Espíritu, debemos procurar mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3-4). Deja que el poder de Dios fluya en todas tus relaciones. ¡Aprende a caminar en la luz! Lectura bíblica: Romanos 15:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/29/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Transforma tus pérdidas

  «Pero el regalo de Dios no se puede comparar con la transgresión… porque si por la transgresión (el error, la ofensa) de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más el regalo de Dios [que viene] por la gracia de un hombre… Jesucristo, para [el beneficio] de muchos» (Romanos 5:15, AMP) Si estás atravesando por una situación larga, difícil y necesitas que alguien te diga cómo cambiar las cosas, busca a Dios. Él es experto en la materia. Él ha sufrido las mayores pérdidas que alguien jamás haya sufrido. Analízalo. Dios perdió a Lucifer, el ángel de mayor rango y el más ungido. Y cuando Lucifer se rebeló, perdió al menos un tercio de todos los ángeles que había creado. Luego, perdió al hombre y a la mujer que había creado; y como les había dado dominio total sobre la Tierra, también la perdió en ese instante. Sin importar la forma en que lo analices, ¡fue una pérdida masiva! No obstante, a pesar de todo ello, Dios no es un perdedor. Él es el gran ganador de todos los tiempos. ¿Sabes por qué? Porque Él sabe cómo transformar las pérdidas; sabe cómo poner en práctica el principio de dar y recibir para transformar las pérdidas en ganancias. «Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y rebosante…» (Lucas 6:38). Podemos aplicar este principio poderoso contra los malos tiempos. ¿No es asombroso? Dios tenía a la mano todas las opciones posibles para recuperar las cosas que había perdido. Contaba con toda la sabiduría y el poder a Su disposición. Sin embargo, de todas las opciones posibles, Él escogió el principio de dar. Dios entregó aquella cosa que era irreemplazable: Su Hijo unigénito. Luego, respaldó ese regalo con Su propia fe. Y cuando el principio de dar y recibir había cumplido su propósito, Dios Padre todopoderoso no sólo recibió a Su Hijo unigénito, sino también a millones de otros hijos con Él. No te desesperes por las pérdidas. Redímelas en la misma manera que Dios redimió las Suyas. Da, y activa —a tu favor— el principio más poderoso del universo. Lectura bíblica: Juan 3:12-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/28/20245 minutes, 9 seconds
Episode Artwork

De creencia a convicción

  «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Romanos 8:37) La Biblia nos llama reyes, sacerdotes (Apocalipsis 1:6) y vencedores del mundo (1 Juan 5:4). Pero para la mayoría de nosotros ésas son sólo frases—no nos hemos convencido. Hemos sido engañados por el diablo para que vivamos en derrota. Aún no comprendemos nuestra verdadera identidad. En 1 Crónicas 14 vemos que David tuvo un problema similar. Había sido ungido como rey por el profeta Samuel cuando era un adolescente. Por años supo que algún día reinaría sobre Israel. Sin embargo, no estaba convencido de ello. Pero observa lo que dice el versículo 2: «Y entendió David que Jehová lo había confirmado como rey sobre Israel, y que había exaltado su reino sobre su pueblo Israel». ¡Por fin se convenció! David entendió que el Señor lo había establecido como rey. Me imagino a David diciendo: Soy rey. ¡En realidad, soy el rey! ¡YO SOY REY!. En ese momento, ser rey dejó de ser un sueño para David; se convirtió en una realidad. Él pudo verse como tal. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? Al igual que David, tú y yo hemos sido asignados a la realeza. Sólo que se nos ha hecho difícil creerlo. Pero hasta que no lo creamos, no podremos ejercer ni el poder ni la autoridad que ese cargo conlleva. Por ejemplo, supongamos que estás enfermo. Podrías gritar 50 veces al día: ”por Sus llagas he sido sanado”. Podrías esperar por tu sanidad. Incluso podrías intentar creer por esa sanidad hasta que tu cabello se vuelva grisáceo. Pero si no te ves realmente completo y sano en Cristo Jesús; si no te ves “sano” en lugar de “enfermo”, jamás recibirás ayuda sobrenatural. Pero, una vez que comprendas que de hecho eres “sano”, nadie —ni siquiera el diablo mismo—, podrá impedirte que seas sanado. No dejes que el diablo te siga engañando. Atrévete, y deja de tratar de creer. Comienza a experimentar el conocimiento verdadero al sumergirte en la Palabra. Léela y medítala. ¡Practica verte con los ojos de la Palabra hasta que tu realeza se arraigue como una convicción en tu vida!   Lectura bíblica: Efesios 1:3-23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/27/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Embajador de Cristo

  «Así que somos embajadores de Cristo…» (2 Corintios 5:20; NVI) ¡Eres un embajador de Cristo! Si Jesucristo es el Señor de tu vida, has sido enviado a este mundo como uno de Sus representantes. Así como las naciones envían embajadores como representantes a otros países, has sido enviado para velar por los intereses del reino de Dios. Imagínate. Adondequiera que vayas, representas al Rey de reyes y Señor de señores. Ése es un gran honor. Quizás te parezca un cargo muy elevado, con demasiada responsabilidad; sin embargo, Dios te ha equipado para hacerlo. Él te ha dado Su nombre y el poder de Su Palabra. Incluso ha puesto Su Espíritu en tu interior. Y te ha dado la capacidad para escuchar y obedecer las instrucciones del Espíritu Santo. Hace algunos años, escuché una profecía que anunciaba que vendría un tiempo en que los hombres de la Tierra andarían, hablarían y actuarían como Dios. Serían movidos por Su poder y Su Espíritu de manera tan poderosa que la gente diría: “Miren a esos creyentes; creen que son Dios”. “No —dijo el Espíritu Santo—, ellos no creen que son Dios. Son agentes de Dios, hijos de Dios, embajadores de Dios, enviados para hacer Sus obras”. Creo que estamos viviendo en el día y la hora de la que habla esa profecía. Estamos viendo la expansión de ese ejército de luz. No es tiempo de consagrar tu vida a medias. Ésta es la época de caminar con Dios, de entregarle nuestra vida por completo. Cuando lo hagas, Él te dará tal unción, poder y gloria para que brillarás para Él, como leemos en Filipenses 2:15: «… como estrellas en el firmamento, en medio de una generación torcida y depravada». Deja de pensar de ti mismo como una persona que no tiene importancia, y comienza a verte como embajador del Dios todopoderoso. Coloca los intereses del reino de Dios en primer lugar en tu mente y en tu corazón. Sujétate a Él, y declara: “Señor, muéstrame cómo ser tu representante en todo lo que haga”. Eres un embajador de Cristo. Comienza a vivir como tal. Lectura bíblica: 2 Corintios 5:10-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/26/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Vivo en Cristo

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17) La resurrección: ¿en qué piensas cuando escuchas esa palabra? La mayoría de la gente piensa en el pasado: en una tumba vacía y en el Señor resucitado. ¡Alabado sea Dios! ¡Jesucristo vive hoy! ¿Cierto? Sin embargo, no comprendemos muy bien que Él no es el único que resucitó. Nosotros también hemos resucitado. Resucitamos espiritualmente el día en que recibimos al Señor Jesucristo como el Señor de nuestra vida. Ese día pasamos de la muerte a la vida. ¡La parte más importante de nuestra resurrección ya ocurrió! Medita en eso. Al hacer a Jesucristo el Señor de tu vida, el Espíritu de Dios vino sobre ti y la gloria del Señor se posó sobre tu ser. Esa gloria consumió a tu viejo hombre, lleno de pecado. Ese viejo hombre murió, y en su lugar nació una criatura nueva. Sí, habrá un día cuando el cuerpo terrenal en que vives será levantado y glorificado; pero no debes esperar hasta entonces para ser libre del pecado, de la enfermedad, de la pobreza y del fracaso que acompañan a este mundo natural. ¡Ya eres libre de todo eso! Quizás te preguntes: “Bueno, si soy tan libre, ¿por qué no puedo dejar de fumar? ¿Por qué no puedo bajar de peso? ¿Por qué estoy siempre enfermo?”. ¡Porque has dejado que Satanás te convenza de que todavía estás bajo su poder y de que aún estás espiritualmente muerto! Por eso, ¡te pido que a partir de hoy comiences a considerarte vivo! Comienza a pensar de ti mismo como alguien que ya tiene la vida de Dios y no como un ser terrenal que está esperando por la Resurrección. Considérate muerto al pecado y vivo por el poder de Jesucristo. Comenzarás a vivir una vida nueva ¡hoy! Lectura bíblica: Romanos 8:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/25/20245 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

Obedece hoy

  «El hombre que, reprendido, endurece su cuello, de repente será destruido—y no habrá remedio para él» (Proverbios 29:1, AMP) Algunas personas tienen la idea errónea de que cuando el Espíritu Santo les indica algo, pueden hacer caso omiso por algún tiempo, si así lo desean, y luego obedecerle cuando lo crean conveniente. Piensan: “Sé que estoy haciendo mal. Sé que la vida que llevo no está bien, pero sólo continuaré haciéndolo por un tiempo. Luego arreglaré las cosas con el Señor”. Déjame advertirte: ese accionar es algo sumamente peligroso. Dios nos advierte que cuando rechazamos Su consejo, el corazón se endurece. No es que la gracia de Dios deje de alcanzarte ni que Dios no te perdonará si decides volverte a Él. Significa que el pecado endurecerá tu corazón a tal nivel que ya no podrás oír cuando Dios te esté llamando. Eso mismo les sucedió a los hijos de Israel. Dios les decía qué hacer y ellos lo ignoraban. Cuando trató de llevarlos a la Tierra Prometida para que la poseyeran, se negaron por completo. De hecho, ellos creían que tenían buenas razones para no hacerlo. Estaban tan llenos de temor e incredulidad que realmente pensaban que si hacían lo que Dios decía, serían destruidos. Pero, no importa cuán buenas sean las razones que tengas para desobedecer a Dios; esa desobediencia te costará caro. Endurecerá tu corazón. El pueblo de Israel hizo caso omiso a Dios tantas veces, que Él terminó por enviarlos al desierto. Eran tan obstinados que Dios no podía llevarlos a las bendiciones que había planeado para ellos, y tuvo que dejarlos vagar por el desierto hasta que todos murieron, excepto dos de ellos. El Señor tuvo que levantar una nueva generación con un corazón dócil, antes de que pudiera llevarlos a la Tierra Prometida. Aprende de esa lección y no juegues con el pecado. Cuando Dios te indique lo que necesitas hacer, no lo pospongas pensando que después será más fácil hacerlo. No lo será; más bien, ¡será más complicado! Cuando el Espíritu de Dios te corrija, no tardes en seguir Sus consejos. Mantén un corazón sensible. ¡Obedece al Señor! Lectura bíblica: Nehemías 9:6-37   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/24/20245 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

En búsqueda de la unidad

  «Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Efesios 4:13) Si sabes cómo escuchar la voz de Dios, podrás oírlo llamando al Cuerpo de Cristo hoy. Él está pidiendo unidad, está pidiendo que dejemos los desacuerdos y que nos unamos en la preparación de la venida de Jesucristo. Algunos creyentes se asustan con sólo pensar en unirse con otros. “¿Cómo se les ocurre que voy a unirme con alguien de otra denominación? —dicen—. ¡No voy a dejar mi doctrina para ponerme de acuerdo con la de otros sólo por causa de la unidad!”. Lo que no entienden es lo siguiente: la unidad como la definen las Escrituras no se basa en doctrinas. Los vientos de doctrinas, según Efesios 4:14, son cosa de niños. Los vientos de doctrinas no unen a nadie, más bien dividen y esparcen a la gente en todas direcciones. La Palabra no dice nada con respecto a unirnos en nuestras doctrinas; sino que dice que lleguemos a la unidad de la fe. En el pasado, no entendimos esto y hemos demandado unidad doctrinal los unos de los otros. Decimos: “Si no estás de acuerdo conmigo en cuanto a hablar en lenguas, o en cuanto al arrebatamiento… o en cuanto a la profundidad apropiada de las aguas del bautismo, no te aceptaré como hermano en el Señor. No te reconoceré como mi compañero”. Pero Dios no hace las cosas de esa manera. Él no tiene una lista larga de las exigencias doctrinales que debemos cumplir. Sus requisitos son simples. Primera de Juan 3:23 nos dice cuáles son: «…Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros…». Una vez que tú y yo empecemos a guardar esos mandamientos y dejemos de preocuparnos por el resto, podremos olvidar nuestras peleas doctrinales e integrarnos en la unidad de la fe. Creceremos tan fuertes en la unidad del Espíritu que los vientos de doctrina no podrán separarnos. Cuando eso suceda, al diablo le dará pánico, porque la unidad de la fe del pueblo de Dios es algo asombroso. Es lo más poderoso e ilimitado que existe en el mundo. Ahora mismo, en todo el mundo, el Espíritu está llamando a la Iglesia del Dios vivo para que se una. Obedece, porque tú podrías ser parte de uno de los movimientos más extraordinarios de Dios que este mundo haya visto. Lectura bíblica: Salmos 132:13-18; 133   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/23/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

La sanidad siempre llega

  «Y estas señales seguirán a los que creen: ...sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán» (Marcos 16:17-18) Solía enojarme con las personas sobre las cuales imponía mis manos y no sanaban. Un día estaba orando y conversando con Dios acerca de esto, cuando Él habló a mi espíritu, diciendo: La sanidad siempre llega. Recuerdo que le pregunté: “¿Cómo que la sanidad siempre llega? No todas las personas son sanadas”. Yo no dije que todos la reciben, respondió. Luego me habló con firmeza: Yo cumplo Mi parte, y he dicho que se recuperarán. Esas palabras me golpearon como una tonelada de ladrillos. Dios afirmó que ellos se recuperarán. Él nunca miente. Si Él dijo que se recuperarán, entonces eso significa que la sanidad siempre llega. No es Dios quien la retiene, sino quienes no la reciben. Desde entonces, no he tenido problema alguno para imponer manos sobre las personas y creer que serán sanadas. Ya sea que ellas se vayan sanas o no, yo sólo permanezco en fe por ellas. De hecho, sé que si esa persona, que se va enferma, alinea su fe con Dios y conmigo —no importa aunque sea en cinco años— se sanará. Si has impuesto manos sobre alguien que no recibió la sanidad, no interrumpas el fluir del poder de Dios al remover tu fe. Permanece firme. Sigue creyendo que la sanidad siempre llega, y quizás más adelante esa persona enferma decida permanecer firme y ¡ponerse de acuerdo contigo! Lectura bíblica: Marcos 10:46-52   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/22/20245 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

¿Son los ángeles sólo para los niños?

  «¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?» (Hebreos 1:14) La mayoría de nosotros ha leído acerca de nuestro ángel guardián cuando éramos pequeños. En aquellos días resultaba reconfortante. Era alentador saber que había alguien que nos protegía de los monstruos que acechaban detrás de la puerta del armario y de cosas horripilantes que se arrastraban debajo de la cama cuando la luz se apagaba. Pero a medida que transcurrieron los años, dejamos atrás nuestros temores de la niñez. Las criaturas imaginarias que habían parecido una vez tan reales han desaparecido de nuestra mente y —lamentablemente—, para la mayoría de nosotros los ángeles también. Sin embargo, el tema de los ángeles no es sólo asunto de niños. Son espíritus poderosos enviados para servir a los que somos herederos de la salvación. La palabra salvación en Hebreos 1:14 proviene de la palabra griega soteria que significa: “rescate, preservación material y liberación temporal”. ¡Piensa en eso! Dios ha creado un gran número de seres espirituales gloriosos y poderosos, con el propósito específico de protegernos y librarnos de los males de este mundo. Y recuerda que, según Salmos 103:20, la Palabra de Dios es la que pone a esos ángeles en acción. Así que cuando te encuentres en peligro, no te asustes ni grites por lo difícil que estén las cosas. ¡Confiesa la Palabra! Tus ángeles responderán a la Palabra. Luego se paciente y dales tiempo para que actúen. Ellos cumplirán con su deber. Lectura bíblica: Salmos 103:17-22   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/21/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Revístete de humildad

  «…Revístanse de humildad, porque: Dios resiste a los soberbios, pero se muestra favorable a los humildes» 1 Pedro 5:5 La mayoría de los creyentes no sabe nada acerca de la verdadera humildad. Si les dijeras que ellos son la justicia de Dios, no lo creerán. Podrías citarles versículos bíblicos para demostrárselos, pero aun así debatirían del tema contigo. Te dirían: “No, yo no soy justo. Sólo soy un pecador que ha sido salvo por gracia”. Tratan, con sinceridad, de ser humildes. Pero la verdad es que están equivocados. Tienen tanto temor de caer en orgullo, que han dejado que Satanás los engañe; y él los ha hecho caer precisamente en el orgullo que tanto han querido evitar. Déjame explicarte lo que quiero decir. De acuerdo con 1 Pedro 5:5-6, ser verdaderamente humilde es someterse a Dios. Eso significa que cuando Dios declara algo, debes creerlo sin importar cuán extraño pueda parecer a tu pensamiento “religioso”. Cuando Él afirma que has sido hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús, tú debes afirmarlo también. De hecho, no te atreverías a decir una cosa distinta, porque hacerlo sería estar en desacuerdo con Dios, lo cual es la peor forma de orgullo que hay, ¿no es cierto? No permitas que Satanás te pisotee en el polvo de la falsa humildad. Ponte de acuerdo con Dios. Descubre y aprende lo que la Palabra de Dios afirma acerca de ti; luego, atrévete a declararlo con tu boca. Despójate de todo orgullo al someterte a Su Verdad. Revístete de la verdadera humildad. Estoy seguro de que lucirás muy bien en ella. Lectura bíblica: 1 Pedro 5:5-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/20/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

¡Mantente firme contra las asechanzas del diablo!

  “No le den [tal] espacio o lugar [ni ninguna oportunidad] al diablo” (Efesios 4:27; AMP). Si le das lugar al diablo, él lo ocupará. Tienes que estar alerta y mantener el escudo de la fe en alto porque si no lo haces, él se volverá y te arrebatará el terreno que acabas de conquistar. Hay personas que han recibido sanidad y han vuelto a su antigua manera de pensar sobre la enfermedad. Han dejado que la fe mengüe y le han dado lugar al diablo. Cuando el enemigo los ataca con algún síntoma pasado, ya no están preparados. Se convierten en víctimas del contraataque. Tú puedes mantenerte firme contra las asechanzas del diablo y tener éxito. Pero antes de hacerlo, tendrás que tomar tres decisiones de calidad: Primero, la Palabra de Dios debe ser la autoridad final en tu vida. Alinea tus pensamientos con lo que declara la Palabra. En seguida, decide vivir por fe en lo que Dios ya ha dicho. La Biblia dice: «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17; RV 95). Por último, decide que vivirás en el amor de Dios, porque la fe obra por el amor. Sin el amor, la fe no servirá. Sin la Palabra, no podrás tener fe. Así que no trates de tomar alguna de estas decisiones sin las otras dos. Es necesario que tomes las tres al tiempo. ¡Un estilo de vida conforme a la Palabra, a la fe y al amor te mantendrán en una posición de resistencia contra el diablo! Ahora te sugiero que, a solas con Dios, hagas la siguiente oración: En el nombre de Jesús, me comprometo desde hoy en adelante a vivir de acuerdo con la Palabra de Dios, la fe y El amor de Dios. ¡Decide hoy mismo no darle lugar alguno al diablo! Lectura bíblica: Juan 15:7-12   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/19/20245 minutes, 8 seconds
Episode Artwork

Nada que temer

  «...él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (Hebreos 13:5-6) Hoy en día nuestra dignidad y decoro son unos de los problemas más grandes en el Cuerpo de Cristo. Nos impiden hacer las cosas que Dios quiere que hagamos. En lugar de obedecer a Dios, nos preguntamos: “¿Qué pensará la gente de mí si hago eso? ¿Qué sucederá si le ordeno a esa persona que se levante de la silla de ruedas y no lo hace? ¿Qué pasará si comienzo a creer en la prosperidad y no tengo dinero? ¿Y qué hay de eso Dios? ¿Cómo me miraría la gente?”. Si alguna vez has tenido esa experiencia, déjame decirte algo: ¡tu dignidad y decoro no importan!, lo que importa es obedecer a Dios. Cuando se trata de obedecer a Dios, la imagen que tengas de ti mismo no cuenta, y cuanto más pronto la olvides, mejor será. Pero ¿sabes cuál es la ironía? Una vez que hagas eso, tu reputación mejorará. Es curioso; cuando dejas de preocuparte por tu propia imagen, ésta mejorará. ¿Por qué? Porque cuando los demás te miren, en lugar de ver esa imagen insignificante que tienes de ti mismo, verán la imagen del Señor Jesús emanando desde tu interior. Por lo tanto, despójate de esa imagen tergiversada que tienes de sí mismo y empieza a cultivar la imagen de Cristo en ti. No te dejes controlar por el temor a lo que los demás puedan decir, sino que motívate por la fe en lo que Jesús puede hacer. Después de todo, Él nos ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará. Aprópiate de esa verdad, Créela, y Ponla en práctica. Una vez que lo hagas, ¡descubrirás que ya no hay nada que temer!     Lectura bíblica: Romanos 8:29-39   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/18/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Comienza a sembrar

  «Siendo renacidos, no de simiente (semilla) corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 Pedro 1:23) Jamás te emocionarás con la Palabra de Dios hasta que entiendas que no es sólo una colección de promesas inspiradas por Dios. Es una fuerza viva que conlleva en sí misma el poder para hacer que esas promesas se hagan realidad en tu vida. ¿Te es difícil creerlo? No debería serlo. Puedes observarlo en el mundo natural todo el tiempo. Si yo pusiera en tu mano una semilla de tomate y te dijera que dentro de esa pequeña semilla yace el poder para producir un tallo mil veces más grande, para producir hojas, raíces y tomates rojos, no tendrías ningún problema para creerlo. ¿Cierto? Sabes por experiencia que aunque esa semillita no parezca una fábrica de tomates, de alguna manera, en la atmósfera correcta, llegará a serlo. Jesús nos dijo que la Palabra de Dios obra de acuerdo a ese mismo principio: hay un poder milagroso dentro de ella. Es una semilla que, una vez sembrada por fe en el corazón humano, producirá más bendiciones de las que puedas imaginarte. Una vez que comprendas ese principio, te entusiasmarás con la Palabra de Dios. Eso es lo que me sucedió a mí. Hace muchos años visualicé un destello de lo que la Palabra podía hacer. Visualicé un destello del poder que había en ella. Así que puse una Biblia en cada habitación de mi casa y en mi automóvil, y tenía una grabadora de casetes prendida casi todo el tiempo. Pasaba todo el tiempo posible escuchando la Palabra de Dios porque quería el poder de esa Palabra dentro de mí más que cualquier otra cosa del mundo. Sabía que rompería las barreras de mi vida, barreras que me habían limitado y reprimido por años. Sabía que al leerla no estaba sólo leyéndola, sino sembrando semillas. Semillas de prosperidad, semillas de salud, semillas de protección y semillas de victoria en cada área de mi vida. No trates a la Palabra de Dios como cualquier libro. ¡No lo es! Es la semilla espiritual que conlleva en sí misma el poder sobrenatural para producir la cosecha de una vida plena. ¡Entusiásmate con ella y comienza a sembrar hoy mismo! Lectura bíblica: Marcos 4:23-32   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/17/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Entrena tus sentidos

  «Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal» (Hebreos 5:13-14) Tú has “crecido” o madurado espiritualmente cuando, mediante la práctica, has entrenado tus sentidos para discernir entre el bien y el mal. Cuando has practicado tanto vivir en el Espíritu como renovar tu mente por la Palabra de Dios, que hasta tu carne sigue habitualmente los caminos de Dios en lugar de los caminos del mundo. Deténte y piensa por un instante. ¿Hay algunas cosas que tu carne te instigaba a hacer antes de recibir a Jesús como el Señor de tu vida, que ahora ya no las quieres hacer? Para mí, sí las hay. Por ejemplo, solía fumar y sentía lástima por todos esos cristianos que no podían hacerlo. ¿Pero, sabes qué? Ahora que soy creyente, ya no tengo esa adicción al tabaco. Ni siquiera forma parte de mis pensamientos, y mucho menos de mi vida. Eso es lo que sucede cuando te alimentas de la Palabra de Dios y renuevas tu mente con ella. Usualmente no ocurre de la noche a la mañana, ni es sencillo. Quizás tu carne luche y forcejee por un tiempo, ya que ha sido adiestrada para seguir los caminos del mundo por largo rato. Pero, si permaneces en la Palabra y sigues creciendo, tu carne puede desarrollar el hábito de la justicia, así como en el pasado desarrolló el hábito de la injusticia. No dejes que tu espíritu muera de hambre, alimentándolo solamente con leche espiritual de vez en cuando. Forma el hábito de nutrirte con el alimento sólido de la Palabra de Dios todos los días y descubre lo que es la verdadera madurez. Lectura bíblica: Hebreos 5:11-14, 6:1-3   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/16/20245 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

La raíz del problema

  «...porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 Samuel 16:7) Con frecuencia, le pedimos al Señor que solucione los problemas que hay a nuestro alrededor, cuando en realidad lo que Él desea es resolver los problemas en nuestro interior. Por años cometí ese mismo error referente a mi peso. Oré y oré a Dios para que me ayudara a adelgazar. Sin embargo, fracasé muchas veces. Perdí, literalmente, decenas de kilos, sólo para aumentarlos otra vez. Finalmente un día tomé una decisión firme. Dije: Señor, ¡no daré un paso más hasta que no averigüe qué hacer al respecto! Luego comencé un ayuno, me aparté de los demás, y me propuse estar atento a lo que Dios tuviera que decirme. Durante ese ayuno, el Señor me reveló la verdadera causa de mi problema. Me mostró que yo quería perder peso, pero que no quería cambiar mis hábitos alimenticios. Yo era como el alcohólico que quiere beber constantemente sin ser afectado por el licor. ¡Quería comer nueve veces al día y seguir pesando 75 kilos! De repente, me di cuenta de que Dios no sólo quería librarme de los kilos extras que tenía en el exterior, sino también del pecado de la glotonería en mi interior. Ahí mismo y en ese instante me arrepentí de ese pecado. (Ese día comprendí lo difícil que es para un hombre enfrentar el hecho de ser alcohólico. Duele admitir ese tipo de problema). Entonces, en lugar de pedirle a Dios que me librara de mi problema de peso, le pedí que me librara de la glotonería. Y, efectivamente, Él lo hizo. Si tus oraciones no parecen estar cambiando los problemas a tu alrededor, quizás sea hora de examinar tu vida y pedirle al Señor que actúe en la raíz del problema. Lectura bíblica: Salmos 139:1-10, 23-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/15/20245 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

Activa el poder

  «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros» (Efesios 3:20) Como creyente, el poder del Espíritu Santo está en ti. ¡Ese poder no actuará si no es activado! El Espíritu Santo no te forzará a hacer las cosas. Él no llegará a apagar la televisión, sacarte del sofá y decirte: “Ahora sí, vas a ponerme atención”. No, el Espíritu Santo es un caballero. Él ha sido enviado para ayudarte a hacer la voluntad de Dios, para fortalecerte, para aconsejarte… pero no hará nada de eso hasta que no se lo pidas. Por esa razón, en la carta de Santiago leemos que debemos orar al enfrentar problemas o aflicciones. Es la oración la que hace que el poder que reside en tu interior se active. Considera lo siguiente. El Espíritu del Dios todopoderoso… el Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas y que cumplió la Palabra de Dios en la Creación. Ese mismo Espíritu vive en ti, ¡y está esperando que tú le clames! Si Jesús entrara a tu casa y se sentara a la mesa, dejarías todo para hablar con Él, ¿no es cierto? No le dirías: “Mira Jesús, estoy muy contento de verte. ¡Ojalá tuviera suficiente energía para conversar contigo!, pero no vas a creer la clase de día que he tenido hoy. Todo me ha salido mal. Ahora estoy muy cansado y lo único que quiero es acostarme, y mirar la televisión. Tal vez podamos conversar un rato más tarde”. No harías tal cosa, ¿verdad? Claro que no. Si Jesús estuviera en tu casa, donde pudieras verlo, te postrarías y comenzarías a adorarlo. No te importaría lo cansado que estuvieras ni el día que has tenido. Aprovecharías la oportunidad para tener comunión con Él. Bueno, escucha esto. El Espíritu Santo vive en ti, esperándote a cualquier hora del día, o de la noche. Él te dice: Estoy aquí para ayudarte, fortalecerte y consolarte. ¡Quiero ayudarte a salir del problema que estás enfrentando! Él quiere mostrarte algunas cosas—cosas que has estado tratando de solucionar en tus propias fuerzas. Él te está esperando para vencer todo obstáculo en tu vida. Tómate el tiempo para orar. Ora en el Espíritu. Ora con entendimiento. La oración activara el poder que obra en ti, hoy mismo. Lectura bíblica: Efesios 3:16-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/14/20245 minutes, 10 seconds
Episode Artwork

Vivir por fe: un estilo de vida

  «Soporta el sufrimiento junto conmigo como un buen soldado de Cristo Jesús.» (2 Timoteo 2:3, NTV) Los momentos difíciles son inevitables. Necesitas saberlo. Es cierto que hemos sido redimidos de la maldición, y no hay nada que Satanás pueda hacer para cambiar eso, pero él te desafiará de todos modos. Por tanto, no te sorprendas cuando las cosas se pongan difíciles. Habrá ocasiones en las que deberás mantenerte firme solamente por fe y en las que tendrás que hablar y actuar como si lo que Dios dice es cierto, aun cuando no puedas sentirlo, verlo o palparlo en forma natural. Incluso habrá otras ocasiones en las que todo parecerá terrible. Es en esos momentos cuando deberás soportar el sufrimiento como un buen soldado de Cristo. Mucha gente oye la palabra de fe acerca de la sanidad o la prosperidad, y piensan: “¡Oye! Voy a intentarlo”. Luego, cuando llegan los momentos difíciles, se dan por vencidos. Déjeme advertirte que vivir por fe no es algo que intentas. Se trata de un estilo de vida. Lo haces en los momentos difíciles; lo haces cuando todo es fácil. Vives por fe siempre, pues no lo haces sólo para obtener los beneficios, sino porque sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Quizás las cosas se pongan un poco difíciles, pero déjame asegurarte que saldrás siempre adelante si soportas el sufrimiento como un buen soldado de Cristo. Si no desmayas ni te apartas de la fe, tendrás la victoria. Él único cristiano derrotado es ¡aquel que se da por vencido! Lectura bíblica: Números 14:1-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/13/20245 minutes, 15 seconds
Episode Artwork

Así como prospera tu alma

  «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 2) Una vez que comienzas a creer que la voluntad de Dios es prosperarle, te preguntarás: ¿Cómo va a hacerlo? ¿Me enviará un cheque por correo? ¿Empezarán a llover billetes? Claro que no. Él Señor primero prosperará tu alma. Él sembrará semillas de prosperidad en tu mente, en tu voluntad y en tus sentimientos; y cuando estas semillas crezcan, producirán una gran cosecha material. Consulta el libro de Génesis y lee la historia de José. Encontrarás un ejemplo perfecto de lo que te estoy hablando. Cuando José fue vendido a los egipcios, no tenía ni un solo centavo. Ni siquiera era un hombre libre. Había sido vendido como un esclavo. Pero, en medio de su esclavitud, Dios le dio tanta sabiduría y capacidad que hizo posible que su amo prosperara. Como resultado de esto, él encargo a José de todas sus posesiones. Más adelante, José fue encarcelado. En la prisión no hay muchas oportunidades para ascender, ¿cierto? Pero Dios le dio entendimiento como a ningún otro hombre en Egipto. Ese entendimiento le abrió las puertas para un puesto en la corte de Faraón; no como esclavo, sino como el hombre más reconocido en todo el país después del mismo Faraón. José se paseaba en un carruaje y la gente, literalmente, se inclinaba ante él. Durante la época de hambruna, José estuvo a cargo de todo el alimento: ¡a eso le llamo prosperidad! ¿Cómo hizo Dios todo eso? Lo hizo al prosperar el alma de José. Incluso cuando su situación llegó a ser sombría y sus problemas se volvieron imposibles, Dios pudo revelar los secretos espirituales que abrirían la puerta del éxito para él. Por eso es que el método de Dios para prosperar es tan emocionante. Da resultado en cualquier lugar. Funciona en los países más pobres del mundo, así como en los Estados Unidos. Y puedes estar seguro de que ¡dará resultado en tu vida!   Lectura bíblica: Génesis 39   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/12/20245 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Un Pacto de Amor

  «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…» (Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio, y dio… y dio. Ése es el mensaje que la Biblia nos comparte de principio a fin. Parece algo muy simple; sin embargo, en realidad, pocos lo entienden. Podemos entender la idea de un Dios poderoso. Podemos entender la idea de un Dios que desea que le sirvan. Pero, ¿comprender a un Dios Todopoderoso que nos ama tanto que desea dar por sobre todas las cosas? Es difícil de comprender. Por miles de años, Dios ha estado obrando para derramar la revelación de Su amor en los corazones de los hombres. Ha hecho promesas amorosas de bendición y protección. Pero siempre ha enfrentado el mismo obstáculo: seres humanos que no pueden aceptar esas promesas como ciertas. La historia de Abram es un ejemplo perfecto. Abram no estaba acostumbrado al concepto de un Dios dadivoso. Después de todo, él había sido adorador de la luna, y la luna nunca había hecho nada por él. Entonces, conoció a El Shaddai: el que es mayor que todos, el Dios omnipotente. Lo primero que El Shaddai quería hacer era darle bendiciones. Las promesas de Dios asombraron tanto a Abram, que no podía creerlas. Abram le preguntó: «Señor, ¿y cómo sabré que realmente voy a recibir estas cosas?» (Lee Génesis 15:8). ¿Sabes cómo le respondió Dios? Estableciendo un pacto de sangre. Ese pacto resolvió para siempre cualquier pregunta que Abram pudiera tener acerca del amor y la fidelidad de Dios. Al derramarse la sangre, Abram supo que Dios hablaba en serio. Dios estableció el mismo pacto de sangre contigo: sacrificó a Su propio Hijo. El cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús son la prueba eterna del amor de Dios por ti. Por medio de la Comunión, Él nos insta a recordarlo una y otra vez, con el fin de que cuando nuestra fe en las promesas de Dios comience a flaquear, «tengamos un sólido consuelo» (Hebreos 6:18). Medita en el pacto que Dios hizo contigo para recibir una revelación refrescante de Su amor por ti. Toma el pan y la copa. Preséntate ante el Señor y recibe la Comunión. Medita en el cuerpo y la sangre de Jesús, los cuales te han hecho miembro de la familia del Dios todopoderoso gracias al pacto de sangre. Deja que te ayuden a despejar toda duda acerca del amor de Dios por ti. Jamás dudarás de Sus promesas una vez que hayas creído en Su amor. Lectura bíblica: Génesis 15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/11/20245 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Presta atención a tus palabras

  «En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente» (Proverbios 10:19) Como creyentes, ¡debemos guardar nuestras palabras! Debemos dejar de hablar como si éstas no fueran importantes, y empezar a hablar como si nuestra vida dependiera de ellas, porque, según la Palabra de Dios, ¡sí depende! (Proverbios 18:21). Muchos tenemos lo que Proverbios 19:1 llama: labios perversos. Tener labios perversos no es sólo mentir y maldecir. Se refiere a una boca desobediente. Significa decir cosas que van en contra de la Palabra de Dios. Todos lo hemos hecho alguna vez. Por ejemplo, decimos que estamos confiando en Dios para que nos sane, pero luego le decimos a alguien: “¡Este dolor me está matando!”. ¡Eso es tener labios perversos! Es hablar contrario a lo que afirma la Palabra de Dios. “Por favor, hermano Copeland, sé que dije eso, pero no fue lo que realmente quise decir”. Escucha: el mundo espiritual no obra conforme a lo que has querido decir. Funciona de acuerdo a lo que dices. Leemos en Marcos 11:23: «Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: “¡Quítate de ahí y échate en el mar!”, su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá». Observa, este versículo no dice que será hecho lo que has querido decir, sino lo que digas. Lo que digas es lo que cuenta. No estoy sugiriendo que te compliques la vida preocupándote acerca de cuál será tu próxima frase. Usa la sabiduría que Dios te ha dado. Enséñale a tu boca a ser obediente a la Palabra de Dios. Entonces, cuando más la necesites, encontrarás esa misma Palabra arraigada abundantemente en tu interior. Lectura bíblica: Proverbios 10:11-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/10/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

El hábito de la Santidad

  «El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él» (Juan 14:21) Hay cierta dimensión de la vida que sólo podrás experimentar cuando tomes la decisión de agradar al Padre en todos los aspectos de tu vida. En esa dimensión, Cristo se te manifestará de una manera más real. A comienzos del siglo XX, Dios derramó Su Espíritu y comenzó un avivamiento en la calle Azusa. Fue un tiempo maravilloso en el que muchas vidas fueron transformadas. Las cosas del mundo perdieron su importancia. Sucedían cosas sobrenaturales, mientras Dios se manifestaba en presencia de todos. Aquellos involucrados en ese avivamiento, empezaron a ser conocidos en el mundo como personas “santas”. Se las denominó así porque era evidente que eran diferentes a los demás. Abandonaron cualquier cosa que creían que no agradaba a Dios. Estaban tan cautivados con el poder de las cosas espirituales que no tenían interés por las cosas naturales. Hoy en día, pocos creyentes saben lo que significa la “santidad”, y aún son menos los que entienden el derramamiento de Dios que cae sobre los que se atreven a seguirla. El término santidad significa: “Apartado para Dios”. Es lo que haces con tu vida cada día; es ordenar tu conducta de acuerdo con la Palabra de Dios y el consejo del Espíritu. La santidad es el hábito de estar en un mismo sentir con Dios, apartándose de los caminos del mundo y siguiendo los del Señor. La santidad no es resultado de la casualidad; la misma requiere de una decisión voluntaria. Toma esa decisión hoy mismo. Ama a Dios con todo tu corazón al guardar Sus mandamientos. Él te mostrará Su amor y se te manifestará con poder en formas inusuales. Él descenderá sobre ti como lo hizo sobre los creyentes de la calle Azusa,—y el avivamiento verdaderamente comenzará en ti.   Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 4:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/9/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Descubre la Palabra Viva

  «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12) Sólo la Palabra viva del Dios omnipotente es lo suficientemente poderosa para disciplinar tu carne. Es la única que puede hacerte pensar, mirar, hablar y actuar como un creyente nacido de nuevo. Cuando me convertí, el vicio horrible de fumar dominaba mi vida. Traté por todos los medios posibles de dejarlo, pero nada funcionó. Después de varios meses de luchar y fracasar, decidí asistir a una campaña en la iglesia de Hilton Sutton en Houston, Texas. Antes de entrar a la iglesia, escondí los cigarrillos en la visera del auto. En ese tiempo, aún no había aprendido mucho de la Palabra y tampoco había visto el poder de Dios en acción. Así que cuando comencé a oír a esos ministros predicar ungidos por el Espíritu Santo, esto llamó mi atención. Había sido cautivado por la Palabra viva. Mis deseos cambiaron, y lo único que deseaba era conocer más a Dios. Por primera vez en mi vida, las Escrituras cobraron vida. Al terminar la campaña, ya de regreso a casa, encontré los cigarrillos que había dejado en la visera del auto y me di cuenta que no me habían hecho falta. ¿Qué había sucedido? La Palabra me había alejado del deseo de fumar y me había dado el poder para disciplinar la carne. Cuando vi a Cristo a través de la Palabra y bajo la unción del Dios todopoderoso, fui libre ¡no sólo del vicio de fumar, sino también del deseo de hacerlo! Déjate cautivar por la Palabra viva y descubre el poder que puede hacerte libre para siempre.   Lectura bíblica: Salmos 119:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/8/20245 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

Espera oír Su voz

  “Las ovejas, las cuales son mías, oyen y escuchan mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen” (Juan 10:27; AMP) Muchos creyentes no están seguros de poder oír o reconocer la voz de Dios. Temen no poder discernir cuando el Espíritu de Dios les esté hablando. Pero lo que aún no saben es que, según la Biblia, oír la voz del Espíritu es un privilegio que posee todo creyente (Romanos 8:14). Sin embargo, para ejercer ese privilegio, primero debes recibirlo por fe y colocarte en posición de oír. Recuerda esto la próxima vez que el diablo trate de decirte que no podrás oír la voz de Dios. Jesús dijo que Sus ovejas reconocen Su voz y que no siguen la voz de un extraño. Ésa es una promesa de Dios para ti. El Espíritu Santo nunca te guiará en dirección contraria a la Palabra escrita de Dios (Juan 16:13). Por eso, si no sabes qué dice la Palabra, te será más difícil discernir el consejo del Espíritu. Medita en la Palabra y estúdiala para que aprendas a reconocer la voz de Dios. Sigue las instrucciones que Dios le dio a Josué, y medita en las Escrituras de día y de noche. Obedece siempre lo que dice la Palabra, no sólo cuando sea más fácil, sino todo el tiempo. Se obediente aún en las cosas más insignificantes. La obediencia constante a la Palabra de Dios te hará madurar y afinará tu oído espiritual para que puedas reconocer la voz del Espíritu Santo. Pronto podrás reconocerla tan fácilmente como reconoces la voz de tu mejor amigo. Así que, en lugar de preguntarte si puedes o no oír la voz de Dios, más bien espera oír Su voz. Luego, permanece en la Palabra para que puedas afinar tus oídos espirituales. Lectura bíblica: Juan 10:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/7/20245 minutes, 15 seconds
Episode Artwork

Alabanza de victoria

  “Y habiendo consultado con el pueblo, nombró a algunos cantores para que adoraran y alabaran a Jehová, vestidos de ornamentos [sacerdotales] sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijeran: Glorifiquen a Jehová, ¡porque Su misericordia y bondad es para siempre!” (2 Crónicas 20:21; AMP) ¡La alabanza precede a la victoria! La Biblia nos cita un claro ejemplo de esta verdad en 2 Crónicas 20. Allí, la Biblia nos relata que una gran multitud de ejércitos marchaba en contra de Israel. El ejército de Israel era tan inferior en número que no sabía qué hacer. Entonces, todos ayunaron y oraron hasta que recibieron una palabra de Dios: “No tengan miedo ni se acobarden cuando vean a esa gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino mía” (2 Crónicas 20:15; AMP). ¿Sabes qué hicieron ellos en respuesta a esa palabra? Organizaron un coro de alabanza. Sí, eso fue lo que hicieron. Pusieron a algunos a cantar y alabar a Jehová, y los enviaron ¡al frente del ejército! Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, en la Palabra vemos que: “El Señor hizo que aquellos hombres cayeran en sus propias emboscadas y se mataran entre ellos mismos”. Cuando todo terminó, ningún israelita había caído—y ninguno de sus enemigos había escapado. Es más; cuando fueron a tomar el botín, encontraron tanto ganado, tantas mercancías, tantos vestidos y otras cosas de gran valor, que les tomó tres días para recogerlo todo. ¡Eso es obtener una gran victoria! Y todo comenzó con la alabanza. ¿Deseas disfrutar de ese tipo de victoria? Entonces, levántate y di: “¡Gloria!”. Después de todo, te encuentras en la misma situación en que estaban los israelitas. Tienes un ejército que marcha en tu contra, pero Jesús ya derrotó a tus enemigos. Ya ganó la batalla por ti el día que resucitó. Sólo debes confiar en Él y comenzar a alabarle. Empieza hoy a proclamar esas alabanzas. Decláralas, cántalas y proclámalas en la cara de tu enemigo. Una vez que las oiga, él sabrá que no tiene ninguna oportunidad de derrotarte. Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/6/20245 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

Se constante

  «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Hebreos 13:8) Años atrás, Dios habló al corazón de Gloria una frase que jamás olvidaré. Ella había estado pidiéndole que le enseñara a vivir en el Espíritu, para así operar en una mayor plenitud del poder sobrenatural de Dios. Dios le dijo: El poder reside en la constancia. Comprender esta revelación fue difícil para mí. Desde el punto de vista natural, yo puedo ser de todo menos constante. Mi naturaleza humana tiende a ser como un sube y baja: animado un día, desanimado al día siguiente. Pero, gloria a Dios, no necesito depender de mi naturaleza humana para seguir adelante. Jesucristo mora en mi interior, y ¡Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos! Cristo no es inconstante. Él no cambia de opinión de un día para otro. Él es constante, y si lo buscas cada día más, aprenderás a serlo también. A la mayoría de creyentes no le interesa eso. Por esa razón, hay tantos “fracasados en la fe”. Son creyentes que un día están firmes en la Palabra y al día siguiente flaquean. Necesitamos ser constantes. Jesús dijo que si permanecemos en Su Palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, y conoceremos la verdad, y esa verdad nos hará libres (Juan 8:31-32). El creyente que es constante recibe revelaciones que el inconstante nunca ve. Decídete ahora mismo a ser perseverante. No planifiques tu día de hoy en la lectura bíblica de ayer; planifícalo en la lectura bíblica de hoy. Empieza con la Palabra hoy, permanece en la Palabra todo el día y termina tu día con la Palabra. Al día siguiente, levántate y haz lo mismo. Hay poder en la perseverancia. No seas un cristiano que se apaga y se enciende, sino uno que es constante en la Palabra de Dios, todos los días. Lectura bíblica: Colosenses 1:14-23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/5/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

¡Que comiencen las revelaciones!

  «Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Timoteo 2:3-4) La gente hace de todo un poco para obtener conocimiento de parte de Dios, cuando lo único que debieran hacer es ir a la Biblia. Dios no está escondiéndose de nadie. Su voluntad es que cada hombre y mujer experimente la revelación de Su conocimiento. Quizás digas: “Bueno, hermano Copeland, Dios no le dará a todos esos pecadores ningún tipo de revelación”. ¿En serio? Entonces, ¿por qué Él envía evangelistas a predicarles? ¿Por qué crees que envió Su Palabra? ¡Para revelar la verdad! Por lo tanto, si quieres conocer de esa verdad, sólo abre la Biblia y léela. En su totalidad… no sólo las partes que aparecen en rojo. Ésas no son las únicas cosas que Jesús dijo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Génesis. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Éxodo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Números. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Deuteronomio. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Levítico. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Romanos. Él habló todo lo que se encuentra escrito en tu Biblia. ¡Él es la Palabra de Dios! De hecho, si lees el tercer capítulo de Gálatas, descubrirás que toda promesa hecha a Abraham era ¡para Jesús! Esas promesas son las que lo manifestaron en este mundo, y lo capacitaron para sanar y libertar a la gente. Él no ministró con algún poder especial que nadie más podía tener. Su ministerio se basó en las revelaciones que recibió de la Palabra escrita de Dios al usar su fe. Cuando el diablo lo tentó, Jesús no peleó en contra de sus ataques con una legión de ángeles asignada para protegerlo porque era el Hijo de Dios. Jesús enfrentó a Satanás con la frase: “Escrito está”. Dios te ha equipado con las mismas armas para que hagas lo mismo. Te ha dado Su Palabra escrita y también al Espíritu Santo para que puedas entenderla. Él está siempre dispuesto a darte el conocimiento que necesitas. No tienes que exprimirlo; sólo abre tu Biblia, y deja que comiencen las revelaciones. Lectura bíblica: Juan 16:7-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/4/20245 minutes, 19 seconds
Episode Artwork

Llamado a ser especial

  «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo» (Juan 17:15-16) Ser especial. No es una meta para la mayoría de nosotros, ¿cierto? Pero debería serlo. Dios nos ha llamado a ser linaje escogido; a vivir de tal manera que el mundo se dé cuenta de que somos pruebas vivientes del amor y el poder de Dios (1 Pedro 2:9). Por ejemplo, Él no quiere que padezcamos con el resto del mundo. No quiere que suframos las dolencias, ni las enfermedades, ni la pobreza, ni los fracasos del mundo. Dios nunca ha querido esas cosas para Su pueblo. La Biblia nos da un ejemplo claro de esto cuando Israel estuvo cautivo en Egipto. Faraón se había rehusado a liberar a los israelitas y Dios permitió que las tinieblas cubrieran toda la región. La oscuridad fue tan densa en todo Egipto que nadie pudo hacer nada por tres días. Sin embargo, vemos en Éxodo 10:23 que «todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones». ¡Qué ejemplo tan impresionante de la manera en que Dios desea que vivamos! Deberíamos estar glorificando a Dios por el milagro de disfrutar una vida victoriosa. La gente debería decirnos continuamente: “Supe cómo Dios te sanó” o “me contaron cómo Dios te ha prosperado y cómo salvó a tus hijos”. Por lo tanto, sigue adelante. Pon en práctica la Palabra de Dios en tu vida y atrévete a recibir las ricas bendiciones que le pertenecen a todo creyente. Utiliza la Palabra para delimitar tus alrededores, pintando señales espirituales de advertencia para el diablo. Señales que digan: “¡Vete de aquí! De acuerdo con la Palabra de Dios, ya no te pertenezco. Mi familia no te pertenece. Mi salud no te pertenece. Mi dinero no te pertenece. Mi ministerio no te pertenece. Pertenezco a otro Reino. Ahora, ¡aléjate en el nombre de Jesús!”. ¿Suena algo especial? Me alegra. ¡Dios te ha llamado precisamente para eso! Lectura bíblica: Éxodo 10:20-29   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/3/20245 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Venciendo al gigante

  «…¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?» (1 Samuel 17:26) Quizás estés enfrentado a un gigante. Tal vez sea una enfermedad, un fracaso, escasez financiera o algún otro tipo de problema. Pero no dejes que ese gigante te asuste. Tú tienes un arma secreta. Es la misma que una vez convirtió a un pastorcillo en un campeón vencedor de osos, leones y gigantes. El arma no es nada menos que un pacto de sangre con el Dios Todopoderoso. En los días de David, la circuncisión era la evidencia de ese pacto. Por eso, cuando David dijo que Goliat era un filisteo incircunciso, él estaba diciendo: “Este hombre podrá ser un gigante y podrá ser muy fuerte; pero no tiene ningún pacto con Dios, y por eso lo venceré”. Al igual que David, tú también tienes un pacto. Pero el tuyo es mejor. El pacto que David tenía otorgaba bendiciones en abundancia a quienes lo guardaban; sin embargo, también incluía maldiciones para aquellos que no lo hacían. Tu pacto ha cambiado. Tu pacto es el Nuevo Pacto que Jesús compró con Su propia sangre, y no depende de lo que tú hagas, ni de tus propias fuerzas. Sólo depende de Él y de lo que Él ya ha hecho. ¡Él ya lo hizo todo! Lo único que debes hacer es creerlo, y recibirlo. Lee Deuteronomio 28:16-68 en este instante. Allí encontrarás la lista de todas las maldiciones de las que Cristo te ha librado. Es más, podríamos llamarla “la lista de los gigantes que Jesús venció por ti”. La misma incluye toda maquinación que el diablo pueda alguna vez utilizar en tu contra. Léela, y regocíjate. ¡La lista incluye todas las cosas de las que Dios ya te ha sanado y de las que te ha librado! No dejes que ningún gigante te intimide. Tú tienes un pacto de sangre con el Dios todopoderoso, y no hay ninguna situación “incircuncisa” sobre la faz de la Tierra que pueda quitarte la victoria. Lectura bíblica: Gálatas 3:13-29   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/2/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Déjate influenciar por Dios

  «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29, AMP) Como creyente, estás destinado a ser moldeado en la imagen de Jesús y a crecer en el Espíritu, hasta lucir tal como Él. El poder sobrenatural de Dios comenzó ese proceso el instante en que naciste de nuevo. Tu interior fue transformado en forma instantánea; pero manifestar esa transformación interna en tu exterior depende principalmente de ti. Crecemos espiritualmente de la misma forma que lo hacemos físicamente. ¿Qué puedes hacer para acelerar este proceso de crecimiento? Invierte más tiempo en las cosas del Espíritu que en las cosas de la carne. Dedícate a la Palabra de Dios y pasa más tiempo en comunión con Él. Disponte a alejarte de las distracciones cotidianas y a estar a solas con Dios, para que Él pueda guiarte, enseñarte y compartir Su semejanza contigo. ¿Has notado que cuando pasas mucho tiempo con personas de carácter fuerte, serás automáticamente influenciado por ellas? Te hallarás de repente haciendo lo mismo que ellos hacen: su forma de ser te afectará. Será inevitable, especialmente si son personas que respetas y admiras. Lo mismo sucede en tu relación con Dios. Si pasas mucho tiempo con Él, Su influencia empezará a plasmarse en tu vida. Los caminos de Dios serán tus caminos. Entonces, ponte a Su disposición al orar en el Espíritu, alabándolo y amándolo. Invierte tiempo en Su Palabra, rodeado de personas que aman Su Palabra y la ponen en práctica. Sin proponértelo, percibirás que algo está cambiando. Encontrarás que tu carácter se vuelve más como el de Él. Comenzarás a pensar como Él lo hace, a hablar como Él e incluso a actuar como Él. Su imagen comenzará a proyectarse, desde tu propio interior. Lectura bíblica: 1 Corintios 3:5-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
3/1/20245 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Golpéalo con la roca

  «El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas» (Salmos 23:1-2) Alguna vez has pensado en David y te has preguntado lo siguiente: ¿Cómo David, un joven pastor, se convirtió en un hombre conforme al corazón de Dios, y llegó a ser alguien tan fuerte en el espíritu que Dios lo escogió para ser el rey de Israel? Yo lo he hecho. De hecho, le pregunté al Señor al respecto, y me mostró que la revelación fue la que convirtió a David en un hombre espiritualmente poderoso, aquella que provino de las muchas horas de meditación en las cosas de Dios. Me imagino que el día en que escribió el Salmo 23, David se encontraba meditando en la bondad de Dios y cantándole alabanzas. Él estaba teniendo comunión con Dios cuando, de repente, la Unción del Señor vino sobre David y el exclamó: “¡El Señor es mi pastor!”. Sin duda se acordó de las ovejas que cuidaba cuando era joven: “Me enfrenté a la muerte por esas ovejas. Las guíe a lugares de pastos verdes y de aguas frescas, limpias y tranquilas”. Continuó meditando en esas cosas, y se llenó de emoción: “Cuando me enfrenté al león y al oso, ¿no colocó Dios una mesa delante de mí en presencia de esos enemigos? Él me dio la victoria. ¡Mi Dios! ¡Mi Dios peleará por mí! «¡El Señor es mi pastor, nada me faltará!». Esa revelación invadió a tal punto el alma de David, que el diablo no pudo hacer nada para quitársela. Por eso, cuando Goliat estaba burlándose de Israel, David salió a pelear contra él. Todos los israelitas le tenían miedo, excepto David, porque en su ser había una revelación que decía: «Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo» (Salmos 23:4). Esa revelación le dio a David el valor y el poder no sólo para decir: «yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado» (1 Samuel 17:45), sino también para incrustar una piedra en la frente del gigante. ¿Está el diablo buscando cómo destruirte? Haz lo mismo que David. Medita en Dios y en Su Palabra. Canta alabanzas al Rey. Ten comunión con el Señor hasta que la revelación de quién es Él en ti empiece a inundar toda tu alma. Luego, dile al diablo: “Tú no me matarás. ¡Jehová es mi Pastor!”. Pégale con la piedra del conocimiento adquirido por revelación divina, y lo dejarás fuera de combate, en toda ocasión. Lectura bíblica: Salmo 23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/29/20245 minutes, 6 seconds
Episode Artwork

Él te guiará

  «Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa». (Gálatas 5:16, NTV) Vivir por el Espíritu. Ésa es la clave para vencer la carne. Si sigues los consejos del Espíritu de Dios en tu interior, no serás dominado por la presión que ejerce la carne. Si estás siempre atento a lo que la Palabra escrita y a lo que el Espíritu Santo te dice que hagas, estarás constantemente haciendo pequeños cambios en tu vida de acuerdo a Su liderazgo. Y esos pequeños cambios impedirán que las tinieblas te alcancen. Dios sabe qué es lo que necesitas. Él puede mirar al futuro en tu vida y ver las trampas y presiones que el diablo está tramando en tu contra. Así que, sigue la guía del Espíritu Santo, y Él te conducirá a salvo a través de las circunstancias. De esa manera, alcanzarás la victoria.   Lectura bíblica: 1 Corintios 10:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/28/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Lo mejor está por llegar

  «...pero que [la gracia de Dios] ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, quien quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio» (2 Timoteo 1:10) ¿Alguna vez te has preguntado cómo será cuando tu cuerpo muera y vayas al cielo? De acuerdo con la Palabra de Dios, cuando esa hora llegue, la casa de carne y sangre en la que habitas morirá, pero no sentirás nada. Sólo te despojarás del traje de carne, lo dejarás a un lado y te irás a un mejor lugar. Los creyentes que han muerto y han revivido relatan que no tuvieron ninguna sensación de pérdida —ninguna molestia—. Sus mentes permanecieron intactas, e incluso tenían brazos y piernas, pero eran espíritu, no carne. Un hombre compartió que no se había dado cuenta de que no estaba en su cuerpo, hasta que trató de agarrar algo y su mano atravesó el objeto material. Él era espíritu, pero sin carne. De acuerdo con el apóstol Pablo, estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (2 Corintios 5:1-8). De manera que cuando Dios te llame, abandonarás tu cuerpo de carne y te irás para estar con Él para siempre. Esto es muy interesante. Dios ni siquiera usa la palabra muertos para referirse a nuestros viejos cuerpos abandonados, sino que se refiere a ellos como dormidos. ¿Por qué? Porque Él sabe que así como el sueño es algo pasajero, también lo es la muerte corporal. Él ha planeado un día en el que nuestros cuerpos dormidos sean despertados y levantados en gloria, así como le pasó a Jesús. ¡Aleluya! Viene el día cuando no sólo nuestros espíritus tendrán victoria sobre la muerte, sino también nuestros cuerpos. La muerte no es el “fin” para ti, ¡sino el traslado a un lugar mejor! Lectura bíblica: 2 Corintios 5:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/27/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

El exuberante amor de Dios

  «Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán» (Deuteronomio 28:2) Algunas personas tienen expectativas demasiado bajas de lo que Dios les proveerá materialmente. Confían en que Él les dará alimento y vestido, pero no creen en que Él quiera alimentarlos y vestirlos con excelencia. Por alguna razón, se han formado la idea de que Dios es un viejo tacaño que no les dará más que harapos para vestir y frijoles para comer. Pero eso no fue lo que Jesús nos dijo. Él dijo en Mateo 6 que Dios nos vestiría mejor que al rey Salomón. Esas palabras ya son más que suficientes para demostrar que Dios no sólo quiere darnos las cosas básicas de la vida, sino también bendecirnos abundantemente. Lo sé por experiencia propia. Hace algunos años, llegué a la casa y encontré dos automóviles muy costosos estacionados a la entrada del garaje. Me los habían regalado unos hermanos que habían sido bendecidos por el Señor a través de mi ministerio. Me quedé anonadado. “Señor —le dije—, no necesito estos automóviles. No te los había pedido, y no era algo que yo había pensado tener. ¿Por qué están aquí?”. Entonces el Señor me habló al corazón, diciendo: ¿No leíste alguna vez el pasaje de Deuteronomio donde dice que las bendiciones vendrán y alcanzarán a quienes oigan mi voz? “Sí”, le respondí. “Bueno, hijo”, continuó, “acabas de ser alcanzado”. ¿Estoy diciendo que Dios me dio esos automóviles costosos sólo para que los disfrutara? Sí; eso es exactamente lo que te estoy diciendo. En 1 Timoteo 6:17, vemos que: «[Él] nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos». Dios es un Padre amoroso que se complace bendiciendo a Sus hijos a lo grande. De hecho, Él es demasiado generoso con nosotros. Pero no dejes que esto te inquiete… Él puede darse ese lujo. Una vez que en realidad creas en la generosidad de Dios y oigas Su voz, las bendiciones te alcanzarán también a ti. Lectura bíblica: 1 Reyes 10:1-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/26/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

La decisión es tuya

  «...escojan hoy a quién quieren servir...» (Josué 24:15) Vivir conforme a la Palabra de Dios es un reto continuo. No es algo que se hace sólo una vez. Es un proceso en el cual eliges creer y actuar sobre la Palabra de Dios una y otra vez, en cada situación. Eso es lo que cada uno de nosotros debe hacer. Años atrás, decidí que iba a escoger a Jesús. Desde entonces, he tenido que escogerlo una y otra vez en diversas situaciones cada día. Lo he escogido como mi Señor y Salvador. Lo he escogido como mi Sanador. Lo he escogido como mi Asesor financiero. Lo he escogido como la Cabeza de mi hogar y de mi ministerio. Y aún tengo que seguir escogiéndolo, momento tras momento. Algunas veces la decisión es difícil, pero Dios ha prometido que nunca será demasiado difícil. En 1 Corintios 10:13, Él dice: «A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla». Lo que el Señor nos está diciendo es que no permitirá que seas sometido a una tentación que no puedas resistir. En toda tentación, Él te proveerá de una salida. Él siempre se asegurará de que tengas otra opción. El diablo no viene y te tienta mientras Dios está en otra parte, sin darse cuenta de lo que te está sucediendo. El Espíritu de Dios está constantemente contigo, mostrándote la manera de cómo resistir. En otras palabras, Dios siempre te da el poder y las armas para derrotar a tu enemigo, y estas son poderosas para vencer hasta la tentación más fuerte que pueda interponerse en tu camino. Él siempre hace posible que puedas escoger vida. Por lo tanto, escoge caminar en amor. Escoge caminar en fe. Escoge vivir por la Palabra. Jesús es el camino, ¡escógelo a Él! Lectura bíblica: Josué 24:14-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/25/20240
Episode Artwork

Paz en tu casa

  “Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3:16) ¿Has notado que el lugar más fácil para ser egocéntrico es el hogar? Hay cierto incentivo en ser amable con los demás, pero con la familia tenemos la tendencia a permitirnos algunos privilegios egoístas, como si ella no contara. Antes de convertirme al Señor, yo era más cortés y amable con mis amigos que con mi propia familia. Era más exigente y menos misericordioso con mis seres queridos que con los demás. Pero después de que recibí al Señor Jesucristo como el Señor de mi vida, me di cuenta de que todo eso tenía que cambiar. Al estudiar la Palabra, Gloria y yo comenzamos a aprender lo importante que es la armonía en la familia. Aprendimos que si queríamos que el poder de la unidad obrara en nosotros, no podíamos permitir la contienda en nuestro hogar (lee Mateo 18:19). La contienda neutraliza el escudo de la fe, impide la respuesta a la oración y le abre la puerta a Satanás y a sus fuerzas. La discordia es mortal porque paraliza el poder de Dios en tu vida. No dejes que la contienda en tu hogar haga que el enemigo te detenga en tu propia puerta. Si lo dejas, no serás una amenaza para él en ningún otro lugar. Pon el poder de la armonía a actuar en tu familia. Lectura bíblica: Filipenses 2:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/24/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

No te detengas en la puerta

  «Por tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para cuando necesitemos ayuda» (Hebreos 4:16) Cuando aceptaste a Jesús como el Señor de tu vida, uno de los privilegios que obtuviste fue el derecho de acercarte al trono de Dios en cualquier momento que lo desees. ¡Piénsalo! Tienes el derecho de acercarte confiadamente a Dios y obtener lo que necesitas. Aunque eso es algo que la Biblia dice, la mayoría de las personas actúa como si no lo creyera. No se acercan con confianza al trono de la gracia. En lugar de eso, piensan: “Yo nunca podría ir donde Dios está. Me quedaré aquí, gritaré y tendré esperanza de que Él me oiga”. Yo solía hacer lo mismo. Recuerdo que cierto día estaba en oración, rogando, suplicando y bombardeando las puertas del cielo por un avivamiento. Después de haber pasado cierto tiempo suplicando, el Señor me dijo: ¿Qué estás haciendo? —Estoy bombardeando las puertas del cielo con oración, pidiendo por un avivamiento —le dije. —Kenneth, ¿cuán grande es mi ciudad? —Me preguntó —Hasta donde puedo determinar en la Biblia, hay 12.000 codos, o alrededor de 2.400 kilómetros cuadrados y 2.400 kilómetros de altura”. —Entonces, ¿por qué estás bombardeando las puertas? Si mi trono se encuentra en medio de la ciudad, eso quiere decir que estás a 1.200 kilómetros del trono. A propósito, las puertas no están cerradas. ¿Por qué no dejas de bombardearlas y simplemente entras? Después de arrepentirme por repetir oraciones tradicionales sin pensar, recordé que la Palabra dice: «acerquémonos confiadamente al trono de la gracia…», y a partir de ese momento me he acercado confiadamente en toda ocasión. ¿Necesitas recibir algo de Dios hoy? No pierdas el tiempo afuera, parado en las puertas del cielo. Por medio de Jesús, tu lugar está en el mismo lugar del trono de Dios. Así que entra; la puerta está siempre abierta para ti. Lectura bíblica: Hebreos 4:14-16; 5:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/23/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Predispuesto a esperar

    «El que cuida su boca y su lengua se libra de muchos problemas» (Proverbios 21:23) No hay otra manera de hacerlo. Si quieres disfrutar de una vida de bendición, tendrás que hacer que tus palabras concuerden con lo que Dios dice. No sólo por unas pocas horas, o por unos días, sino todo el tiempo. Si lo has hecho alguna vez, te habrás dado cuenta de que no es fácil. A medida que el tiempo transcurre y la situación parece permanecer en la misma condición, puede ser difícil seguir declarando la Palabra de Dios. Pero debes hacerlo si quieres que tu cosecha de bendición venga. Cuando Kenneth comenzó a predicar sobre la prosperidad, yo me sentaba y lo escuchaba, y creía en el mensaje aun cuando mis zapatos tenían las suelas agujereadas. Teníamos terribles problemas financieros pero sabíamos que esos problemas no cambiarían lo que La Palabra de Dios dice. Sabíamos que Sus promesas de prosperidad eran verdaderas, aun si todavía no habíamos empezado a gozar de ellas todavía. Así que, a pesar de que algunas veces nos sentíamos tontos, nos manteníamos hablando acerca de la generosa provisión que Dios tenía para nosotros. Me di cuenta luego de que la Palabra había comenzado a obrar a nuestro favor desde el primer día que empezamos a creerla, a confesarla y a ordenar nuestra vida conforme a ella. Nuestra cosecha de prosperidad comenzó a crecer en el momento en que empezamos a sembrar semillas en la tierra. Sólo necesitaba tiempo para que germinaran. El problema es que, algunas veces, la mayoría de los creyentes no tiene paciencia para esperar. Comienzan a sembrar de la forma correcta, pero cuando no ven los resultados de inmediato, cuando la cuenta en el banco disminuye y se atrasan en pagar la renta se desaniman y comienzan a confesar palabras de escasez y derrota. Ellos destruyen su cosecha con las palabras de su boca y nunca logran disfrutar de sus frutos. Así que la próxima vez que decidas vivir por fe, ya sea en el área económica o en cualquier otro aspecto, recuérdalo. Determina desde el principio que no permitirás que ese periodo de espera te desanime. Luego, permanece firme hasta que la Palabra de Dios se manifieste en tu vida. Pon la paciencia en práctica y mantén tus palabras en línea. Recibirás tu cosecha. Lectura bíblica: Proverbios 18:4-8, 20-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/22/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Contempla al Señor

  «Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente…». (Romanos 12:2) Por dentro, eres perfecto —nacido de nuevo y hecho a la imagen de Jesús mismo—. Pero, por fuera, ¿te sientes frustrado de no poder alcanzar esa perfección por más que lo intentas? ¿Hay una solución? Sí. La clave es la renovación de tu mente. Romanos 12:2 nos dice que si renuevas tu mente, podrás ser verdaderamente transformado. La palabra transformado se traduce de la misma palabra griega de la cual se deriva el término metamorfosis. Y la vemos en otras dos ocasiones en las Escrituras. Una de ellas fue cuando Jesús se transfiguró en el monte mientras hablaba con Moisés y Elías. La otra se encuentra en 2 Corintios 3:18, donde dice: «Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él» (TLA). Cambiado, transformado, ¡transfigurado! Son palabras poderosas que inspiran, emocionan y describen lo que sucede cuando uno contempla al Señor en la Palabra y en oración. A medida que inviertes tiempo en renovar tu mente, tu ser exterior será transformado de la misma manera que la oruga se transforma en mariposa. En lugar de conformarte a la imagen del mundo, empezarás a conformarte a la imagen del espíritu nacido de nuevo, el cual ha sido recreado en justicia y en la santidad de la verdad. Separa tiempo para apartarte del mundo y estudiar la Palabra de Dios. Medita en ella, y deja que te transforme de adentro hacia afuera. Transfórmate por medio de la renovación de tu mente y ¡libera la hermosa mariposa espiritual que vive en ti! Lectura bíblica: 2 Corintios 3:6-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/21/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

El Gozo: una verdadera fuerza

  «...el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Nehemías 8:10, NVI) El gozo no es una sensación de felicidad que se siente sólo cuando las cosas marchan bien. Es mucho más que eso. El gozo es una de las fuerzas espirituales más poderosas del mundo. Lee una vez más Nehemías 8:10, y te mostraré por qué. Si hiciéramos un diagrama de este versículo, y quitáramos las palabras: “del Señor”, encontraríamos que en realidad está diciendo que el gozo es fortaleza. Las dos palabras son intercambiables, por esa razón, el gozo es tan importante. Eso es lo que hace del gozo algo crucial. No se puede vivir conforme a la fe sin ser fortalecidos en el Señor, y cuando Dios quiere fortalecernos, ¡utiliza el gozo! El gozo no es sólo un estado mental. No es una emoción. El gozo es una fuerza verdadera, y no hay nada que el diablo pueda hacer contra él. Así como el temor tiene que rendirse ante la fe, el desaliento tiene que rendirse ante el gozo. Como parte del fruto del Espíritu Santo, el gozo ya habita en tu interior. Pero si deseas disfrutar del poder del gozo, es necesario que lo desarrolles, lo confieses y lo practiques. No importa la situación que estés enfrentando, puedes estar lleno de gozo y fortalecido en el Señor. Puedes recurrir al poder del Espíritu Santo que se encuentra en tu interior y salir adelante. Así que ¡regocíjate! Lectura bíblica: Salmos 18:28-50   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/20/20245 minutes, 19 seconds
Episode Artwork

Pon la palabra en primer lugar

  «Adquiere sabiduría e inteligencia,y nunca te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca. Ama a la sabiduría. Nunca la dejes, y ella te cuidará y te protegerá». (Proverbios 4:5-6) Recientemente, Dios ha estado formando a un grupo —cada vez más grande— de creyentes que estén hambrientos. Hambrientos de conocerlo de una manera más profunda. Que estén hambrientos y sedientos por servirlo―en púlpitos, campos misioneros, hogares, oficinas de trabajo y en cualquier otro lugar al que Él los envíe. Son creyentes que no están satisfechos con encontrar el camino más fácil al cielo, sin dedicación alguna por el Reino. Son creyentes que están decididos a correr la carrera, como el apóstol Pablo, y proseguir para obtener el premio. Hablando espiritualmente, están en el camino a la excelencia. ¿Estás entre ellos? Si es así, quiero compartir contigo seis palabras que creo, te equiparán para correr la carrera como un campeón. Pon la Palabra en primer lugar. Sin importar si tu meta es ser un excelente evangelista o un ingeniero de primera clase al servicio del Señor, la sabiduría que proviene de la Palabra de Dios te ayudará a lograrlo. Jesús lo dijo de esta manera: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33). Por eso, proponte ahora mismo a hacer lo que sea necesario para sumergirte en la Palabra de Dios. Dedica todo momento que tengas disponible para leer, estudiar, oír y meditar en la Palabra. Sé que no será fácil; pero si has hecho una decisión definitiva que impactará en el ministerio de Jesucristo y el cumplimiento de la gran comisión, deberás ser diligente. Dale prioridad a la Palabra en tu vida, y con seguridad tendrás gloriosas victorias por delante. Lectura bíblica: Proverbios 4:1-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/19/20245 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

¿Manchado con el pecado… o lavado con La Sangre?

  «El Señor ha dicho: Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente». Y luego añade: «Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones». (Hebreos 10:16-17) La Biblia nos dice que bajo la ley levítica, un animal tenía que ser ofrecido cada año para expiar los pecados del pueblo. La palabra expiar significa “borrar las culpas”, y aparece muchas veces en el Antiguo Testamento. Pero quiero contarte algo emocionante: esa palabra no aparece en el Nuevo Testamento. La palabra griega que se usa para describir lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz es una palabra diferente. Su significado va más allá de “borrar las culpas”, significa también “perdonar y olvidarse completamente de algo”. ¿Sabes qué quiere decir esto? Significa que el pecado ya dejó de ser un problema: ¡Jesús lo solucionó! Cuando recibes a Jesús como tu Señor, Él no sólo borra tus pecados, sino que te reconcilia con Dios y hace de ti una criatura nueva, por el Espíritu de Dios, es como si el pecado nunca hubiera existido. Pero si eres como la mayoría de creyentes, entonces no has llegado a conocer esa maravillosa verdad. Quizás estés atrapado en lo que yo llamo “conciencia de pecado”; es decir, sigues viéndote a tí mismo manchado por el pecado en vez de lavado en la sangre. “Bueno, hermano Copeland, después de todo sólo soy un pecador que ha sido salvo por la gracia”. No, ya no lo eres. Eras un pecador, pero la gracia te transformó para siempre en la misma justicia de Dios. Ahora eres hechura de Dios, creado en Cristo Jesús. En lo que a Dios se refiere, tu vida pasada ya no existe; murió en la cruz. Medita constantemente en esa verdad hasta que invada tu conciencia y puedas hacer una realidad la libertad con que Cristo te hizo libre del pecado. Recibe la justicia que solamente el Cordero de Dios puede darte. Lectura bíblica: Hebreos 9:11-26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/18/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Bienvenido a las grandes ligas

  «Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal. Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes». (Mateo 5:11-12) Cuando sufras persecución, no andes por ahí quejándote. No pierdas tu tiempo sintiendo lástima de ti mismo. A pesar de lo que pueda pasar por tu mente, esa persecución no ha venido porque el diablo encuentra placer en fastidiarte. Ha venido porque te has transformado en una amenaza para él. Y además, ha venido porque has puesto la Palabra en tu corazón, y él sabe que si no consigue quitártela, le ocasionarás más problemas de los que él puede manejar. Por eso, ¡regocíjate! La persecución significa que estás jugando en las grandes ligas. Quiere decir que el diablo te toma tan en serio, que ha enviado a sus mejores jugadores ¡con la idea de sacarte del juego! Los jugadores que llegan a las finales de las grandes ligas de fútbol no buscan la forma de no jugar esos partidos, ¿correcto? Ellos no dicen: “¡Mejor sería no estar en esa final! Esos son los jugadores más grandes y experimentados del mundo. Quizás me enferme y no tenga que jugar”. ¡No! Ellos anhelan la oportunidad―y dicen: “Ya verán. He luchado toda mi vida para llegar hasta aquí, ¡y ahora les mostraré que soy el mejor!”. Es esa misma actitud la que deberías tener cuando el diablo te desafíe. Debe aceptar ese desafío con gozo, sabiendo que la victoria es tuya. Después de todo, tu Dios es poderoso para sacarte adelante. Él nunca se detiene a preguntarse si tiene los recursos necesarios para solucionar las dificultades que enfrentas. Él sabe que puede destruir cualquier cosa que el diablo envíe en tu contra. Así que, cuando la persecución venga, confía en Dios y ¡regocíjate de saber que ahora estás jugando en las grandes ligas! Lectura bíblica: 1 Pedro 4:12-19   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/17/20245 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Un tesoro escondido

  «El sembrador siembra la palabra» (Marcos 4:14, NVI) En este preciso momento de tu vida, tienes en tu interior un tesoro que puede transformar el mundo. Un tesoro que puede cambiar el destino eterno de alguien, llevarlo al cielo, y salvarlo del infierno. Es un tesoro que puede transformar la pobreza en prosperidad, la enfermedad en salud, la tristeza en gozo. Tú tienes la poderosa Palabra de Dios. No la guardes solo para ti. ¡Siémbrala dondequiera que vayas! Siémbrala en los corazones de las personas que conoces. Compártela en cada oportunidad que tengas. Quizás digas: “Pero, ¿no sé cómo?”. Entonces, empieza a aprender. Utiliza como guía estos tres pasos: Primero: Toma la decisión. Determina que les enseñarás la Palabra a otros, cueste lo que cueste. Decide que esto es lo más importante que harás. Haz un compromiso firme. Una vez que lo hayas hecho, te darás cuenta que lo demás es más fácil. Segundo: Prepárate. Medita en la Palabra cada día. Deja que el Espíritu Santo ministre tu corazón; eso te ayudará a ministrar mejor a otros y a ser más sensible a la voz del Espíritu Santo. Él te ayudará a saber qué decir en cada situación. Tercero: Permanece firme en la fe. Una vez que hayas compartido la Palabra con alguien, confíale a Dios los resultados. La Palabra de Dios nunca regresa vacía. Aunque la gente parezca indiferente y sientas que la Palabra no está funcionando, no dejes de creer y confiar. Tu fe mantendrá esa Palabra viva en ellos, y con el tiempo ésta hará su obra transformadora. Tu tienes, en tu interior, un tesoro que puede transformar el mundo. ¿Qué harás hoy con ese tesoro? Lectura bíblica: 2 Corintios 4:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/16/20245 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Un éxito comprobado

  «Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y no soy digno ya de ser llamado tu hijo”. Pero el padre les dijo a sus siervos: “Traigan la mejor ropa, y vístanlo. Pónganle también un anillo en su mano, y calzado en sus pies… porque este hijo mío… se había perdido, y lo hemos hallado». (Lucas 15:21-22, 24) Lograr reconocimiento. Eso es lo que constantemente debes hacer en el mundo de hoy, ¿cierto? En el trabajo, con tus amigos, e incluso en tu casa siempre tratas de obtener la aprobación que necesitas. Tratas de convencer a las personas que te rodean de que mereces el dinero que ganas, su amistad, e incluso el amor que te dan. ¿Existe alguna salida? ¡Por supuesto que la hay! Se llama gracia. Es el favor y la aceptación que recibimos, sin merecerlos. Y hay un sólo lugar en donde se puede encontrar—en el corazón de Dios. No hay un mejor ejemplo de la gracia de Dios que el de la parábola del hijo pródigo. Hoy en día, pocos de nosotros podemos identificarnos con el impacto que tuvo en la vida de los primeros judíos que la oyeron cuando Jesús la contó. Según las costumbres de aquellos tiempos, el hijo pródigo había cometido uno de los actos más despreciables. No sólo se había aprovechado de su padre y gastado la herencia en una vida desenfrenada, sino que había abandonado a la nación de Israel y había pactado con un extranjero―¡un criador de cerdos! Eso era lo más bajo que se podía caer. Según ellos, la rebelión del hijo era tan grave que al padre le quedaba solo una cosa por hacer: repudiarlo. ¡Pero esa no fue la actitud de este padre! Él recibió con los brazos abiertos a su hijo arrepentido. Le mostró gracia —favor inmerecido—, basado en el amor del padre, e independiente de las acciones del hijo. La próxima vez que trates de pagarle a Dios por algo malo que hayas hecho, y ganarte así otra vez Su favor, recuerda la parábola del hijo pródigo. Deja que esa parábola te recuerde que, a pesar de tus pecados, tu Padre celestial te ha recibido con los brazos abiertos. Te ha vestido con la justicia de Cristo y te ha puesto Su anillo en tu dedo. ¡Te ha calzado y reconocido como hijo! ¿Te sientes inmerecedor de recibir esas cosas? Por supuesto que sí. Después de todo, eras indigno de recibirlas. Sin embargo, Dios no ha basado la relación que tiene contigo en tus méritos, sino en el amor que Él te tiene y en los méritos de Cristo. No tienes que demostrarle a Dios tu valor. Para Él, tu eres un éxito comprobado. Lectura bíblica: Lucas 15:11-32   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/15/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

El amor es la fuente de poder

  «Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos». (Juan 15:12-13, NTV) El amor es el primer mandamiento y el más importante que Jesús nos dio; sin embargo, muchos creyentes no lo ponen en práctica. Estoy hablando de creyentes que pueden citar una cantidad de versículos bíblicos y decir el Nombre de Jesús 35 ó 40 veces al día; sin embargo, son bruscos con su familia y sus amigos, e insensibles a las necesidades de los demás. Están tan ocupados “sirviendo al Señor” que no tienen tiempo para servir a otros. La contienda es su marca característica. Quizás tengas 45 años de ser salvo, y tal vez puedas hablar en lenguas todo el día, pero si hay discordia en tu corazón y no vives el mandamiento del amor de Jesús, las cosas espirituales no tendrán sentido para ti. Cuando estás en esa condición, el Nombre de Jesús no funcionará. La fe no te funcionará porque la Biblia dice que la fe obra por el amor. De hecho, ninguno de los dones del Espíritu funcionarán si no tienes amor. Primera de Corintios 13 así nos los indica. ¿Quieres ver el poder extraordinario de Dios liberado en tu vida? Entonces, comienza a poner en práctica el mandamiento del amor. Empieza a amar a los que están a tu alrededor. El amor es la fuente de poder. El poder de Dios funciona por el amor. Por está razón el poder ha sido tan infructuoso en algunos miembros del Cuerpo de Cristo. A partir de hoy, podemos cambiar los fracasos en victorias. Comprometámonos a que la Palabra more en abundancia en nuestros corazones, a guardar los mandamientos de Jesús, y a declarar Su Nombre con confianza y autoridad. Y aún más importante, comprometámonos a amarnos los unos a los otros. Entonces, el poder de Dios empezará a fluir gloriosamente. Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/14/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Tú puedes abrir esa puerta

  «Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá». (Mateo 7:7) ¿Cuánto tiempo llevas sintiéndote abrumado y desesperado por algún problema que parece insuperable? Si eres como la mayoría de las personas, no ha pasado mucho tiempo. Algunos de nosotros pasamos años tratando de salir de los problemas económicos sólo para terminar más endeudados que antes. Otros tratan a toda costa de arreglar sus matrimonios, pero a pesar de sus mejores esfuerzos, van de mal en peor. E incluso otros luchan sin éxito contra el temor, la depresión, los vicios o las enfermedades. En lo profundo de nuestro corazón sabemos que debe haber una solución a los problemas que enfrentamos. Pero, con frecuencia, esa solución parece estar fuera de nuestro alcance, oculta tras una puerta completamente cerrada. Sin embargo, hoy quiero que entiendas que ¡podemos abrir esa puerta! El mismo Jesús nos ha dado las llaves. Es probable que hoy estés enfrentando una situación que te parece totalmente insuperable. Pero Dios tiene en sus manos un manojo lleno de llaves que abrirá cualquier situación. Él tiene las llaves que abren las puertas espirituales, físicas, mentales y financieras. Sin importar la medida en la que el diablo intente atraparte, si usas la llave correcta, podrás abrir la puerta para salir de esa situación. La Palabra de Dios está llena llaves; son los principios del reino―llaves para atar las obras del diablo y para librarte de las trampas con las cuales él te tienda. Dios tiene la llave que puede deshacer todo nudo que el diablo pueda hacer. Él también tiene la llave que cerrará las maquinaciones del diablo de tal manera que no podrá hacer nada. Recuerda esto: no existe ninguna situación, por más oscura y diabólica que parezca, para la cual no haya una llave del reino que libere el poder de Dios. Hay una respuesta para tu situación. Así que continúa buscándola. Si la has buscado en la Palabra de Dios en algún capítulo y no la has encontrado, búscala en otro capítulo, en otro versículo. Continúa escudriñando hasta que encuentres la llave correcta. Continúa golpeando en cada puerta hasta que encuentres aquella que se abra. Lectura bíblica: Salmo 63   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/13/20245 minutes, 32 seconds
Episode Artwork

Mucho más de lo que puedas pedir o pensar

  «Doy gracias a Dios de que hablo en lenguas más que todos ustedes». (1 Corintios 14:18) Pocas cosas en la Biblia han causado tanta polémica como hablar en lenguas. Muchas iglesias se han dividido, muchos creyentes han sufrido persecución; e incluso, algunos hasta han muerto por ello. ¿Quién es el culpable de todos esos problemas? El mismo Satanás. Él está tan asustado de nuestra habilidad de hablar en lenguas que continuamente está tratando de robárnosla, a través de la persecución y la contienda. El diablo sabe inclusive cuando nosotros no lo sabemos que la oración en lenguas es la única manera que tú y yo tenemos de orar fuera del límite del entendimiento humano. Las lenguas son la herramienta que Dios nos ha dado para que nos conectemos con la mente del Espíritu. Cuando oramos en lenguas, activamos el Espíritu Santo en nosotros y Él empieza a enseñarnos y a darnos entendimiento. Si quieres ver un ejemplo de lo que la oración en lenguas puede lograr, observa al apóstol Pablo. Él dijo que oraba en lenguas más que cualquiera en la iglesia de Corinto, y él fue el responsable de escribir la mayor parte del Nuevo Testamento. Otro ejemplo es la primera iglesia de Jerusalén. Los creyentes aún no tenían el Nuevo Testamento para leerlo. No podían decir: “Veamos qué dice la carta a los Efesios referente al plan de Dios para nosotros”. Tuvieron que orar en lenguas hasta que la luz de la revelación de Dios alumbró sus corazones. La oración en lenguas, era la herramienta que tenían. Así que la utilizaron para transformar el mundo. Hace algunos años, Dios empezó a decirme que pasara una hora al día orando en lenguas. Después de hacerlo por algún tiempo, empecé a hablar con gente que había sido guiada a hacer lo mismo. Dios les estaba hablando a creyentes de todo el mundo a orar más en el Espíritu. Si aún no has tomado la decisión de orar en lenguas todos los días, tómala ahora mismo. Descarta los desacuerdos y la confusión que el diablo ha sembrado, y tan solo di: “Señor, voy a hacerlo. No me importa lo que el diablo diga, y me tiene sin cuidado lo que digan los demás. Sé que Tú tienes cosas maravillosas para mí que ni siquiera puedo imaginar―cosas que sobrepasan lo que pueda pedir o pensar. Y las recibiré al orar en el Espíritu”. No dejes que el diablo te perturbe con sus distracciones. Conéctate con la mente de Dios. Habla de la sabiduría divina. Ora en el Espíritu, hoy. Lectura bíblica: Isaías 28:9-12   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/11/20245 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Perforando el dique

  “Subió, [Israel] pues, a Baal-perazim, y David derrotó a los Filisteos allí. Dijo luego David: ‘Dios ha quebrado a mis enemigos entre mis enemigos por mi mano, como un torrente de agua’. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim [el Señor del rompimiento].” (1 Crónicas 14:11; AMP) Como un torrente de agua. ¡Amo esa frase! Describe lo que es un rompimiento de forma poderosa y con gran exactitud. ¿Te acuerdas de la historia del niño que vio una pequeña fuga en el dique y tapó el pequeño agujero con su dedo? El niño sabía que con cada segundo que pasara, el agujero se agrandaría más y más por la fuerza del agua, y a medida que la represa cediera a la presión, el chorrito de agua se convertiría rápidamente en un torrente incontenible. Extiende tu mano en fe, esperando que Dios abra una brecha entre tus enemigos, tal como lo hizo por David. Así es como vendrá tu rompimiento… ¡como un torrente de agua! Todo lo que debes hacer es perforar un pequeño agujero en el muro de los problemas, en esa represa diabólica que te está deteniendo. Perfora un agujero con tu fe y con la Palabra de Dios. Después, mantente golpeando a ese hueco, hablando con fe todos los días. ¡No te des por vencido! Las fuerzas de Dios están respaldándote como un océano de agua espiritual. Cada vez que declares una palabra de fe, la misma atravesará la perforación. El hueco se hará más grande a medida que más declares la palabra de Dios y ores. Empieza tu rompimiento, ahora mismo. Declara: “Señor Jesús, hoy me regocijo porque Tú eres el Señor de este rompimiento. Te doy gracias porque la inundación de Tu poder está a punto de fluir en mi vida, y sé que no existe ningún problema que pueda detenerlo. La pobreza no puede detenerlo. Los problemas familiares no pueden detenerlo. No hay nada que el diablo pueda hacer para detener mi victoria. ¡Te alabo por ello ahora! Amén”. Continúa orando de esa manera. Continúa creyéndolo. Y en poco tiempo, las fuerzas de Dios se agolparán torrencialmente, generando el gran rompimiento, y ¡demoliendo todo obstáculo que encuentren a su paso! Lectura bíblica: 1 Crónicas 14:8-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/10/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Llamados a la intercesión

  «Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mateo 5:4) ¿Sabes de qué estaba hablando Jesús cuando dijo esas palabras? Estaba refiriéndose al llanto del intercesor. Él estaba enseñado acerca del consuelo que éste recibe cuando el Espíritu Santo le asegura que su oración ha obtenido los resultados deseados. Orar hasta obtener resultados significa: “romper las barreras que han detenido la obra de Dios en la vida de otros”. Quiere decir que debes usar tu armadura espiritual para repeler las fuerzas de las tinieblas que rodean a esas personas. Hoy en día, se necesitan con urgencia creyentes que estén dispuestos a orar de esa manera. Se necesitan intercesores que vayan delante de Dios y alcancen misericordia y compasión para los pecadores, los enfermos y los abatidos. Se necesitan guerreros de oración que estén firmes hasta que tengan la seguridad en su espíritu de que toda barrera ha sido derribada y toda atadura ha sido rota. Dios está buscando esa clase de intercesores—hay ciertas cosas que no sucederán en este mundo, sino hasta que Él los encuentre. Hay bendiciones y manifestaciones de Dios que sólo vendrán cuando alguien las haga realidad por medio de la oración. Aun el mismo Jesucristo vino a este mundo como resultado de la intercesión. ¿Te acuerdas de Simeón y Ana? Ambos eran intercesores y guerreros de oración. Habían pasado años en llanto espiritual, orando para que el Mesías viniera. Cuando por fin se hizo realidad, fueron consolados por el Espíritu Santo. Al ver a Jesús recién nacido en el templo, lo reconocieron y se regocijaron. Si te estás preguntado si eres uno de los que han sido llamados a la intercesión, entonces probablemente lo seas. Dios está llamando creyentes de todo el mundo para que experimenten ese llanto y consuelo especiales que sólo los intercesores pueden comprender. Él está llamándote para que des tu vida por otros en oración. En algún lugar del mundo, hay personas necesitadas de tu oración intercesora, hasta obtener los resultados que necesitan. Pasa tiempo hoy, de rodillas. Lectura bíblica: Lucas 2:1-38   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/9/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Diezma con gozo

  «Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te da en posesión...  tomarás una parte de todos los primeros frutos que obtengas de la tierra que el Señor tu Dios te da... y te dirigirás al lugar que el Señor tu Dios escoja como residencia de su nombre». (Deuteronomio 26:1-2) Diezmar. La mayoría de los creyentes no se emocionan mucho al respecto. Pero debieran hacerlo―y lo harían si entendieran cómo hacerlo correctamente. El diezmo bíblico estimula la fe y activa el poder de Dios en nuestra vida, si lo damos con gratitud, con gozo y con la confianza de que nuestras necesidades serán suplidas en forma abundante. En Deuteronomio 26:8-9, Dios les dijo exactamente a los israelitas qué decir cuando dieran sus diezmos. Les dijo que debían reconocer el hecho de que Él los había sacado de la esclavitud de Egipto, y decir: «…Entonces el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y con señales y portentos que causaban terror, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, ¡tierra que fluye leche y miel!». ¿Qué tendrá que ver eso con nosotros? ¡Dios ha hecho lo mismo por nosotros! Él nos ha sacado de una vida de esclavitud y pobreza, y nos ha dado una vida que fluye con la abundancia de Dios. Cuando traigas tu diezmo al Señor, sigue el ejemplo de los israelitas: regocíjate y reconoce las maravillas que Jesucristo ha hecho por ti. Dale gracias porque Él te ha liberado de la tierra de las tinieblas y de la escasez, para llevarte a Su Tierra Prometida de la abundancia. Agradécele porque ésa es una tierra de misericordia, de gozo, de paz y de prosperidad. Diezma con fe, esperando que las ricas bendiciones de esa tierra sean multiplicadas en tu vida. Muy pronto te darás cuenta de que diezmar es algo muy emocionante. Lectura bíblica: Deuteronomio 26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/8/20245 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

Mejor dale gracias a Dios

  “Si es posible, en cuanto dependa de ti, vive en paz con todos” (Romanos 12:18, AMP) Recién convertido, ¡me era casi imposible vivir en paz con la gente! La mayoría de las veces, cada vez que abría mi boca, decía cosas desagradables. Constantemente, hería a las personas que más quería. A decir verdad, les hablaba con más aspereza a ellas que a los demás. Criticaba tanto la forma de conducir de Gloria que ella rehusaba hacerlo mientras yo estaba con ella. Mis hijos empezaron a evitarme porque siempre estaba criticándolos. No quería ser tan insensible, sin embargo, no podía evitarlo. Me dominaba el hábito de hablar de manera grosera, y no sabía cómo corregirlo. Pero un día, leí en Efesios 5:4: «Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios». Cuando leí eso, me di cuenta de que necesitaba reemplazar las palabras que solía decir con palabras de acción de gracias, y eso solucionaría mi problema. Después de todo, no podía hablar ásperamente y darle gracias a Dios al mismo tiempo, ni podía criticar a los que me rodeaban si tenía una actitud de agradecimiento hacia ellos. Entonces, decidí de inmediato poner este principio en práctica. Un día, entré de manera precipitada al dormitorio de mi hijo para regañarlo severamente por algo que había hecho; de pronto, reconocí que estaba actuando conforme a mi antiguo patrón de comportamiento. Me detuve, y pensé: La Palabra dice que esta clase de comportamiento está fuera de lugar, así que voy a detenerme y dar gracias a Dios. Después de pasar unos minutos alabando y agradeciendo al Señor, no me sentía tan enojado como antes. Si tienes la costumbre de hablar de forma áspera, empieza a despojarte de ese mal hábito. Cuando alguien te contradiga en el trabajo, en el colegio o en cualquier otro lugar y te sientas tentado a responder con palabras fuertes, ¡detente! Tómate unos momentos para agradecer y alabar a Dios. Una vez que empiezas a pensar en la bondad de Dios, verás que esas palabras groseras se quedarán dentro de tu boca. En lugar de usar tu lengua para destruir a la gente, disciplínala para decir alabanzas a Dios. Así, ¡te será más fácil vivir en paz con los demás! Lectura bíblica: Efesios 4:26-32; 5:1-4   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/7/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Tu autoridad final

  «…yo soy el Señor, y no cambio…». (Malaquías 3:6) Las cosas del mundo son inciertas e indefinidas. En la radio, en la televisión y en los periódicos se oyen y se leen palabras de incertidumbre y desesperación, todos los días. Todo a nuestro alrededor pareciera encontrarse en estado de confusión. Pero, alabado sea el Señor, si eres un creyente, tienes algo en lo que puedes depender: ¡la inmutable Palabra de Dios! Dios no usa estándares diferentes. Él no dice una cosa hoy, y algo diferente mañana. Él es el mismo ayer, hoy y por siempre. Si tú haces de la Palabra la autoridad final en tu vida, ésta será para ti como una columna de apoyo cuando todo lo demás empiece a derrumbarse. Si lo que Dios dice es suficiente para que puedas solucionar los asuntos de la vida, podrás estar confiado cuando los demás estén confundidos, podrás estar tranquilo y lleno de paz cuando los demás estén bajo presión. ¡Serás un vencedor cuando los demás caigan vencidos! ¿Qué significa hacer de la Palabra de Dios la autoridad final en nuestra vida? Significa creer en lo que Dios dice en lugar de creer lo que la gente dice. Significa creer lo que Dios dice en lugar de creer lo que Satanás dice. Significa creer en lo que Dios dice en lugar de lo que las circunstancias dicen. Toma hoy en tu corazón la decisión de permitir que la Palabra de Dios sea la autoridad final en tu vida. Decídete a vivir por fe y no por vista. Sin miedo, sométete a la autoridad de la Palabra del Señor, y no habrá nada en este mundo viejo e inestable que pueda robarte esa seguridad. Lectura bíblica: Salmos 9:1-10   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/6/20245 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Protección extraordinaria

  «El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». (Juan 10:10) Considerando cuánto odia el diablo a la gente y cuán decidido está en querer destruirla, no es una sorpresa para nosotros que exista tanta calamidad y tragedia en el mundo. En realidad, es asombroso que no veamos ¡una mayor cantidad! Una vez le pregunté al Señor acerca de ese a ese asunto, y me dijo que al mundo de las tinieblas le lleva mucho tiempo maquinar los grandes desastres. Por ejemplo: tomemos el caso de la industria aeronáutica. Este sector tiene muchos reglamentos y está constantemente en guardia porque la seguridad es lo primordial. Por eso, al diablo le es mucho más difícil causar desastres en un sector tan regulado como ese. Satanás no puede entrar rugiendo y arrasar con todo en cualquier momento que se le antoje. Si pudiera, se pasaría la noche entera derribando aviones. Pero no puede hacerlo. ¿Por qué no? Porque está atado. La Biblia dice que el diablo está ligado a cosas que son comunes al hombre. Él tiene que alinear ciertas cosas en el ámbito natural —humano—, antes de que pueda poner un dedo sobre alguien, y debe valerse de personas para llevar a cabo su trabajo. Pero, bendito sea el Señor, no estamos atados a lo que es común al hombre. Somos libres de usar ¡lo que es común para Dios! Nuestras armas no son comunes. ¿Qué significa eso? Quiere decir que deberíamos agarrar al diablo, meterlo en una bolsa, coserla, envolverla y colocarle un moño. El diablo no puede arruinar tu vida, a menos que le des lugar. Él no puede entrar, y empezar a destruir y a robar, a menos que él pueda hacerte caer en pecado, duda o desobediencia. Así que, si él ha estado dándote problemas, pídele al Espíritu Santo que te muestre en cuál de esos aspectos le has dado lugar. Luego, arrepiéntete y deshazte de ello. Una vez que lo hayas hecho, saca las armas que Dios te ha dado y dispara con ambos cañones. Saca el arma de la Palabra. Saca el arma de la oración. Toma la fe y utilízala para atar al diablo. Aprovecha el poder extraordinario de Dios para mantenerlo atado, y éste no podrá venir en tu contra. Lectura bíblica: Efesios 6:10-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/5/20245 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Deja que la paz sea la que gobierne

  «Y la paz (la armonía del alma, que emana) de Cristo gobierne (actúe como árbitro continuamente) en sus corazones [decidiendo y estableciendo con determinación todas las preguntas que puedan surgir en sus mentes…]. Y siendo agradecidos (con aprecio) [dándole siempre alabanza a Dios]». (Colosenses 3:15; AMP) ¿Has estado orando para que el Señor te muestre si lo que quieres hacer está de acuerdo con la voluntad de Dios? Deja que la paz de Cristo sea tu guía y te ayude a encontrar la solución. Si empiezas a llevar a cabo lo que tienes pensado hacer, pero no tienes paz al respecto, desiste de tus planes. Sin embargo, recuerda que debes ser sensible y poner atención al consejo del Espíritu Santo. Él pondrá sutilmente paz o intranquilidad en tu corazón. No te quedes esperando a que el Señor se te aparezca una mañana, te saque de la cama y te diga qué debes hacer. Él, por lo general, no te hablará de esa forma. Su método principal de comunicación es por medio de lo que la Biblia llama: el testigo interno. Por eso, es necesario que estés siempre atento. No puedes darte el lujo de estar siempre ocupado en las cosas del mundo. Debes apartar tiempo para el Señor y prestarle atención. Otro aspecto del cual debes cuidarte es de la contienda. Si estás irritado y molesto por asuntos cotidianos, te será muy difícil discernir el consejo y la voz apacible del Espíritu Santo. Por lo tanto, pon en práctica lo que el versículo citado arriba dice hacia el final: “Se agradecido, con aprecio, dándole siempre alabanza a Dios”. Mantén un corazón lleno de gratitud; te será mucho más fácil oír “al árbitro de la paz” cuando Él haga un llamado. Lectura bíblica: Salmos 95:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/4/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

Saliendo de la sombra

  «El siguiente día Juan vio que Jesús venía hacia él, y dijo: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». (Juan 1:29) Jesús vino a quitar el pecado. ¿Te das cuenta de lo que eso significa? Quiere decir que Dios, mediante la sangre de Jesús, ha anulado el poder del pecado para que tú, como creyente nacido de nuevo, puedas vivir como si ese pecado nunca hubiera existido. Tú puedes salirte de su sombra de una vez por todas. Ten presente que salirse de la sombra del pecado no significa llevar una vida perfecta. Te equivocarás algunas veces. Quizás algunas veces caigas en pecado (no tienes porqué, pero ¡es probable que suceda!). Sin embargo, tienes una promesa de Dios, sellada con la Sangre de Jesús, la cual dice que cuando confiesas ese pecado, Él es fiel y justo para perdonarte y limpiarte de toda maldad. No deberías vivir ni cinco segundos bajo la sombra de ese pecado, si eres lo suficientemente sensato para arrepentirte y recibir el perdón de Dios. “¡Pero hermano Copeland, me siento tan mal por el pecado que cometí!” No importa cómo te sientas al respecto. Hazlo por fe. Aprende a arrepentirte lo más pronto posible. Luego, levántate y ríete en la cara del diablo. Recuerdo una ocasión en particular en la que yo me encontraba en esa situación. Había cometido un error garrafal y debía predicar esa misma noche. Me sentía tan culpable que dije: “Señor, tendrás que conseguirte otra persona que predique esta noche porque yo no voy a hacerlo”. De repente, el Espíritu me habló al corazón, diciéndome: Kenneth, ya me confesaste ese pecado, ¿cierto? —Sí, ya lo hice. —Entonces, ¿consideras la sangre por la que has sido santificado como una cosa inmunda? —¡De ninguna manera!, Señor. —Pues, eso mismo es lo que estás haciendo. Mi Palabra dice que cuando confiesas tu pecado no sólo voy a perdonarte, sino también a limpiarte y a echar ese pecado en el mar del olvido. Así que, no es agradable que continúes tocando este tema. Te lo digo: me olvidé del asunto en ese preciso instante, fui al servicio y prediqué por dos horas y media acerca del ¡perdón de Dios! No permitas que los sentimientos de culpabilidad e indignidad te priven del poder de la Sangre de Jesús. Arrepiéntete y sal por fe, de la sombra del pecado a ¡la poderosa luz del perdón de Dios! Lectura bíblica: Juan 1:1-34   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/3/20245 minutes, 32 seconds
Episode Artwork

Gracias, Señor

  «Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:18) Observa que este versículo bíblico nos instruye a dar gracias “en” todo, no “por” todo. Cuando la calamidad o la tentación nos golpean, no debemos dar gracias a Dios por las calamidades. Él no es el autor de estas situaciones. Al contrario, Él es quien nos muestra la salida para escapar de ellas, y ésa es la razón por la cual debemos ser agradecidos con Él. Si lees los cuatro Evangelios, notarás que Jesús jamás dio gracias por la enfermedad o la muerte. Al contrario, cada vez que se enfrentó a ellas, su reacción era vencerlas con el poder de Dios. Por eso, agradece como Jesús lo hizo—no por las obras de Satanás, sino por la victoria que Dios te ha dado sobre las calamidades. Lectura bíblica: Juan 11:1-48   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/2/20245 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Golpéalo con la roca

  «El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas» (Salmos 23:1-2) Alguna vez has pensado en David y te has preguntado lo siguiente: ¿Cómo David, un joven pastor, se convirtió en un hombre conforme al corazón de Dios, y llegó a ser alguien tan fuerte en el espíritu que Dios lo escogió para ser el rey de Israel? Yo lo he hecho. De hecho, le pregunté al Señor al respecto, y me mostró que la revelación fue la que convirtió a David en un hombre espiritualmente poderoso, aquella que provino de las muchas horas de meditación en las cosas de Dios. Me imagino que el día en que escribió el Salmo 23, David se encontraba meditando en la bondad de Dios y cantándole alabanzas. Él estaba teniendo comunión con Dios cuando, de repente, la Unción del Señor vino sobre David y el exclamó: “¡El Señor es mi pastor!”. Sin duda se acordó de las ovejas que cuidaba cuando era joven: “Me enfrenté a la muerte por esas ovejas. Las guíe a lugares de pastos verdes y de aguas frescas, limpias y tranquilas”. Continuó meditando en esas cosas, y se llenó de emoción: “Cuando me enfrenté al león y al oso, ¿no colocó Dios una mesa delante de mí en presencia de esos enemigos? Él me dio la victoria. ¡Mi Dios! ¡Mi Dios peleará por mí! «¡El Señor es mi pastor, nada me faltará!». Esa revelación invadió a tal punto el alma de David, que el diablo no pudo hacer nada para quitársela. Por eso, cuando Goliat estaba burlándose de Israel, David salió a pelear contra él. Todos los israelitas le tenían miedo, excepto David, porque en su ser había una revelación que decía: «Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo» (Salmos 23:4). Esa revelación le dio a David el valor y el poder no sólo para decir: «yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado» (1 Samuel 17:45), sino también para incrustar una piedra en la frente del gigante. ¿Está el diablo buscando cómo destruirte? Haz lo mismo que David. Medita en Dios y en Su Palabra. Canta alabanzas al Rey. Ten comunión con el Señor hasta que la revelación de quién es Él en ti empiece a inundar toda tu alma. Luego, dile al diablo: “Tú no me matarás. ¡Jehová es mi Pastor!”. Pégale con la piedra del conocimiento adquirido por revelación divina, y lo dejarás fuera de combate, en toda ocasión. Lectura bíblica: Salmo 23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
2/1/20245 minutes, 6 seconds
Episode Artwork

Cuatro palabras que funcionan

  «Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá» (Marcos 11:24) Creer. Ésa es la clave para todo lo perteneciente al reino de Dios. Es la manera en que nos conectamos al poder del Dios todopoderoso. La mayoría de nosotros lo sabe, pero pocos sabemos con exactitud cómo hacerlo. Desconocemos cómo ponerlo en práctica. En realidad es más sencillo de lo que nos imaginamos. Es tan fácil como decir: “Yo creo que recibo”. Algo sucede en tu espíritu cuando dices esas palabras. No entiendo cómo, pero es así. No comprendo cómo es que mi sistema digestivo sabe qué hacer cuando trago algo, pero lo hace. Sólo ingiero un poco de comida y éste empieza a funcionar. No tengo que provocarlo. No tengo que sentirlo. Simplemente, sucede. Ésa es la manera en la que está diseñado el cuerpo humano. Similarmente, cuando te alimentas de las maravillosas promesas de Dios y las “ingieres” en tu espíritu al decir “Yo creo que recibo”, la fe es liberada. No tienes que provocarlo, ni tienes que sentirlo. Simplemente sucede. El espíritu regenerado está diseñado de esa manera. Cuando repites con tu boca en forma continua: “Creo que recibo mi sanidad”, o “creo que mis necesidades económicas son suplidas”, y luego citas los pasajes bíblicos que respaldan esas confesiones, la fe se libera para atraer el poder que suple esas necesidades. Como dice el Dr. Kenneth Hagin, necesitas “mantener encendido el interruptor de la fe”. Tanto Gloria como yo hemos descubierto que confesar en voz alta la frase: “Yo creo que recibo”, es una manera de mantenerlo encendido. Lo decimos cuando oramos. Lo declaramos al alabar a Dios. Lo decimos al leer la Palabra. Lo declaramos especialmente en el momento en que debemos enfrentar las tinieblas, cuando parece que no estamos recibiendo nada de nada. Cuando todo parece que va de mal en peor, lo confesamos en voz más alta: ¡Yo creo que recibo! ¿Quieres activar hoy tu fe? Entonces, haz de estas cuatro palabras las más importantes de tu vocabulario. Confiésalas todos los días. Pronto descubrirás, al igual que nosotros… que ¡funcionan! Lectura bíblica: Marcos 11:12-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/31/20244 minutes, 36 seconds
Episode Artwork

Su Palabra es la última palabra

  «Yo soy el Alfa y la Omega, [el principio y el fin,] el que es, el que era, y el que ha de venir. Soy el Todopoderoso» (Apocalipsis 1:8) Jesús es el principio y el fin. Él es el Todopoderoso. Cuando nos dijo eso en el libro de Apocalipsis, no estaba solo presentando información acerca de Él. Nos estaba dando a conocer una poderosísima verdad, la cual podemos aplicar hoy en día. Déjame mostrarte cómo. Jesús dijo que Él es el principio. No importa qué reto o situación estés enfrentando en este momento; necesitas empezar con Él. En Juan 1:1 leemos que Jesús es la Palabra. Es decir, si vas a empezar con Jesús, empezarás con la Palabra. No hagas nada hasta averiguar qué dice la Palabra respecto a tu problema. Luego, mantente firme en la Palabra. Colosenses 1:23 dice: «…permanezcan cimentados y firmes en la fe, inamovibles en la esperanza del evangelio que han recibido». Permanecer cimentado en la fe. La única manera en que el diablo puede derrotarte es presionándote para que abandones la Palabra. Todo lo que él hace, toda situación que cause, conlleva la intención de que dudes de la Palabra de Dios. Por lo tanto, no importa lo que pase, permanece en la Palabra. Establécelo con Dios en oración y confía en ella siempre. ¡Escrito está! Después, deja que la Palabra sea la autoridad final. Jesús dijo que Él es el principio y el fin. Eso significa que la palabra de tu médico no es la definitiva. Ni siquiera tu pastor tiene la última palabra. ¡La Palabra de Jesús es la última palabra! Recuerda:  tú eres lo que la Palabra dice que eres. Puedes hacer lo que la Palabra dice que puedes hacer. Y puedes tener lo que la Palabra dice que puedes tener. Empieza a creerlo; comienza a decirlo en voz alta y con fe. Ahora, da un grito de victoria. Sí, ¡ahora! No tienes que esperar a ver el resultado para celebrarlo. Tienes la Palabra de Jesús referente a tu problema, así que sabes sin lugar a dudas que tu victoria está garantizada. Una vez que te hayas cimentado en Él, puedes estar seguro… Su Palabra será la ¡última palabra!   Lectura bíblica: Proverbios 1:1-9   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/30/20244 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

¡Sólo hazlo!

  «Pero el jefe de la sinagoga se enojó porque Jesús la había sanado en el día de reposo, así que le dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar. Para ser sanados, vengan en esos días; pero no en el día de reposo» (Lucas 13:14) La religión es peligrosa. La religión prefiere debatir la sanidad, que ver a alguien sano. La religión prefiere discutir acerca de la liberación, que ver a alguien libre. En Lucas capítulo 13, podemos observar un claro ejemplo de esto. Jesús sanó a una mujer que había estado encorvada por 18 años. Imagínatelo: una pobre anciana —a la que Jesús llamó hija de Abraham— a quien liberó después de haber estado atada por el diablo por casi dos décadas. Era de esperar que los líderes del templo se regocijaran por lo que Jesús había hecho. Pero, ¡no! Más bien se enojaron porque había sanado en el día equivocado. ¿Sabes qué es lo peor? Esos mismos líderes religiosos, que criticaron a Jesús por sanar en el día de reposo, pudieron haberle ministrado sanidad a esa mujer en cualquier otro día de la semana, si en realidad les hubiera importado hacerlo. Por ese motivo, Jesús se indignó con ellos. Jesús ministró respaldado por el mismo pacto de Abraham que ellos tenían, pero su religión había tenido atada a esa mujer en lugar de haberla liberado. Siempre sucede así. Recuerda eso la próxima vez que alguien trate de debatir sobre la sanidad o la liberación. Si alguien necesita ser liberado de un demonio, ¡sólo hazlo! No te enredes en cuestiones teológicas tratando de averiguar dónde está el demonio. “¿Estará en el cuerpo?, ¿en el cerebro?, ¿en el espíritu?, o quizás ¿en el bolsillo?” Mientras piensas en esas cosas, el demonio estará volviendo loca a la pobre persona. La pregunta no es: “¿dónde está el demonio?”, sino “¿por qué no hemos liberado a esa persona?” Es nuestro prójimo, y en el Nombre de Jesús ¡debe ser libre! Una vez que te hagas esa pregunta, no te importará si el demonio está adentro, afuera, suspendido en el aire o reposando. Lo único que te importará es que esa persona sea libre. Ésa es la diferencia entre la religión y el amor de Dios. La religión discute. El amor actúa. Escoge el amor, hoy. Lectura bíblica: Lucas 13:11-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/29/20244 minutes, 34 seconds
Episode Artwork

No seas tierra pedregosa

  «Otros son como lo sembrado entre las piedras. Al oír la palabra, enseguida la reciben con gozo; pero, como no tienen raíz, su vida es muy corta, y al venir las aflicciones o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan» (Marcos 4:16-17) Parece que hay abundancia de “pedregales” cristianos en estos días. Al comienzo, cuando comienzan en la vida cristiana, se emocionan con la Palabra de Dios. Oyen un mensaje acerca de la prosperidad y vuelven a sus hogares diciendo: “¡Aleluya! Voy a prosperar, en el nombre de Jesús”. Pero luego, por alguna razón las cosas no marchan como ellos esperaban. Su cuenta bancaria no se duplica de la noche a la mañana. Se decepcionan con algo. Reciben algunas críticas. Luego, en poco tiempo, su fe se marchita. Si no quieres que eso te suceda, decide ahora mismo que no te dejarás derrotar por esos momentos difíciles. Decide ahora que te mantendrás firme en la Palabra, aun en medio de la persecución y la aflicción, pues te garantizo: los problemas sí vendrán a tu vida. Cuando uno se decide a vivir por fe, las pruebas no desaparecen. En su lugar, aprendes a vencerlas. Cuando dejes a la Palabra de Dios llegar hasta tu corazón, aprenderás más del diablo de lo que alguna vez hayas deseado, pues él hará todo lo posible para que la Palabra sea infructuosa en tu vida. Tratará de confundirte con cada paso. Tendrás problemas, pero la diferencia ahora es que también tendrás la respuesta―la Palabra de Dios. Gracias a Dios, por medio de Cristo Jesús tienes el poder para derrotar a Satanás. Cuando éste genere problemas y desilusiones en tu camino, no tienes que postrarte y dejar que te arrollen. Continúa peleando la buena batalla de la fe hasta que venzas. Algunas veces serás derribado. Pero cuando eso suceda, levántate y declara: “Mira bien, diablo, no permitiré que robes la Palabra de mi corazón. Está ahí, y estoy meditando en ella. La confieso con mi boca y actúo conforme a ella hasta que las bendiciones de Dios me alcancen. Si no me crees, ¡sólo escóndete y observa!”. Al tomar esa actitud, sin importar lo que el diablo haga, él jamás podrá convertirte en un “pedregal” cristiano. Lectura bíblica: 2 Corintios 4:6-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/28/20244 minutes, 36 seconds
Episode Artwork

Dios quiere que estés bien

  «…yo te devolveré la salud y sanaré tus heridas. — Palabra del Señor» (Jeremías 30:17) ¡Dios quiere que estés bien! ¿Lo sabías? Él te quiere saludable y fuerte en todos los aspectos de tu vida. Él te quiere fuerte espiritualmente. Fuerte en tu fe. Fuerte en la Palabra. Fuerte en la redención. Fuerte en el amor de Dios. Él te quiere mentalmente bien, fuerte y estable en tu estado de ánimo. Él quiere que tengas una voluntad saludable, que se acople con la Suya. Él quiere que tu cuerpo esté bien. Él te quiere libre de las ataduras del dolor, de la enfermedad y de los afanes. Libre de las preocupaciones y aflicciones de esta vida terrenal. En pocas palabras, ¡tu Padre celestial quiere que estés bien! Es más: en este día y hora, Él necesita que estés bien. Necesita que vivas en victoria y sanidad para que le enseñes a otros cómo hacerlo. Estamos llegando al tiempo en que esa clase de conocimiento será una necesidad absoluta. Ya es tiempo de que el Cuerpo de Cristo deje de andar cojeando e ignorando las maquinaciones del diablo, y de estar desprevenido contra sus ataques. De hecho, el Señor me dijo lo siguiente: Cuanto más avances, más peligrosas serán las cosas en el mundo. Es necesario que los creyentes crezcan en las verdades de la redención, y que aprendan a vivir por la fe en forma práctica, a fin de que puedan disfrutar de la más grandiosa y victoriosa manera de vivir, la cual he planificado para ellos. Jesús se entregó a Sí mismo hasta la muerte para que nosotros pudiéramos estar bien. Él resucitó, y está siempre intercediendo por nosotros para que podamos estar bien. Él quiere que estemos sanos y fuertes, a fin de que en estos últimos días seamos testimonio de Su amor, Su gracia y Su poder en este mundo lleno de maldad. Recibe el poder sanador de Jesús en todos los aspectos de tu vida. Empieza a aplicarlo por fe en este momento. Comprométete a estar bien y a fortalecerte hoy ¡en todas las áreas de tu vida! Lectura bíblica: Salmo 107   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/27/20244 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

¡Cristo en ti!

  «A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria» (Colosenses 1:27) Hace algunos años, estaba orando en nuestra pequeña casa en Tulsa, Oklahoma. Caminaba de un lado a otro, confesando 1 Juan 4:4: «…porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo». ¡Mayor es Él…! ¡Mayor es Él…! De repente, esa revelación surgió dentro de mí y supe lo siguiente: ¡Oh! ¡Dios está en mí! Me impresionó tanto que sentí como si alguien me hubiera golpeado con un trapo mojado. Me conmocionó, y comencé a saltar por toda la casa. De pronto, dejé de ser el pobre predicador que vivía en esa casucha. ¡Ahora entendía que yo era la morada del Dios altísimo! Esa revelación cambió mi manera de pensar referente a muchas cosas. Vi mis manos, y pensé: Sus dedos están en mis dedos. Vi mis piernas. Sus piernas están en mis piernas. ¡Sus pies están en mis pies! Si camino hacia el peligro, Él camina conmigo. Ahora, cuando oigo a la gente decir: “Hermano Copeland, mis oraciones no suben más allá del techo de mi casa”, deseo contestarles: “¿Más allá del techo? No tienen que ir más allá de tu nariz, porque Él habita en ti. El Autor de tus oraciones y de tu fe, Jesús de Nazaret, reside en ti. ¡Aleluya!”. Algunos creen que para ser llenos del Espíritu Santo hay que recibir el bautismo de éste. Pero no es así. El Espíritu Santo entró en tu vida cuando recibiste a Jesús como tu Señor, cuando naciste de nuevo. Ser bautizado en el Espíritu Santo es otra cosa: es recibir el poder del Espíritu para ministrar (Hechos 1:8). Es decir, que aunque hayas nacido de nuevo hace dos segundos; Jesús ya está en tu interior, vive dentro tuyo, y estará ahí para siempre. ¿Lo comprendes? Si piensas y meditas en esa verdad, podrás recibir esa revelación de la misma manera en que yo la recibí. Esa revelación empezará a llenar tu espíritu, y con el tiempo cambiará toda tu vida. «…Ya Dios lo ha dicho: «Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (2 Corintios 6:16). Jesús está en ti. Ésa es la verdad más gloriosa de la Palabra de Dios. Deja que esa verdad cobre vida en ti hoy. Lectura bíblica: Colosenses 1:13-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/26/20244 minutes, 48 seconds
Episode Artwork

Tú tienes las llaves

  «Y así pude perseguir y alcanzar a mis adversarios… Los herí, y ya no se levantaron; ¡quedaron tendidos debajo de mis pies!» (Salmos 18:37-38) Si has estado deambulando, retorciéndote las manos y preocupándote por lo que el diablo está haciendo, es hora de que hagas un cambio y pongas al diablo debajo de tus pies. Jesús ya te ha dado todo el poder y la autoridad que necesitas para hacerlo. Te ha dado las llaves del reino. Te ha prometido que cualquier cosa que ates en la Tierra, será atada en el cielo; y cualquier cosa que desates en la Tierra, será desatada en el cielo (Mateo 16:19). Eso significa que puedes confesar la Palabra y atar a los espíritus malignos. Puedes declarar la Palabra y desatar las fuerzas angelicales de Dios para que obren a tu favor. Y aún más, a ti se te ha otorgado el derecho legal que te capacita para usar el poderoso Nombre de Jesús: el Nombre que es sobre todo nombre, el Nombre que hará que toda rodilla se doble en el cielo, en la Tierra y debajo de la Tierra (Filipenses 2:9-10). Por lo tanto, no pierdas tu tiempo preocupándote por el diablo. Toma autoridad sobre él. Ata los espíritus malignos que tratan de destruir tu hogar, tu iglesia y tu nación. Desata la Palabra de Dios en el mundo, y haz que se cumpla en el nombre de Jesús. Tú tienes las llaves; aprende a usarlas, y muy pronto el diablo estará retorciéndose las manos, preocupado ¡por lo que harás! Lectura bíblica: Mateo 16:13-27   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/25/20243 minutes, 39 seconds
Episode Artwork

Ora tú mismo

  «¿Hay alguien entre ustedes que esté afligido (maltratado, sufriendo calamidad)? Que ore a Dios» (Santiago 5:13, AMP) La palabra griega traducida como afligido no se refiere al padecimiento de la enfermedad y la muerte; su traducción literal es “atribulado”. Si tienes tribulaciones, debes orar. Eso es lo que dice la Palabra. Observa: no dice que los que deban orar sean tu pastor o tus amigos. Dice que tú debes hacerlo. Por lo general, buscamos la manera más fácil de solucionar nuestros problemas al pedirle a otros que oren por nosotros. No hay nada malo en eso, pero nunca alcanzarás la victoria total en tu vida hasta que empieces a hacerlo tú mismo. La iglesia más grande del mundo se encuentra en Seúl, Corea. El pastor es el Dr. David Cho y la última información que recibí reportaba unos 700.000 miembros. ¿Cómo creció tanto? Acorde al Dr. Cho, la clave está en la oración; no sólo su oración, sino también la de los miembros de la iglesia. La oración es un estilo de vida en esa iglesia. Ellos tienen un lugar denominado Montaña de Oración, donde miles de personas llegan a orar todos los días. Una vez vi por televisión a la suegra del Dr. Cho hablar sobre el énfasis que ellos ponen en la oración. Mencionaba que cuando los miembros de la iglesia atraviesan por situaciones difíciles en sus matrimonios o en sus vidas personales, antes de hacer cualquier cosa, se les pide que ayunen y oren por 24 horas. Necesitamos imitar esas cosas en nuestras iglesias. Debemos dejar de enseñarles a nuestros miembros que pidan por oración y, por el contrario, debemos enseñarles a que oren por sí mismos. Si yo oro para que Dios te resuelva un problema, quizás disfrutes del éxito temporario; luego vendrá un nuevo problema porque cometerás los mismos errores que la primera vez. Pero si tú mismo empiezas a orar y a escudriñar las cosas del Espíritu, recibirás respuestas permanentes. Podrás hacer los cambios en tu vida para evitar que esos problemas vuelvan a surgir. Si has recibido a Jesús como tú Señor, tienes acceso al trono del Dios Todopoderoso. Él tiene todas las soluciones para cualquier problema que puedas enfrenar, y sólo está esperando que te acerques a Él para darte la respuesta. Quizás necesites invertir un buen tiempo con Él para que puedas escucharlo, pero valdrá la pena; Dios nunca te dejará sin la respuesta. No dependas de otros para que hagan la oración que a ti te corresponde hacer. Acércate personalmente al trono de Dios hoy mismo. Lectura bíblica: Salmo 5   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/24/20244 minutes, 57 seconds
Episode Artwork

¡Crece!

  «Como los niños recién nacidos, anhela (ten sed, desea con ansias) la leche espiritual pura (no adulterada), para que seas nutrido por ella y crezcas a la salvación (completa)» (1 Pedro 2:2, AMP) ¿Has estado alguna vez en una habitación llena de niños? Bebés llorando. Pequeños gritando por juguetes, empujándose y quejándose para salirse con la suya. Es algo que podría mantenerte ocupado, ¿no es cierto? Cuando un grupo de bebés espirituales se reúnen, ¡sucede lo mismo! Por supuesto, no hay nada malo en ser un bebé espiritual. Todos comenzamos de esa forma. Cuando nacemos en el reino de Dios, nos parecemos a los niños recién nacidos. No somos muy fuertes ni estamos muy desarrollados. Tropezamos cuando tratamos de aprender a vivir en nuestro nuevo ambiente. Así es como todos empezamos. Pero Dios nunca quiso que nos quedáramos en esa condición. Por eso, en 1 Pedro 2:2 vemos que debemos anhelar «…la leche espiritual pura (no adulterada), para que seamos nutridos por ella y crezcamos». Dios desea que ¡crezcamos! Él quiere que nos alimentemos de Su Palabra y que pasemos de la leche a la carne de la Palabra para que nos desarrollemos y lleguemos a ser hijos e hijas maduros. Comienza ahora a buscar el alimento que necesitas en la Palabra y disfruta de la recompensa de crecer en Cristo. Lectura bíblica: Efesios 4:12-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/23/20243 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Viviendo como Jesús

  «Sino que [Jesucristo] se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2:7) La mayoría de los creyentes no ha llegado a entender la verdad de Filipenses 2:7. Se equivocan al pensar que Jesús hizo milagros y no cometió pecado alguno porque tenía poderes divinos que nosotros no poseemos. Por esa razón, nunca han aspirado a vivir como Él vivió. Ellos dicen con gran humildad: “Dios mío, nunca podría vivir como Jesús. Después de todo, Él gozaba de una ventaja: ¡era Dios!” Todavía no entienden que cuando Jesús vino al mundo, renunció voluntariamente a esa ventaja y vivió en este planeta como hombre, no como Dios. Él no poseía poderes sobrenaturales innatos. Él no tuvo el poder para hacer milagros, sino hasta que fue ungido por el Espíritu Santo, como está escrito en Lucas 3:22. Él hizo milagros no por Su propio poder, sino por el poder del Padre, diciendo: «…el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras» (Juan 14:10). Cuando Jesús oraba, lo hacía no como un ser divino que ejercía autoridad como Dios, sino como un hombre que vivía en obediencia con Dios. Como Hebreos 5:7 dice, Sus oraciones fueron oídas no por Su deidad, sino: “…a causa de Su reverencia hacia Dios” (AMP). Jesús, el divino Hijo de Dios, dejó de lado los privilegios y poderes de la deidad por un periodo de tiempo y vivió como hombre en este mundo. Una vez que comprendas esto, ¡tu alma será completamente conmovida! ¿Por qué? Porque significa que tú, como hijo de Dios nacido de nuevo y lleno del Espíritu Santo como lo fue Jesús, tienes la misma oportunidad de vivir como Él lo hizo. De hecho, eso es exactamente lo que Él quiere. En Juan 17:18, Jesús le dijo al Padre: “…así como Tú me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo” (AMP). Jesús te ha enviado al mundo para que vivas como Él vivió. Por medio del nuevo nacimiento Él te ha capacitado para que cambies la naturaleza de pecado de Adán por la naturaleza sin pecado de Dios. Él te ha dado el poder y el mandato de vivir por encima del pecado, de vivir en comunión con el Padre, de predicar el evangelio, de sanar a los enfermos, de resucitar a los muertos, de echar fuera demonios y de hacer discípulos. Cuando te hayas concientizado de ello, podrás despojarte de las cadenas de la duda que te tienen atrapado. Comenzarás a vivir como Jesús quiso que vivieras—no como un hijo pecaminoso del hombre caído, sino como un hijo del Altísimo nacido de nuevo. Entonces, todos los que estén a tu alrededor empezarán a ver a Jesús—en ti. Lectura bíblica: 1 Juan 3:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/22/20245 minutes, 9 seconds
Episode Artwork

La economía del cielo

  «Darán las gracias al Padre… y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:12-13) Si a pesar de todas las promesas de la Biblia acerca de la prosperidad… y de todas las oraciones que hayas hecho, todavía tienes problemas económicos, considera lo siguiente: “¿De dónde crees que Dios obtendrá los recursos para suplir tus necesidades?” Muchos creyentes limitan a Dios, aun sin darse cuenta, cuando fijan los ojos en los recursos limitados del mundo, en lugar de hacerlo en las riquezas ilimitadas del reino de Dios. Les falta fe cuando piensan en los problemas económicos mundiales, la carencia y la escasez. Se preguntan: “¿Cómo me bendecirá el Señor en medio de todo esto?” Si eso es en lo que has estado pensando, ¡te tengo noticias que te harán cambiar de opinión! La Biblia dice que Dios «…nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13). Ser trasladado significa ser quitado de un lugar y puesto en otro. En otras palabras, tu ciudadanía no pertenece a este mundo. Tu principal ciudadanía no es la canadiense, la estadounidense o la austríaca, sino la ciudadanía del reino de Dios. Eso quiere decir que este planeta no tiene derecho a determinar si tus necesidades serán suplidas o no. La Biblia dice que Dios suplirá lo que necesitas conforme a Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19). Tú puedes vivir conforme la economía del cielo, no la del mundo—y en el cielo siempre hay más que suficiente. Despierta a la abundancia del cielo que te ha sido dada por medio de Jesús. Despierta al hecho de que has sido trasladado de un mundo de pobreza al reino de la prosperidad. Regocíjate, ¡los recursos ilimitados del cielo están a tu disposición! Lectura bíblica: Salmos 105:37-45   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/21/20244 minutes, 15 seconds
Episode Artwork

Cree en el amor

Kenneth Copeland«Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros» (1 Juan 4:16) Un día orando, mientras caminaba por un parque al lado de una carretera, le pregunté al Señor: “¿Qué quieres que le diga a Tu pueblo?”. Inmediatamente, las siguientes palabras resonaron en mi espíritu y en mi mente: ¡Diles cuánto los amo! Aquellas palabras estaban tan llenas de amor y compasión que es difícil poder expresarlas. Días después, en lo único que podía pensar era en 1 Juan 4:16: «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros». Hemos leído acerca del amor de Dios. Hemos escuchado acerca de ese amor. Pero en realidad, creo que muchos de nosotros no hemos creído en él. Si así fuera, todo cambiaría a nuestro alrededor y en nuestra vida. Ese amor fue el que llevó a Jesús a dar Su vida por nosotros, y a sentir los dolores y las debilidades que nosotros experimentamos. Es ese amor que, aun cuando nos sentimos indignos de él, nos dice: “Ven a mí y recibe lo que necesitas. No te avergüences. Yo he estado en esa condición. Acércate con confianza al trono de la gracia para que alcances misericordia y encuentres gracia para el oportuno socorro”. Piensa en esto: Dios está enamorado de ti—tan enamorado, que te ha dado ¡todo lo que Él tiene!—. Él te ha dado toda la sanidad, toda la sabiduría, toda la riqueza, toda la fuerza que alguna vez pudieras necesitar. “Pero, ¿y qué pasa con mi pasado?” ¡Para eso tenemos Su misericordia! Ya ha borrado tu pasado. Ha cubierto todo pecado y error que hayas cometido. Ahora sólo debes creer y recibir Su amor. Es lamentable que la gente deba padecer enfermedades, males o cualquier otra maldición, sólo porque no pueden creer en el amor que Dios tiene por ellos. No dejes que eso te suceda. Aprende a creer en el amor. Cree en el amor que Dios te tiene. Ha sido liberado a través de la sangre de Jesús. Cree en el amor. Te ha sido dado en el nombre de Jesús. Cree en el amor. Ha sido liberado en la Palabra de Dios. Medita una y otra vez en esa escritura. Todo el día repítete: “Creo en el amor que Jesús tiene por mí”. Una vez que penetre en tu corazón, jamás serás el mismo. Lectura bíblica: Salmos 139:1-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/20/20244 minutes, 53 seconds
Episode Artwork

De tragedias, a milagros

  «El necio provoca su propio mal; con sus propios labios se tiende una trampa» (Proverbios 18:7) Lo que decimos se convierte en realidad. Como creyentes, sabemos que ésa es una verdad bíblica vital. La vemos en Marcos 11:23, Mateo 21:21, Santiago 3:2 y muchos otros versículos. Sin embargo, la olvidamos a menudo. Nos hemos permitido hablar como el mundo lo hace, en lugar de confesar la Palabra. Y con el tiempo, recibimos lo que hemos estado articulando: tragedias. Si has tenido esa experiencia, recuerda que lo que posees en tu vida es producto de tus palabras. Para que puedas cambiar lo que tienes, deberás cambiar lo que sale de tu boca. Para cambiar el rumbo de tu vida —de muerte a vida, de enfermedad a salud, del fracaso al éxito—deberás controlar tus palabras. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ésa es la clave: ¡tienes que decirlo para que se cumpla! ¿Cómo se empieza? Primero, recuerda que no es sólo un asunto natural, pues es una ley espiritual. Por lo tanto, debe hacerse con poder espiritual. En Santiago 3:7-8 vemos que la lengua no puede ser domada con el mismo poder con que se doma a los animales. Se necesita la sabiduría de Dios. La Palabra es la sabiduría de Dios (Proverbios 2:6). Jesús dijo que Sus palabras son espíritu y son vida. Eso significa que se necesitan las palabras de Dios para sujetar nuestra lengua. Segundo, arrepiéntete por haber permitido que otros, y no el Espíritu Santo, usaran tu lengua. Luego, entrégale tu lengua a Jesús y decide que hablarás palabras de amor, fe, gozo, paz y gracia. Las palabras de fe detienen los dardos de fuego del infierno. Tercero, haz lo que Jesús dice en Marcos 4:24: «…Fíjense bien en lo que oyen…». Escúchate, analiza, piensa, y pregúntate: “¿Quiero que suceda lo que acabo de decir?”. Si la respuesta es negativa, detente y corrígete en ese mismo instante. Reemplaza las palabras negativas con alabanzas (Efesios 5:4). Si has sido descuidado en lo que has dicho, transforma el curso de tu vida cambiando tus palabras. Pídele al Señor que guarde tu boca (Salmos 141:3). Activa el poder de la lengua para que funcione a tu favor, deja de usarla para causar desastres, y empieza a usarla para hacer milagros. En tu boca hay un milagro. Lectura bíblica: Santiago 3:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/19/20245 minutes, 9 seconds
Episode Artwork

Ponte de Acuerdo

  «¿Andan dos juntos, si no están de acuerdo?» (Amós 3:3) Cuando se trata de la fe, muchos creyentes sienten como si estuvieran inmovilizados por completo. Sin importar cuánto se esfuercen, les parece que no pueden progresar. Si observas sus vidas, podrás ver la causa. No han puesto sus pensamientos en orden. Por un lado dicen: “Oh, sí, amén, yo creo en la Palabra”. Por otro, hablan de incredulidad como si fuera la última moda. “Sé que Dios dice que Él nos prosperará, pero en verdad, mi negocio va tan mal que me sacará úlceras. No puedo ni dormir de la preocupación”. Si indagas más a fondo, te darás cuenta de que sus acciones no se correlacionan con la Palabra: “Bueno, tu entiendes hermano, es imposible que yo diezme con mi ingreso. ¡Me iría a la quiebra!”. La fe de nada le servirá a alguien así. Eres un ser tripartito: eres un espíritu, tienes un alma —la cual está conformada por la mente, la voluntad y las emociones— y vives en un cuerpo. Cada una de estas partes cumple un papel específico en tu vida de fe. Las tres tienen que estar en común acuerdo, ¡antes de que puedas lograr algo! Empieza por alimentar tu espíritu con la Palabra de Dios. Así como el cuerpo desarrolla fuerza física cuando lo alimentas, también el espíritu desarrolla fuerza espiritual cuando lo alimentas con la Palabra. Esa fuerza espiritual se llama fe. Cultiva esa fe para que tu espíritu pueda dominar sobre las otras dos partes. Luego, alinea tu alma. Enfoca tu mente en “las cosas de arriba”. Medita en la Palabra hasta que tus pensamientos se sometan a ella. Sigue meditándola hasta que tus emociones también se rindan a ella. Por último, alinea tu cuerpo. Una vez que tu espíritu esté de veras cimentado en la Palabra, no será difícil poner a tu cuerpo de acuerdo. El cuerpo no es el líder—es un seguidor; éste hará lo que le órdenes. Comienza a enseñarle a tu cuerpo a actuar de acuerdo con la verdad que has sembrado en tu mente y en tu espíritu, y lo hará sin ningún problema. No trates de andar en fe con tus pies atados. ¡Ponte de acuerdo! Armoniza tu espíritu, tu alma y tu cuerpo—y la Palabra te llevará tan lejos como tú quieras. Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:14-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/18/20244 minutes, 37 seconds
Episode Artwork

Deja que Dios lo haga a Su manera

  «Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne será restaurada, y serás limpio. Y Naamán se enojó…» (2 Reyes 5:10-11, AMP) A menudo nos perdemos lo que Dios quiere hacer por nosotros, sólo porque Él no hace las cosas como nosotros creemos que debería hacerlas. Por ejemplo, nos ponemos a pensar en la manera en que va a sanarnos. Pensamos que enviará a algún predicador famoso a imponer sus manos sobre nosotros o que el Señor nos derribará con una descarga de Su poder. Pero cuando no lo hace así, nuestra fe decae y arruinamos lo que Él había planeado hacer. Eso fue lo que hizo Naamán. Él fue a Eliseo con la esperanza de ser sano de una manera en particular. Cuando no sucedió así, la Biblia nos dice que él se fue furioso. Lo que Eliseo le mandó que hiciera era fácil. Él tenía que sumergirse siete veces en el río Jordán. Naamán pudo haberlo hecho, pero ésa no fue la forma en que él pensó que sería sano. Este hombre creyó que Eliseo lo sanaría con sólo pasar sus manos sobre él, e invocar el Nombre del Señor. Naamán salió precipitadamente. Pero de no haber sido por uno de sus siervos que lo convenció de obedecer lo que Eliseo le había dicho, él hubiera perdido su sanidad. Yo era así. Deseaba tanto ver cosas espectaculares de parte de Dios que estaba perdiéndome las que Él tenía planeadas para mí. Cuando lo entendí, dejé de buscar cosas grandes y espectaculares, y sólo me limité a esperar que Dios cumpliera Su Palabra. Recuerdo una noche en la que fui a una campaña con el tobillo muy lastimado. El dolor era tan intenso que recorría desde mi pie hasta llegar a mis hombros. Pero fui con la esperanza de que Dios me sanara. Durante la alabanza ignoré ese dolor; cantaba y a alababa con los demás. Cuando empezó la predicación, tomé mi Biblia y me sumergí en la Palabra. Y como era de esperar, en algún momento del servicio recibí mi sanidad. No sé a qué hora sucedió. No sentí nada especial, ni vi destellos de luz alguna. Ni siquiera me di cuenta de que había sido sano, sino hasta después del servicio. Iba llegando a la puerta cuando pensé: ¡Gloria a Dios! Mi pie está bien. No dejes que tus propias ideas, acerca de cómo obrará el Señor, te quiten tu sanidad, tu liberación o tu prosperidad. Sólo confía en Dios y deja que Él haga las cosas como Él sabe hacerlas. Él actuará poderosamente en ti. Lectura bíblica: 2 Reyes 5:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/17/20244 minutes, 52 seconds
Episode Artwork

Jesús puede liberarlos

  «Vayan y prediquen: “El reino de los cielos se ha acercado”. Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron» (Mateo 10:7-8) Hay quienes dicen que algunas de las enfermedades que se han desencadenado, como el SIDA, son el medio que Dios usa para castigar a la gente inmoral de nuestros tiempos. Pero esa acusación no tiene ningún fundamento bíblico. Dios no envía enfermedades a la raza humana. De hecho, si hay alguien en el cielo y en la Tierra que aborrece las enfermedades, es Jesús. El diablo es quien trata de decirnos lo contrario al promover la mentira y al tratar de convencernos de que Dios es quien causa tales enfermedades en la gente; él sabe que si la víctima cree tal cosa, se alejará más de Dios—y ése es su objetivo. Es tiempo de que, como creyentes, pongamos un alto a esa mentira. Hace algún tiempo el Señor habló a mi corazón, diciéndome: Ministra a los que están sufriendo. Diles que no fui Yo quien les causó tal cosa. Diles que ¡Yo soy su Libertador! Esa palabra no era solamente para mí, sino para todo el Cuerpo de Cristo. Es necesario que le digamos a los que han sido afectados por el SIDA, o por cualquiera otra enfermedad, que Jesús tiene autoridad sobre ellas. También debemos decirles que Dios los ama, y que Él desea y tiene el poder para sanarlos. Dios no es el responsable del sufrimiento que vemos a nuestro alrededor. Ésa es una horrible mentira que el diablo ha estado divulgando por todo el mundo. Si tú y yo hacemos bien nuestro trabajo, muy pronto se empezará a divulgar otra clase de noticia. Esa noticia proclamará que Jesucristo no es quien los arroja en cautiverio; por el contrario, ¡Él es el único que puede liberarlos! Lectura bíblica: Mateo 9:18-26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/16/20244 minutes, 6 seconds
Episode Artwork

¡No te preocupes!

  «Por lo tanto, no se preocupen ni estén ansiosos» (Mateo 6:31; AMP) Dios está totalmente en contra de la preocupación. Jesús predicó en contra de ella. El apóstol Pablo predicó también en su contra. Toda la Biblia predica en contra de la preocupación porque la misma ha sido diseñada por Satanás para producir tensión, agotamiento y muerte. Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que preocuparnos es opcional, como si fuéramos libres de afanarnos cuando queramos. ¡Pero no es así! La preocupación es pecado. Es una de las cosas que la Palabra de Dios nos ordena que no hagamos. Entonces, ¿qué se supone que debes hacer con todas las preocupaciones acerca de tus problemas? Dios nos dice en 1 Pedro 5:7 que debemos cargarlas todas sobre Él. Todas. No sólo el 75 por ciento, o sólo las concernientes a tus hijos, ¡no! Él dijo todas. Cada mañana tu confesión debe ser: “No tengo afanes en este mundo porque los he echado todos sobre mi Señor”. Déjame darte un ejemplo de cómo funciona. Supongamos que estamos separados por 6 metros de distancia y yo te lanzo las llaves de mi automóvil. Si luego alguien viniera y me dijera: “Hermano Copeland, podrías prestarme tu auto”, yo le diría: “No puedo ayudarte. Le entregué las llaves a él; ya no las tengo”. Eso es lo que necesitas hacer con tus preocupaciones. Necesitas entregárselas al Señor y olvidarte de ellas. Si Satanás pone algún afán en tu mente, diciendo: “¿Y si algo terrible te sucediera?”, podrás decirle que hable con Dios al respecto, porque el asunto está en las manos de Él, no en las tuyas. Una vez que hagas eso, empezarán a ocurrir cambios en tu vida. Los problemas que te han estado irritando por años empezarán a solucionarse. Ya no estarás atando las manos de Dios con tus preocupaciones. El poder del Señor empezará a obrar porque has actuado en fe, y has echado sus afanes sobre Él. Recuerda: Dios no te quitará tus preocupaciones. Tú eres quien debe dárselas. Luego, reemplázalas con la Palabra de Dios. Tú eres quien debe dominar tus pensamientos; y podrás hacerlo porque el Todopoderoso vive en ti. Él tiene el poder de convertirte en vencedor. Entrégale a Él todo, y no tendrás que preocuparte nunca jamás. Lectura bíblica: Salmo 55   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/15/20244 minutes, 47 seconds
Episode Artwork

Bajo tus pies

  «...Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que yo ponga a tus enemigos por estrado de tus pies» (Hechos 2:34-35) Aunque Satanás perdió toda su autoridad el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, en los últimos 2.000 años ha estado deambulando como un forajido espiritual, y continúa matando, robando y destruyendo a todo aquel que se lo permita. No obstante, se acerca el día en que será puesto fuera de combate de una vez y por todas, y todo el mal que ha hecho será puesto por estrado de los pies del Señor por el poder de Dios. La mayoría de los creyentes sabe que eso es cierto. Se han emocionado y gozado al meditarlo―pero no han entendido realmente cómo sucederá. Muchos creyentes aún no entienden que ellos son los pies que pisotearán las obras del maligno. Jesús es la Cabeza de la Iglesia, tú y yo somos los pies que debemos ejercer Su poder y Su autoridad para pisotear el pecado, la enfermedad y cualquier otra cosa demoniaca. Como dice Hechos 2:35, somos nosotros a quienes Dios va a utilizar para poner a sus enemigos por estrado de los pies de Jesús. Eso fue lo que Jesús estaba diciéndonos cuando declaró: «…Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura… En mi nombre expulsarán demonios… Además, pondrán sus manos sobre los enfermos…» (Marcos 16:15-18). En otras palabras, Él estaba diciendo: “Vayan y sean Mis pies… Todo poder y autoridad Me ha sido dado en los cielos y en la Tierra, por lo tanto, tómenlos y úsenlos para someter al diablo”. Pero en lugar de obedecerle, nos preguntamos ¿cuándo hará Dios algo con respecto a lo que está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tarda tanto Jesús en venir? ¡Nosotros somos la razón por la cual está tardando tanto! Jesús está esperando que tú y yo hagamos algo, que salgamos con Su poder y pongamos al diablo en su lugar, que ganemos el mundo, que nos olvidemos de nuestros desacuerdos doctrinales y nos ocupemos en cumplir lo que Dios dijo que debíamos hacer. La Biblia dice que uno hará huir a mil y dos a diez mil. Cada vez que nos reunimos, nuestras fuerzas crecen astronómicamente. Si nos uniéramos y pensáramos en quiénes somos, y si entendiéramos que somos los pies de Jesús, podríamos sacar con facilidad a Satanás de los asuntos del mundo. ¿Quieres apresurar el regreso de Jesús? ¡Entonces no te quedes sentado en las nubes sin hacer nada! Empieza a pisotear en el Espíritu al enemigo, y a poner las obras de la serpiente bajo tus pies para que le pongamos fin a las cosas aquí y nos vayamos muy pronto a nuestra casa en la gloria. Lectura bíblica: Génesis 3:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/14/20245 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

En buenos y en malos tiempos

  «Yo lo pondré a salvo, porque él me ama. Lo enalteceré, porque él conoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en medio de la angustia. Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré» (Salmos 91:14-15) A Dios lo conocemos por varios nombres: el Señor nuestro Sanador, nuestro Proveedor, nuestro estandarte y nuestra Justicia. Además, Él nos promete ser nuestro Libertador. En este mundo atribulado eso puede ser exactamente lo que con frecuencia necesitamos que Él sea. No obstante, hay muchos creyentes que nunca experimentan el poder libertador de Dios, porque en lugar de caminar con Él día tras día, esperan hasta que el peligro los aceche para clamar a Dios. Eso no da resultado. Si deseas que el Señor te libre en los tiempos malos, debe tener comunión con Él en los tiempos buenos. ¿Por qué? Porque Dios responde a la fe. Es nuestra fe, no nuestra necesidad, la que hace que Él actúe a nuestro favor. Jamás podremos tener esa clase de fe y confianza si no pasamos suficiente tiempo en oración y comunión para conocerlo. 1 Juan 3:20-22 nos dice que tenemos confianza en Dios, cuando hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Pero si servimos a Dios a medias, no tendremos confianza en Él para que nos libere de los problemas. Cuando el peligro nos rodee, en vez de estar llenos de fe, nos quedaremos paralizados por el temor. Ama y sirve a Dios con todo tu corazón. Mantente cerca de Él en los tiempos buenos para que cuando necesites que sea tu Libertador, sepas, sin lugar a duda, que podrás confiar en Él para que te guarde. Lectura bíblica: Salmos 108:1-6   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/13/20243 minutes, 56 seconds
Episode Artwork

Nuestra única esperanza es Jesús

  «Por eso mi corazón se alegró, y mi lengua cantó llena de gozo. Mi cuerpo descansará en la esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo se corrompa» (Hechos 2:26-27) Hace más de 21 años, Dios me dijo algo que marcó mi ministerio para siempre, y fue lo siguiente: La única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene es la fe en Jesucristo. A la luz de lo que está sucediendo hoy a nuestro alrededor, la verdad de esas palabras es dolorosamente más obvia que nunca antes. Somos una generación que padece enfermedades que nadie puede sanar y problemas que nadie puede solucionar. Los éxitos pasajeros que podamos tener se ven rápidamente reemplazados por dificultades mayores. Con frecuencia, esta experiencia es cada vez más común tanto entre los creyentes como entre los no creyentes. Aunque no debería ser así, lo es. A los creyentes los matan las mismas enfermedades que están matando al resto del mundo. Están siendo y afligidos por los mismos problemas. Muchos hijos de Dios van por la vida como si no tuvieran ninguna esperanza—como lo hace el resto del mundo. ¿Por qué? Porque la única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener es la fe en Jesucristo. Y la mayoría de los cristianos no saben cómo vivir por fe. En lugar de ser llenos con la Palabra de Dios y de fe, están llenos de tradiciones religiosas y supersticiones. Y están sufriendo. Cuando el diablo los ataca con alguna enfermedad o dolencia, o con pobreza, depresión, divorcio, frecuentemente se quedan sin hacer nada mientras son consumidos por alguno de esos problemas. Simplemente no saben cómo actuar. La Biblia nos dice: «Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6). Pero tú sabes: tu esperanza está en Jesús. Confía en Él y dile al mundo—su esperanza también puede estar en Él. Lectura bíblica: Marcos 4:35-41   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/12/20244 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

No te enfoques en la tormenta

  «Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:30-31) El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo. Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven. Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse. No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa. El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes. Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema. Lectura bíblica: Mateo 14:22-33   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/11/20244 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

No es tiempo para vasos de barro

  «En una casa grande hay no sólo utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles» (2 Timoteo 2:20) ¿Has sido destinado para cosas grandes en el reino de Dios? Si les preguntas a la mayoría de los creyentes, te lo negarán con humildad: “No todos hemos sido llamados a ser vasos de oro. La Biblia dice que algunos somos llamados a ser pequeños vasos de barro”. ¡Alabado sea Dios! Eso no es lo que dice la Biblia. Ciertamente, habrá vasos de oro y vasos de barro en el reino, pero somos nosotros —no Dios—, los que determinamos la clase de vaso que seremos. En 2 Timoteo 2:21, leemos que: «todo aquel que se limpie [de todo lo impuro, quien se separa del contacto con influencias corruptas] será [él mismo] un utensilio especial, separado para uso honorable y propósitos nobles, consagrado y listo para que el Maestro te use en toda buena obra» (AMP). Utensilio de oro o vaso de barro: ¡La decisión es tuya! Entonces, ¿por qué tantos creyentes escogen un trabajo sencillo en el reino de Dios? ¿Por qué se contentan con ser vasos de barro? Porque les falta una cosa que todo utensilio de oro debe tener: dedicación. No han tomado la decisión firme de apartarse de las influencias que los contaminan, y no se han determinado a dejar los caminos del mundo y a seguir al Señor sin mirar atrás. Amigo mío, Dios está haciendo cosas grandes en el mundo. Está demostrando señales y maravillas para preparar el camino de la venida de Jesucristo. Ésta es una época emocionante, pero la verdad es que ¡no es tiempo para vasos de barro! Por eso, si aún no has tomado la decisión de ser un utensilio de oro, primero, admítelo; luego, invierte el tiempo necesario para estar en comunión con Dios y estudiar Su Palabra, alineando tu voluntad con la Suya. Pídele al Espíritu Santo que actúe en tu vida hasta que estés dispuesto a dejar los caminos del mundo por caminos más excelentes: los de Dios. Hazlo ahora mismo. Nos estamos quedando sin tiempo. La gloria de Dios está siendo derramada en una gran ola final sobre el mundo. Esta gloria no gotea desde vasos de barro. Esta gloria está siendo derramada a través de vasos de oro—y eso es exactamente lo que Dios quiere que seas. Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:15-26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/9/20244 minutes, 53 seconds
Episode Artwork

Salta la línea de la fe

  «Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios» (Romanos 4:19-20) Durante todos los años que he vivido por fe, he aprendido a hacer algo que me ayuda a recibir de Dios en las situaciones más difíciles. Lo llamo: “saltar la línea de la fe”. Necesitas una línea de la fe cuando quieres que Dios haga lo “imposible” en tu vida. Es lo que necesitas cuando requieres mantenerte firme en la fe, y aun así sigues como un vaivén, de aquí para allá entre tu situación y las promesas de Dios ―creyendo primero una cosa y después otra―. Eso es lo que puede hacerte semejante al fiel Abraham. En la práctica, Él tuvo que lidiar con factores naturales tal como nosotros tenemos que hacerlo. Él sabía que no había forma natural de que la promesa de Dios se cumpliera. Sin embargo, la Palabra dice que Abraham no consideró su cuerpo, sino que se limitó a creer la promesa de Dios. En otras palabras, él ignoró la evidencia natural y creyó solamente en la promesa de Dios. En un momento dado, él saltó la línea de la fe. Tomó la decisión irreversible de confiar en la Palabra de Dios. Hizo un compromiso final. Decidió dar un paso adelante y nunca más mirar atrás. Si tú y yo queremos que Dios haga lo imposible en nuestra vida, tendremos que seguir el ejemplo de Abraham. Pero, ¿cómo saltas esa línea de la fe? Empieza con la Palabra de Dios. Busca las promesas de Dios y a propósito cree en tu corazón lo que Él ha dicho, y está diciendo, acerca de lo que necesitas. Medita en esas promesas hasta que la fe crezca en tu corazón. Luego, traza la línea de la fe; hazlo en tu mente, en tu corazón. Trázala en el piso, en tu lugar de oración. Luego di: “En la presencia de Dios y de todos los ángeles en este lugar, y en la cara del diablo, estoy saltando la línea de la fe. Desde este momento, considero resuelto este asunto y le doy a Dios la alabanza y la gloria. En el nombre de Jesús”. A partir de ese instante, empieza a hablar como si ya hubieras recibido tu milagro. Dale la espalda a los problemas y a las dudas y focaliza tu mirada en Jesús. Dios hará lo imposible en tu vida. Atrévete a saltar la línea de la fe. Lectura bíblica: Romanos 4:13-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/8/20244 minutes, 58 seconds
Episode Artwork

Dios tiene algo que decirte

  “Las ovejas escuchan la voz [del Pastor] y le obedecen; y a Sus ovejas, las llama por nombre y las lleva (guía) hacia fuera” (Juan 10:3; AMP) Nunca dejes que el miedo de cometer un error te prive del gozo de hacer lo que la voz del Señor te está indicando. Confía en que el Espíritu Santo te enseñará lo que debes hacer. Él empezará por mostrarte pequeñas cosas de tu vida, y cuando te acostumbres a obedecerle, te mostrará cosas mayores. Así nos sucedió a Gloria y a mí. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor, no sabíamos cómo oír la voz de Dios. Nuestros espíritus aún no habían aprendido a discernir el consejo del Espíritu. Pero como la Biblia promete que podemos hacerlo, empezamos a orar y a estudiar la Biblia con la expectativa de recibirlo, y Él empezó a dárnoslo. Nunca olvidaré la primera experiencia que Gloria tuvo. Ella estaba leyendo la Biblia y se detuvo por unos minutos para ver si Dios le decía algo. En su corazón, escuchó al Señor decirle lo siguiente: Las luces de tu automóvil están encendidas. No se le ocurrió que Dios pudiera hablarle de cosas tan triviales, así que ignoró ese pensamiento y continúo escuchando. Dios insistió y le repitió la misma frase, y siguió haciéndolo hasta que por fin ella se levantó y se dirigió al automóvil. En efecto, las luces estaban encendidas. ¿Por qué le importaría a Dios algo tan insignificante como las luces de un automóvil? Porque Él cuida de nosotros. Él sabía que Gloria estaba sola esa noche en la casa con dos niños pequeños, y si la batería se hubiera descargado, ella no habría podido salir. Dios la estaba protegiendo y le dijo exactamente lo que debía saber en ese momento. Además, Él sabía que Gloria apenas estaba aprendiendo a oír Su voz; por eso le dijo que hiciera algo que no representaba mayor riesgo. Por ejemplo, ¿qué hubiera sucedido si las luces no hubieran estado encendidas? ¿Y qué si ella se hubiera equivocado? Tal vez  se habría sentido avergonzada, pero no le hubiera causado daño alguno. Si confías en Él, el Espíritu Santo hará por ti lo mismo que hizo por Gloria y por mí: te guiará paso a paso de una manera que te ayudará, y que no te lastimará. El mayor error que puedes cometer es tener miedo de obedecer ese testigo interno, el cual es el método principal que Dios utiliza para guiar a Sus hijos (Romanos 8:14). Por lo tanto, no tengas miedo. Tómate el tiempo de escucharlo hoy, y mantente a la expectativa de oír en tu espíritu. Dios tiene algo que decirte. Lectura bíblica: 1 Corintios 2:6-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/7/20245 minutes, 16 seconds
Episode Artwork

Creado para alabar

  «¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!» (Salmos 150:6) Fuimos creados para alabar a Dios. Muchas personas no saben eso. Cuando la alabanza comienza en los servicios, se sientan atrás y dicen: “No me siento cómodo con todos esos cantos y gritos. Creo que la alabanza no va conmigo”. ¡Sí, debería gustarte! Según la Biblia, si respiras, fuiste creado para alabar. No trates de evadir el tema con la excusa de que alabas en tu corazón. Eso no es suficiente. ¡La Palabra nos dice que también necesitas tenerla en tu boca! (Salmos 34:1). También leemos en Salmos 132:16 que “sus santos darán voces de júbilo”. Por lo tanto no puedes dar voces de júbilo y guardar silencio al mismo tiempo. Cuando empieces a alabar por primera vez, quizás te parezca extraño; pero si lo haces con frecuencia, se convertirá en un estilo de vida. ¿Por qué? Porque la alabanza no sólo hace que la gloria de Dios se manifieste en tu vida, sino también que andes a la luz de Su rostro (Salmos 89:15). ¡La alabanza empezará un avivamiento en tu vida! “Pero, Gloria, si empiezo a alabar de esa manera, la gente pensará que soy un fanático”. Bueno, ¡genial! ¿Sabías que todo avivamiento que se ha experimentado en el mundo ha venido por gente consideraba por otros como fanática? Dios hace las cosas de una manera diferente a cómo las hace el mundo. Por esa razón, cuando te despojas de tus prejuicios y dejas que el Espíritu de Dios actúe por medio de tu vida, la gente que no conoce los caminos de Dios pensará que eres extraño. Sin embargo, ¡Dios pensará que eres especial! Por lo tanto, no te limites a alabar a Dios sólo en la iglesia. Alábalo también en tu tiempo privado de oración y durante todo el día. Aprende a mantener una actitud de alabanza y acción de gracias. Cuando la alabanza sea algo natural en tu vida de oración privada, te parecerá más fácil alabar a Dios en las reuniones de la iglesia. ¿Anhelas un avivamiento de la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás cansado de oír acerca de las manifestaciones del poder de Dios en el pasado? Entonces, abre tu boca y tu corazón, y cumple con el propósito por el cual Dios te creó: ¡Alaba!. Lectura bíblica: Salmo 150   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/6/20244 minutes, 39 seconds
Episode Artwork

Eres Justo

  «…no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo» (Filipenses 3:9) No me importa cuánto hayas arruinado las cosas ni la cantidad de errores que hayas cometido ayer, quiero que empieces este día convencido de que eres ¡justo! No porque hayas hecho algo para justificarte, sino porque ya recibiste, por la fe en Cristo, la misma justicia de Dios. Solo mira cuáles son los beneficios que según la Palabra de Dios vienen con la justicia: «Los justos florecerán como las palmeras…» (Salmos 92:12). «Si a los justos les va bien, la ciudad se alegra…» (Proverbios 11:10). «… los justos y los suyos saldrán bien librados» (Proverbios 11:21). «Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones…» (1 Pedro 3:12). «Tú, Señor, bendices al hombre justo; tu favor lo rodea, como un escudo» (Salmos 5:12). «Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias» (Salmos 34:17). «Yo fui joven, y ya he envejecido, pero nunca vi desamparado a un justo, ni vi a sus hijos andar mendigando pan» (Salmos 37:25). «Los justos heredarán la tierra y para siempre vivirán en ella» (Salmos 37:29). «… El Señor… ama a los que practican la justicia» (Salmos 146:8). No dejes que el diablo te robe ni una de esas bendiciones cuando te diga que no te mereces ninguna de ellas. Haz que salga corriendo despavorido, gritándole: “¡Soy la justicia de Dios!” Luego, mantente en fe y ¡disfruta de los privilegios que Dios te ha preparado! Lectura bíblica: Romanos 3:21-28   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/5/20244 minutes, 9 seconds
Episode Artwork

Deja que el mundo sepa

  «Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos… para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste...» (Juan 17:20, 22-23) A través de los años, la Iglesia ha inventado toda clase de métodos complicados para evangelizar al mundo. Nos reunimos y hacemos planes o actividades para recaudar fondos con ese fin. Pero en todos nuestros planes, rara vez mencionamos el método que Jesús nos dio. La mayoría de los creyentes no se da cuenta de que Jesús nos dio la clave para ganar al mundo. La noche antes de morir en la Cruz, Él oró y pidió al Padre que nos guiara a la unidad entre nosotros y Él, para que el mundo creyera que Jesús había sido enviado por Dios. Si tú y yo, y el resto del Cuerpo de Cristo, nos pusiéramos de acuerdo y empezáramos a amarnos los unos a los otros, evangelizaríamos al mundo de una manera tan rápida que quedaríamos desconcertados. ¡Así es! Sin embargo, no hemos considerado ese método porque hemos estado ocupados peleando e hiriéndonos entre nosotros. Pero, alabado sea Dios, algunos creyentes están empezando a darse cuenta de que es hora de dejar esas actitudes de lado. Tenemos que empezar a poner en practica las palabras de Jesús de amarnos los unos a los otros como un mandamiento, y no como una alternativa. Debemos terminar con esas peleas sin sentido, y unirnos por el Espíritu de Dios. ¿Quieres ayudar a la evangelización del mundo? Entonces, empieza a orar por la unidad entre los creyentes. Decide que comenzarás a amar a tus hermanos creyentes, en lugar de criticarlos, quejarte y hablar mal de ellos. Empieza a confesar que la Iglesia de Dios se levantará unida en fe y en amor, como un Cuerpo glorioso guiado por el poder de Jesús. Ya lo somos, ¿lo sabías? Jesús oró por eso mismo, y el Espíritu Santo lo está haciendo. A Satanás le gustaría impedir que eso suceda; pero no puede, porque esa obra es mucho más poderosa que él—y perforará un hueco tan grande en sus operaciones, que hasta un tren podrá transitar por él—. Entonces, todo el mundo se dará cuenta que de veras, Jesús es el Señor. Lectura bíblica: Juan 17:9-26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/4/20244 minutes, 44 seconds
Episode Artwork

Transfórmate en bendición

  “Que aquellos que están a favor de Mi justa causa y se deleitan en Mi justicia, griten de alegría, se regocijen y digan siempre: Sea el Señor exaltado, quien se deleita en la prosperidad de Su siervo” (Salmos 35:27, AMP) Si la religión tradicional te ha enseñado que el deseo de Dios es que seas pobre y estés oprimido, hoy te tengo buenas noticias. La Biblia dice que “Dios se deleita en tu prosperidad”. ¡Él desea que prosperes! No sólo en el aspecto económico, sino en todas las áreas de tu vida: espíritu, alma y cuerpo. No importa dónde estés ni quién seas, Dios desea librarte de toda situación adversa. ¿Por qué? Porque Él te ama y tiene una misión para que lleves a cabo. Su plan es que ayudes a satisfacer las necesidades de la humanidad. Pero Él es lo suficientemente sabio como para saber que no puedes dar lo que no tienes. No puedes ayudar económicamente a difundir el evangelio ni alimentar a los más necesitados, cuando estás en quiebra. Él sabe que no puedes imponer las manos sobre los enfermos si estás postrado en la cama de un hospital, y tampoco puede ministrar gozo a los demás si la depresión te tiene cautivo. ¡No! Para que puedas ser una bendición, primero debes ser bendecido. Si hoy realmente quieres aprovechar las riquezas de Dios, decide ser de bendición para otros. Y antes de que te des cuenta, recibirás de Dios más de lo que puedes imaginar. Eso me sucedió. Hace años me decidí, primero que nada, a ser un dador. Transformé mi estilo de vida en uno que da.  Y hoy en día, literalmente “vivo para dar”. No me preocupa decírtelo: ¡Dios derrama sobre mí  sobreabundantes bendiciones! Él hará lo mismo por ti si te conviertes en Su siervo―y entregas tu tiempo, tu dinero y tu amor por aquellos que lo necesitan. Conviértete en un dador. ¡Dios se deleitará en prosperarte! Lectura bíblica: Génesis 12:1-4, 13:1-4   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/3/20244 minutes, 17 seconds
Episode Artwork

Levanta tu mirada

  «Por lo tanto, consideren a aquel que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni se desanimen» (Hebreos 12:3) Levanta tu mirada… pues en estos tiempos tu vida misma depende de ello. Hace algún tiempo, el Señor me mostró que a causa de la tensión y las malas noticias que a diario vemos a nuestro alrededor, un espíritu de decaimiento intenta infiltrarse en nuestra vida. Este espíritu nos bombardea con fuerzas negativas para que quitemos nuestra mirada de la Palabra de Dios y enfoquemos nuestra mirada en la derrota, en lugar de mirar hacia arriba, a Jesús. Si permites que eso suceda, tu ser espiritual comenzará a perder dominio. La Palabra nos dice cuál será el resultado final: tu ánimo decaerá hasta desmayar. Jesús lo describe en Marcos 4 de la siguiente manera: cuando los afanes de este mundo entran en el corazón y en la mente, ahogan la Palabra, y ésta se hace infructuosa. Y como la fe es producto de la Palabra, ésta se marchita, y cuando eso ocurre, vas camino al fracaso. ¿Qué puedes hacer para detener la reacción en  cadena del desánimo? ¡Levanta tu mirada! Vuelve tus ojos a Jesús. Recuerdo que en las competencias atléticas, cuando algún oponente bajaba la cabeza, ya no representaba amenaza alguna para su adversario. Podría ser fácilmente derrotado. Así que mantén tu frente en alto. No te enfoques en los afanes de este mundo, sino en Jesucristo, el Autor y Consumador de la fe. Considera lo que Dios dice en Su Palabra, y deja que Sus pensamientos gobiernen tus acciones. Haz de los pensamientos de Dios tus propios pensamientos. ¡Levanta tu mirada! Aparta tu mirada de las circunstancias que te rodean, y enfócala sólo en tu fuente celestial. No tengas temor de perderlo todo. Dios es tu fuente; no el mundo. Él puede cuidar de ti, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor. Si últimamente te has sentido decaído, empieza a levantar tu mirada. Y en lugar de mirar hacia abajo, mira hacia arriba, al lugar dónde Dios está. Por el contrario, el diablo está debajo de tus pies. Por lo tanto, ¡levanta tu mirada! Lectura bíblica: Isaías 40:21-31   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/2/20244 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Feliz Año Nuevo

  «Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo» (Romanos 10:13) En este día, personas de todo el mundo se reúnen para celebrar los primeros momentos del Año Nuevo. Sin embargo, para muchas otras, este día representa las 24 horas más difíciles de su vida. Para ellos el Año Nuevo servirá sólo para recordarles de la soledad que enfrentan y lo que han perdido. Simplemente, marcará el inicio de otro año de fracasos. Y para ti, ¿cómo crees que será este año? A lo mejor ahora puedas aparentar estar contento y tal vez estés repartiendo sonrisas y saludos, como los demás. Pero en tu interior quizás te sientas dolido y desilusionado, hasta es posible que sientas que ya no puede seguir adelante. Si es así, quiero que sepas algo. Todo lo que estas viviendo  puede cambiar en un instante. Puedes volver a comenzar tu vida hoy, y hacer que este primer día de Año Nuevo sea ¡el más feliz que hayas tenido! ¿Cuántas veces te has dicho: “Si tan sólo pudiera volver a empezar, lo haría todo de otra manera?”. Esto no debe ser únicamente un deseo, porque Jesucristo ya lo hizo posible. Ése es Su regalo de Navidad para ti. Jesús pagó el precio por todos tus pecados, y también sufrió el castigo de todos tus errores. Por esa razón, Él nació en este mundo —para que tú pudieras comenzar de nuevo—. Quizás al examinar tu vida digas: “Pero he cometido errores garrafales y he hecho cosas despreciables”. Eso no importa. ¡Jesús ya pagó la deuda por cada uno de ellos! ¿Cómo puedes comenzar de nuevo? En Romanos 10:9, leemos: «…si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo». Es tan fácil como decir: “Jesús, te entrego mi vida. Desde este día en adelante, soy tuyo”. No hay mejor momento para empezar a transformar tu vida que el primer día del año. Ahora, sin importar en qué condición te encuentres, entrégale tu vida a Jesús. Después, da un salto y grita: “¡Alabado sea Dios, estoy empezando de nuevo!” Y descubre lo que realmente significa tener un ¡feliz Año Nuevo! Lectura bíblica: Romanos 10:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
1/1/20244 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

No hables—¡grita tu victoria!

  «¡Alabado sea el nombre del Señor desde la salida del sol hasta su ocaso!» (Salmos 113:3) Alaba a Dios. Alábalo por la mañana. Alábalo al mediodía. Alábalo por la noche. Si nunca has alabado a Dios en tu vida, entonces comienza ahora mismo. Alábalo por la libertad que tienes. Alábalo por la sanidad y por el Calvario. Alábalo por el Nombre de Jesús. Cuando vayas hacia tu trabajo o a tu casa, deberías hacerlo dando gritos de alabanza. Si hay algo que el diablo no puede soportar, es la alabanza. Si le has quitado territorio al diablo y él viene en tu contra para recuperarlo, no es el momento de quejarte ni de lamentarte de lo difícil que están las cosas; tampoco es hora de pensar que Dios se ha olvidado de ti. Es hora de sumergirte en la Palabra y volver a aferrarte a las promesas de Dios. Es hora de poner esas promesas constantemente frente a tus ojos y en tu corazón. Es tiempo de hacer la oración de fe y estar firmemente apoyado en lo que Dios ya te ha concedido y es momento de seguir haciendo las cosas que sabes hacer. Cuando Satanás comience a sacudir tu montaña, no mires buscando la salida, ni te escondas. Háblale a la montaña con la autoridad que posees en el nombre de Jesucristo. Y luego, una vez que hayas acabado con ese pequeño problema, empieza a gritar con alabanzas tu victoria. No tienes que temerle a Satanás; al contrario, ¡él estará temeroso de ti!   Lectura bíblica: Salmo 50   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/31/20235 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

Nacido para la victoria

  «Estas cosas les he hablado para que en mí tengan [perfecta] paz y confianza. En el mundo tendrán aflicción, pruebas, desánimo y frustración; pero anímense… yo he vencido al mundo» (Juan 16:33, AMP) Jesús te confirmó que mientras vivas en el mundo, tendrás aflicciones. (¡Te lo puedo asegurar!). Pero no solamente estás en el mundo. Estás en Jesús en el mundo, y eso hace una gran diferencia. Tú estás en Él, y Él ha vencido toda clase de problemas. Como hijo de Dios, no eres alguien derrotado que trata de obtener la victoria, sino que eres el vencedor, y Satanás está tratando de robarte la victoria que ya te pertenece. Cuando recibiste a Jesús como el Señor de tu vida, naciste en victoria… porque el Vencedor vino a morar en ti. Piénsalo. Jesús el victorioso, el Ungido, el Señor glorificado y resucitado, el Soberano del Universo, mora en ti. Amigo, recobra el ánimo. Ten “perfecta paz y confianza”, porque ¡es Jesús quien vive en ti! Lectura bíblica: Juan 16:15-33   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/30/20235 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Acuérdate de Noé

  «Y dijo el Señor: «Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, lo mismo que a las bestias, los reptiles y las aves del cielo. ¡Me pesa haberlos hecho!» Pero Noé halló gracia a los ojos del Señor» (Génesis 6:7-8) Una de las mentiras más grandes y peligrosas que ha salido de la boca del diablo, es aquella que nos dice que no somos importantes. Pero nunca se lo creas. ¡Tú eres importante! Todo creyente nacido de nuevo en la Iglesia de Jesucristo tiene un papel importante que cumplir en el plan de Dios. Él tiene una tarea para ti que nadie más puede hacerla como tú puedes. Si no ocupas tu lugar y cumples tu parte, las cosas no marcharán bien. Puedo imaginarme lo que estás pensando: “Gloria, yo sólo soy una persona común, ¿Qué podría hacer que fuera tan significativo?” Mira en Génesis 6 y encontrarás la respuesta a esa pregunta. Allí leemos que la gente se había vuelto tan perversa que Dios se había arrepentido de haberla creado. Él estaba dispuesto a acabar con toda la raza humana, pero no lo hizo. ¿Por qué? Por causa de un hombre: Noé. Este hombre obediente salvó a la raza humana. ¿Qué habría ocurrido si Noé hubiera dicho: “Bueno, es demasiada presión para mí. No puedo vivir de una manera justa delante de Dios en medio de esta generación impía; todos a mi alrededor viven de una forma completamente diferente, sólo piensan en la maldad. No puedo cambiar nada en este mundo perdido; soy sólo un hombre”. Gloria a Dios que Noé no pensó de esa manera. No se vio como alguien insignificante y sin importancia. Según Hebreos, él se vio como un hombre a quien Dios le había hablado. Noé obedeció a Dios porque creyó en Él, y fue el único que pudo interponerse entre la humanidad y la destrucción total. La próxima vez que seas tentando a desobedecer y restar importancia a las instrucciones de Dios, la próxima vez que te descubras a ti mismo pensando: “Lo que yo hago no es importante”, recuerda a Noé. Considera el hecho de que, ya sea que lo entiendas o no, el Señor cuenta contigo para que cumplas tu parte en el plan de Dios. Vive como si fueras alguien importante en el reino de Dios, y tarde o temprano, te darás cuenta de que realmente lo eres. Lectura bíblica: Génesis 6   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/29/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Especialízate en la misericordia

  «…Te ruego que me muestres tu gloria» (Éxodo 33:18) ¿Cuál dirías que es la característica principal de Dios? ¿Cuál es Su atributo más importante? Algunos dirían que es Su poder. Otros, Su santidad. Pero Dios mismo nos presenta una respuesta diferente. Puedes encontrar la respuesta en Éxodo 33. Moisés le pidió a Dios: «Te ruego que me muestres tu gloria». La traducción literal de la palabra gloria podría equivale a “peso completo”. Se refiere a lo más pesado, lo más grande, lo más imponente de alguien. Es la suma total de su valor. Así que, lo que Moisés en realidad estaba diciendo, era: “Señor, quiero ver lo más pesado, lo más majestuoso de Ti, quiero conocer Tus mejores atributos”. ¿Qué le respondió Dios? En Éxodo 34:6-7, leemos que: «Luego el Señor pasó delante de Moisés, y proclamó: «¡EL SEÑOR! ¡EL SEÑOR! ¡Dios misericordioso y clemente! ¡Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad! ¡Es misericordioso por mil generaciones! ¡Perdona la maldad, la rebelión y el pecado…». ¡Tan solo piensa en eso! Cuando Moisés le pidió a Dios que le mostrara Su característica más importante, Dios le mostró Su misericordia. Eso significa que si vamos a imitar a Dios (Efesios 5:1), también debemos especializarnos en ese atributo. La misericordia, la bondad, el perdón y la compasión deben caracterizar nuestro comportamiento más que cualquier otra cosa. Especialízate en la misericordia para que los demás puedan ver la gloria de Dios en ti. Lectura bíblica: Éxodo 33:7-23, 34:5-10   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/28/20235 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

No respondas

  «Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto» (Romanos 12:2) No adoptes las costumbres de este mundo. Si lo haces, el mundo te vencerá. Es así de simple; por eso, no dejes que el mundo te presione para moldearte con su forma. En su lugar, transfórmate por medio de la renovación de tu mente. Para vencer al mundo, deberás transformar tu mente y pensar como Dios piensa. En otras palabras, cuando veas algo en la Palabra, declara: “Estoy de acuerdo con eso. De ahora en adelante pondré en práctica eso mismo, en lugar de lo que yo pienso”. Por ejemplo, cuando el pecado llame a tu nombre, no respondas. Ponte de acuerdo con la Palabra, y confiesa: “Diablo, yo ya morí a ese pecado. Tú ya no puedes arrastrarme de regreso”. A medida que haces eso, empezarás a transformarte. ¡Y te encontrarás viviendo como un vencedor del mundo! Lectura bíblica: Romanos 6:1-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/27/20235 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Conoce a Dios como tu Papito

  «Porque [el espíritu] que han recibido ahora no [es] un espíritu que esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción [el espíritu que produce filiación], en la dicha por el cual clamamos: ¡Abba, [papito] Padre!» (Romanos 8:15, AMP) Una noche, después de un servicio de adoración, salimos con un amigo a la calle y de pronto nos quedamos maravillados al contemplar la belleza que nos rodeaba. Era una de esas lindas noches de invierno completamente despejadas en las que el resplandor de la luna y de las estrellas lo dejan a uno boquiabierto. Le dije a mi amigo: “Tommy, ¡mira eso!” Él miró hacia arriba con una de esas sonrisas inspiradas por el Espíritu Santo, y con una voz llena de ternura exclamó: “¡Mi Papito hizo eso!” ¡Mi Papito…! Nunca olvidaré la manera en que lo dijo. Algunas personas piensan que él no debió haber usado palabras tan informales para dirigirse a Dios, pero se equivocan. Es bíblico dirigirse a Él de esa manera. La palabra traducida como padre en arameo es Abba, la cual es usada varias veces en el nuevo testamento. La traducción equivalente en el español es papito. Es una palabra que significa cercanía, e implica una relación que ha sido cultivada con el pasar del tiempo. “Papá” es una cosa y “Papito” es otra. De niño, mi papá a veces era mi “padre” y en otras ocasiones era mi “papito”. Cuando nos íbamos a cazar patos, él era mi “papito”. Cuando daba órdenes que quería que se obedecieran al instante, él era mi “papá”. Lo mismo podemos decir de Dios: Él es nuestro Papá y nuestro Papito. A veces hablaremos de algunos asuntos con Él muy seriamente; otras veces la conversación será más amena. En todo caso, una vez llegues a conocerlo más íntimamente, te aseguro que desearás estar cerca de Él todo el tiempo. Lectura bíblica: Romanos 8:14-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/26/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Un tiempo para olvidar

  «Entonces se le acercó Pedro y le dijo: «Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le dijo: «No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mateo 18:21-22) ¿Recuerdas cuando…? Esa es una pregunta que oímos a menudo durante esta época del año. Ya sea en familia o con amigos, traemos a la memoria recuerdos agradables de navidades pasadas. Pero también nos vienen a la memoria experiencias que preferiríamos olvidar. De repente, el dolor de algo que ocurrió en el pasado regresa, el aguijón de las críticas negativas, la decepción de alguna promesa incumplida, el rechazo, los desacuerdos, las angustias… ¿Qué debemos hacer con esa clase de recuerdos? ¿Hemos de arrastrarlos toda la vida junto con el resto de nuestras cargas? No. Podemos dejarlos en el pasado; es más, debemos hacerlo. No obstante, hay sólo una forma de lograrlo: por medio del perdón. Perdonar al prójimo parece algo sencillo; sin embargo, muy pocos lo hacemos. Miramos el perdón como si fuera algo opcional, como algo que podemos aceptar o descartar. Pero la verdad es que el perdón es un requisito fundamental en la vida del creyente. Desde la perspectiva de Dios, la falta de perdón constituye una maldad. En Mateo 18, Jesús relata una parábola que ilustra las consecuencias del rencor. La parábola habla de un siervo que le debía a su señor el equivalente a millones de dólares. Cuando llegó el día en que debía pagar, el siervo dijo a su amo: «Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo» (versículo 26). Este amo se conmovió tanto que le perdonó toda la deuda. Poco después, ese mismo siervo buscó a un amigo que le debía el equivalente a 15 dólares. Al enterarse de que el amigo no podía pagarle, hizo que lo echaran en la cárcel, sin prestar atención a los ruegos desesperados del deudor. Cuando el amo del siervo se enteró de lo ocurrido se indignó y le dijo que era un siervo malvado; luego, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda. Observa nuevamente el monto de la deuda que no fue perdonada: quince dólares. Las deudas pequeñas son las que por lo general nos hacen tropezar más fácilmente: los resentimientos insignificantes entre cónyuges o entre hermanos, los rencores que no parecen importantes como para afrontarlos. Ten cuidado: ésa es la clase de deudas de las que Satanás se vale para atormentarnos. Después de todo, Jesús pagó una montaña de deudas por ti. Sin duda, tú puedes ser generoso con las deudas de centavos que otros te deben. Invierte tiempo con el Espíritu Santo y pídele que te muestre cualquier rencor que estés albergando. Luego, arrepiéntete y deshazte de ese rencor. Haz de esta Navidad no sólo un tiempo para recordar, sino también para perdonar y olvidar. Lectura bíblica: Mateo 18:21-35   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/25/20235 minutes, 41 seconds
Episode Artwork

Todo te saldrá bien

  «Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien». (Josué 1:8) El éxito en la vida es el resultado de la cimentación en la Palabra de Dios. Es necesario pensar y meditar en ella hasta que se convierta en lo que podríamos llamar “una segunda naturaleza”. Es importante prestarle atención y obedecerla con tal nivel de constancia, que ésta empieza a guiar tus acciones aun cuando no estás pensando conscientemente en lo que dice. Cuando empecé a pilotar aviones, aprendí a hacerlo estudiando el manual una y otra vez. En mi mente visualizaba todo lo que podría ocurrir en ese avión. Pensaba y meditaba constantemente en lo que debía hacer, y así fue como aprendí a pilotar. Y es exactamente eso lo que empecé a hacer con la Palabra de Dios. Meditaba en ella de día y de noche. Al poco tiempo, empecé a emocionarme acerca de lo que estaba leyendo. Solía sentarme en mi casa y pensaba en cómo podía aplicar la Palabra en diferentes situaciones. Me veía orando por los enfermos y sanándolos. La Palabra se convirtió en “mi segunda naturaleza”. Practica meditar la Palabra de esa manera. Deja que llegue a ser parte de tu vida. Mírate obedeciéndola en toda situación, porque entonces, “todo te saldrá bien”. Lectura bíblica: Salmo 1   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/24/20235 minutes, 8 seconds
Episode Artwork

Vete cuando estés listo

  «Te concederé muchos años de vida, y te daré a conocer mi salvación» (Salmos 91:16) ¿Sabías que no es la voluntad de Dios que nadie muera joven? Su voluntad para ti es que vivas el número completo de tus días. Deberías vivir 70 u 80 años, y si no estás satisfecho con esa cantidad, ¡vive más tiempo! La Biblia dice que Abraham murió anciano y lleno de años. Debería ser lo mismo para todos nosotros. A algunos creyentes se les ha complicado la vida porque no han llegado a entender este punto. Cuando se enferman, en lugar de creer en la sanidad, empiezan a pensar que quizás ya les haya llegado la hora de morir y que tal vez es la voluntad de Dios que partan de este mundo. Piensan: “A lo mejor Él está listo para llamarme a casa”. Jamás entretengas esa clase de pensamientos. Si dejas las cosas en las manos de Dios, Él te llevará al cielo cuando estés preparado para partir. El apóstol Pablo entendió esa realidad. En 2 Timoteo 4:6-7, dijo: «Yo estoy ya a punto de ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe». Pablo murió cuando él y Jesús estuvieron preparados para que él partiera. Sin importar cuál sea tu edad, si el diablo te dice que Dios no te sanará porque es hora de que partas, ¡no le creas! Está mintiéndote. Dios promete en el Salmo 91:16 que si habitas bajo la sombra del Altísimo (en otras palabras, que si permaneces en Él como Jesús dice que lo hagas en Juan 15), Él te saciará de larga vida. Si aún no has terminado tu carrera en esta Tierra y no estás satisfecho, entonces definitivamente no es hora de que mueras. Así que no le hagas caso al diablo, y sigue viviendo. Reprende las enfermedades y los males en el Nombre de Jesucristo. Aférrate a las promesas de Dios. Después, cuando sea tiempo de irte al cielo, ¡hazlo satisfecho, sano y listo! Parte en victoria cantando las palabras de un antiguo canto lleno de gozo: “El cielo está cerca y yo no me puedo quedar aquí. Adiós mundo, adiós”. Lectura bíblica: Deuteronomio 34   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/23/20235 minutes, 11 seconds
Episode Artwork

No te quedes sentado… ¡levántate!

  «A la entrada de la ciudad había cuatro leprosos, que se decían el uno al otro: «¿Para qué nos quedamos aquí, esperando la muerte?... Así que se levantaron» (2 Reyes 7:3-5, AMP) No importa cuán terrible sea el problema por el cual estás atravesando, ni cuán sumido te encuentres bajo las circunstancias, en 24 horas podrías superar esos inconvenientes. “¡Oh, hermano Copeland, eso sería imposible!” Eso mismo pensaron los samaritanos en 2 Reyes 7. Su tierra estaba siendo asolada por el hambre. Las tropas enemigas tenían sitiada la ciudad y habían cortado toda ruta de suministro. Las madres se comían a sus propios hijos para poder subsistir. Pero justo en medio de toda esa tragedia, el Señor le dijo al profeta Eliseo que en 24 horas todo cambiaría. La harina y la cebada se venderían por unos cuantos centavos y habría abundancia para todos. ¿De qué se valió Dios para cambiar la situación? ¡De cuatro leprosos! En lugar de sentir lástima de sí mismos y esperar hasta morirse, estos leprosos decidieron levantarse y arriesgarse en el campo enemigo. Cuando llegaron, lo encontraron abandonado. Los ángeles de Dios habían hecho que el ejército entero huyera, y en el campo había quedado suficiente alimento para toda la ciudad de Samaria. Algunas veces actuamos como lo hicieron los líderes samaritanos. Nos concentramos en el problema, en lugar de concentrarnos en la Palabra de Dios. Ponemos tanta atención a la voz del mundo que perdemos la visión de nuestra victoria. Cuando eso sucede, la fe y el poder comienzan a disminuir y la vida se nos derrumba a la derecha y a la izquierda. Si te ha pasado eso, deja de lamentarte, deja de fijarte en el problema y de sentir lástima de ti mismo. ¡Eso no cambiará nada! Tal como lo hizo con Eliseo, Dios te ha dado una palabra. Te ha prometido darte la victoria. Te ha prometido hacerte vencedor. No te quedes ahí sentado, esperando hasta que mueras. No aceptes la derrota. Levántate en fe. Mantente firme en la Palabra de Dios y pelea por tu vida. Enójate con Satanás y échalo fuera. Enójate con la enfermedad. Enfurécete con la pobreza, y empieza a ofrendar. ¡Levántate y recibe la liberación del Señor! Lectura bíblica: 2 Reyes 6:24-33, 7:1-20   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/22/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Aférrate a tu llamado

  «Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti... quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (2 Timoteo 1:6, 9) ¿Estás haciendo lo que Dios te llamó a hacer? Si no lo habías pensado antes, esta pregunta te puede parecer un poco extraña. Quizás piensas que no es importante y te sientas tentado a decir: “La verdad es que no he sido llamado a nada. No soy pastor, ni maestro ni ministro de ninguna clase. Creo que soy simplemente lo que podrías llamar un dedo meñique en el Cuerpo de Cristo”. Déjame decirte algo: sin importar quién seas, Dios ha puesto un llamado santo en tu interior. Él te diseñó y te llamó para que suplas una necesidad en el Cuerpo de Cristo que nadie más puede suplir. Puede ser que te haya llamado a tener éxito en los negocios para que puedas financiar la predicación del evangelio por todo el mundo. Tu llamado puede ser al ministerio de oración e intercesión. Puede que seas llamado al ministerio de sanidad en el barrio donde vives. Pero sin importar cuál sea tu llamado, ten presente que éste es muy importante y que debes cumplirlo. Si eres como muchos creyentes que conozco, quizás hayas dejado que tu vida se llene de tantas cosas que no tienes tiempo para perseguir tu llamamiento. Puedes estar tan abrumado con los afanes de la vida que no te imaginas cómo puedes ocuparte de algo extra. Un pastor amigo mío, a lo largo de los años, se involucró en diferentes áreas del ministerio y estuvo a punto de desgastarse físicamente, pues se encontraba bajo mucha presión: la sobrecarga casi acabó con su vida. Finalmente, el Señor le habló una noche, y le dijo: John, tu llamamiento no ha sido lo que casi te mata, sino todas las cosas extras que has añadido. Yo he tenido que hacerle frente a ese problema en mi propia vida. He tenido que dejar de hacer cosas que yo creía que debía hacer. Y he tenido que disciplinarme para hacer sólo lo que estoy llamado a hacer. Proponte en oración eliminar las cosas que has añadido a tu vida. Aviva el don que Dios ha puesto en ti. Vuelve a lo que Él te ha llamado a hacer. Después de todo, ese llamamiento es vital, es santo… y es tuyo. Jamás permitas que se te escape. Lectura bíblica: Hechos 9:1-20   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/21/20235 minutes, 19 seconds
Episode Artwork

Un pedacito de cielo en la Tierra

  «Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia. Sean mutuamente tolerantes. Si alguno tiene una queja contra otro, perdónense de la misma manera que Cristo los perdonó» (Colosenses 3:12-13) Vivir en un hogar lleno del amor y de la paz de Dios es casi como vivir en el cielo aquí en la Tierra. Todos sabemos que eso es cierto, y anhelamos vivir en esa clase de hogar. Sin embargo, una y otra vez decepcionamos a nuestras familias, pues nos reservamos nuestras palabras más bondadosas y nuestras sonrisas más compradoras para quienes no viven en nuestra casa. ¿Alguna vez te has preguntado por qué es así? La respuesta es más simple de lo que imaginas. En términos espirituales, tu familia se encuentra bajo ataque. Tu familia no sólo es uno de Sus regalos más valiosos, sino que cuando está funcionando en armonía, es uno de Sus recursos más poderosos. Satanás lo sabe, y sin importar si tú lo ves de esa manera, está dispuesto a destruirla. El plan de batalla de Satanás es simple. Él hará todo lo posible para crear división en tu casa. Incitará los sentimientos de autocompasión y los celos. Instigará a guardar rencor y alimentará la amargura. Su propósito siempre es el mismo: dividir y destruir tu hogar. Cuando en el pueblo de Dios hay armonía, los milagros comienzan a suceder. Esa armonía crea un ambiente propicio para que el poder sobrenatural de Dios obre milagros y fluya libremente. Por eso Satanás siempre está tentándonos para que destruyamos ese ambiente de armonía, para que nos enojemos unos con otros y estropeemos las cosas. Con demasiada frecuencia caemos en sus maquinaciones, sólo porque no nos percatamos de lo perjudicial que es la contienda. Pero basta con mirar cuidadosamente la Palabra de Dios para resolver ese problema. Santiago 3:16 nos dice que: «…donde hay envidias y rivalidades, allí hay confusión y toda clase de mal». No abras la puerta de tu casa dándote “el lujo” de permitir disputas en tu familia. Detén la destrucción antes de que empiece. Aférrate a la Palabra de Dios, y descubre lo que ella dice acerca del poder de la unidad. Deja de mirar a tu familia desde tu propia perspectiva limitada y empieza a verla como Dios la ve―¡como una fuente de poder! De esa manera no te verás arrastrado hacia una contienda cada vez que se caldeen los ánimos en tu casa. Determina ahora mismo que no permitirás que el diablo tome a tu familia. Al contrario, ora por ella, apóyala, ámala. Únelos a todos para que puedan disfrutar de un pedacito de cielo, aquí en la Tierra. Lectura bíblica: Colosenses 3:12-25   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/20/20235 minutes, 16 seconds
Episode Artwork

No te conformes con el segundo lugar

  «Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia» (Santiago 1:2-3) Lo admito, es difícil entusiasmarse cuando uno atraviesa por pruebas y dificultades. Pero, ¿podrías entusiasmarte si todas tus necesidades fueran suplidas, sin que te falte nada? Bueno, según la Palabra de Dios, si aprendes a ser paciente en las pruebas y dificultades, estarás en la mejor posición para que eso se cumpla en tu vida. La paciencia no es lo que te imaginas. La paciencia no significa que debe contentarte con el segundo lugar, ni significa que debes soportar humildemente mientras el diablo hace lo que quiere contigo. No, la paciencia es una palabra con poder. Esta palabra en el Nuevo Testamento traducida del griego original significa literalmente: “Ser constante todo el tiempo, o ser de la misma forma todo el tiempo sin importar lo que pase”. Para entender el poder que ese significado conlleva, hay que recordar que la paciencia es uno de los grandes atributos de Dios. La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Piensa en eso por unos instantes. La persona que permaneces constante ante toda adversidad es una persona con mucho poder, ¿no es cierto? Sin duda, Dios tiene todo ese poder. ¿Pero sabes qué? ¡Tú también lo tienes! Por el poder del Espíritu Santo que vive en ti, tú puedes ser el mismo en forma constante a pesar de lo que suceda. Si pones tu confianza en la Palabra de Dios y dejas que la paciencia haga su obra, sin importar lo que suceda, nunca tendrás que aceptar nada distinto a la victoria. Ahora, ese sí que es motivo para entusiasmarse. Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:10-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/19/20235 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

Extremadamente bendecido

  «El soborno es como tener un amuleto de la suerte; ¡el que lo da, prospera!» (Proverbios 17:8 NTV) Si pudiera darte un regalo en esta Navidad, te daría la Palabra de Dios. Preferiría darte eso que un millón de dólares. Tú puedes malgastar un millón de dólares de forma muy rápida; en cambio, la verdad de la Palabra de Dios permanece para siempre. Además, podrá sacarte de situaciones en las que un millón de dólares no podría hacer nada por ti. Kenneth y yo somos personas sencillas y comunes. Pero el día en que nos aferramos a la Palabra de Dios, nos aferramos a algo muy fuera de lo común, lo cual transformó cada área de nuestra vida. Nada de lo que nos ha sucedido ha sido por nuestra causa. Todo lo que ha pasado ha sido por la Palabra de Dios. En realidad, ni siquiera tengo que conocerte para decirte que si obedeces la Palabra de Dios de todo corazón y no temes cuál sea la voluntad de Dios para tu vida, serás feliz y prosperado más de lo que puedas imaginarte. Por supuesto que, si lo haces, es posible que te tilden de extremista. La gente dice eso de nosotros todo el tiempo, pero no nos importa. En realidad, somos extremistas. Y si pones tu fe en la Palabra de Dios, también lo serás. Extremadamente saludable. Extremadamente próspero. Extremadamente bendecido. ¡Feliz Navidad! Lectura bíblica: Salmos 119:56-65   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/18/20235 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Atrévete a ocupar tu lugar

  «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con los hombres... el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, para que al ser justificados por su gracia viniéramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna» (Tito 3:4,6-7) Un pacto de gracia. Eso es lo que nosotros tenemos con el Dios todopoderoso. Si en realidad entendieras la importancia                                                                                                                                            de este pacto, nunca más serías el mismo. ¿De qué se trata exactamente ese pacto de gracia? Es una relación de favor que te da acceso al poder de otra persona. Una ilustración del pacto de gracia es el pacto que los miembros de las antiguas familias sicilianas tenían con el “padrino” de la “familia”. En ese clan, una persona en una situación de desventaja podía pedirle al padrino un favor. El padrino decía: «Te concederé este favor y a cambio te pediré otro. Llegado el momento oportuno, te haré saber cuál será ese favor». Una vez que el padrino decía esas palabras, la persona en desventaja se llenaba de emoción. De repente, sabía que se había quitado un gran peso de encima. Si alguien trataba de causarle problemas, ese alguien tendría que entenderse con el padrino, quien ejercía todo el poder. La actitud de la persona en desventaja cambiaba por completo; salía de la presencia del jefe de la familia con la confianza plena de que no tenía de qué preocuparse. Ya no se veía a sí mismo en su mente pequeño y sin poder. Había obtenido favor (o gracia) con el poderoso. Esa persona se iba pensando: “Todo está arreglado. Sólo debo cumplir lo que el padrino me pida―y él sabe que no tengo nada; así que cualquier cosa que me pida que haga, él proveerá los medios para hacerlo”. Eso es gracia: la voluntad de Dios para establecer un pacto de sangre con nosotros mediante el cual nos da todo lo que Él tiene a cambio de todo lo que nosotros tenemos. Él tomó nuestro pecado para entregarnos a cambio Su justicia. Tomó nuestras enfermedades para darnos Su salud. Él tomó nuestra pobreza para suplir todo lo que necesitamos conforme a Sus riquezas en gloria. Siempre que Dios nos pide que hagamos algo, Él pone a nuestro alcance todo lo que necesitamos para hacerlo. El gran Jehová, el Dios del cielo y de la Tierra, es nuestro Padre Dios. ¿Comprendes lo que eso significa? Si estás cubierto por la sangre de Jesús, has sido hecho un hijo de pacto del Ser más poderoso del universo. ¡Atrévete a ocupar tu lugar en la familia! Lectura bíblica: Lucas 4:14-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/17/20235 minutes, 6 seconds
Episode Artwork

Sácalo corriendo de la ciudad

  «Por tanto manténganse… con los pies calzados en preparación [para enfrentar al enemigo con gran estabilidad y firmeza, la prontitud y el alistamiento que producen las buenas noticias] de predicar el evangelio de la paz» (Efesios 6:14-15, AMP) La Preparación. Cuando se trata de la lucha espiritual, esta es una palabra que debes tener muy presente. Pero la mayoría de los creyentes no le prestan mucha atención. Es decir, no se preparan por adelantado. Pierden el tiempo en otras cosas y cuando el diablo hace su jugada, se ponen en alerta y tratan de resistirlo con la Palabra… y por lo general, fracasan. Yo hacía lo mismo, hasta que el Señor me enseñó lo contrario. Acostumbraba a esperar hasta antes del inicio de las campañas para orar. Cuando Satanás nos atacaba por un lado, yo lo confrontaba en esa área. Luego él nos atacaba en otro frente, y yo lo contraatacaba ahí. Pero un día, el Señor me mostró que al esperar hasta el último momento para prepararme, le estaba dando tiempo a Satanás para reagrupar sus fuerzas en mi contra. Por consiguiente, yo estaba perdiendo muchas de mis batallas. Entonces el Señor me dijo algo que jamás olvidaré: Si hubieran expulsado a Al Capone de Chicago cuando sólo era un don nadie, no hubieran tenido un problema tan grande con él más adelante. Pero como esperaron hasta que llegara a ser un delincuente de primera clase que contaba con muchos aliados, tuvieron que reunir a todo un ejército para poder derrotarlo. Cuando oí eso, me propuse que nunca más me volverían a tomar desprevenido. Empecé a orar por las campañas con semanas de anticipación, para establecer el trasfondo espiritual de las mismas antes de que éstas se iniciaran. En lugar de dejar que Satanás atrincherara sus fuerzas, lo echaba fuera antes de que pudiera levantar alguna fortaleza. Cuando empecé a ponerlo en práctica, alcanzamos más victorias de las que habíamos obtenido antes. No dejes que el diablo te sorprenda con la guardia baja. ¡Prepárate! Empieza desde hoy a orar y a hablar la Palabra de fe sobre tu familia, tu trabajo y tu iglesia. Prepárate para proclamar el evangelio de la paz. Entonces, si Satanás te causa problemas, estarás bien preparado para sacarlo corriendo de la ciudad. Lectura bíblica: 1 Samuel 17:12-51   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/16/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Una Navidad libre de preocupaciones

  «No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4:6) ¿Será posible disfrutar de una Navidad feliz, aun cuando estés cargado de presión extrema? Sí, se puede, y no tienes que irte a otro lugar para tenerla. No importa cuán grandes o pequeños sean los problemas por los que estés atravesando, puedes gozar de la mejor y más maravillosa temporada navideña que hayas tenido en tu vida —libre de preocupaciones—. Y puedes empezar a disfrutarla ahora mismo. Como creyente, quizás conozcas el versículo bíblico que dice que no hay que estar preocupado por nada. Pero, ¿en realidad lo has tomado en serio como para aplicarlo a tu vida? Es muy probable que no lo hayas hecho, porque aún no has llegado a darte cuenta del peligro que representan esos afanes y que son parte de la estrategia del diablo en tu contra. Así es, la preocupación es una de las principales armas del enemigo. Si el diablo logra que te afanes, se valdrá de las presiones económicas, las presiones familiares y las presiones de tu agenda—que son parte “normal” de la vida cotidiana—, para que te agobien y te lleven a más problemas de los que puedas imaginarte. La ciencia médica ha descubierto que la gran mayoría de la gente hospitalizada en los Estados Unidos padece de enfermedades causadas por la preocupación y la tensión. Sin embargo, a pesar de esa realidad, hay muchos creyentes que se afanan sin siquiera darse cuenta de ello. Se preocupan porque son muy pequeños o muy flacos, o por alguna otra cosa. Se afanan por esto y lo otro, sin darse cuenta de que han estado pecando. “¿Pecando, hermano Copeland?” ¡Sí! Para el creyente nacido de nuevo, lleno del Espíritu y que posee una Biblia, preocuparse es un pecado. Por lo tanto, aunque envíes tarde tus tarjetas navideñas y 45 personas estén llegando tarde a la cena de Navidad, no te afanes. Mejor haz lo que la Biblia dice: Ora, presenta tus peticiones a Dios… y alábalo por la respuesta. Luego, recibirás paz. Así que disfruta de una verdadera y muy Feliz Navidad, ¡totalmente libre de preocupaciones! Lectura bíblica: Mateo 6:24-34   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/15/20235 minutes, 38 seconds
Episode Artwork

“Si no depositas, no puedes hacer retiros”

  «Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandatos... vivirá sin temor a las malas noticias, y su corazón estará firme y confiando en el Señor» (Salmos 112:1,7) ¿Estás preparado para hacerle frente a alguna crisis? No esperes hasta que la crisis te tome por sorpresa para saber si lo estás. Prepárate ahora mismo. Eso fue lo que una pareja de colaboradores hizo. Estaban enfrentando una situación que hubiera aterrorizado a cualquiera. Pero cuando la crisis los golpeó, sus corazones estaban tan afirmados en la Palabra de Dios que su reacción inmediata fue actuar en fe, no en pánico. Lo que más me impresionó cuando oí su testimonio fue una expresión que repitieron varias veces: “Si no depositas, no puedes hacer retiros”. Lo que ellos querían decir es que si no te tomas el tiempo para depositar la Palabra en el corazón, ésta no estará allí más tarde cuando la necesites. Terminarás lleno de dudas y en crisis, en lugar de con fe y el poder que necesitas para salir adelante. Una situación como la que enfrentó esta pareja podría ser fatal. Esta pareja tenía un niño de dos años que había sufrido una caída, en la cual se había fracturado el cráneo y lesionado seriamente el cuello. Como resultado, no sentía ni los brazos ni las piernas, y no podía moverse. A pesar de tener que llevarlo a la sala de emergencias, ellos se sintieron inundados de una paz inmensa. En lugar de lamentarse y llenarse de temor, se pusieron a orar con fe, diciendo: “Por las heridas de Jesús, nuestro hijo es sano”. Efectivamente, en pocas horas, el niño fue restaurado por completo. Aun las radiografías comprobaron que había ocurrido un milagro. La moraleja de esta historia es la siguiente: la victoria no se obtuvo con la desaparición de las lesiones del cuerpo de ese niño, sino durante los días, las semanas y los meses previos, cuando sus padres estaban oyendo mensajes, estudiando la Palabra y orando en el Espíritu. La victoria se obtuvo porque ellos habían invertido tiempo para edificarse en la Palabra; al llegar la crisis, pudieron estar firmes. ¡Ahora es el momento para edificar un fundamento firme como la roca! No esperes hasta enfrentar alguna crisis. Deposita la Palabra en abundancia en tu corazón ahora, para que cuando la necesites, ésta fluya con poder. Recuerda: “Si no depositas, no puedes hacer retiros”. ¡Empieza hoy mismo a efectuar esos valiosos depósitos! Lectura bíblica: Salmo 112   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/14/20235 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

¡No pierdas la calma!

  «Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados» (Proverbios 16:3) Quizás en este momento estés a punto de tomar una decisión muy importante… Un cambio en el trabajo, en la iglesia o en tu vida personal. Sabes que necesitas consejo divino y has estado esperando con ansiedad que Él te diga algo. Si ésa es tu situación, ¡no pierdas la calma! Para ser guiado por el Señor no es necesario pasar por un proceso largo que sólo “los profesionales” espirituales llegan a dominar. Yo descubrí eso hace años cuando era una recién convertida. Quería vivir de una forma que fuera agradable a Dios, pero no sabía cómo tomar decisiones que estuvieran de acuerdo con Su voluntad. Entonces, un día mientras estudiaba la Biblia, descubrí Proverbios 16:3. De inmediato me aferré a este versículo y empecé a aplicarlo a mi vida, y ahora puedo decirte por experiencia propia que ¡funciona! También funcionará para ti si pones en práctica lo que dice ese versículo. Encomienda sin reservas tus obras y tus caminos al Señor; entrégaselas por completo. Entonces, Él empezará a ajustar tus pensamientos para que sean como los de Él, y en algún momento sabrás lo que debes hacer. Por supuesto, la fe está envuelta en el proceso. Uno de los requisitos es la confianza en Dios, y no podrás tenerla sin alimentarte de la Palabra. Luego, cuanto más encomiendes al Señor tus obras y cuanto más confíes en Él, te será más fácil y tendrás más confianza en tu habilidad de escuchar. Empieza ahora mismo con cualquier problema que te esté agobiando. Ora y ponlo en las manos del Señor. En otras palabras, cuando ores, cree que recibirás. Deja de preocuparte y empieza a creer. Aprende a vivir de esta manera, y no importa si has sido cristiano por 30 minutos o por 30 años, ¡tus pensamientos serán afirmados y tus obras saldrán bien! Lectura bíblica: Salmos 37:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/13/20235 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Sintonízate

  «Pues el que habla en lenguas extrañas le habla a Dios, pero no a los hombres; y nadie le entiende porque, en el Espíritu, habla de manera misteriosa» (1 Corintios 14:2) ¿Alguna vez te has preguntado por qué le está tomando tanto tiempo al Señor poner las cosas en orden en la vida de la Iglesia o en tu propia vida? Si te has preguntado eso, déjame decirte algo que aprendí hace algunos años: no es el Señor quien se atrasa, ¡sino nosotros! No es culpa de Dios que la Iglesia todavía tenga manchas y arrugas como tampoco es culpa de Dios que no estemos viviendo en victoria total. Él es el gran “YO SOY” y está siempre dispuesto a oírnos. Somos nosotros los que nos quedamos siempre cortos. Podemos comparar eso con la recepción de una radio. Si uno no sintoniza la frecuencia exacta, no podrá oír la emisora. No es culpa de la estación, pues las señales están siendo emitidas. Lo que ocurre es que uno no ha sintonizado la frecuencia correcta. Eso mismo nos pasa a nosotros. No hemos sintonizado nuestro espíritu lo suficiente como para que reciba la voz del Espíritu de Dios. Sí, de vez en cuando recibimos algunas cosas, pero por lo general hacemos que la señal se desvanezca; no sintonizamos de una forma constante la frecuencia de Dios. ¿Cómo puedes ajustar tu sintonía espiritual? Orando en el Espíritu. La oración en otras lenguas es el método más rápido y eficaz que conozco para sintonizar la frecuencia de Dios. Pues, en lugar de orar tus propios pensamientos y planes, estarás orando los de Dios. La Biblia dice que cuando oras en lenguas le hablas misterios a Dios. En el espíritu estás mencionando partes del plan de Dios que ni siquiera entiendes con tu mente. Por la unción del Espíritu Santo, estás orando según la perfecta voluntad de Dios. Dios sabe cómo librar a Su pueblo y cómo convertirnos en la Iglesia gloriosa sin mancha ni arruga. Él tiene un plan que funciona. Y si nos conectamos con ese plan y comenzamos a liberarlo en la Tierra por medio de la oración en el Espíritu, orando conforme a Su voluntad y no según la nuestra, nuestra era presente llegará muy pronto a su fin. Si todos sintonizamos nuestra mente y nuestro corazón con lo que Dios está haciendo, habrá una explosión del poder de Dios que transformará este mundo. Comienza a ajustar tu sintonizador espiritual hoy mismo. Invierte una hora orando en otras lenguas. Pon tu espíritu en la longitud de onda de Dios y mira cuán rápido las manchas y las arrugas comienzan a desaparecer de tu vida. Lectura bíblica: 1 Corintios 14:1-19   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/12/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Difunde la paz en esta Navidad

  «En ese momento apareció, junto con el ángel, una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: «¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!» (Lucas 2:13-14) La Navidad es una época muy importante del año. Es la temporada cuando el mundo entero oye el mensaje del nacimiento de Jesús y la gente se vuelve más bondadosa. Es el tiempo perfecto para sembrar semillas de amor en la vida de las personas que encontramos en el camino. Esas semillas a veces pueden adquirir la forma de una palabra amable a alguien en medio del bullicio y el trajín de las compras. Otras veces, pueden tomar la forma de una oportunidad de orar por alguien y ministrarle. Pero no importa dónde te encuentres, debes estar preparado para aprovechar cualquier oportunidad para ayudar a los demás. Yo he tenido experiencias asombrosas después de entregar unos cuantos dólares a alguien en necesidad. En el momento de entregar ese dinero, les digo: “Este dinero es del Señor Jesucristo. Yo le sirvo a Él y Él me ha dicho que te ayude”. Es asombroso ver cómo la gente está más dispuesta a oír cuando uno dice las cosas con amor. Mucha gente nunca ha conocido a nadie que de verdad les muestre interés ni amor. En esta temporada navideña, se esa clase de persona para con los demás. Difunde el mensaje de paz que es posible en Jesucristo, y el de Su buena voluntad para con los hombres. ¡Quién sabe cuántas de esas semillas echen raíces un día y hagan entrar a alguien en el glorioso reino de Dios! Lectura bíblica: Lucas 2:1-20   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/11/20235 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

Busca primero a Dios

  «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33) Siempre que Kenneth y yo hablamos de vivir por fe, sé que hay personas que piensan: “Eso es fácil para ustedes, porque son predicadores y han tenido éxito”. En cierto modo es verdad que hemos tenido éxito, pero ha sido así porque nuestro llamado exige que le pongamos atención a Dios, y ponerle atención a Él siempre produce éxito. Pero no siempre hemos vivido de esa manera. Es más, la primera vez que vi a Kenneth Copeland en persona, lucía lo más lejano a un predicador que alguien pudiera ser. Era piloto de aviones y cantaba en clubes nocturnos. En cuanto a mí, era una estudiante universitaria que no sabía nada del nuevo nacimiento y que había dicho que jamás me casaría con algún predicador. Poco después de casarnos, Kenneth inició un negocio que pensamos que nos haría ricos. Dejé mi trabajo y me fui a trabajar para esa nueva compañía. Dos semanas más tarde, el negocio fracasó. Terminamos durmiendo en una cama plegable que se hundía en la mitad. Teníamos una mesita metálica que Kenneth había fabricado en la secundaria y un televisor en blanco y negro. No teníamos ni refrigerador, ni estufa. Cocinaba en mi cafetera y en una sartén eléctrica, y ponía la comida afuera en una caja de cartón para que se mantuviera fría. Estábamos en la quiebra, sin empleo y endeudados hasta la coronilla. No teníamos a donde ir, ni muebles. No teníamos absolutamente nada. Entonces, un día, tomé la Biblia que la madre de Kenneth le había regalado para su cumpleaños. Ella le había escrito una dedicatoria con este versículo: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas». La abrí y leí Mateo 6. Decía que Dios tenía cuidado de las aves. Por primera vez en mi vida entendí en mi corazón que Dios se interesaba por mí. Me imaginé que si Él cuidaba de las aves, ¡ciertamente cuidaría de mí! Me arrodillé en aquella habitación casi vacía y le dije a Jesús que si Él podía hacer algo con mi vida, yo se la entregaba. Eso es todo lo que recuerdo haber dicho. No sabía que acababa de nacer de nuevo. Dos semanas después, Kenneth encontró un trabajo. Nos mudamos a un apartamento amueblado y compramos un mejor automóvil. En medio de todo eso, sucedió algo más: Kenneth también nació de nuevo. No te preocupes si “no has tenido éxito”. Por supuesto que nosotros no lo tuvimos al principio. Sigue caminando con Dios y deja que Él te dé la victoria. Él es un Dios bueno para con todos (Salmos 145:9). Toma la decisión en tu corazón de buscarlo primero a Él, y todas las otras cosas serán añadidas. Lectura bíblica: Salmo 128   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/10/20235 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Amor: El secreto para el éxito

  «El amor nunca falla» (1 Corintios 13:8, AMP) El temor al fracaso. Es algo que todos hemos experimentado alguna vez en la vida. La psicología nos dice que debemos hacer cambios para enfrentar ese temor. Pero la Palabra de Dios nos dice que hay una manera de vivir a prueba de fracasos: el camino del amor. Si quieres conocer el verdadero éxito, deberás aprender a ser movido y motivado por el amor. Eso fue lo que Jesucristo hizo cuando estuvo en el mundo. Cuando Juan el Bautista fue brutalmente asesinado, Jesús se apartó para estar solo, pero aún en esa hora de agotamiento físico y mental, no se desvió del camino del amor. En Mateo 14:6-14 leemos que cuando Él vio la gran multitud que lo seguía, tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos. Solía preguntarme cómo pudo Jesús volver la espalda a ese terrible crimen y no tomar venganza. Pero lo que yo no había visto es que Jesús, en efecto, sí se vengó. Él venció las obras de Satanás con la compasión, venció el odio con el amor. Atacó a Satanás en el mundo espiritual al destruir sus obras que producen males y enfermedades. La compasión no trata las cosas a un nivel superficial, sino que va a la raíz del problema; y por eso siempre triunfa. Podrías decir: “Un momento, yo no puedo hacer eso; yo no soy Jesús”. ¡Sí, si puedes! Porque la Palabra de Dios dice que el amor de Jesús ha sido derramado en tu corazón (Romanos 5:5). Y 1 Juan 2:5 dice que el amor de Jesús se perfecciona en ti cuando guardas la Palabra de Dios. Comprométete hoy a vivir una vida de amor. Observa a Dios convertir el fracaso en éxito en tu hogar, en el trabajo y en cualquier situación, porque ¡el amor nunca falla!   Lectura bíblica: Mateo 14:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/9/20235 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

Dos cosas a la vez

  «Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados» (Colosenses 2:6-7) Confirmados en la fe y rebosando en acciones de gracias. En estos días, esas dos cosas parecen ser una combinación extraña. Durante los últimos años, mucha gente ha aprendido acerca de la fe y acerca de lo que significa abundar en acciones de gracias, pero ha sido difícil operar en ambas cosas a la vez. La gente de fe quiere confesar la Palabra todo el tiempo, pero no alaba mucho a Dios. Y a quienes les gusta alabar a Dios, sólo quieren saltar, gritar, danzar y pasarla bien con el Señor, y es algo difícil convencerlos de que tomen la Palabra en serio. El éxito es el resultado de combinar ambos a la vez. Así que, ¡hazlo! Combina esas dos cosas en tu vida. Cuando te encuentres atravesando una dificultad, no te limites a quedarte con el ceño fruncido y los puños cerrados, aferrado a tu fe. Levanta también las manos en alto y alaba. Comienza a dar gracias a Dios aun en medio de lo que está sucediendo a tu alrededor. Sigue dándole gracias por la respuesta hasta que la recibas. Además de mantenerte firme en la Palabra, deja que el gozo del Señor te ayude a danzar de júbilo sobre ella por un tiempo. Eso te llevará a cumplir tu destino de una forma más rápida… y tanto tú como Dios se gozarán mucho más en el camino. Lectura bíblica: Colosenses 2:1-10   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/8/20235 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Acércate al Señor

  «La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes…» (Colosenses 3:16) Las cosas en este mundo van de mal en peor. Recientemente, el Espíritu Santo ha estado poniendo un mensaje urgente en mi corazón. Me ha estado diciendo: “Acércate más a tu Padre celestial, cultiva tu relación con Él. Si no lo haces, no te irá bien; pero si lo haces, verás el derramamiento más glorioso de Dios que jamás podrías imaginarte”. Ese mensaje no es sólo para mí. Es también para ti y para todo creyente sobre la Tierra. Vivimos en los últimos días de esta época. Cristo vendrá pronto. Es un tiempo emocionante, pero también es un tiempo peligroso. Quienes no hagan lo que el Espíritu dice y no se acerquen al Señor, irán de calamidad en calamidad. No obstante quienes obedezcan, vencerán las calamidades y las convertirán en cosas gloriosas, en el nombre de Jesús. El primer paso para acercarte más a Dios es entender que llegas a conocerlo primero en Su Palabra. El tiempo que empleas en meditar en el Nuevo Testamento es tiempo dedicado a Jesús. La mayoría de los creyentes no se da cuenta de esto. En vez de conocer al Señor por medio de Su Palabra, muchos tratan de hacerlo a través de los sentidos físicos, y desde ya que eso no da resultado. Para que el Espíritu Santo controle tu mente es necesario que la Palabra predomine en tus pensamientos; con el tiempo, tus sentimientos seguirán el orden correcto de las cosas. Recuerda esto: Juan 1 dice que Jesús es la Palabra. Eso significa que cuando le dedicas tiempo a la Palabra, le estás dedicando tiempo a Jesús. Cuando la Palabra de Dios habita ricamente en ti, ¡Jesús también lo hace! No vivas de calamidad en calamidad. Al contrario, toma esos eventos y conviértelos en algo glorioso, en el Nombre de Jesús. Acércate más a Jesucristo y a la Palabra de Dios para que te vaya bien en estos tiempos peligrosos. Lectura bíblica: Juan 1:1-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/7/20235 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

Tus hijos liberados de la cautividad

  «Así ha dicho el Señor: «Reprime tu llanto y tus sollozos; seca las lágrimas de tus ojos, porque no has trabajado en vano: tus hijos volverán de ese país enemigo.—Palabra del Señor. » Tus descendientes tienen esperanza; tus hijos volverán a su propia tierra.—Palabra del Señor.» (Jeremías 31:16-17) Jesús nos ha redimido de la maldición. A muchos se nos ha enseñado muy bien acerca de esa redención del pecado, de la enfermedad y de la pobreza en nuestra propia vida. Pero muchas veces se nos olvida que esa redención también ejerce poder sobre la destrucción que el diablo intenta traer sobre la vida de nuestros hijos. En Deuteronomio 28, versículos 16 al 68, leemos acerca de la maldición de la ley. Observa lo que la maldición dice en cuanto a los hijos: «Ante tus propios ojos tus hijos y tus hijas serán entregados a otra gente, y tú no podrás impedirlo, y día tras día tus ojos desfallecerán esperando que vuelvan» (Versículo 32). «Tendrás hijos e hijas, pero no los retendrás, porque serán llevados en cautiverio» (Versículo 41). Un sin número de padres cristianos se encuentran sufriendo, sin necesidad, las consecuencias de esa maldición. Sus hijos e hijas están siendo llevados cautivos por las drogas, el alcohol y las perversiones. ¡Pero no debe ser así! Debido a que Jesucristo ya anuló la maldición de la ley, estos padres tienen la autoridad en el nombre de Jesús de echar a Satanás fuera de la vida de sus hijos. No dejes que el diablo tome el control de tus hijos. Cuando observes en ellos las primeras señales de rebeldía, confiesa las promesas de Dios sobre ellos y rehúsate a darle al diablo lugar para hacer de las suyas. Recuerda que tus niños no entienden acerca de las fuerzas invisibles que vienen contra ellos. Por lo tanto, tu responsabilidad como padre o madre es levantarte contra esas fuerzas en defensa de ellos. Así que cumple con tu deber. Luego, aprovecha cada oportunidad para mostrarles tu amor. Dios sabe cómo liberar a tus hijos. Haz tu parte y confía en que Dios hará la Suya, ¡y los hará volver de la tierra del enemigo! Lectura bíblica: Isaías 60:1-5   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/6/20235 minutes, 16 seconds
Episode Artwork

El verdadero propósito de las riquezas

  «El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad» (Efesios 4:28) Siempre me asombra que, cuando predico sobre la prosperidad, alguien se acerca y me dice: “Yo no necesito mucho dinero. Soy una persona sencilla con una vida sencilla. Simplemente le pido a Dios lo suficiente para suplir mis necesidades”. Algunos creen que eso significa ser humilde, pero no lo es. ¡Es egoísmo! No lo consideran así, pero en realidad están diciendo: “Lo único que me preocupa es poder cubrir mis necesidades. No tengo deseos de ayudar a satisfacer las necesidades de los demás”. Bien, esas personas podrían pedirle a Dios un millón de dólares, usar lo suficiente para cubrir sus necesidades y donar el resto. Pero ni siquiera se les ocurre hacerlo, ya que cuando se trata de dinero, el mundo les ha lavado el cerebro haciéndoles creer que si tienen exceso, deben guardarlo. Esa creencia ha sido un obstáculo para el ministerio de Jesucristo en el mundo de hoy. Ha hecho que ministros del evangelio abandonen su llamado y consigan trabajos seculares para poder subsistir. Esto también ha perjudicado a las iglesias y paralizado el crecimiento de los ministerios que hubieran podido alcanzar miles de almas para el Señor. No hay duda de que se necesita dinero para predicar el evangelio. Jesús lo sabía, y contrario a lo que piensa mucha gente, el ministerio de Jesús no carecía de fondos. Había tanto dinero circulando por Su ministerio que fue necesario nombrar un tesorero: su nombre era Judas. Pero Jesús no acumuló ese dinero para Sí mismo. Lo entregó para cubrir las necesidades de los que le rodeaban. Tal era Su fama de ser generoso que en la noche de la última Cena, cuando Judas salió repentinamente de la habitación, los discípulos creyeron que Jesús lo había enviado a darles a los pobres. ¿Puedes imaginarte lo mucho y las tantas veces que Jesús le había dado a los pobres para que los discípulos dieran ese hecho por sentado? Jesús jamás fundó ningún imperio mundano para Sí. Pero eso no significa que era pobre. Quiere decir que era la persona más generosa que jamás haya existido sobre la faz de la Tierra, y ya es tiempo de que comencemos a seguir Sus pasos. No rechaces la riqueza que Dios quiere darte sólo porque crees que no la “necesitas”. Atrévete a aceptarla, y luego repártela con quienes sí la necesitan. Deja de trabajar para vivir y empieza a trabajar para dar… y descubrirás el verdadero propósito de las riquezas. Lectura bíblica: Lucas 12:15-31   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/5/20235 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Honra a Dios, y Él te honrará

Honra a Dios, y Él te honrará   «Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino.» (Proverbios 3:9-10) El libro de Proverbios nos expone un principio muy básico para tener éxito. Y es el siguiente: si quieres que Dios te honre y te bendiga en algún aspecto de tu vida, deberás honrarle en esa área en particular. Si quieres que Dios te bendiga económicamente, deberás honrarle con tu dinero, o como este versículo lo dice, con lo mejor de todo lo que produces. En otras palabras: tendrás que diezmar. Kenneth y yo sabemos eso por experiencia. Cuando empezó nuestra vida con el Señor, estábamos en una situación económica terrible. Estuvimos en esa condición por varios años porque no éramos constantes diezmando. ¡Tratábamos de diezmar por algún tiempo, pero luego abandonábamos! Entonces, un día, tomamos la decisión firme de diezmar sin importar las consecuencias. Ahí fue cuando empezamos a salir de los problemas económicos. Cuando empezamos a honrar a Dios con nuestro diezmo, entonces el Señor empezó a bendecirnos en ese aspecto de una manera milagrosa. Quizás digas: “Bueno Gloria, la verdad es que en este momento no puedo darme el lujo de diezmar”. Déjame decirte que no puedes darte el lujo de no hacerlo. Si no empiezas en este momento a honrar a Dios con tu dinero, el próximo año te encontrará en la misma situación económica. Así que, hazlo aunque parezca que no puedes hacerlo. ¡Dios es fiel! Si le honras con el diez por ciento que le pertenece, Él te ayudará con el resto. Dale al Señor las primicias. Hazlo con fe y lleno de expectativa. Al diezmar, adora a Dios y agradécele por lo que ya ha hecho en tu vida. Te quedarás maravillado cuando veas lo que Él puede hacer. Lectura bíblica: Malaquías 3:8-12   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/4/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

¡Habla como Dios!

  «Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: “¡Quítate de ahí y échate en el mar!”, su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá» (Marcos 11:23) Jesús no dijo: “Cualquiera que le hable a Dios acerca de este monte”. Él dijo que deberíamos hablarle directamente al monte, declarando lo que deseamos que haga. Desde el punto de vista humano, eso parece ridículo. Pero 1 Corintios 1:27 nos explica que Dios ha escogido lo que el mundo considera ridículo para confundir a los sabios. Al mundo siempre le parecerá una tontería que un creyente hable como si lo que Dios ha prometido fuera una realidad, especialmente cuando esas promesas parecen contradecir la evidencia física a nuestro alrededor. Pero si quieres mantener al enemigo derrotado, ésa es la manera en que deberás hablar. La Biblia dice que ¡Dios mismo habla de esa manera! En Romanos 4:17, leemos que Dios «…llama las cosas que no existen, como si existieran». Dios no espera hasta que las circunstancias estén en orden para hablar; al contrario, las circunstancias se ponen en orden porque Él habla. Tú puedes hacer lo mismo si haces que tus palabras estén de acuerdo con las de Dios, y las confiesas con tu boca por fe. Quizás te preguntes: “Pero, ¿y si nada sucede después de hablar? ¿Qué pasa si la situación no cambia inmediatamente?”. Cuando Jesús le habló a la higuera en Marcos 11:14, no regresó instantes más tarde para ver qué había sucedido. Cuando le habló, Él lo consideró un hecho. Sigue Su ejemplo. Deja que tu fe hable. Ponte de acuerdo con la Palabra de Dios. Lectura bíblica: Lectura bíblica:  Marcos 11:12-23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/3/20235 minutes, 9 seconds
Episode Artwork

Libera tu fe

  «Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus ofensas» (Marcos 11:25) Son pocos los creyentes que entienden bien la estrecha correlación entre la fe y el perdón. Jesús habló de esa relación en la enseñanza sobre la fe que mueve montañas, según Marcos 11:22-26. Él dijo: «Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá. Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo…» (versículos 24-25). Jesús unió esas dos frases a propósito. Su propósito era que entendiéramos que liberar a los que nos han ofendido es fundamental para recibir de Dios. El quería que grabáramos en nuestro corazón el hecho que no podemos recibir respuesta a nuestras oraciones y al mismo tiempo, guardar rencor. El rencor obstaculiza el canal de la fe y te deja indefenso, sin poder alguno en contra de los obstáculos de la vida. Si has estado orando por algo y parece que la respuesta no llega, examina tu corazón para ver si tienes falta de perdón. Pídele al Espíritu Santo que saque a la luz cualquier rencor que esté escondido. Quita de en medio lo que esté paralizando tu fe, y pronto verás cumplirse las cosas por las cuales has estado orando. Lectura bíblica: Mateo 18:21-35   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/2/20235 minutes, 16 seconds
Episode Artwork

Avanzando, ¿o retrocediendo?

  «Por tanto, es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que nos extraviemos» (Hebreos 2:1) A todos nos ha sucedido. Ponemos un poco de la Palabra de Dios en nuestros cinturones espirituales. Obtenemos algunas victorias. Por primera vez en muchos años nos va muy bien en la vida. Pero, de pronto, nos desviamos del camino y nuestro mundo se derrumba, y tenemos que comenzar otra vez. Eso fue lo que le sucedió a los creyentes de quienes se habla en la carta a los Hebreos. Habían avanzado tanto en la vida espiritual que ya podían ser maestros. Pero con el tiempo se desviaron tanto del camino que fue necesario volver a alimentarlos como a bebés de pecho (lee Hebreos 5:12). ¿Qué fue lo que los hizo tropezar de esa manera? Ellos dejaron que otros asuntos se interpusieran en el camino de la fe. Dejaron que se les olvidaran las promesas de Dios. Por esa razón se desviaron. Esto mismo le ha sucedido a multitud de creyentes en los últimos años. “Bueno, hermano Copeland —dicen algunos—, estamos cansados de este asunto de la fe. La verdad es que no tenemos tanto tiempo para permanecer en la Palabra”. Esos creyentes se han olvidado de las promesas de Dios. No es que hayan dejado de creer en ellas; están más interesados en otras cosas. Han bajado mucho su nivel de conocimiento de la Palabra, y ya que un nivel bajo de Palabra equivale a niveles bajos de fe, pronto empezaron a sufrir derrotas en áreas de su vida donde antes habían triunfado. No dejes que eso te suceda. Cuando las cosas vayan bien, no sólo disfrutes las bendiciones de Dios, sino que también profundiza en lo que Él tiene para ti. Presta más atención a las promesas de Dios, concéntrate en seguir adelante y en fortalecerte espiritualmente, no sólo para que te sea suplido lo que necesitas, sino también para ayudar a los demás en sus necesidades. Recuerda: Un nivel bajo de la Palabra = un nivel bajo de fe = tropiezo. No te distraigas tanto disfrutando las victorias presentes, para que mañana no termines en derrota. Examina las cosas que has aprendido. Presta más atención a la Palabra―no menos. Mantente avanzando de fe en fe y así Satanás y sus secuaces, en vez de tratar de hacerte tropezar, se lamentarán: “¡Oh, no, ahí viene otra vez ese hombre de fe tras nosotros!”. Lectura bíblica: Hebreos 5:11-14, 6:1-12   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
12/1/20235 minutes, 17 seconds
Episode Artwork

Permanece en la Palabra

  «Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y se les concederá» (Juan 15:7) La palabra permanecer es muy importante. Cuando Jesús nos dijo que obedeciéramos Sus mandamientos y guardáramos Su Palabra, no estaba refiriéndose a que nos limitáramos a seguir un montón de normas y reglas de alguna religión. Lo que Él quiso decir fue que debemos dejar que Su Palabra―¡la cual es viva!―hiciera su morada en nosotros. Nos estaba diciendo que debemos pasar tiempo en ella, meditar en ella, llenar nuestra mente y nuestra boca de ella, y dejar que guíe nuestros pasos y acciones. El apóstol Pablo lo dijo de la siguiente manera: «La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes» (Colosenses 3:16). La mayoría de los creyentes no tienen idea alguna de lo que eso significa. Y esa es una de las razones por las cuales experimentan tan poco poder. En una ocasión, Oral Roberts dijo que si la Palabra permanece en nosotros y está viva y produciendo fruto, puedes oírla. ¿Sabes lo que es tener cierta melodía constantemente en la cabeza y estar oyéndola todo el día? Pues bien, cuando permaneces en la Palabra, la tendrás siempre en tu cabeza y la oirás todo el día. Muchas veces he estado en medio de situaciones muy difíciles, preguntándome qué hacer. De repente escucho un versículo en mi interior. Esa era la respuesta a mi situación. He sido liberado por la Palabra de Dios que mora en mí. Por lo tanto, invita al Espíritu Santo para que intervenga a tu favor. Tan solo mantente diciéndole: “Cualquier cosa que traigas a mi memoria de la Palabra será exactamente lo que haré. Seré obediente a cada orden de Jesús que Tú me recuerdes”. Toma la firme decisión de permanecer en la Palabra. Pronto descubrirás que la Palabra permanece en ti.
11/30/20235 minutes, 7 seconds
Episode Artwork

No compres una mentira

  «Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán» (Deuteronomio 28:2) “Bueno, hermano, estoy seguro de que al final descubrirás que las dificultades económicas son en realidad una bendición disfrazada”. ¿Alguna vez has oído a alguien repetir esa frase a otra persona que está mal económicamente? Es posible que así sea. Es una creencia popular muy común. El problema con esa creencia es que es una mentira que el diablo ha usado para mantener a los creyentes a raya. Como resultado, muchos cristianos están sufriendo una derrota financiera tras otra. Así que mejor vayamos hoy a la Palabra de Dios para aclarar el asunto de la prosperidad y la pobreza. Aclaremos de una vez por todas cuál es la bendición y cuál es la maldición. La respuesta la encontramos en Deuteronomio 28. Lo que Dios describe en los versículos del 1 al 14 es la bendición—o la prosperidad. En cambio, en los versículos 15 al 31 nos describe la pobreza—y Dios la llama una maldición. La maldición tiene como fin principal la destrucción. Su objetivo no es enseñarte algún tipo de lección especial ni hacerte más espiritual, sino el de destruirte. No importa que la pobreza sea mucha o poca; es, y siempre será, una maldición. Satanás ha hecho todo lo que ha podido para convencer al pueblo de Dios de que la pobreza es una bendición disfrazada, ¡pero la pobreza es algo que el diablo inventó! Así que no le creas ni por un momento. Renueva tu mente con la Palabra de Dios. Si eres hijo de Dios, no tienes porqué vivir bajo la maldición de la pobreza ni de ninguna otra clase de maldición. ¡Ya has sido redimido! Lectura bíblica: Deuteronomio 28:1-31   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/29/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Imita a los fieles

  «Acuérdense de sus pastores y líderes en autoridad [pues han sido ellos], quienes les dieron a conocer la palabra de Dios. Observen con atención los resultados de su conducta… e imiten su fe» (Hebreos 13:7, AMP) Aparte de la Palabra de Dios y de la oración, no hay nada que pueda ayudarte más que el observar e imitar a un verdadero hombre de fe. Yo lo descubrí de una manera sorprendente hace muchos años cuando era estudiante en la Universidad Oral Roberts. Como copiloto del avión que transportaba al hermano Roberts y su personal a las campañas de sanidad, tuve la oportunidad de observarlo en acción: yo iba a donde él iba, lo oía predicar y lo veía imponer las manos sobre los enfermos. Nunca olvidaré el día que tuve la oportunidad de poner en práctica algo de lo que había aprendido con él. Yo había estado en algunas de sus campañas, pero todavía era muy inexperto en la vida espiritual. Se me había asignado la tarea de ayudar a las personas inválidas para que el hermano Roberts impusiera las manos sobre ellas. Era la primera vez que me encontraba en un salón rodeado de toda clase de enfermedades. Cuando el hermano Roberts entró, en vez de imponer él mismo las manos sobre las personas, me tomó por la manga del saco y me dijo: “Haz tú la oración y pon las manos sobre esas personas”. Debí haberme puesto pálido, pues nunca antes había orado por cosas como esas. Quizás hubiera orado por un dolor de cabeza o por un serio dolor en una uña, pero nada más. La primera mujer a la que nos acercamos tenía cáncer de estómago y pesaba menos de 40 kilos: era el retrato de la misma muerte. Me dirigí hacia ella y antes de que pudiera abrir mi boca, escuché una voz que dijo: “En el nombre de Jesús, toma tu lecho y anda”. Al instante, ella escupió ese cáncer sobre el piso. Luego saltó de ese lecho y gritó: “¡Estoy sana!”, y comenzó a correr por todo el salón. Esa experiencia cambió mi vida. Cuando me acerqué a la siguiente persona y levanté mis manos, podía sentir la sanidad fluyendo. Había visto a Jesús sanar por medio del hermano Roberts, así que, en mi mente, podía ver a Jesús sanando a través de mí. Tú puedes hacer lo mismo. Busca a una persona que camine en un nivel de fe y poder superiores a ti, y aprende de ella. Reconoce a Jesús en esas personas e imítalas. Con el tiempo, otros empezarán a ver a Jesús en ti. Lectura bíblica: 2 Reyes 2:1-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/28/20235 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Una fuerza de ocupación hasta que Jesús venga

  «Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes. Por tanto, manténganse firmes y fajados con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de justicia, y con los pies calzados con la disposición de predicar el evangelio de la paz. Además de todo esto, protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno. Cúbranse con el casco de la salvación, y esgriman la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» (Efesios 6:13-17)   La Biblia nos enseña que como creyentes debemos ser una fuerza de ocupación del Señor hasta que Él regrese. En el campo militar, ocupar significa: “Tomar posesión o apoderarse de un territorio y sus tropas, invadiéndolo o instalándose en él”. Para llevar a cabo esa tarea en una forma eficaz hasta que el Señor venga, la mayoría de nosotros tendrá que cambiar de actitud. Tendremos que tener presente que Jesucristo ya venció y ya obtuvo la victoria. Así es. Satanás fue derrotado y despojado en el Calvario; él es quien está a la defensiva, no nosotros. Es más, Jesucristo nos ha dado Su armadura y Su espada para mantener en su lugar a ese diablo derrotado. Podrás ser un debilucho de 45 kilos, pero si te revistes de la armadura de Dios, el diablo nunca lo notará. Huirá de ti como si fueras el mismo Jesucristo. Piénsalo. ¿Qué harías si fueras el diablo y te encontraras cara a cara con un creyente vestido con la armadura, el yelmo y las armas de Dios? Siempre y cuando ese creyente se limite a declarar las palabras de Dios, creerás que es el mismo Señor quien está dentro de la armadura. No se te olvide ninguno de los componentes de la armadura que se te ha provisto. Revístete con su totalidad. Haz que el diablo esté siempre a la defensiva—¡y participa de la fuerza de ocupación hasta que Jesús regrese! Lectura bíblica: Lucas 12:35-44   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/27/20235 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

¿Cuál es tu nombre?

  «Y todo lo que hagan, ya sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él» (Colosenses 3:17) ¿Sabías que tu nombre ha cambiado? Tu nombre ya no es más el nombre que tenías antes de que nacieras de nuevo. Te deshiciste del primer nombre cuando celebraste el pacto con Jesucristo. Para apreciar completamente lo que ese cambio significa, tienes que pensarlo a la luz de lo que sabemos del pacto de sangre. Cuando alguien hace un pacto de sangre, se entrega por completo, deja de ser dueño de sí mismo. Y sus posesiones y deudas, así como sus virtudes y defectos, le pertenecen para siempre a la persona (hermano de sangre) con quien hace el pacto. Cuando estableces un pacto de sangre con alguien, adquieres el nombre de esa persona; éste se convierte en tu nombre para siempre. No puedes escaparle―bueno o malo―es tuyo. Cuando recibiste a Jesucristo como Señor y Salvador, Él tomó tu nombre; el cual era pecado, debilidad, temor, pobreza y todo lo que heredaste de Adán. Jesús te quitó esos nombres y te dio Su Nombre a cambio. ¡Eso es cierto! En Efesios 3:15, dice que todo el Cuerpo de Cristo ha sido llamado en el en el cielo y en la Tierra. Eso significa que ahora tienes el nombre de Jesús y la autoridad que conlleva ese nombre. Tan solo piensa de quién has tomado tu nombre nuevo: Jesús, Dios Fuerte, Sabiduría, Libertador, León de la tribu de Judá, Palabra de Vida, Abogado, Proveedor, Yo Soy, Consolador, Salvador, Príncipe de Paz, Admirable, Consejero, Cordero de Dios, Jehová de los ejércitos, Raíz de David, Autor y Consumador de nuestra fe, Camino, Sanador, Hijo de Dios, Verdad, Piedra angular, Rey de reyes, Luz del mundo, Gran Pastor, mi Fortaleza y mi Canto, Juez Justo, Sol de Justicia, Resurrección y Vida, Alfa y Omega. ¡Alabado sea Dios! Esos nombres abarcan toda necesidad que puedas tener, y el poder de Dios se encuentra en el Nombre de Jesús para hacer de ese nombre una realidad en tu vida (Hechos 3:16). Ya no puedes llamarte a ti mismo “desanimado”. No debes responder cuando el diablo te diga: “Oye, pobre hombre”; ése no es tu nombre. Jesús te ha despojado de esos antiguos nombres. Medita en los nombres del Señor; todos y cada uno de ellos están incluidos en el nombre de Jesús, el Nombre sobre todo nombre, y a ti te ha sido dado ese nombre ¡con todo el poder y la autoridad que éste conlleva! Lectura bíblica: Efesios 3:16-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/26/20235 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Aviva el poder

  «Al acordarme de tus lágrimas siento deseos de verte, para llenarme de gozo... Por eso te aconsejo que avives el fuego del don de Dios, que por la imposición de mis manos está en ti. Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:4, 6-7) Hay momentos en los que sabes lo que Dios quiere que hagas; sin embargo, no sientes tener la fuerza espiritual necesaria. De alguna manera, te sientes internamente seco. Sabes que la Palabra asegura que «del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva» (Juan 7:38). Pero en esos momentos, ni siquiera puedes encontrar el riachuelo, mucho menos el río. La Palabra de Dios nos da una orden clara y precisa referente a esas situaciones: nos dice que debemos avivar el fuego del don de Dios que mora en nosotros. ¡Avívate tú mismo! Cualquier cosa que necesites ya la tienes en tu interior. Jesús la depositó allí. Todo lo que necesitarás alguna vez en la vida para hacer lo que Dios te ha llamado a hacer, ya ha sido puesto en tu interior por el Dios todopoderoso. La fe, el poder y el amor ya están ahí. Créelo. Decláralo en voz alta. Confiesa lo siguiente, para ti mismo: “En el nombre de Jesús, avivo el don que está en mí por la fe. No esperaré hasta sentirme avivado, sino que lo avivo por la fe. Estoy dando un paso de fe y sé que después, ¡los sentidos me seguirán!” “Avivo también el amor y el poder de Dios que están en mí. Despierto y echo fuera al diablo de mis asuntos. Cobro vida en el Espíritu del Dios viviente. ¡Estoy avivado!” Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/25/20235 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

Deja que tu vida brille

  «Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza» (1 Timoteo 4:12)   El mundo necesita ver buenos ejemplos. Necesita ver que los creyentes caminan en amor, en pureza y en fe en el hogar, en las instituciones de enseñanza y en los trabajos. En Romanos 12:17, el apóstol Pablo nos exhorta a hacer lo bueno delante de todos los hombres, y en otros versículos nos enseña a evitar toda clase de mal. Por eso, cuando estés siguiendo los caminos del Señor, no lo hagas a medias, sino que entrégate de lleno a seguirle. Condúcete de tal manera en la vida, que no haya duda de que eres creyente; muéstrales a los demás tu amor, tu fe y tu pureza en toda situación y por medio de hechos. Tu ejemplo será más convincente que tus palabras. Cuando nuestro hijo John era pequeño, fuimos a pasar una temporada con mis abuelos. John dormía con mi abuelito, al cual una noche lo despertó para decirle: «Abuelo, me duele el oído; ¿puedes orar por mí?». Mis abuelos asistían a una iglesia que no creía en la sanidad. Yo no sé qué hizo el abuelo, pero no dio resultado. Así que John se levantó y dijo: «Voy a ir a la cama de mi mamá; cuando ella ora, se me quita el dolor». Casi 18 años más tarde mi abuelo me contó la historia. Yo había dado un ejemplo de fe y de amor, y John se había acordado de eso. Cuando los hijos están creciendo, quizás se les olviden las predicaciones y exhortaciones que les des o se muestren desinteresados en las cosas de Dios, pero jamás olvidarán el ejemplo que les des. Es posible que tus compañeros de trabajo, tus vecinos o tus amistades rechacen o discutan contigo tus palabras, pero nunca podrán refutar ni olvidar las cosas que haces en amor. No permitas que tu ejemplo sea empañado por los pecados triviales ni las concesiones espirituales. Procura hacer siempre lo bueno delante de todos para que la luz de Jesucristo se refleje poderosamente a través de ti. Lectura bíblica: Romanos 12:9-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/24/20235 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Obedécele en las cosas pequeñas

  «El que es confiable en lo poco, también lo es en lo mucho…» (Lucas 16:10)   ¿Alguna vez has querido hacer algo grande en el reino de Dios, pero el Señor no te lo ha permitido? Si es así, probablemente existe una buena justificación. Podrás entender a qué me refiero si lees lo que Dios hizo con el pueblo de Israel después de sacarlos de Egipto. Su plan era introducir a los israelitas en la Tierra Prometida para que la poseyeran. Sin embargo, antes de hacerlo, Él tenía que ponerlos a prueba para ver si le obedecerían y si escucharían Su voz. De lo contrario, serían destruidos por los enemigos a quienes estaban a punto de enfrentar. Entonces Dios los puso a prueba en un asunto pequeño. Éxodo 16:4 nos lo relata: «El Señor le dijo a Moisés: «Como verás, yo voy a hacer que les llueva pan del cielo. Para ver si ustedes obedecen o no mis leyes, cada uno de ustedes debe salir todos los días y recoger la porción para ese día». Dios utilizó este pequeño ejemplo —el alimento—, para ver si lo escucharían, o no. Él les dijo cuándo deberían recoger el alimento, qué cantidad recoger y qué hacer después de recogerlo. Pero lo israelitas no siguieron las instrucciones de Dios. Con sus hechos le demostraron que Su voz no era importante para ellos y que no estaban dispuestos a obedecerle ni en las cosas más pequeñas. Dios obra de la misma manera hoy. Antes de que Él nos encomiende alguna misión grande, primero nos dará la oportunidad de demostrar que se nos pueden confiar las cosas pequeñas. Pero muchos no pasamos la prueba. Oramos: “¿Señor, qué quieres que haga? ¿Dónde quieres que vaya? Haré cualquier cosa que me pidas”. Luego, cuando el Señor te dice: Quiero que te levantes y ores en el Espíritu una hora todas las mañanas, no lo hacemos. Sólo decimos: “Eso sería bueno; creo que debería hacerlo”, pero por alguna u otra razón no lo hacemos. No cometas ese error. Empieza hoy mismo a obedecer a Dios en las cosas pequeñas. Demuéstrale que puede confiarte en un lugar de mayor autoridad. Déjalo saber que serás fiel a Sus palabras y a la voz de Su Espíritu. Una vez que el Señor sepa que no permitirás que la desobediencia te destruya, Él empezará a confiarte tareas más importantes. Lectura bíblica: Éxodo 16:1-2   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/23/20235 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

Vuelve a la sensibilidad

  «Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad. En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo» (Efesios 4:31-32) Hace algunos años, en Detroit, conocí a una mujer que se había criado en un país comunista. Mientras conversaba con ella, empezó la emisión de un programa de noticias en la radio. De repente, sus ojos se llenaron de lágrimas. ¿Sucede algo?, le pregunté. Yo no me había percatado de que el comentarista de ese programa había dicho algunas cosas negativas del presidente del país. «No me gusta oír a nadie hablar así de este país —dijo ella—. No importa que sea cierto, o no. No quiero oírlo». A mí, las palabras del locutor me habían entrado por un oído y salido por el otro, pero a ella la habían hecho llorar. ¿Por qué? Porque tenía un corazón sensible hacia las cosas de este país. Ahora bien, nosotros necesitamos ser más como esa querida señora cuando se trata de nuestros pastores, de nuestros maestros, de nuestros evangelistas y aun de nuestros hermanos y hermanas en la fe. Necesitamos reconocer que nuestra insensibilidad ha hecho que la unción del Espíritu Santo se aparte de nuestra vida, y de nuestras iglesias. Necesitamos percatarnos de que criticar a los demás miembros del Cuerpo de Cristo nos debilita a todos. ¿Qué nos hará fuertes otra vez? Sólo el poder y la unción del Espíritu Santo que cae sobre quienes son sensibles a la voz de Dios. Te recomiendo a que recuperes el corazón sensible que una vez tuviste. Arrepiéntete, dedícate a vivir en la ley del amor, renueva tu devoción a la Palabra y busca la comunión con el Padre celestial para que puedas despojarte de la insensibilidad de tu corazón. No dejes que la dureza de tu corazón siga contristando al Espíritu de Dios. Vuélvete sensible a las cosas de Dios. Lectura bíblica: Efesios 4:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/22/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Dale la gloria a Dios

  «En esto es glorificado mi Padre: en que lleven mucho fruto, y sean así mis discípulos» (Juan 15:8) En algunos círculos cristianos existe una vieja tradición que dice que cuando los hijos de Dios soportan abnegadamente el dolor y el sufrimiento, el Señor recibe la gloria y el mundo queda admirado. ¡Qué gran mentira! Ésa es una artimaña del diablo para tener esclavizados a los hijos de Dios. La gente del mundo ya tiene suficiente dolor y sufrimiento, y no quiere aumentarlos; más bien, quiere evitarlos. A ellos no les interesa lo que prediques. Es la gente religiosa la que se preocupa por esas cosas. Los inconversos poseen mejor sentido común—ellos quieren ver resultados. Por eso vienen a la iglesia cuando oyen que las personas están siendo sanadas, liberadas y rescatadas del sufrimiento. Eso es lo que ellos están buscando, y eso mismo es lo que Dios quiere que reciban. En la Biblia dice que Dios recibe la gloria cuando ellos ven a los paralíticos caminar y a los ciegos ver (Mateo 15:31). Jesús dijo: «En esto es glorificado mi Padre: en que lleven mucho fruto, y sean así mis discípulos…» (Juan 15:8). ¿A cuál fruto se refiere? Al fruto de las vidas restauradas y sanadas por el poder de Dios. Un hombre que tenía un cáncer tan avanzado que casi no tenía fuerzas para subsistir llegó a una de nuestras campañas de sanidad. Ni siquiera conocía al Señor; sin embargo, llegó con la esperanza de recibir un milagro. Durante las sanidades, el Señor le dijo a Kenneth que alguien estaba siendo sanado de cáncer en las glándulas, en la garganta y en el pecho. Cuando el hombre se acercó a la plataforma y recibió la sanidad, dijo: «Salí del hospital esta mañana con cáncer, pero ahora he sido sanado». Él volvió al hospital esa tarde y los médicos lo examinaron y le dieron de alta. Como resultado, él recibió a Jesús como su Señor, y más tarde ese mismo día se reconcilió con su esposa, de la cual había estado separado. En el mismo día recibió sanidad, salvación y su matrimonio fue restaurado. ¡Eso es fruto! Eso glorifica a Dios. Cuando ministramos sanidad y liberación como lo hizo Jesús en la Tierra, eso da gloria a Dios. Deshagámonos de la tradición religiosa y sigamos lo que la Palabra dice. Hagamos que el mundo se admire de Jesús para que Dios reciba la gloria. Lectura bíblica: Juan 15:1-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/21/20235 minutes, 15 seconds
Episode Artwork

Recuerda la misericordia de Dios

  «Pero en mi corazón recapacito, y eso me devuelve la esperanza. Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva!» (Lamentaciones 3:21-23) Dios es fiel. Dios está lleno de compasión. Sus misericordias son nuevas cada mañana. Como creyente sabes esas cosas, pero no te será suficiente con saberlas. Para que tengan efecto en tu vida, es necesario que las recuerdes constantemente. Tienes que recordarlas una y otra vez, con el fin de que aviven tu esperanza y edifiquen tu fe. Así que proponte traer a la memoria la fidelidad de Dios cada mañana. Recuerda cuáles son los beneficios que te pertenecen en Jesús. ¿Cuáles son algunas de esas misericordias? El Salmo 103 las enumera: El Señor perdona todas tus maldades. El Señor sana todas tus dolencias. El Señor te rescata de la muerte. El Señor te colma de favores y de su misericordia. El Señor te sacia con los mejores alimentos para que renueves tus fuerzas como el águila. El Señor imparte justicia y defiende a todos los que sufren por la violencia. Él dio a conocer Sus caminos y reveló Sus obras. El Señor es misericordioso y clemente; es lento para la ira, y grande en misericordia. Proponte decirle estas cosas en voz alta al Señor todas las mañanas este año. Tómate el tiempo necesario para orar y recordar las misericordias de Dios, y al final del año estarás más fortalecido en la fe y más seguro del amor de Dios. No te conformes con saber acerca de las bendiciones de Dios, sino que recuérdalas cada día para que vivifiquen tu vida. Lectura bíblica: Salmos 103:1-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/20/20235 minutes, 17 seconds
Episode Artwork

De la leche, al alimento sólido

  «Aunque después de tanto tiempo ya debieran ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios. Esto es tan así que lo que necesitan es leche, y no alimento sólido» (Hebreos 5:12) ¿Te gustaría saber por qué el Cuerpo de Cristo ha tenido tantos problemas en los últimos años? ¿Te gustaría saber por qué el diablo ha podido exhibir públicamente nuestras debilidades? ¿Te gustaría saber por qué en vez de estar unidos y fuertes más bien estamos divididos por las frecuentes contiendas y críticas entre nosotros? Es porque el pueblo de Dios tiene necesidad de leche, y no de alimento sólido, como dijo el Señor en Hebreos. ¡Todavía son bebés! La gran mayoría del pueblo de Dios no conoce Sus caminos. Por eso, Él nos ha comisionado a enseñar a los creyentes que son inexpertos en la Palabra de justicia y ayudarlos para que maduren en la fe. Quizás digas: “Claro, Usted es predicador, pero yo, ¿qué puedo hacer?”. Bueno, te lo diré. Yo creo que Dios nos ha llamado a ambos para hacer algo. Puedes leerlo en Hebreos 3:13: «Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día…» Para mí, éste no es un versículo más de la Biblia, sino una orden directa del Señor. Gloria y yo recibimos ese mandato hace algunos años mientras predicábamos en Australia, y nos inspiró a empezar el programa diario de televisión. Pero no fue una orden solamente para nosotros, sino que es una orden que cada uno debe obedecer en su propia vida. «Más bien… anímense unos a otros cada día…». Te pido que hoy ores y tengas comunión con Dios acerca de ese versículo. Pregúntale cómo quiere Él que cumplas ese mandato. Quizás Él te diga que apoyes a ministerios como el de Gloria y el mío, los cuales enseñan todos los días la Palabra de Dios sin excepción. Quizás te diga que te sumerjas en la Palabra de Dios para que ésta se derrame sobre todos aquellos a los que encuentres en el camino, y los animes a seguir adelante y a crecer en Jesús. Lo que Él te diga, ¡házlo! Hay una iglesia allí afuera llena de niños espirituales, y cada día se añaden más. Tú puedes ayudarlos a pasar de la leche al alimento sólido. Comienza hoy a animarlos. Lectura bíblica: Hebreos 3:7-19   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/19/20235 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

¿Sabes qué pedir?

  «Y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista» (Marcos 10:51) Todos sabemos lo que es estar dando vueltas, sin llegar a ninguna parte; sabemos lo que es salir de un aprieto económico por medio de la oración, para meternos en otro; y lo que es ser sanado de una enfermedad para que otra distinta nos ataque. Sí, claro, nos esforzamos. Oramos y ejercitamos nuestra fe. Pero seguimos cayendo una y otra vez en los mismos problemas. ¿Por qué? Porque en realidad casi nunca sabemos qué pedir. Ahora mismo puedo imaginarme tu reacción: “Créame, hermano Copeland, yo no tengo ese problema. Yo sé muy bien lo que necesito. Pero lo que hace que mi cabeza de vueltas es saber cómo vendrá esa provisión para lo que necesito”. Eso es lo que la mayoría de la gente también cree. Muchos desperdician su tiempo orando por obtener cosas que en realidad no necesitan y pidiendo cosas que no quieren; y así, no logran conseguir nada. Mira conmigo Marcos 10, y verás lo que quiero decir. Bartimeo el ciego estaba sentado junto al camino mendigando cuando Jesús pasaba: «Cuando éste supo que quien venía era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y a decir: «Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»… Arrojando su capa, el ciego dio un salto y se acercó a Jesús, y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista.» Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y enseguida el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús en el camino» (versículos 47, 50-52). Ahora, quiero que pienses en algo por unos instantes. A la luz de lo que las Escrituras nos revelan, ¿cuántas necesidades tenía Bartimeo? ¿Sólo una? ¡No! Bartimeo no sólo era ciego, sino también mendigo. Probablemente él tenía más problemas de los que tú puedas imaginarte, y cada uno de ellos era una necesidad tangible en la vida de Bartimeo. Pero lo que él necesitaba era la vista. De recuperarla, todo lo demás se arreglaría por sí solo. Bartimeo lo sabía. Entonces, cuando Jesús le preguntó: “Bartimeo, «¿Qué quieres que haga por ti?»”, él sabía exactamente lo que iba a pedir, y lo recibió. Hoy Jesús desea socorrerte como lo hizo con Bartimeo y proveerte de lo que necesitas. Pero ¿sabes qué pedir? Piénsalo bien. Ora. Deja que el Señor Jesús sea quien abra tus ojos y te muestre lo que en realidad necesitas. Al hacerlo, tus oraciones adquirirán una nueva dimensión, un nuevo poder: en vez de tocar de manera superficial tus problemas, irás directamente al grano y los resolverás, y no tendrás que desperdiciar más tu vida dando vueltas sin sentido. Lectura bíblica: Marcos 10:46-52   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/18/20235 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

El poder para crear

  «Por tanto sean imitadores de Dios [cópienle y sigan Su ejemplo] como hijos amados [imiten a su Padre]» (Efesios 5:1, AMP) Crear cosas nuevas y cambiar aquellas cosas que son viejas. Debido a que tú y yo fuimos creados a la imagen de Dios, siempre estamos tratando de hacerlo. Pero si queremos tener éxito en ese ámbito, necesitamos aprender cómo es que lo hace nuestro Creador, nuestro propio Padre celestial. No fue por accidente que Dios se puso a crear cosas. Él no dijo: “Vaya, qué casualidad: ¡apareció la luz!”. Él primero vio el resultado de lo que quería hacer (primero concibió la imagen interna o la idea de lo que quería crear) y luego dijo: «Sea la luz», y fue la luz. Si vamos a imitarlo, tendremos que poner en práctica el principio de primero concebir la imagen interna de lo que queremos hacer. Quizás digas: “Pero, hermano Copeland, usted está hablando de Dios. Seguramente no espera que yo trate de ser como Él”. Por supuesto que lo espero. ¡Efesios 5:1 nos lo confirma! Sin embargo, déjame darte un consejo. No pierdas el tiempo tratando de concebir una imagen interna positiva por tu propia cuenta, porque eso no será nada más que pensar positivo, y aunque pensar de esa manera es ciertamente mejor que pensar lo opuesto (o no pensar en nada), eventualmente se desplomará. Si eres un hijo nacido de nuevo del Dios todopoderoso, Él te ha dado las bases y el poder para hacer cambios permanentes en tu vida y en tus circunstancias. Piensa una vez más en la creación. Dios quería que hubiera luz. Entonces, dijo: «Sea la luz». Las palabras que Él declaró estaban directamente relacionadas con Su imagen interna. Dios usó Sus palabras para convertir esa imagen interna en una realidad externa. La base que debes utilizar para formar tu imagen interna y las palabras que declaras es La Palabra de Dios. Ésta tiene poder sobrenatural. Si te llenas de esa Palabra de fe y la declaras, ella te dará los resultados deseados en tu vida y en tus circunstancias, así como le dio resultados a tu Padre celestial. Descubre lo que es la verdadera creatividad. Profundiza en la Palabra de Dios y empieza a reconstruir tu mundo. Lectura bíblica: 2 Corintios 4:6-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/17/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Levanta tu espada

  «Pero tú, hombre de Dios… Presenta la buena batalla de la fe...» (1 Timoteo 6:11-12) Cuando te encuentres entre la espada y la pared, no le ruegues a Dios que derribe la pared por ti. Así no es como Él obra. Dios te dará el plan. Te dará el poder, y te garantizará la victoria. Pero serás tú, no Él, el instrumento que Dios utilizará para hacer lo que Él quiere. Sin embargo, deberás extender tu mano al declarar la Palabra y ponerla en práctica, aún cuando las circunstancias estén en tu contra. Hace 42 años, Dios me dio una revelación impresionante por medio de una visión que tuve en Beaumont, Texas. Estaba orando, preparándome para ministrar en el servicio, cuando de repente me vi de pie en el púlpito de la iglesia. Al mirar hacia arriba vi un dragón ―horroroso― metiendo su cabeza por la puerta de la iglesia. A medida que entraba, su cuerpo se expandía como un globo, invadiendo todo el lugar. El dragón lanzaba fuego y humo.  Cuando en la visión dirigió el fuego hacia mí ¡casi me quemó la ropa! Mientras caía al suelo vi a Jesús cerca de mí con una espada en Su mano. ¿Por qué Jesús no hace algo?, pensé. ¿No puede ver que me están hiriendo? Pero Jesús ni se movió. Sólo se limitó a fruncir el ceño. Noté que estaba bien molesto conmigo. En la Biblia leemos que Dios no estaba complacido con aquellos que se quedaron derrotados en el desierto (1 Corintios 10:5). A Él tampoco le agradó verme tendido en el suelo, derrotado. Fue entonces cuando me ofreció la espada, apuntando hacia el dragón. Su rostro me decía: ¡levántate! Extendí mi mano para tomar la espada, y un instante antes de tocarla, Jesús la soltó. La espada quedó suspendida en el aire. La tomé y comencé a ponerme de pie. No sólo se mantuvo firme en el aire, ¡sino que empezó a elevarme! Cuando me incorporé, toqué el mentón del dragón con la espada y al hacerlo, el dragón se partió a lo largo. Pude ver con mis propios ojos al dragón partido en dos. Con asombro, observé la espada. ¿Por qué no la había usado antes?, pensé. No esperes que Dios mate al dragón de tu vida. Tienes a tu alcance la espada del Espíritu: la Palabra invencible del Dios viviente. ¡Tómala y comienza a utilizarla! Lectura bíblica: Josué 11:5-23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/16/20235 minutes, 29 seconds
Episode Artwork

Pon el amor en acción

  «Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor» (1 Corintios 13:13) ¿Qué haces cuando tienes un problema que no sucumbe y resiste todo intento para resolverlo? ¡Pon a trabajar el poder del amor! El poder del amor es el poder más grande del universo y no puede ser derrotado.  Nunca falla (1 Corintios 13:8). La Biblia dice que Dios es amor. Por lo tanto, si manifiestas el amor en alguna situación, estarás manifestando a Dios en la misma. Ten presente que si permites que el amor gobierne en alguna situación, Jesucristo se hará responsable del éxito. ¿Cuál es ese amor del que estoy hablando? En 1 Corintios 13 leemos que ese amor «es sufrido, es benigno… no tiene envidia… no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta». La persona que se niega a amar se está perdiendo lo mejor que Dios ofrece. No te pierdas nada de eso. Manifiesta el amor en todo momento, en toda situación, en toda oración y en todo pensamiento hasta que el amor envuelva totalmente tu vida. Te fortalecerá y echará fuera todo temor, el cual te ha quitado las bendiciones más grandes de Dios; echará al diablo de tus asuntos y te hará libre del tormento de las tinieblas. Pon el amor en acción en las dificultades y vicisitudes de la vida, pues será la solución contra la cual los problemas no podrán hacer nada. Lectura bíblica: 1 Corintios 13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/15/20235 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Cuando la presión es agobiante

  «Entonces los que temen al Señor hablaron el uno con el otro, y el Señor los escuchó atentamente. Luego, en su presencia se escribió un libro de actas para los que le temen y piensan en su nombre» (Malaquías 3:16) ¿Alguna vez has notado que quienes han sido agobiados por la presión son los que tienen los testimonios que más animan e inspiran nuestra fe? Son creyentes que fueron fieles y confiaron en Dios cuando se sintieron presionados; confiaron en las promesas de Dios sobre la prosperidad en situaciones económicas desesperantes o confiaron en Dios para que los sanara de una enfermedad muy grave. Mi amigo, cuando te encuentres en una situación muy difícil, no es momento de volver atrás y reconsiderar la fidelidad de Dios ni es tiempo de alejarse de Él y decir: “Bueno, Dios, ¿por qué dejaste que esto me sucediera?” Lo que quiero decir es que, cuando las dificultades tarden en desaparecer y las circunstancias no estén en línea con las promesas de Dios, no te pongas a cuestionar Su fidelidad. Él está al tanto de lo que está sucediendo y no te fallará. Si pretendes examinar algo, ¡examínate a ti mismo y considera dónde pudiste haber fallado! Pero, si no puedes encontrar el origen del problema, simplemente di: “Señor, no sé cuál es el problema. Por favor, te pido que me lo muestres. Sé que Tú no eres el problema. No quiero dejarme llevar por las circunstancias, sino por Tu Palabra”. Entonces, cuando Él te lo revele, no te demores en hacer los cambios necesarios. Quiero animarte a permanecer firme y seguir honrando a Dios con tus palabras. Él te escuchará cuando te sientas agobiado por la presión. ¿Qué será lo que oirá de tus labios? Lectura bíblica: Salmo 62   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/14/20235 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Reclama tu derecho

  «Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandatos… Su casa rebosará de bienestar y de riquezas, y su justicia permanecerá para siempre» (Salmos 112:1,3) Nunca olvidaré la primera vez que Gloria leyó ese versículo. En ese tiempo teníamos muy poco dinero; en las paredes de la casa no había adornos ni cuadros de ninguna clase. Pero ella se preparó para empezar a decorar. Se aferró a la promesa: «Su casa rebosará de bienestar y de riquezas», y la reclamó por fe. Y sucedió que a todas partes que íbamos, alguien nos regalaba un cuadro o algún adorno para la casa. Lamentablemente, la mayoría de los creyentes no son tan diligentes para confiar en Dios en cuanto a esa clase de cosas como Gloria lo fue. Algunos incluso dicen que Dios no promete prosperidad material a los creyentes del nuevo testamento, sino sólo prosperidad espiritual. Pero la verdad es que ambas son inseparables. Por eso Jesús dijo: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [materiales] les serán añadidas». Él sabe que el reino espiritual y el reino material están enlazados. El mundo físico no puede operar independientemente del mundo espiritual. Lo que sucede en uno, es un reflejo de lo que ocurre en el otro. Claro que tu condición espiritual repercute mucho en tu condición económica. Por eso, cuando empiezas a poner en práctica el evangelio y comienzas a prosperar espiritualmente, puedes también empezar a prosperar física y materialmente. No dejes que nadie te haga cambiar de opinión en cuanto a las promesas de Dios acerca de la prosperidad. Tú no debes escoger entre la prosperidad económica y la espiritual, pues ambas te pertenecen. Reclama, por la fe, tu derecho a ambas. Como hijo de Dios nacido de nuevo, atrévete a extender tu mano y a recibir ¡las riquezas que te pertenecen! Lectura bíblica: Deuteronomio 7:8-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/13/20235 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Activa el caudal

  «Por lo tanto, también nosotros, que tenemos tan grande nube de testigos a nuestro alrededor, liberémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios» (Hebreos 12:1-2) Disciplinar la carne. Estas palabras traen a la memoria de muchos creyentes recuerdos de frustración y de fracaso. Saben que es importante disciplinar la carne, ya que la Palabra de Dios lo enseña de forma muy clara, pero no saben exactamente cómo hacerlo. Algunos se han dado por vencidos porque creen que tal disciplina es imposible. Otros siguen luchando, decididos a poner la carne bajo sujeción, aunque continúan perdiendo una batalla tras otra. Pero no debe ser así. En realidad, no podemos darnos el lujo de permitir que sea así, porque nos costaría muy caro. Nosotros tenemos la bendición de ser parte de la generación que verá las señales y los prodigios que los antiguos profetas desearon haber visto. Seremos testigos del derramamiento del Espíritu de Dios sobre toda carne. Pero el pecado impide el fluir del Espíritu. El poder y la gloria de Dios se manifestarán por medio de nosotros sólo cuando nos despojemos del pecado. Recién entonces veremos las grandes maravillas que han sido profetizadas para nuestra generación. Por lo tanto, deja atrás los fracasos del pasado. Proponte que no permitirás que los pecados de la carne te quiten la gloria de Dios. Sí, créelo. Puedes despojarte del pecado con el que has estado luchando todo este tiempo y vivir bajo el control del Espíritu. Observa a Jesús… Él te mostrará cómo hacerlo. Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:19-23   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/12/20235 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Una fuente de protección muy potente

  «No saldrá victoriosa ninguna arma que se forje contra ti. Y tú condenarás a toda lengua que en el juicio se levante contra ti. Ésta es la herencia de los siervos del Señor. Su salvación viene de mí. Yo, el Señor, lo he dicho» (Isaías 54:17) Ningún arma forjada contra ti prosperará. ¡Qué buenas noticias! ¿No es grandioso saber que ninguna enfermedad, circunstancia o dificultad podrá contra ti? Hace algunos años, uno de nuestros amigos estaba enfrentando una demanda judicial. Oramos juntos basados en ese versículo y acordamos que ese pasaje sería la palabra final en esa situación, y no las acusaciones en su contra. Estuvimos firmes en la fe, confiando en que esa demanda no prosperaría. Efectivamente, cuando mi amigo fue al juzgado, los demandantes no pudieron prevalecer contra él. Él ganó ese debate legal, no porque los abogados fueran muy listos, sino porque era inocente y había confiado en esa poderosa promesa de Dios. Imita ese ejemplo. Cuando el diablo te ataque en algún aspecto de tu vida, no te pongas a llorar, ni te cruces de brazos, ni le supliques a Dios para que te defienda. Abre la Biblia en Isaías 54:17. Recuerda lo que Dios te ha prometido. Usa esa promesa para fortalecerte contra el pecado y contra toda obra perversa que el diablo quisiera usar para atarte. Luego, aférrate a esa promesa por medio de la oración. Declara: “Señor, rehúso temerle a esa arma que el diablo ha forjado en mi contra, pues sé que de acuerdo con Tu Palabra, no prosperará contra mí. Confío en que Tú me protegerás, y desde ahora te doy gracias por la victoria. En el nombre de Jesús, Amén”. No desperdicies el poder de la fuente de protección de Dios. Ponlo a funcionar en tu vida. Es tu herencia legítima como siervo del Señor. Lectura bíblica: Isaías 54:10-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/11/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

El testigo interno

  «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (Romanos 8:16) ¿Alguna vez te ha sido difícil oír la voz de Dios? ¿Te has hallado atrapado en alguna situación confusa y necesitando consejo y aun después de orar y de leer la Palabra―aún no estás seguro de lo que Dios quiere que hagas? Yo he tenido esa experiencia. Conocía la Palabra escrita de Dios y ponerla en prácticahabía cambiado mi vida. Pero, cuando se trataba de decisiones para las cuales no había una respuesta directa en la Palabra, no estaba segura de qué hacer. Por ejemplo, decisiones como: a cuál ciudad mudarse, y cosas por el estilo. Lo que me guardó fue el conocimiento de que estaba haciendo lo correcto. La Palabra escrita de Dios y el testigo interno son dos cosas diferentes; nunca se contradicen, pero ambos son parte vital de nuestro caminar en el Señor. Por ejemplo, Dios esperaba que Israel obedeciera Su Palabra escrita. Pero también les dijo: «Obedézcanme» (Jeremías 7:23; NVI), pues quería que conocieran Su voluntad en situaciones específicas. Eso sucedió cuando Israel conquistó Jericó: el pueblo obedeció la voz de Dios. De otra manera, ¿de dónde más hubieran obtenido ese plan de batalla tan extraño? No estaba en la ley de Moisés y a nadie jamás se le hubiera ocurrido que marchar siete días alrededor de la ciudad sería una gran estrategia militar. Pero ¿cómo nos habla Dios? ¿Nos grita desde el cielo? Por lo general, no. En Romanos 8 leemos que el Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu. Eso significa que las instrucciones de Dios provienen desde adentro, no de afuera. Es posible que cuando oigas la voz de Dios, te preguntes: “Señor ¿eres Tú o soy yo?”. Eso se debe a que Dios por lo general no impone de forma directa pensamientos en tu mente, sino que habla a tu espíritu, y éste convierte la voz de Dios en pensamientos. Empieza hoy a prestar atención a ese testigo, al conocimiento, al consejo y a la voz apacible que sientes en tu interior. Si al escucharla suena como tu voz, no te sorprendas. ¡Eres tú! ¡Es tu espíritu que está siendo influenciado por el Espíritu de Dios! Cuando naciste de nuevo, tu espíritu se convirtió en el mejor consejero, porque renació del Espíritu de Dios. Tienes Su naturaleza. Y el Espíritu Santo vive en tu espíritu para enseñarte y guiarte en la vida. Lectura bíblica: Josué 6:1-20   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/10/20235 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Presume acerca de Dios

  “Regocíjense y alégrense en la esperanza; permanezcan firmes y sean pacientes en el sufrimiento y en la tribulación. Sean constantes en la oración” (Romanos 12:12, AMP) Se supone que vivamos en la esperanza y tengamos gozo para que cuando Satanás venga a tratar de quitarnos la victoria y a decirnos que Dios no nos ayudará más, lo único que debemos hacer es tan solo pensar en la Palabra de Dios para recobrar el gozo. Así que regocíjate porque estás en Cristo. Regocíjate de que el cielo es tu hogar. Regocíjate de que mayor es el que está en ti, que el que está en el mundo. ¡Presume acerca de Dios hoy! El diablo no podrá soportarlo. “…Permanezcan firmes y sean pacientes en el sufrimiento y en la tribulación”.  La palabra tribulación significa: “Estar bajo presión, adversidad o persecución”. Cuando la persecución o la adversidad llegue a tu vida, no te des por vencido ni desmayes, sino que acércate con toda confianza al trono de la gracia, en el Nombre de Jesús, y recibe la ayuda que necesitas. Ten presente que cuando las cosas se tornan difíciles, no es el momento de olvidarse de la Palabra, sino de duplicar el tiempo en ella. Es hora de ser constante en la oración para que puedas estar firme. Regocíjate, se paciente en la adversidad y se constante en la oración, ¡y el diablo no podrá robarte nada! Lectura bíblica: Romanos 5:1-5   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/9/20235 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

Las cosas ocultas de Dios

  «Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos» (Mateo 16:17) ¿Recuerdas cuando fuiste al colegio a aprender el abecedario? Lo hiciste a través de tus cinco sentidos y de tus capacidades lógicas para almacenar y ordenar datos. Esa clase de conocimiento se denomina conocimiento natural, y es al que la mayoría de la gente ha sido expuesta. Pero en el reino de Dios existe otra clase de conocimiento que opera de adentro hacia afuera, en vez de afuera hacia adentro. Se llama conocimiento adquirido por revelación divina. Jesús habló de esta clase de conocimiento en Mateo 16. Él le había preguntado a Sus discípulos quién creían ellos que Él era. Entonces Pedro le respondió: «…¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!» Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos.» (Versículos 16-17). Dicho en otras palabras: “Pedro, tú no recibiste ese conocimiento a través de tus sentidos naturales, sino directamente de Dios”. Si alguna vez has recibido esa clase de conocimiento, te habrás dado cuenta de que después de recibirlo empiezas a ver las cosas de manera diferente y a tener una confianza tan firme que, como Jesús le dijo a Pedro, ni las puertas del infierno prevalecerán en tu contra. Pero esas revelaciones no surgen fácilmente. Debes meditar en la Palabra y buscar al Espíritu de Dios para que te las revele porque están ocultas en Él. La Biblia afirma que Dios ha reservado Su sabiduría para los santos (1 Corintios 2:7-9). Nota que dice que la ha ocultado para los creyentes, no de ellos. Dios definitivamente quiere que las tengas. Sin embargo, no pienses que Dios te mandará del cielo grandes revelaciones cuando estés mirando la televisión. Es necesario que lo busques. Si anhelas recibir el conocimiento adquirido por revelación divina, necesitas meditar en la Palabra, orar y estar en comunión con el Señor para que estés en condiciones de recibir ese conocimiento. Empieza a recibir ese tipo de revelaciones; es la clase de conocimiento más emocionante que existe. Lectura bíblica: 1 Corintios 2     © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/8/20235 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Dos cosas a la vez

  «Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados» (Colosenses 2:6-7) Confirmados en la fe y rebosando en acciones de gracias. En estos días, esas dos cosas parecen ser una combinación extraña. Durante los últimos años, mucha gente ha aprendido acerca de la fe y acerca de lo que significa abundar en acciones de gracias, pero ha sido difícil operar en ambas cosas a la vez. La gente de fe quiere confesar la Palabra todo el tiempo, pero no alaba mucho a Dios. Y a quienes les gusta alabar a Dios, sólo quieren saltar, gritar, danzar y pasarla bien con el Señor, y es algo difícil convencerlos de que tomen la Palabra en serio. El éxito es el resultado de combinar ambos a la vez. Así que, ¡hazlo! Combina esas dos cosas en tu vida. Cuando te encuentres atravesando una dificultad, no te limites a quedarte con el ceño fruncido y los puños cerrados, aferrado a tu fe. Levanta también las manos en alto y alaba. Comienza a dar gracias a Dios aun en medio de lo que está sucediendo a tu alrededor. Sigue dándole gracias por la respuesta hasta que la recibas. Además de mantenerte firme en la Palabra, deja que el gozo del Señor te ayude a danzar de júbilo sobre ella por un tiempo. Eso te llevará a cumplir tu destino de una forma más rápida… y tanto tú como Dios se gozarán mucho más en el camino. Lectura bíblica: Colosenses 2:1-10   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/8/20235 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

Deléitate en la Palabra

  «Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandatos... vivirá sin temor a las malas noticias, y su corazón estará firme y confiando en el Señor» (Salmo 112:1,7) Aquellos que se forman el hábito de deleitarse en la Palabra de Dios ¡tendrán un corazón firme! Podrán hacer frente a las calamidades sin perder su firmeza, sabrán qué hacer antes de que éstas lleguen y saldrán victoriosos. ¡Ese tipo de creyentes es difícil de derrotar! Lo lamentable es que la mayoría de los creyentes esperan hasta enfrentar alguna desgracia para empezar a afirmarse en la Palabra; esperan hasta encontrarse entre la espada y la pared. Es entonces cuando se vuelven muy espirituales y empiezan a ayunar y a orar… Pero, frecuentemente, se dan cuenta de que han empezado muy tarde. Es como el hombre que al descubrir a un ladrón en la casa empieza a levantar pesas para desarrollar sus músculos y poder hacerle frente. ¡Por supuesto que de esa manera no logrará nada! Si se hubiera ejercitado antes, en lugar de mirar la televisión, habría estado preparado. Pero dadas las circunstancias, será fácilmente derrotado. Prepárate antes de que el diablo asalte tu casa. Afirma tu corazón, apaga el televisor, apaga las distracciones del mundo y enciende la Palabra. ¡El tiempo propicio para empezar a afirmarte en la Palabra de Dios es hoy mismo! Lectura bíblica: Job 22:21-30   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/7/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Eres un ganador

  «Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno» (1 Juan 2:14) El hombre fue creado para ser un ganador. La Biblia nos los dice. Por ejemplo, en Génesis leemos que al principio Dios le dio al ser humano dominio sobre toda la Tierra y sobre todo ser viviente en las aguas, en el aire y en la tierra. El hombre ni siquiera sabía lo que significaba perder hasta que se apartó de Dios cuando decidió desobedecerle en el huerto de Edén. A partir de ese momento, el hombre empezó a conocer lo que es la derrota, se vio forzado a aceptar el fracaso como parte de la vida y quedó reducido a una posición subordinada, una posición a la que nunca se le destinó. Es una historia triste. Pero si eres un hijo de Dios nacido de nuevo, tu historia tiene un final feliz. Por la fe en Cristo Jesús, ¡has sido hecho un ganador otra vez! En realidad, Dios ya garantizó tu éxito. Permíteme explicarte lo que quiero decir. Imagínate que estás a punto de emprender un trabajo muy difícil, y antes de empezar a hacerlo, Dios te habla de manera audible y dice: Quiero que sepas que voy a encargarme personalmente de que este plan en el que estás trabajando salga bien. Ahora bien, quiero que sepas que tienes la promesa de Dios de que triunfarás. En Su Palabra Él dice que eres un vencedor. En Él puedes vencer cualquier dificultad que el mundo ponga en tu camino (1 Juan 5:1-5). No importa cuán perdedor te sientas, ni cuantas veces hayas fracasado en el pasado. Si crees que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, entonces has llegado a ser más que vencedor en Él (Romanos 8:37). ¿Querrá decir eso que ya no tendrás más problemas? No. Simplemente significa que podrás hacer frente a la dificultad, y triunfar. Si últimamente has estado pensado que eres un fracaso, renueva tu mente con la Palabra de Dios que dice que eres un ganador. Siempre que se te presente un reto, respóndele diciendo: ¡Alabado sea Dios!, puedo vencer en esta situación porque Jesucristo ¡ya me ha hecho vencedor! Deja que esa Palabra de parte de Dios habite en tu corazón. Ella hará de ti un ganador. Lectura bíblica: 1 Juan 5:1-5   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/6/20235 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

Pelea contra el verdadero enemigo

  «Es verdad que aún somos seres humanos, pero no luchamos como los seres humanos.» (2 Corintios 10:3) ¿Sabes por qué tantos creyentes están perdiendo las batallas en su vida? ¡Porque están peleando contra el enemigo equivocado! Han sido engañados y creen que si alguien les dice o les hace algo para perjudicarlos, deben pelear en contra de esa persona. Pero están equivocados. La Biblia dice que no luchamos contra sangre y carne. Y como todo ser humano es de sangre y carne, eso implica que nuestros semejantes no son nunca el origen de nuestros problemas. “Pero, hermano Copeland, no sabe lo que fulano y mengano me hicieron”. Eso no importa, porque si desperdicias tu tiempo peleando contra fulano y mengano, tu verdadero enemigo se saldrá con la suya. ¿Quién es el verdadero enemigo? Mira Efesios 6:12: «La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes!». ¡Satanás y los demonios serán tus enemigos de por vida! Ellos son los culpables de toda afrenta personal que sufres. Las personas que te perjudican y te ofenden son sólo sus instrumentos. Cuando Satanás quiere hacerte daño, lo hace por medio de ellas. Recuerda lo siguiente: la persecución no es la manifestación del odio que otra persona siente contra ti, sino la manifestación del temor que Satanás te tiene. Cuando te sumerges en la Palabra y la usas como la espada del Espíritu, el diablo se llena de temor y busca a alguien a quien pueda enviar en tu contra. La próxima vez que alguien te ofenda, no te desvíes del camino para pelear contra esa persona; en vez de hacer eso, ata al espíritu que está utilizando a esa persona. Olvídate de la lucha contra la sangre y la carne, y empieza a pelear con las armas del Espíritu. Enfréntate a Satanás con autoridad y con la Palabra de Dios, y ¡derriba al verdadero enemigo! Lectura bíblica: Efesios 6:10-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/5/20235 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Sólo se requieren unos pocos

  «Pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra» (2 Crónicas 7:14) Podrías estar pensando: “¿Pueden unos pocos transformar realmente una nación entera?”. Déjame preguntarte lo siguiente: ¿Puede una persona endemoniada transformar una nación para el mal? ¡Por supuesto que sí! Hitler lo hizo en Alemania. Si el poder del diablo en un ser humano puede cambiar a una nación para mal, puedes estar más que seguro de que un grupo de hombres y mujeres con el poder de Dios en ellos serán capaces de cambiar a una nación para bien. Ninguna nación está tan perdida como para que Dios no pueda cambiarla. Israel es prueba concreta de ello porque, cuando aún no existía, el diablo no pudo destruirla. Dios la levantó ante sus propios ojos. Quiero que notes algo en las escrituras: «…si mi pueblo, que lleva mi nombre,…». Dios no dijo: “Si toda la nación”, como requisito para que cambiaran las cosas. Él dijo: «…si mi pueblo…». Nota que tampoco dijo: “si mi pueblo se pone a firmar peticiones y si obtienen la mayoría de votos…”. No, Él dijo: «si… ora». En otras palabras, tendremos que dejar de tratar de resolver este asunto en nuestras propias fuerzas. Dios sanará esta Tierra, pero nuestro deber es orar, creer y buscar Su rostro. Empecemos a hacerlo hoy. Lectura bíblica: 2 Crónicas 7:1-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/4/20235 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

Un campeón con experiencia

  «Pero los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo, como las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan» (Isaías 40:31) ¿Sabías que la fuerza de la fe tiene el poder de rejuvenecer tu cuerpo? Así es. Encontramos un ejemplo de eso en la vida de Sara. La mayoría de las personas no entienden el alcance total de lo que Dios hizo en la vida de ella. Lo único que saben es que Dios le dio un hijo en la vejez. Pero si lo analizas minuciosamente, verás que hubo mucho más. Cuando Sara tomó y creyó la promesa de Dios por medio de la fe, ésta empezó a restaurar su cuerpo a tal punto que, cuando el rey Abimelec la vio, quiso tomarla por esposa. ¡Imagínalo! A los 90 años de edad, ella era tan hermosa que ese rey la quería en su harén. Y eso no es todo; después de que dio a luz a Isaac, la Biblia nos dice que ella lo amamantó hasta que fue destetado, ¡y vivió hasta cuando Isaac creció! Ahora bien, yo no estoy sugiriéndote que tengas un bebé a los 90 años como lo hizo Sara. Ella recibió una promesa especial de Dios. Pero sí te aseguro que, si crees que Dios puede restaurar tu fortaleza y salud en tu vejez, Él lo hará. De hecho, el Salmo 103 dice que es uno de Sus beneficios. Dice que Dios llenará tu boca de cosas buenas para que tu juventud sea renovada como el águila. El deseo de Dios es que en tu vejez seas un campeón poderoso y experimentado en la Palabra, y que tu fortaleza sea renovada por la fe. Empieza a confesar eso hoy mismo. Llena tu boca con las promesas de Dios, y declara: Alabado sea Dios, mi juventud se renueva como el águila. Y cuando tu labor en la Tierra termine y vayas camino al cielo, tu partida no será un simple desvanecimiento, sino que te irás de aquí cubierto de gloria, como el vencedor que Dios te ha creado para que seas. Lectura bíblica: Salmo 92   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/3/20235 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

Jesús abrió el camino

  «En el principio [antes de que existiera el tiempo] era la Palabra (Cristo), y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios mismo... Y la Palabra (Cristo) se hizo carne (se hizo humano, se personificó) y habitó (hizo su tienda, vivió) entre nosotros…» (Juan: 1:1,14; AMPC) La deidad del Señor Jesucristo es algo que nunca debería ser puesto en tela de juicio por ningún creyente nacido de nuevo. Nuestra salvación se basa en el hecho de que Jesucristo es Dios, la segunda persona de la deidad—Dios Hijo. Juan, el discípulo y el apóstol amado, nos ayuda a despejar toda duda que pudiera existir al respecto en Juan 1:1,14. Cualquier persona que dude de lo que dicen esos versículos es posible que no haya nacido en el reino de Dios, porque la deidad de Jesucristo es el fundamento de nuestra fe. Sin embargo, si buscas en los evangelios, descubrirás que Jesús, en Sus 33 años de vida terrenal, no anduvo anunciando que Él era Dios. En cambio, sí confesó ser el Hijo de Dios, el Mesías, y que Dios era Su Padre (lo que enfureció a los fariseos), pero nunca afirmó ser el Dios altísimo. De hecho, les dijo a los discípulos que Dios el Padre era mayor y más poderoso que Él (Juan 14:28). La razón es simple: Él había venido al mundo no sólo como Dios, sino también como hombre. La Palabra dice que Jesús se despojó de Su poder divino y tomó la forma de un ser humano, con todas las limitaciones que eso implicaba. Pero como Dios era Su Padre, Jesús no nació con la naturaleza pecaminosa con la que nacen todos los hijos de Adán. Sin embargo, como nació de mujer, en todos los otros aspectos era hombre, y se llamó a Sí mismo el Hijo del Hombre o, literalmente, el Hijo de Adán. Entonces, ¿cómo hizo todas esas obras tan poderosas? De la misma forma que Él espera que nosotros las hagamos hoy: por la unción y el poder del Espíritu Santo (Hechos 10:38). Él dijo: «Sino que el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras». ¿Qué significa eso para nosotros? Significa exactamente lo que Jesús quiso decir cuando declaró que nosotros, como creyentes, podríamos hacer las obras que Él hizo (Juan 14:12). Significa que, como hijos de Dios nacidos de nuevo y llenos del mismo Espíritu Santo, como Jesús lo fue, tenemos la oportunidad de hacer las cosas de la misma manera que Él las hizo cuando estuvo en la Tierra. De hecho, ése es Su verdadero propósito. Él nos precedió como hombre, y nos abrió el camino. Entonces, no nos limitemos a admirarlo por eso, sino a imitarlo en ello. Lectura bíblica: Juan 14:1-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/2/20235 minutes, 7 seconds
Episode Artwork

El poder del amor

  «Porque en Cristo Jesús nada valen la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor» (Gálatas 5:6) Antes me preguntaba: ¿por qué los creyentes no experimentábamos más del poder de Dios entre nosotros? Con lo que sabíamos de la fe y de la Palabra, me parecía que debíamos estar viendo más señales, más prodigios y más milagros. Así que un día le pregunté al Señor: «Señor, ¿por qué no presenciamos el poder de Dios en la Iglesia con más frecuencia?». ¿Sabes lo que me respondió? Me dijo que la razón era que aún no caminábamos lo suficiente en amor. Dios quiere que tengamos poder. Pero, primero Él debe asegurarse de que utilizaremos ese poder en amor y no lo mezclaremos con la condenación y la crítica para juzgar a los demás con rigor. “Kenneth”, me dijo el Señor, “no puedo respaldar tus palabras con Mi poder en el servicio del domingo por la mañana, si más tarde insultarás a alguien porque se atravesó en el carril de la autopista. Seguramente lo harías volar en mil pedazos. No puedo permitir que el poder del Dios todopoderoso brote con tal magnitud de la boca de un necio sin misericordia”. Luego, el Señor me recordó la vez que llevé a mi hijo John de cacería. En ese entonces John era lo suficientemente grande como para evitar que el arma lo tirara de espaldas cada vez que apretaba el gatillo. Yo estaba enseñándole a disparar, y él lo hacía muy bien. Ese día íbamos caminando por la granja de los abuelos de Gloria, y John observó una de las arañas más grandes que yo alguna vez hubiera visto. Iba subiendo por la pared del granero. Al descubrirla, John le apuntó con la escopeta. Si yo no lo hubiera detenido, él le habría disparado. No pensó que como consecuencia haría un gran agujero en la pared del granero. Desde mi perspectiva de adulto sabía que eso era una tontería, pero John no podía entenderlo porque miraba todo desde su perspectiva de niño. ¿Quieres que Dios te ponga una escopeta de poder espiritual en tu mano para que hagas volar en mil pedazos las obras del diablo? Entonces, enfócate en el amor. Búscalo. Practícalo. Estúdialo. Crece en él. Luego, verás el poder de Dios obrando a través de ti. Lectura bíblica: Romanos 13:8-14   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
11/1/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

No te hagas el muerto

  «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mateo 11:12) La Biblia Amplificada interpreta Mateo 11:12, de esta manera: “…una parte del reino de los cielos es buscada con el más ardiente celo y con un esfuerzo intenso”. Hoy quiero que seas violento. Sí, violento, decidido y esforzado. Quiero que te entregues de lleno a las cosas de Dios, y resistas con fuerza todo lo que quiera impedir que vivas conforme a Su voluntad. Muchos creyentes en estos días son como los israelitas: andan vagando por el desierto de la derrota porque hay un enemigo en la Tierra Prometida. Les están robando su legítima herencia porque tienen miedo de pelear contra ese enemigo. Tienen la esperanza de hallar una manera de entrar sin hacer uso de la fuerza. Pero no la encontrarán. Cuando se trata de Satanás y sus cómplices, tienes que ser exigente. Cuando Dios envió a los israelitas a Canaán dijo: «Envíen a los hombres armados para que vayan delante de ustedes». Ellos tenían que ir armados, preparados para pelear. Él sabía que tendrían que pelear para tomar la tierra. Dios nunca les prometió que no pelearían. Lo que les prometió fue que triunfarían en toda ocasión. Lo mismo se aplica hoy en día a tu vida. Cuando se trata del diablo, no puedes postrarte y hacerte el muerto. Satanás no soltará ningún aspecto de tu vida, ya sea la salud, las finanzas o cualquier otra cosa. Él no se rendirá a menos que tú lo fuerces a hacerlo. No te quedes sentado en el desierto mientras el diablo te roba las bendiciones de Dios. Tú tienes el permiso de Dios y Su poder para tomar la tierra. Se lo suficientemente violento para tomar lo que es tuyo, ahora mismo. Lectura bíblica: Deuteronomio 31:1-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/31/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Es tu decisión

  «Entonces vino Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga, y cuando lo vio, se arrojó a sus pies y le rogó con mucha insistencia: «¡Ven que mi hija está agonizando! Pon tus manos sobre ella, para que sane y siga con vida.» Jesús se fue con él, y una gran multitud lo seguía y lo apretujaba.» (Marcos 5:22-24) Me pregunto, ¿cuándo hará Dios algo con respecto a este problema? ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? Si es así, te sorprenderás al descubrir que la respuesta depende el ciento por ciento de ti. Hay un caso en Marcos 5 que te mostrará lo que quiero decir. Jesús acababa de bajar de una barca y la gente lo apretujaba, “rodeándole”. Estaban en la ribera cuando, súbitamente, vino un hombre que pasó por en medio de esa multitud para llegar a Jesús. Marcos relata que el hombre se postró a los pies de Jesús y le rogó, diciendo: «Ven que mi hija está agonizando!». Reflexiona en esa situación por un momento. Aquí hay un hombre cuyo cargo político equivale al alcalde de la ciudad. Pero está tan decidido a alcanzar a Jesús que se abre paso a través de la muchedumbre y hace suficiente espacio para caer a los pies de Jesús. Él ha tomado una decisión y cuando llega a Jesús le dice: «…Pon tus manos sobre ella, para que siga con vida». Déjame preguntarte algo: ¿Quién crees que estaba dirigiendo el ministerio de Jesús en esa situación? ¡Ese hombre! Un hombre que ha tomado una decisión. Cuando él declara esa decisión, Jesús no dice nada. Él sólo deja lo que está haciendo, se vuelve y le sigue. En medio de una multitud literalmente de miles, la decisión de fe de un hombre dirige las actividades de Jesús. ¿Qué significa eso para ti? Que si estás sin hacer nada, esperando que Jesús decida sanarte… Jesús decida ayudarte… Jesús decida prosperarte y darte la victoria… te quedarás esperando por mucho tiempo. Porque no es Jesús quien debe tomar la decisión, sino tú. Lectura bíblica: Marcos 5:21-24, 35-43   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/30/20235 minutes, 13 seconds
Episode Artwork

Ven, Señor Jesús

  «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (1 Juan 3:2-3) La desesperación. Es un sentimiento que será demasiado común entre la gente del mundo cuando éste llegue a su fin. Pero es algo que nosotros como creyentes jamás debemos sentir, pues no importa cuanta presión venga sobre el mundo, no importa cuán oscuras sean las circunstancias a nuestro alrededor, sabemos que hay una esperanza firme en la Segunda Venida del Señor Jesucristo. A veces olvidamos ese hecho. Tenemos nuestra atención tan concentrada en las cosas naturales de esta vida que perdemos esa esperanza, y nos vemos atrapados en la desesperación de nuestro entorno. No debemos permitir que eso suceda. Un amigo conoció, en el Medio Oriente, a una mujer árabe nacida de nuevo que era una prueba viviente de lo que es tener esperanza. Ella vivía atrapada en un mundo que la mayoría de nosotros consideraríamos casi insoportable. Vivía en una zona de guerra, la cual fue destruida por la violencia. Todos los días se enfrentaba al peligro de explosiones y las balas. Esa mujer árabe no tenía esperanza en lo natural. Su país estaba siendo destruido ante sus ojos. Ella tuvo que irse a Israel a trabajar y a conseguir dinero para su familia porque no había trabajo donde vivían ni forma de ganar dinero. Todo a su alrededor parecía ir de mal en peor. Pero ella le dijo a mi amigo que tenía esperanza porque sabía que Jesús volvería por ella. Esa esperanza la animaba a seguir adelante. Así que, si te sientes sin esperanza, quita tus ojos de este mundo y ponlos en la pronta venida de Jesús. No solamente levantará tu espíritu, sino que la Biblia dice que también lo purificará. Hará que vivas rectamente, separado del pecado y del fracaso del mundo a tu alrededor. Te llevará al gozo y a la victoria de Dios. Ten presente lo siguiente: cuando este viejo mundo llegue a su fin, tú y yo apenas estaremos empezando. Comenzaremos a disfrutar de la vida más gloriosa que alguna vez hayamos conocido. La gente de esta Tierra puede mirar tristemente y anhelar los mejores días del pasado. Pero para ti y para mí lo mejor está aún por venir. Por eso podemos decir aleluya en medio de los problemas y exclamar con el apóstol Juan: “Sí, ven, Señor Jesús.” ¡Ven pronto! Lectura bíblica: Apocalipsis 21, 22:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/29/20235 minutes, 14 seconds
Episode Artwork

Disfruta la victoria

  «Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria [haciéndonos conquistadores] por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15:57, AMP) ¡Victoriosos! ¡Más que vencedores! Eso es lo que la Biblia dice que somos. Sé que lo has oído muchas veces antes, pero hoy quiero que permitas que esa realidad penetre en tu vida. Quiero que pases algún tiempo meditando en lo que esas palabras realmente significan. El diccionario dice que la palabra victoria significa: “Supremacía o superioridad final y completa en una batalla o guerra, éxito en cualquier competencia o problema que involucre la derrota de un oponente, o pasar los obstáculos”. Vencer significa: “Quedar por encima del oponente en una competencia o un problema, dominar, suprimir, prevalecer, arrollar, sojuzgar, someter, aplastar, derrotar”. Una vez que esas definiciones queden firmes en tu mente, entenderás que en Jesús has conseguido mucho más que un boleto al cielo. Has sacado provecho del mundo en el que vives ahora. Por medio de Jesús has triunfado, vencido, derrotado y prevalecido sobre el mundo. Por esa razón 1 Corintios 15:57 grita: “Mas gracias sean a Dios, quien nos da la victoria [haciéndonos conquistadores] por medio de nuestro Señor Jesucristo” (AMP). ¿Por qué no lo gritas tú también? Grítalo hoy, dando gracias a Dios por convertirte en un vencedor. Alábalo porque estás unido a Aquél que ha vencido al mundo, a la carne y al diablo. ¡Grita aleluya y disfruta de la victoria! Lectura bíblica: Romanos 8:29-39   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/28/20235 minutes, 24 seconds
Episode Artwork

No dependas de las suposiciones

  «Clama a mí, y yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que tú no conoces» (Jeremías 33:3) ¿A quién acudes cuando necesitas ayuda, cuando necesitas respuesta a una pregunta importante? ¿Le preguntas primero a Dios? Muchos creyentes no lo hacen. Se la pasan retorciéndose las manos y hablando uno con el otro todo el día. Le preguntan al pastor, a los amigos o al cónyuge. Pero ¿le preguntan a Dios? No. No cometas ese error. Mejor sigue el ejemplo del rey David. En 1 Crónicas 14, la Biblia nos dice que él estaba a punto de entrar en batalla contra los poderosos filisteos que habían salido contra él. La nación filistea había sido enemiga de Israel por años. David quizás pudo suponer que Dios le diría que fuera a la batalla contra ellos. Pero él no se puso a adivinar «Entonces David consultó a Dios, y le dijo: «¿Debo atacar a los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?» Y el Señor le dijo: «Atácalos, que yo los entregaré en tus manos.» (Versículo 10). No dependas de las suposiciones. Cuando te enfrentes a un problema, busca al Señor por medio de la Palabra y de la oración, y pregúntale cuál es la solución. No importa cuántos pasajes bíblicos aprendas, no importa lo mucho que entiendas quién eres en Jesucristo, nunca estarás exento de buscar a Dios. Preséntate ante el Señor y descubre exactamente lo que Él quiere que hagas. No decidas por ti mismo para luego pedirle a Dios que bendiga tus planes. Ve a Él y dile: “Señor, ¿cuáles son Tus planes?” Sus planes ya están bendecidos, y si los sigues, tu victoria está garantizada. Lectura bíblica: 1 Crónicas 14:8-17   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/27/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

Toma tu lugar

  «Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó, nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados… y también junto con él nos resucitó, y asimismo nos sentó al lado de Cristo Jesús en los lugares celestiales» (Efesios 2:4-6) Dios nos ha resucitado para que nos sentemos en los lugares celestiales con ¡Cristo Jesús! Eso es lo que dice la Palabra de Dios. Muy pocos nos hemos atrevido a creer esto de todo corazón. Hemos exaltado a Jesús. Lo hemos exaltado, ¡y con razón! Pero también hemos menospreciado, inconscientemente, lo que Él hizo porque no le hemos permitido que nos dé nuestro lugar a Su lado. Ése fue el propósito de Dios en el Calvario: que ocupáramos un lugar al lado de Jesús, y que nos convirtiéramos en lo que Él ya era. Jesús no necesitaba ser exaltado. Él ya había sido exaltado antes de venir al mundo. Él ya era uno con el Padre. Jesús no necesitaba obtener autoridad sobre el diablo porque nunca la había perdido. Jesús se vistió con un cuerpo físico para poder venir al mundo como hombre y ejercer autoridad sobre el pecado, la enfermedad, los demonios, el temor, la pobreza y todas las otras maldiciones que vinieron cuando la ley de la muerte entró en el mundo. Él lo hizo. Él triunfó, y Jesús dominó todo en el mundo intelectual y en el mundo físico. Antes de ascender, Él dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.» (Mateo 28:18), y luego nos otorgó esa autoridad al darnos Su nombre. Nosotros somos la razón por la cual Jesús vino al mundo a morir y a resucitar. Él no lo hizo para Sí mismo, sino para que ocupáramos nuestro lugar a Su lado, a fin de que pudiéramos llevar Su nombre y ejercer Su autoridad en la Tierra. Él lo hizo para que pudiéramos estar delante de Dios y ser para Él todo lo que Jesús es. Cuando naciste de nuevo, fuiste hecho ¡la justicia de Dios en Cristo! Por lo tanto, como creyente nacido de nuevo, atrévete a recibir este mensaje, a meditar en él y a ponerlo en práctica. ¡Vamos, atrévete a ocupar tu lugar! Lectura bíblica: Efesios 2:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/26/20235 minutes, 15 seconds
Episode Artwork

Deshazte de las ranas

  «…Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas…» (Éxodo 8:9) ¿Alguna vez has tenido que lidiar con uno de esos problemas que por nada del mundo desaparecen y es inmune a todas las soluciones? Le haces frente desde todos los ángulos y aplicas todos los métodos, pero en lugar de desaparecer más bien se agrandan, se multiplican y quedan fuera de control por completo. La Biblia nos dice que Faraón enfrentó esa clase de problema hace miles de años. Faraón tuvo una disputa muy fuerte con Dios sobre el futuro de los israelitas, y como resultado de esa disputa, se despertó una mañana y descubrió que su país estaba lleno de ranas: ranas viscosas y malolientes saltando por todas partes. Era un problema sumamente serio. No hablo de una rana o dos en el jardín. Había ranas en todas partes. Había ranas en las camas y sobre las mesas. Había ranas viejas y grandes en los hornos, ranas en la masa del pan y en el agua potable, ranas en el pelo, ranas en lugares que uno no quisiera para nada encontrar. Entonces Dios hizo algo: envió a Moisés a preguntarle a Faraón: «…Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas…». ¿Sabes cómo contestó Faraón? «Mañana». ¿Te lo imaginas? Él pudo haber dicho: “¡Ahora mismo!”. Pero en cambio, decidió que pasaría una noche más entre las ranas. Tu podrías decir: “Ésa es la cosa más tonta que jamás haya oído. ¿Por qué diría mañana?”. No lo sé. Probablemente por la misma razón que tú quieres esperar hasta mañana para ser salvo, sano o próspero. Observa que, cuando Moisés le hizo a Faraón esa pregunta y él respondió: “Mañana”, Moisés dijo: «Así se hará, tal y como lo has dicho, para que sepas que no hay dios como el Señor nuestro Dios.» (Éxodo 8:10). Déjame preguntarte esto: ¿Por cuánto tiempo permitirás que ese problema te atormente? ¿Cuándo te desharás de las ranas en tu vida? ¿Te das cuenta de que estarán ahí mientras tú las dejes? Las ranas se quedarán ahí hasta que tomes la decisión de acudir a la Palabra de Dios y echarlas. ¿Por qué no lo haces hoy mismo? Lectura bíblica: Éxodo 8:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/25/20235 minutes, 19 seconds
Episode Artwork

¡Dios también va!

  «Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él». (1 Corintios 6:17) Una vez escuché que un gran hombre de Dios, al ponerse su traje, se miraba en el espejo y decía: “Traje, dondequiera que vayas, Dios va dentro de ti”. Él estaba diciendo la verdad. Si te has unido a Dios al recibir a Jesús como tu Señor, a dondequiera que vayas hoy, ¡Dios también irá! Como creyentes, necesitamos ser más conscientes de esa realidad. Debemos entrenarnos para ser siempre conscientes de que Dios está dentro de nosotros: hablándonos, enseñándonos, aconsejándonos, dándonos poder y llenándonos de Sí mismo. Necesitamos recordar continuamente que somos un espíritu con Él. Eso significa que cada vez que enfrentemos un problema o que un espíritu maligno trate de influir en nosotros o estorbar nuestra vida, Dios también lo enfrenta. Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, Dios también las enfrenta, y ¡Él ya las ha vencido! Permíteme animarte a que cuando te vistas hoy, te mires en el espejo y declares: “Yo estoy unido al Señor y he llegado a ser un espíritu con Él. Cuerpo, adondequiera que vayas hoy… Dios también va. Dios está dentro de ti. El poder de Dios reside en tu interior. La sabiduría de Dios está en ti. La victoria de Dios mora en ti”. Repítete a ti mismo eso todos los días―muchas veces al día. Sigue haciéndolo hasta que empieces a cultivar el hábito de pensar de esa manera. Crece en el conocimiento de la verdad de que ¡Dios vive dentro de ti! Lectura bíblica: 1 Corintios 6:17-20   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/24/20235 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Escoge la vida

  «Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz». (Romanos 8:6) Si te dieran a escoger entre la vida y la muerte, ¿cuál escogerías? La respuesta parece obvia, pero en realidad no lo es. Elegir la muerte no significa saltar del puente más cercano; es mucho más sutil que eso. La Biblia dice que ocuparse de la carne y enredarse en el mundo es muerte. La Biblia también dice que la Palabra de Dios es vida: «Hijo mío, presta atención a mis palabras… Ellas son vida…» (Proverbios 4:20-22). Ocuparse del mundo es muerte. Ocuparse de la Palabra es vida. En Lucas 10, hay una historia que ilustra muy bien este principio: Es la historia de María y Marta. Quizás tú la recuerdas. María estaba sentada a los pies de Jesús oyéndolo enseñar mientras que Marta, muy afanada, estaba en la cocina preparando el almuerzo para todos. Por fin, Marta no soportó más. «…Se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!» Jesús le respondió: «Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.»» (Lucas 10:40-42). María había dejado todo a un lado para oír la Palabra. Pero Marta había dejado que los asuntos de la vida, aparentemente importantes, tomaran prioridad sobre la Palabra. Había elegido la muerte en lugar de la vida. ¿Ves lo fácil que es caer en esa trampa? Podrías decir: “Pero, hermano Copeland, si yo no pasara todo mi tiempo atendiendo los asuntos de la vida, terminaría fracasando”. ¿De veras? Marta probablemente pensó lo mismo. Probablemente pensó que si no preparaba el almuerzo para toda esa gente, pasarían hambre. Pero no hubiera sido así. Jesús había alimentado milagrosamente a multitudes, y Él podía hacerlo otra vez en la casa de Marta. Ella pudo haberse sentado a los pies de Jesús y haber disfrutado de un banquete costeado por Dios. No cometas el mismo error que Marta. No te enredes tanto en los asuntos de la vida para que no escojas, por descuido, la muerte. Decide poner la Palabra en primer lugar. ¡Escoge la vida! Lectura bíblica: Romanos 8:5-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/23/20235 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

Cuando vienen tiempos difíciles

  «Mientras tanto, las iglesias en toda Judea, Galilea y Samaria vivían en paz y eran edificadas en el temor del Señor, y su número iba en aumento por la fuerza del Espíritu Santo». (Hechos 9:31) Hay veces cuando la vida en este mundo es difícil, molesta… y a veces muy dolorosa. Cuando esos tiempos golpean a tu puerta es cuando más necesitas el profundo consuelo que sólo el Espíritu Santo puede dar. ¿Cómo puedes recibir ese consuelo? Haciendo exactamente lo que hicieron los creyentes en el libro de los Hechos: caminar en el temor del Señor. Cuando yo hablo del temor del Señor, no estoy diciendo que debes tenerle miedo al Señor. ¡Él es tu Padre celestial! y tú debes sentirte confiado y sin temor al acercarte a Él, como un niño que sabe que sus padres lo aman. Pero también debes hacerlo con todo el respeto y la obediencia que Él se merece, de tal manera que si Él te dice que hagas algo, lo obedeces de inmediato―aunque vaya contra tus deseos naturales. Eso es lo que significa caminar en el temor del Señor. Déjame explicarte lo que quiero decir. Una vez, hace varios años, antes de ir a predicar a una de nuestras campañas, recibí una llamada telefónica muy desconcertante. Eran noticias dolorosas sobre una situación en la que uno de mis hijos había sido ofendido. La noticia me destrozó el corazón. Lloré y, en mi naturaleza humana, quería enojarme y pagar con la misma moneda. Pero en lugar de hacer eso, empecé a orar en lenguas. Mientras oraba, sentí en mi espíritu el deseo de regocijarme y de alabar al Señor. Por supuesto, no sentía ganas de alabar, sino de patear el piso; pero por respeto al Señor dejé mis sentimientos a un lado y obedecí. Luego, el Espíritu Santo me guío a leer una profecía. Mientras lo hacía, me fortalecía. De repente, noté que estaba libre. Por mi obediencia, había abierto el poder consolador del Espíritu Santo. El enojo y el dolor que me habían inundado unos momentos antes desaparecieron, y fueron reemplazados con el amor tierno y la promesa fortalecedora del Señor. No importa lo difícil o dolorosa que sea la situación por la cual estés atravesando; confía en tu Padre y obedece Sus instrucciones. Él pondrá a tu alcance ese mismo consuelo sobrenatural e inspirador del Espíritu Santo. Lectura bíblica: Mateo 4:1-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/22/20235 minutes, 27 seconds
Episode Artwork

Pacto de prosperidad

  «Más bien, acuérdate del Señor tu Dios, porque él es quien te da el poder de ganar esas riquezas, a fin de confirmar el pacto que hizo con tus padres, como en este día». (Deuteronomio 8:18) ¿Cuál es el propósito de Dios al hacer prosperar a Su pueblo? ¿Será para que tengamos televisores más grandes o para que compremos casas y automóviles más lujosos? No, ¡es para que confirmemos el pacto de Dios en la Tierra y para que ayudemos a los necesitados! Algunas personas me han dicho: “Bueno, hermano Copeland, el ministerio de Jesús era de escasos recursos y a Él le iba muy bien”. Eso es ridículo. En todo el Antiguo Testamento Dios le prometió bendiciones materiales a cualquiera que anduviera perfecta y rectamente delante de Él. Si Dios no hubiera bendecido a Jesús económicamente, habría incumplido Su propia Palabra. Jesús no fundó ningún imperio material para sí. Pero eso no significa que Él era pobre, sino que fue la persona que más ha dado en toda la historia pasada, presente y futura del mundo, y ya es hora de que empecemos a seguir Su ejemplo. Cuando comencemos a dar y a ayudar materialmente a los necesitados, tendremos mayores probabilidades de ganar sus corazones. ¿Qué piensas que le sucedería al corazón de una nación hambrienta cuando llegue un avión 747 lleno de alimentos, ropa y suministros médicos en el Nombre y por el amor de Jesús? El corazón de esas personas se enternecerá y estarán más dispuestas a oír lo que tengamos que decir acerca de Jesús. Jamás permitas que nadie te diga que está mal el querer prosperar. Por el contrario, es malo para ti que no quieras prosperar, cuando esa prosperidad puede representar la diferencia entre el cielo y el infierno para millones de personas. Olvídate de tus propias e insignificantes necesidades. Aumenta tu visión y proponte dar para ayudar a los que están en necesidad y para confirmar el pacto de Dios en la Tierra. Mantente firme en la fe y prepárate para disfrutar la mayor prosperidad que jamás hayas tenido en tu vida. Lectura bíblica: Deuteronomio 8:11-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/21/20235 minutes, 25 seconds
Episode Artwork

La receta para la vida

  «Luego llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará» (Marcos 8:34-35) Cuando Jesús dijo esas palabras, no sólo estaba dándonos la receta para ir al cielo, sino también la receta para vivir una vida de excelencia aquí, en la Tierra. Hay una vida mejor para vivir aquí en este mundo. Pero para entrar en ella, debemos abandonar la manera en que estamos acostumbrados a vivir. Quizás tengamos que dejar las cosas a las cuales hemos estado aferrados y, a cambio, dedicarnos a hacer aquellas que Dios quiere que hagamos. Eso hizo Jesús. Él no vivió para Sí mismo. Jesús vivió para Dios en su totalidad. Él hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en victoria total. Es tiempo de darnos cuenta de que nacer de nuevo no es algo que hacemos tan sólo para escapar del infierno. Nuestro propósito debe ser agradar a Dios, dar nuestra vida con el fin de cumplir Sus deseos, ser Su tesoro especial en la Tierra y hacer lo que Él quiere que hagamos. Nuestra mayor prioridad debe ser rendirnos a Él, vivir en comunión con Él y estar en oración el suficiente tiempo para que podamos oír Su voz y después obedecerle. Sólo cuando hagamos esas cosas nos sentiremos realizados y podremos vivir la vida de excelencia que hemos anhelado. Lectura bíblica: Hechos 20:7-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/20/20235 minutes, 20 seconds
Episode Artwork

No dejes que la división atrofie tu crecimiento

  «Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos» (1 Corintios 3:1-3) Los celos, las contiendas y las divisiones habían hecho a los cristianos de Corinto volver al estado natural, o carnal, en que estaban antes de haber nacido de nuevo. Esto había impedido su crecimiento espiritual de tal forma que no podían entender lo que el apóstol Pablo quería enseñarles. Satanás ha enviado hoy ese mismo espíritu de disensión entre nosotros, porque sabe que una casa dividida contra sí misma no permanecerá. También sabe que si todos nos unimos en fe, llegaremos a la estatura de la plenitud de Cristo Jesús (Efesios 4:13). Por ese motivo, él ha encargado a un espíritu de contienda que opere en nuestra vida personal, en la vida de nuestras iglesias, en nuestra vida social y en nuestros hogares. El enemigo se propone hacer lo mismo que hizo en Corinto: despertar celos, contiendas y divisiones para detener nuestro crecimiento espiritual. Pero no debemos permitir que ese espíritu nos gobierne. Al contrario, Pablo nos dice que: «…profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza» (Efesios 4:15). Compara las siguientes frases: para que profesemos la verdad “en amor”, con “celos, contiendas y disensiones”. Son diametralmente opuestas, ¿correcto? Tú no puedes hacer ambas cosas a la vez. Hablar la verdad en amor te hará crecer; pero pelear y apartarte te hará volver a la inmadurez. No dejes que satanás detenga tu crecimiento espiritual al ceder al espíritu de división. Por el contrario, habla la verdad en amor y “¡crece en todo en Cristo!”. Lectura bíblica: Santiago 4:1-11   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/19/20235 minutes, 31 seconds
Episode Artwork

De la tradición a la verdad

  «Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones! El Señor perdona todas tus maldades, y sana todas tus dolencias. El Señor te rescata de la muerte, y te colma de favores y de su misericordia. El Señor te sacia con los mejores alimentos para que renueves tus fuerzas, como el águila». (Salmos 103:2-5) ¿Existe en realidad un propósito divino tras las cosas malas que te suceden? ¿Es posible que tus enfermedades y calamidades sean parte del plan de Dios para tu vida? Antes de que puedas empezar a recibir la sanidad y el poder liberador de Dios, debes saber la respuesta a esas preguntas y aclarar ese asunto de una vez por todas. Si tienes alguna sospecha de que Dios es la fuente de tus tragedias, entonces no podrás creer que Él pueda librarte de tus dificultades. Tu fe estará paralizada porque pensarás que si evitas esas cosas, estarás oponiéndote a la voluntad de Dios. Para que puedas recibir todos los beneficios que Dios desea darte, debes estar de acuerdo con que Él es un Dios bueno. Debes creer que la voluntad de Dios para ti es la salud, no la enfermedad; la prosperidad, no la pobreza; la felicidad, no la tristeza―¡el 100% del tiempo! El Salmo 103 es suficiente para demostrarlo. Pero si no es suficiente para convencerte, también hay muchos otros. Por ejemplo, Salmos 136:1: «Alabemos al Señor, porque él es bueno! ¡Su misericordia permanece para siempre!». Si las tradiciones religiosas te han privado de la bondad de Dios, si te han enseñado que Él permite dificultades en la vida para enseñarte algo, empieza hoy a desechar esas tradiciones y reemplázalas con la verdad. Lee la Biblia y deja que Dios mismo te diga por medio de Su Palabra que Él es el Dios que te sana (Éxodo 15:26). Escudriña las Escrituras y descubre por ti mismo la verdad de que Dios es misericordioso (Salmos 86:5), bondadoso (Jeremías 9:24) y compasivo (Salmos 145:8). Rechaza las dudas y abre tu corazón para recibir la verdad acerca de tu Padre celestial. Es la única cosa que podrá hacerte verdaderamente libre. Lectura bíblica: Salmos 89:1-28   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/18/20235 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Activa la paciencia

  «Por lo tanto, no pierdan la confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Lo que ustedes necesitan es tener paciencia; para que, una vez que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido darnos» (Hebreos 10:35-36) La mayoría de nosotros tenemos una idea errónea acerca de la paciencia. Pensamos que es algo que nos ayudará a sufrir el fracaso con abnegación, pero según estos versículos, ¡la realidad es que la paciencia nos pondrá en el camino al éxito! La paciencia, (o el ser constante de manera consistente) es la fuerza gemela de la fe. Ambas trabajan para que las promesas de Dios se cumplan en tu vida. Por ejemplo, supongamos que necesitas trabajo. Entonces puedes ir a la Palabra y leer que Dios promete suplir lo que necesitas y que Él se deleita en la prosperidad de Sus siervos. Una vez que ves esas verdades, la fe cobra fuerza y empiezas a gritar: “¡Aleluya, tengo el trabajo que necesito!” Pero ¿qué sucede con esa fe si mañana vas a tres entrevistas de trabajo, y no tienes éxito en ninguna? Ahí es cuando la paciencia debe entrar en acción y debes tomar la decisión de ser constante, actuando como si nada hubiera cambiado. La verdad es que, si basaste tu confianza en la Palabra de Dios, nada ha cambiado. Lo que la Palabra dice hoy es exactamente lo que decía ayer. Por lo tanto, si pones la paciencia en acción, ¿sabes lo que dirás después de esas tres entrevistas sin éxito? Dirás: ¡Aleluya, tengo el trabajo que necesito!, así como lo habías declarado antes. Como verás, la fe le abre la puerta a la promesa de Dios, y la paciencia la mantiene abierta hasta que esa promesa se cumple. ¿Tienes enfocada tu fe en alguna promesa de Dios por la cual has estado esperando por algún tiempo? No dejes que la demora te desaliente. Activa la paciencia. La Palabra garantiza que recibirás tu recompensa. Lectura bíblica: Hebreos 6:10-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/16/20235 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

El corazón del rey

  «El corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos». (Proverbios 21:1) ¡Piensa en ese versículo por un momento! Dios se ha reservado el derecho de revocar, si fuera necesario, la voluntad del gobernante de una nación para que el pueblo del Señor sea gobernado de acuerdo con Su voluntad. Es más, Dios oirá la oración de cualquier gobernante por más impío que éste sea. Si Él oyó la oración del rey Nabucodonosor, créeme, eso quiere decir que Él oirá la oración de cualquier otro gobernante. Nabucodonosor era el rey de Babilonia. Era un soberano impío de una nación impía. Él había llevado cautivos a muchos de la tierra de Judá, y algunos de ellos habían llegado a ser sirvientes suyos. Entonces Dios comenzó a tratar con él al respecto. Una y otra vez Dios le advirtió que perdería la razón, si no ponía en orden su vida. Y, efectivamente, la perdió por completo. Nabucodonosor estuvo sin uso de razón por varios años. Entonces, un día clamó a Dios y Él oyó su clamor. A pesar de que era el rey pagano de una nación pagana, Dios intervino varias veces en la vida de Nabucodonosor y le oyó cuando al fin clamó por ayuda. ¿Por qué? Porque el pueblo de Dios estaba bajo su dominio. Ese principio puede aplicarse hoy. Si abrimos el camino por medio de la oración, Dios empezará a tratar con nuestros gobernantes. Si nos humillamos y oramos, Dios hará cesar la injusticia y la corrupción que existen en nuestro país o en cualquier otro país. Dios puede transformar los corazones de todos los que gobiernan para que el pueblo del Señor sea gobernado con justicia. ¡Hoy mismo proponte orar por los que están en autoridad! Lectura bíblica: Daniel 4:1-37   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/15/20235 minutes, 9 seconds
Episode Artwork

Ese glorioso nombre

  «Y Yo haré [Yo mismo otorgaré] cualquier cosa que pidan en Mi Nombre [que representa todo lo que SOY], para que el Padre sea glorificado y exaltado en (y a través) del Hijo» (Juan 14:13, AMP) En el nombre de Jesús. Esta frase es más que unas cuantas palabras que decimos para finalizar nuestras oraciones. Todo lo que Dios es y hace, está contenido en el nombre de Jesús. En la versión amplificada de la Biblia, leemos que cuando pedimos en el Nombre de Jesucristo, estamos presentando nuestras peticiones al Padre basados en todo lo que Jesús es. Por esa razón, puedes confiar en que tus peticiones serán concedidas―no porque seas digno, sino porque Jesús es digno. Es más, el Nombre de Jesús es superior a cualquier otro nombre. En Filipenses 2:9-10, el apóstol Pablo nos dice: «Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra». A pesar de todo lo que la Palabra de Dios dice acerca del poder del Nombre de Jesús, la mayoría de los creyentes no parecen ponerle demasiada atención. Oran en el Nombre de Jesús, pero luego dicen: “A lo mejor Dios conteste mi oración”. No se dan cuenta de que sería suficiente creer que el Nombre de Jesús conlleva toda la influencia necesaria para garantizar que tus oraciones serán contestadas. Hasta permiten que el lenguaje religioso les prive del poder de usar ese nombre. Yo he oído a muchos creyentes, bien intencionados, terminar su oración con las palabras “por el amor de Jesús”. Pero Jesús no dijo que oráramos por Su amor; Él dijo que oráramos en Su nombre. Yo mismo solía cometer ese error. Una noche estaba orando porque tenía dolor de estómago. “¡Oh, por el amor de Jesús —exclamé— sana mi estómago!” Después de repetir eso unas cuantas veces, el Señor habló a mi corazón: Espera un momento. ¿A quién le duele el estómago aquí, a ti o a mí? “A mí”, le respondí. Luego continuó de forma muy clara: En ese caso, ora por el amor de tu estómago, ¡en Mi nombre! El Nombre de Jesús. Escudriña la Palabra para que en realidad conozcas el poder y la autoridad que tiene ese Nombre, y menciónalo siempre cuando ores. Deja de tener la vaga esperanza de que quizás Dios te conteste y empieza a creer con toda confianza que Él hará que toda situación de tu vida le rinda honor a ese Nombre glorioso. Lectura bíblica: Juan 16:13-24   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/14/20235 minutes, 28 seconds
Episode Artwork

Viviendo la vida de amor

  «Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos» (Juan 15:13) Con frecuencia pensamos que dar nuestra vida por alguien significa morir. Eso es lo que hizo Jesús. Él nos amó tanto que dio Su vida y tomó nuestro lugar en la cruz para que tuviéramos vida. Pero ahora, Él nos pide que demos nuestra vida de una manera diferente. Nos pide que mostremos nuestro amor hacia los demás no muriendo por ellos, sino viviendo para ellos. ¿Qué significa eso exactamente? A veces significa emplear nuestro tiempo en oración e intercesión por alguien. Otras veces implica darnos a nosotros mismos con amor y comprensión. Muchas veces significa despojarnos de nuestros deseos egoístas y proveer para las necesidades de otros. Romanos 15:1 lo explica de esta manera: «Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada». Cuando das tu vida, estás viviendo para agradar a Dios, no para agradarte a ti mismo; y tu vida está siendo guiada por el amor de Dios. Si el amor te dirige a tu vecino, tú lo sigues. Cuando el amor te llama a interceder por alguien en necesidad, lo haces. Decídete hoy a dar tu vida, y a escoger la vida de amor. Declara: “Padre, en el nombre de Jesús, veo en Tu Palabra que estuviste dispuesto a entregarte a Ti mismo en la persona de Tu Hijo a toda la humanidad. Entiendo que como Jesús es el Señor de mi vida, yo también estoy llamado a entregarme a los demás. Hoy decido aceptar ese llamado. Daré de mi tiempo, compartiré de Tu amor, seré fuerte y ayudaré a los débiles. Estoy dispuesto a ser Tu instrumento para que los demás puedan conocer la vida abundante que Tú das. Señor, Tú me has amado con el amor más grande que pueda existir. Ahora considero un privilegio compartir ese amor con los demás. Te lo agradezco, en el nombre de Jesús. Amén”. Lectura bíblica: Gálatas 5:22-26, 6:1-3   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/13/20235 minutes, 30 seconds
Episode Artwork

De la religión a la realidad

  «Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios» (2 Corintios 5:21) Cuando naciste de nuevo, no naciste a medias, ni fuiste hecho medio justo o un cuarto de justo. Fuiste hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús. Tú fuiste hecho un coheredero con Él. Según la concordancia Strong, la palabra coheredero se refiere a una igualdad personal basada en una igualdad de posesión. Jesús murió en la cruz para darte lo que Él ya poseía, y resucitó para que tú pudieras ser creado de nuevo a Su imagen. Tú eres la victoria del Dios omnipotente. Eres más que vencedor en Cristo Jesús. Tú eres para el Padre todo lo que Jesús es. Juan 17:23 afirma que Dios te ama tanto como ama a Jesús. Una vez que decidas aceptar ese hecho, tu vida cambiará para siempre. Ya no estarás satisfecho sin hacer nada, y dejarás de quejarte y de desear que las cosas sean diferentes. Querrás ascender a la posición de autoridad que Jesús te ha dado para tomar tu lugar legítimo al lado de Él y así aprender a hacer las cosas como Jesús las hace. Como pueblo de Dios, somos para Él todo lo que Jesús es. Si recibes ese mensaje, si te atreves a creerlo, si te atreves a ponerlo en práctica, tu vida será transformada profundamente: te llevará de ¡la religión a la realidad! Lectura bíblica: Juan 17:16-26   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/13/20235 minutes, 12 seconds
Episode Artwork

Sintoniza al espíritu de gracia

  «Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas. Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios» (Tito 2:11-12) ¡La gracia nos enseña! El Espíritu de gracia instruye nuestro ser interior. Deja que el Espíritu Santo de Dios te aconseje y te enseñe cómo vivir en este mundo. Si escuchas la voz del mundo, tendrás una mente mundana, lo cual traerá muerte. Pero si sintonizas la voz del Espíritu de gracia, tendrás una mente espiritual, la cual según la Palabra de Dios, es vida y paz. Por eso, cuando el Espíritu de Dios te hable por medio de esa voz suave y apacible en tu corazón, escúchala y obedece. ¡El método de Dios siempre da resultado! Confía en Él y recuerda que Dios siempre está interesado en tu bienestar. Quizás el Espíritu Santo esté pidiéndote que elimines alguna actividad que está absorbiendo tu tiempo y tu atención. O quizás esté instándote a levantarte un poco más temprano para orar y meditar en la Palabra de Dios. Lo que sea que el Espíritu Santo te esté diciendo que hagas, si lo cumples, te hará más fuerte en la gracia de Dios, y por consiguiente, en la bendición de Dios. No dudes más. ¡Obedece! Si anhelas un cambio, hazlo. Lectura bíblica: 1 Corintios 1:3-8   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/12/20235 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Prepárate para la persecución

  «Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús, sufrirá persecución». (2 Timoteo 3:12, NTV) ¿Comprendes ese versículo? Pablo dijo que todos los que quieran vivir sometidos a Dios, sufrirán persecución. No sólo los súper santos, no sólo los misioneros en tierras hostiles―sino todos. Si vas a vivir para Dios, enfrentarás persecución en algún momento de tu vida. El diablo se asegurará de eso. No te digo esto para asustarte o deprimirte, sino para que te prepares. Cuando eres sabio en cuanto a las estrategias del diablo, a él le resulta más difícil usarlas con éxito en contra tuya, buscando que te confundas y te desvíes del camino. En 2 Corintios 10:4 leemos que: «Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas». Así que permanece armado y preparado contra los ataques de Satanás, para que cuando vengan esos ataques, no puedan detener tu vida ni te hagan bajar la guardia. Eso es especialmente importante ahora, porque estamos viviendo en los últimos tiempos. El tiempo del diablo se acorta y él está desesperado. Él hará todo lo posible para frenar a la Iglesia. Pero Jesús dijo que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Recuerda que cuanto más crezcamos para ser como Jesús y cuanto más la gloria de Dios se revele en nuestra vida, más grande será la amenaza para el reino de Satanás. Jesús declaró: «Regocíjate y alégrate en este tiempo tan maravilloso, anímate y salta de gozo, porque tu recompensa en el cielo es rica, grandiosa, fuerte, intensa y abundante» (Lucas 6:23, AMP). Por lo tanto, cuando la persecución venga (y no hay duda de que vendrá), alégrate y gózate. Acepta la solución de Jesús y comienza a saltar y alabar a Dios. No hay posibilidad de que la persecución te perjudique si haces eso. Yo lo he hecho y me ha dado resultado. Lectura bíblica: Hechos 6:1-15   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/11/20235 minutes, 18 seconds
Episode Artwork

Vive libre de temor

  «El que habita al abrigo del Altísimo y se acoge a la sombra del Omnipotente, dice al Señor: «Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!» El Señor te librará de las trampas del cazador; te librará de la peste destructora» (Salmos 91:1-3) ¿Será posible vivir libre de temor en este mundo tan peligroso e incierto? ¡Sí, definitivamente es posible! Porque la protección es parte de las promesas de Dios. Pero no es una promesa para cualquiera, sino para quienes se acogen a la sombra del Señor. Acoger significa habitar o residir habitualmente en un lugar. Acogerse bajo la sombra del Omnipotente significa estar en constante unión con Él, guardando Su Palabra y obedeciendo Su voz. Los que se acogen al Señor, pueden vivir sin temor de lo que el diablo pueda hacer. Sin embargo, permíteme aclarar algo: La promesa de protección de Dios no garantiza que el diablo te dejará tranquilo. Significa que Dios te dará la salida cada vez que el diablo te ataque. Si tienes temor de los peligros a tu alrededor, pasa más tiempo en la Palabra y en oración hasta que tu confianza en Dios venza tu temor. Busca al Señor hasta que te acojas bajo la sombra del Omnipotente, y no importa lo peligroso que se torne este mundo, ciertamente Dios te librará. Lectura bíblica: Salmos 91:1-16   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/10/20235 minutes, 7 seconds
Episode Artwork

Tu primer y más importante llamado

  «Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor» (1 Corintios 1:9) ¿Sabes qué es lo que Dios quiere que hagas hoy, más que cualquier otra cosa? Él quiere que tengas comunión con Él. Tu Padre celestial quiere que camines y hables con Él, que le cuentes las cosas de la vida y que te acerques con toda confianza a Él y seas partícipe de Su naturaleza. Muchos de nosotros estamos tan ocupados en tratar de agradar a Dios en las cosas que hacemos que olvidamos que nuestro llamado más importante es la comunión con Él. Así es. Dios anhela que deseemos estar con Él. Has considerado cómo se sentiría Dios si un día le dijeras: “Padre, hoy realmente no vine a pedirte nada. Ya he orado por mis necesidades y Tu Palabra dice que las suplirás conforme a Tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Ahora sólo deseo estar contigo. Si hay algo que quisieras decirme, estoy dispuesto a escucharte, y cualquier cosa que vea en Tu Palabra, la pondré en práctica en mi vida”. ¿Por qué no le dices eso al Señor hoy mismo? Él está esperando tener comunión contigo. Lectura bíblica: 1 Juan 1:1-7   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/9/20235 minutes, 17 seconds
Episode Artwork

La semilla de la fe

  «Jesús les dijo: «Porque ustedes tienen muy poca fe. De cierto les digo, que si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!» (Mateo 17:20) Una vez alguien dijo que la razón por la cual yo vivía como lo hago es porque tengo una “fe especial”. Pero sabes, eso en realidad no es cierto. Yo no tengo una fe especial. Dios me ha dado la misma medida de fe que te ha dado a ti y a todo creyente. La única razón por la cual mi fe parece dar más resultados es porque la pongo en práctica. Si has estado viviendo a la sombra de una montaña, esperando que Dios te dé cierta clase de fe especial, haz un cambio hoy mismo. Empieza a poner en práctica la medida de fe que ya tienes para remover los obstáculos espirituales, físicos, psicológicos y económicos que Satanás te ha impuesto. En Romanos 12:3 leemos que Dios le ha dado a cada persona una medida. ¡Créele! Da ese paso de fe, y di: “Padre celestial, te doy gracias porque por la fe en Jesucristo me has hecho partícipe de Tu naturaleza de Tu Espíritu. Estoy muy agradecido por la medida de fe que me ha sido dada como creyente. Hoy tomo la decisión de caminar en esa fe y de ponerla en práctica en mis circunstancias. Me comprometo a vivir según la fe que mueve montañas, pues sé que sin fe es imposible agradarte, Señor” (Hebreos 11:6). “Al sembrar esta semilla de fe y regarla con Tu Palabra (Romanos 10:17), confío en que crecerá y moverá montañas en mi vida y en la vida de las personas por quienes intercedo”. “Gracias, Padre, porque al hacer esto, nada me será imposible. En el nombre de Jesús, Amén”. Lectura bíblica: Lucas 8:41-56   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/8/20235 minutes, 19 seconds
Episode Artwork

Deja la necedad en el pasado

  «El mal persigue a los pecadores, pero los justos son premiados con el bien» (Proverbios 13:21) Satanás nos ha mantenido con una mentalidad de pobreza por tanto tiempo que es difícil entender cuán intensamente Dios desea prosperarnos―a pesar de que Él nos ha demostrado su deseo de hacerlo una y otra vez. Por ejemplo, considera a Abraham. Dios lo hizo extremadamente rico. En Génesis 13:2, dice que era rico en ganado, en plata y en oro. Luego, por supuesto está Salomón. La Biblia dice que él sobrepasó a todos los reyes de la Tierra en riquezas y en sabiduría. Job, el siervo de Dios, poseía tanta fortuna que era considerado el más respetado de todos los hombres del oriente. Eso fue antes de que Satanás lo hiciera sufrir. Después, Dios lo bendijo con más del doble de lo que Satanás le había quitado. Ahora, el problema radica en que la mayoría de los creyentes de hoy día se asustan al pensar en la gran abundancia que Dios les dio a esos hombres. Se asustan porque creen que esa clase de riquezas podría destruir sus vidas. Dios dice: «la prosperidad de los necios los echará a perder» (Proverbios 1:32, RVR1960). Eso no quiere decir que debes evitar la prosperidad. ¡Eso quiere decir que debes evitar ser un necio! Te reto a que esta semana leas el libro de Proverbios y descubras lo que Dios dice acerca de las características del hombre necio. Pídele al Espíritu Santo que examine tu corazón. Si ves que te has comportado como los necios en algunas cosas, arrepiéntete y toma la decisión de no volver a caer en esa trampa. Deja que la Palabra de Dios te inspire a dejar toda la necedad en el pasado y que avive tu fe en tu interior para que pueda salir y recibir aquello que como hijo redimido del Dios viviente, tienes derecho a recibir―no la maldición de la pobreza, sino ¡la bendición de la prosperidad! Lectura bíblica: Génesis 15:1-6     © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/7/20235 minutes, 23 seconds
Episode Artwork

Amor revolucionario

  «El amor todo lo soporta, siempre está listo a creer de cada persona lo mejor, su esperanza no falla bajo ninguna circunstancia, todo lo resiste [sin debilitarse]. El amor nunca falla [nunca se desvanece, ni pasa de moda, ni tiene un final]» (1 Corintios 13:6-8) El amor nunca falla. Sin él, nada da resultado; con él, no puede haber fracaso. Cuando vives en amor, no podrás fracasar. Se requiere de fe para creer que el método del amor nunca fallará. La mente natural no puede comprenderlo porque el hombre natural y el mundo están gobernados por el egoísmo. Pero cuando practicas el amor por fe y no buscas tus propios intereses, estarás poniendo al Padre celestial a obrar a tu favor. Mientras permanezcas en el amor, Dios Padre buscará tu beneficio. Él se asegurará de que triunfes. Caminar en amor ¡será de gran ventaja para ti! El amor “ágape” es un poder diferente que te convierte en el amo de toda situación. Ningún arma forjada contra ti prosperará. Nadie tiene el poder de lastimar tus sentimientos porque tú no eres gobernado por tus sentimientos, sino por el amor de Dios. Ese amor es revolucionario. Si entendiéramos completamente el gran beneficio de vivir en el amor de Dios, seguramente estaríamos compitiendo entre nosotros para ver quién amara más a los demás. Sin duda alguna, cada uno de nosotros sería ganador en esa competencia, porque a decir verdad, el amor es la clave segura para nuestro éxito. Lectura bíblica: Romanos 12:9-21   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/6/20235 minutes, 10 seconds
Episode Artwork

Sujeto a cambios

«Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Corintios 4:18) No centres tu atención en lo que puedes ver en la esfera del mundo físico y natural. Todo lo que percibes es temporal y sujeto a cambio. Así que pon tu fe en el reino invisible y eterno. Las cosas eternas no están sujetas a cambio. La Palabra de Dios es eterna. En ella hay 7.000 promesas acerca de cualquier situación que puedas enfrentar en la vida. Esas promesas nunca cambiarán, sin importar lo que suceda en este mundo en constante cambio. No importa lo mal que tu cuerpo se sienta, la Palabra siempre dirá: «…Por sus heridas fueron ustedes sanados» (1 Pedro 2:24). No importa lo mal que luzca tu cuenta bancaria, la Palabra siempre dirá: «Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). Tú no debes resignarte a la existencia precaria que el mundo te ofrece. Toma lo que la Palabra dice que puedes tener. Enfoca tu atención en las verdades eternas de Dios—no en las cosas que puedes ver—. Después de todo, esas cosas están sujetas a cambio. Lectura bíblica: 2 Corintios 4:8-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/5/20235 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

El testigo decisivo

  «Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos» (Mateo 18:16) Seguro has estado muchas veces en el valle de la decisión, balanceándote precariamente entre la victoria y la derrota. Por un lado, se encuentra la palabra del mundo escrita por Satanás que te dice: “No serás sanado”; por otro, la Palabra de Dios diciendo: “mi Palabra es un sí, y un amén” y «…Por sus heridas fueron ustedes sanados» (1 Pedro 2:24). ¿Quién será el que determine el resultado de todo? Tú lo serás. Tú serás el testigo decisivo. Recuerdo a un hombre que me pidió que orara por él, y le dije: “La Palabra dice que eres sano”. El hombre me interrumpió y dijo: “Sí, yo sé que dice eso, pero tengo este terrible dolor aquí…”. Lo miré a los ojos y le dije otra vez: “La Palabra dice que por la llaga de Jesús fuimos sanados”. “Lo sé” —respondió él—, “pero tengo este terrible…”. Sacudí mi cabeza en forma negativa y le dije: “Escúchame, la Palabra dice que estás sano”. Se sonrojó y dijo: “Sé lo que dice, pero tengo este…”. Finalmente, se quedó callado y me miró. Él no se había dado cuenta de que estaba dejando que los síntomas físicos fueran su evidencia. No le importaba lo que la Palabra le decía; él sólo creía en lo que podía ver y sentir. Cuando se tranquilizó, le dije:  “Mira, tú quieres que esté de acuerdo contigo y estás enojado porque no lo estoy; pero si lo hago, podrías morir. Ahora bien, si te pones de acuerdo conmigo y con la Biblia, podremos lograr que recibas tu sanidad”. De repente, lo entendió. Sus ojos se iluminaron: “¡Oh, alabado sea Dios! Comprendo lo que quiere decir. Entonces, ¡estoy de acuerdo con la Palabra de Dios!”. Le impuse mis manos, y Dios lo sanó en forma instantánea ¿Puedes verlo? Él recibió la sanidad cuando estuvo de acuerdo con Dios. Pudo haber recibido la sanidad en su habitación, mientras manejaba o en cualquier otro lugar. Pudo haberla recibido en el momento que decidiera ser el testigo decisivo. Tu parte es orar y confirmar tu testimonio. Si lo haces, Dios te respaldará, y cuando Él te respalda, todo lo demás debe alinearse o quitarse de en medio. Tú eres el testigo decisivo. ¿Cuál será tu decisión? Lectura bíblica: Mateo 18:15-20   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/4/20235 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

Evita los grandes fracasos

  «Pero esto quiero decirles en el nombre del Señor, y en esto quiero insistir: no vivan ya como la gente sin Dios, que vive de acuerdo a su mente vacía. Esa gente tiene el entendimiento entenebrecido; por causa de la ignorancia que hay en ellos, y por la dureza de su corazón, viven ajenos de la vida que proviene de Dios. Después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza» (Efesios 4:17-19) Satanás utiliza una estrategia muy sutil para controlar nuestra vida. La Biblia la llama lascivia, y significa “apetito descontrolado”. Se ha predicado que la lascivia es inmoralidad extrema; sin embargo, no empieza de esa manera. Al principio, la lascivia comienza con algunos pensamientos que parecen inocentes, pero que luego se multiplican más y más hasta convertirse en pecados de gravedad. Por ejemplo, una tarde, cuando tenía nueve años, me dejé llevar por el deseo de maldecir. Sabía que no debía hacerlo; sin embargo lo hice. Tenía un pariente que era tan bueno para maldecir al estilo del oeste texano que yo creía que él había inventado las malas palabras. Me sentía curioso y quería experimentar qué se sentía. Cuando por fin me despojé de toda restricción y empecé a proferir maldiciones, cierto mal ingresó a mi mente, el cual me afectó sobremanera por 20 años. Cierta ley fue activada y, como resultado, mi carne empezó a apoderarse de mí. No dejes que Satanás se valga de la lascivia para perjudicarte. Decide obedecer, tanto en tu mente como en tu corazón, a Dios en las cosas pequeñas. Podrás evitar grandes fracasos si caminas en el Espíritu de Dios un paso a la vez. Y con el tiempo, alcanzarás mayores y mejores victorias. Lectura bíblica: Efesios 4:22-31   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/3/20235 minutes, 22 seconds
Episode Artwork

Corre hacia Dios

  «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1Juan 1:9) ¡Cuán maravilloso es saber que fuimos liberados de la ley del pecado y de la muerte! ¡Cuán glorioso es saber que nunca más tendremos que ser esclavos del pecado! Pero ¿qué podemos hacer cuando, a pesar de esas verdades gloriosas, todavía seguimos fallando, continuamos cometiendo errores y seguimos cayendo en pecado? Simplemente, ¡corre hacia tu Padre celestial y arrepiéntete! Y aunque suene muy fácil, con frecuencia hacemos todo lo opuesto. En lugar de correr hacia Dios, dejamos que el temor y el sentimiento de culpa nos alejen de Él. Nos ponemos a pensar cosas como: “Bueno, fallé otra vez; será mejor que me olvide de todo y viva en pecado”. No cometas ese error. No dejes que Satanás te convenza a pecar en un área de tu vida, sólo porque ya fallaste en otra. Cuando te desvíes del camino de Dios, sólo debes confesar tu falta y volver al camino. “Pero, hermano Copeland, me siento tan culpable cuando le digo a Dios lo que he hecho que se me hace muy difícil confesarlo”. Lo sé, yo también me sentía así. Entonces, un día, Dios me dijo: Kenneth, cuando confesaste ese pecado, no fue para que yo lo supiera, sino para que te despojaras de él y fueras limpiado de sus efectos en tu vida. Cuando cometas un error o cuando falles en algo, recuerda que tienes un abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1). ¡Corre a Él! Jesús sabe por lo que estás pasando. No tienes por qué sentir temor. Él no te destruyó por los pecados que cometiste antes de que lo recibieras como Señor y Salvador de tu vida, ¿cierto? Entonces, ¿cuánto más misericordioso y amoroso crees que Dios será ahora que le perteneces, ahora que te has acercado y que tu corazón se ha inclinado hacia Él? En lugar de huir de Dios, corre hacia Él para ser perdonado y limpiado, sin importar lo mucho que hayas pecado. Él desea perdonarte y limpiarte de toda maldad. Lectura bíblica: 2 Samuel 11:1-5, 12:1-13   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/2/20235 minutes, 21 seconds
Episode Artwork

Bendice al Señor

«Por lo tanto, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Jesús, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que confiesen su nombre» (Hebreos 13:15) Grandes cosas suceden cuando confiesas continuamente la misericordia de Dios. La fe crece en tu interior. Esa realidad de que Dios te ama empieza a manifestarse por medio de tu espíritu. Es más, honras a tu Padre cuando confías en Su Palabra, cuando magnificas Su amor y Su misericordia, cuando hablas de Su bondad y Su benignidad, y cuando das testimonio de que Él es un Padre amoroso que hace sólo el bien. Dios es bendecido cuando lo alabas por ser Él el gran Dios del universo que quiere bendecirte y que dio a Su Hijo a causa de Su gran amor por el mundo. David era un hombre conforme al corazón de Dios y sabía cómo alabar al Señor. No es hasta que tienes la Palabra De Dios morando en ti ricamente que puedes declarar desde tu propio espíritu salmos y alabanzas. Utiliza las alabanzas de David para magnificar al Señor. Decláralas o cántalas en voz alta al Padre. Si pones las palabras de Dios continuamente en tus labios, empezarás a sentir la emoción y el gozo de saber que Dios es “rico en misericordia” por el gran amor con que nos amó. Tu fe se remontará a nuevas alturas. ¡Tu Padre será bendecido!, y tú también lo serás. Lectura bíblica: Salmos 89:1-18   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
10/1/20235 minutes, 26 seconds
Episode Artwork

La compasión en acción

«Y al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor» (Mateo 9:36) La compasión. Eso es lo que la gente necesita más que cualquier otra cosa en este mundo. Necesitan que alguien llegue a ellos con la compasión de Dios. La compasión es un anhelo profundo que responde a las necesidades de las personas. Es un término mucho más profundo que la lástima. La lástima no hace nada, sólo siente pena por las personas, pero la compasión tiene que hacer algo por ellas. Dios se mueve por la compasión, y la vida de Jesús en la Tierra fue un ejemplo vivo de esa compasión en acción. La compasión fue el móvil de todo el ministerio de Jesús. Lo movió a multiplicar los panes y los peces, a sanar a los enfermos, a echar fuera a los demonios, a resucitar a los muertos y hasta morir en la Cruz. Esa misma compasión es la que Él desea manifestar por medio de tu vida. Es algo maravilloso, ¿no es cierto? Es asombroso darnos cuenta de que somos el único cuerpo que Jesús tiene ahora en la Tierra. Su sanidad tiene que fluir a través de nuestras manos y nuestra fe. Su compasión debe movernos para dar al hambriento, echar fuera demonios y poner en libertad a los cautivos. “Pero, hermano Copeland, yo no tengo esa clase de compasión”. Sí, la tienes. Si el Espíritu de Dios mora en tu vida, la tienes, porque ¡Él es esa clase de amor! Lo único que necesitas hacer es ponerla en acción. ¿Cómo? Así como lo hizo Jesús cuando estuvo en el mundo: por medio de la oración y la comunión con el Padre. Estudia los Evangelios y nota cuánto tiempo Jesús pasó a solas con el Padre. Ese tiempo puso en acción la compasión de Dios dentro de Él, hizo que sintiera lo que Dios siente por el sufrimiento de la humanidad y lo conmovió tanto que siempre que se encontraba con una necesidad, la satisfacía por medio del poder de Dios. Sigue Su ejemplo. Dedica tiempo a la comunión con el Padre. Medita en la compasión de Dios hasta que surja con intensidad en tu interior. Estimúlala hasta que el deseo de ver a otros libres llegue a ser una prioridad en tu manera de pensar. Jesús te ha enviado para alcanzar y tocar a este mundo sediento de Su amor con Su compasión. Si tú no lo haces, ¿quién lo hará? Lectura bíblica: Marcos 6:32-46   © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.